La que fuera capital del reino Nazarí es uno de los mejores destinos de Andalucía. Alrededor tiene la magnífica Sierra Nevada y pueblos tan bonitos como Guadix o La Calahorra. Al sur, la Costa Tropical baña localidades playeras preciosas, conectadas por la A-7. Por ejemplo Motril, Salobreña o Almuñécar. Pese a todo ello, la cabeza provincial granadina es un destino enorme en sí mismo que da perfectamente para una escapada larga. No en vano, tiene el monumento palaciego más importante de España.

Primer día: el centro de Granada

Normalmente la primera jornada suele se la que se dedica a visitar La Alhambra. Sin embargo, en este caso se opta por conocer primero su centro histórico. De esta forma se puede conocer el ambiente de Granada antes de sumergirse en la ciudadela árabe y sus jardines. La catedral, su capilla real y el monasterio de La Cartuja centran el día, que se extiende hasta el bonito palacio árabe del Cuarto Real de Santo Domingo. También es posible realizar el paseo al revés. Un trasiego entre lo cristiano y lo musulmán que prepara para lo que esperará más adelante en la escapada.

Monasterio de La Cartuja de Granada

Uno de los máximos representantes del barroco del país es la primera parada. Se recomienda llegar hasta aquí en transporte público. La misma solución se puede aplicar para el resto de desplazamientos, ya que en la ciudad abundan las cuestas. Se trata de un espacio relativamente abierto que deja buenas vistas. El origen de este cenobio se encuentra en Santa María del Paular, en Madrid cerca de la A-1. Su comunidad cartuja planeó una expansión en el siglo XV que llevó a la apertura de este centro en el XVI. La popularidad del claustro madrileño inspiró también La Cartuja de Sevilla.

La Cartuja de Granada

La Cartuja de Granada. | Wikimedia

Como en el resto de monumentos con entrada, se recomienda conseguir esta con antelación. Los tiempos de apertura de los hitos de la primera jornada abarcan normalmente de 10:00 a 18:00, lo que da gran flexibilidad. Volviendo al monumento, su nombre completo es Real Monasterio de Nuestra Señora de la Asunción de la Cartuja. Su construcción fue muy larga y estuvo repleta de parones. De esta forma, nunca se llegó a terminar en su periplo hasta su exclaustración en 1835. El terreno elegido fueron los montes de Aynadamar. Allí los musulmanes se recreaban entre entornos ajardinados y de huertas.

La extensión de las obras supuso que diversos maestros participaran en la decoración del complejo. Lo que hoy queda de La Cartuja de Granada así lo demuestra, especialmente su iglesia. Se mezclan frescos, extraordinarios retablos, lienzos, yesos o esculturas en un verdadero tratado de arte barroco. Espacios como el refectorio pervivieron, pese a la cual se ha perdido el claustro o las celdas de los monjes.

Hacia el monasterio de San Jerónimo

Hacia el centro hay varias paradas de interés. Una de ellas es la plaza de toros de Granada. La ciudad es conocida por su afición taurina y los toreros que han salido de ella. Así, la Monumental de Frascuelo refleja esto mismo, ya que el nombre viene del famoso lidiador. Su feria coincide con el Corpus y luce un bonito estilo neomudéjar. Durante años pugnó por el protagonismo taurino con la plaza del Triunfo, desaparecida a mediados de siglo.

Exterior de Plaza de toros de Granada o Monumental de Frascuelo

Exterior de la Plaza de toros de Granada o Monumental de Frascuelo. | R. Fernández (Flickr)

Otro alto que merece la pena es el Real Hospital de Granada. De estilo gótico plateresco, se fundó en 1526. A lo largo de los años acogió a diversos tipos de enfermos que debían estar confinados. Por ejemplo, en él se trataron a enfermos mentales o a víctimas de pestes. Tras las desamortizaciones sufrió altibajos. Finalmente quedó como sede del rectorado de la Universidad de Granada y biblioteca, así como un buen espacio turístico.

Monasterio de San Jerómino Granada

Monasterio de San Jerómino. | Shutterstock

El objetivo al que se acaba llegando es el Real Monasterio de San Jerónimo. De nuevo la toma de Granada por parte de los Reyes Católicos en 1492 fue lo que llevó a la construcción de este cenobio. Debido a ello, se levantó a principios del siglo XVI. Su conjunto resulta espectacular y muy bien conservado, pese a los daños causados por los franceses durante la Guerra de Independencia. De sus muchos hitos interesantes resalta la tumba del Gran Capitán, posiblemente el militar más importante de la historia de España y que posee un gran protagonismo en el templo del cenobio. El claustro, asimismo, es también de gran belleza.

Catedral y capilla real de Granada

El epicentro político y bélico de la península ibérica durante el final del siglo XV estuvo en la capital nazarí. Otrora poderosa gracias al control de localidades como Alhama de Granada o Montefrío, finalmente cedió al impulso cristiano. Fiel reflejo de esto es la catedral local. Antes de visitar la sede episcopal granadina conviene comer. Esto es muy fácil gracias a las amplias posibilidades econónicas de las que hace gala la urbe. Estas se basan principalmente en las tapas, que permiten saborear la gastronomía local y los vinos D.O. de la provincia.

Interior de la Catedral de Granada

Interior de la Catedral de Granada. | El propio templo

Ya en la catedral de Granada, esta luce el aspecto real que caracteriza a toda la población. En un principio se trató de un proyecto gótico, pero terminó en manos del arquitecto Diego de Siloé, responsable de muchos de los edificios locales. Esto supuso el paso a un aspecto más renacentista. Sea como fuere, el complejo es armonioso y completa la gran oferta de arte sacro que ofrece la antigua capital nazarí. Los añadidos posteriores generaron espacios barrocos pero contenidos, para no romper con el resto del templo. Sus cinco naves dan pie a diversas capillas con notables decoraciones. Es muy recomendable contar con la audioguía, incluida en la entrada, para entender todos los hitos interiores.

Capilla Real de Granada

Capilla Real de Granada. | Web del templo

De los anexos catedralicios, como El Rosario o la Sacristia, sin duda el más destacado es la capilla real. Supone un añadido que terminó siendo independiente del conjunto central. Siguió las líneas del primer encargado de las obras, Enrique Egas. Por tanto, es gótica. Su misión fue desde el principio acoger restos reales. Los planes incluían a los Reyes Católicos y posteriormente se consideró que sería el lugar de reposo de los Austrias. Sin embargo, Felipe II cambió esto al levantar el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Debido a ello, los sepulcros que pueden disfrutarse son los de Juana I de Castilla y su esposo, Felipe el Hermoso, el de Fernando II de Aragón y el de Isabel I de Castilla.

Cuarto Real de Santo Domingo

Cuarto Real Santo Domingo de Granada

Cuarto Real Santo Domingo. | Ayuntamiento

Antes de terminar el día y dedicarse a recuperar fuerzas de cara a la visita de La Alhambra en la segunda jornada de la escapada a Granada queda un último monumento al que echar un ojo. Se trata del Cuarto Real de Santo Domingo. En un principio fue un palacio árabe, elevado durante el siglo XIII. Se asociaba al barrio del Realejo y la muralla que lo protegía. Su pasado musulmán queda claro gracias a su bien conservada estructura, pese a su adaptación como convento y las desastrosas amortizaciones decimonónicas. Una vez visto, solo queda cenar en esta zona centro, donde se ubica también la plaza de Isabel II, junto a la catedral.

Segundo día: Alhambra y Generalife

Uno de los monumentos más famosos de España centra la segundo jornada de esta escapada por Granada en tres días. Arranca en sus inmediaciones para luego acceder al recinto palaciego. La recomendación es desayunar bien y preparar algo para llevar, como un bocadillo, para aprovechar bien la visita. Para la tarde se reserva la bonita bajada por la Cuesta de los Chinos y el paseo de los Tristes con sus puentes.

Generalife de Granada

Generalife de Granada. | Shutterstock

Casa-Museo Falla y Carmen de los Mártires

Antes de asumir la larga visita a la Alhambra y el Generalife se propone hacer un breve alto en la que fuera vivienda de Manuel de Falla. Se ubica en el complejo de la fundación dedicada a este genial compositor. Aunque nació en Cádiz, Granada se acabó convirtiendo en su residencia predilecta. En 1920 llegó a la ciudad y en 1921 se trasladó a este carmen, vivienda granadina que tiene anexos huertas y jardín. El espacio musealizado permite a un tiempo conocer la etapa de Falla en la que encabezó junto a Lorca la vida cultural nazarí y ver una de estas casas típicas. No lejos queda el carmen más excepcional de la urbe, el de los Mártires. Heredero de un espacio árabe, su palacete y patios del XIX son de gran belleza, así como el jardín que lo acompaña.

Camern de los Mártires Granada

Carmen de los Mártires. | Shutterstock

La Alhambra

Hay noticias de este complejo amurallado desde el siglo IX. Su evolución fue atada a la de la ciudad, que pasó de ser un emplazamiento relativamente humilde a ser uno de los más importantes de la España árabe. A pesar de los refuerzos del XI, fue en el siglo XIII cuando La Alhambra comenzó a brillar. Fue entonces cuando se estableció el reino nazarí y, tras un tiempo, cuando sus reyes se fueron a vivir a esta protegida fortaleza medieval. Gracias a ello se generó una ciudad palaciega fuertemente protegida desde la que vigilar toda la urbe.

Palacio de La Alhambra en Granada

Palacio de La Alhambra en Granada.

Se trata de un recorrido largo y en el que se recomienda adscribirse a una visita guiada. De lo contrario, es fácil perder detalles debido a los muchos espacio que visitar. Por ello, existe también un artículo dedicado en exclusiva a la Alhambra y los jardines del Generalife. En todo caso, a modo de breve resumen, cabe destacar diversos recintos de esta ciudad palatina árabe, la más destacada del país junto a Medina Azahara en Córdoba. Los palacios nazaríes son varios edificios que incluyen el palacio de Comares, de los Leones o las habitaciones promovidas por Carlos V. El palacio renacentista del rey-emperador, el parador-convento de San Francisco, las distintas fortificaciones de la alcazaba, los patios o la iglesia de la Encarnación son también notables.

Fuente de los leones en La Alhambra de Granada

Fuente de los leones en La Alhambra de Granada.

Mientras se recorren los rincones de esta maravilla arquitectónica, Patrimonio de la Humanidad, merece la pena prestar atención a las leyendas que ha generado. Las recogidas por el escritor estadounidense Washington Irving sirvieron para popularizar la Alhambra en el mundo. El folclore granadino y de la fortaleza incluyen historias sobre los lamentos de Boabdil al perder la ciudad y su reino, el del soldado encantado, la maldición de los abencerrajes o la historia de Isabel de Solís.

El Generalife

generalife Que hacer en Granada en 3 días

El Generalife. | Shutterstock

En el cerro del Sol, el Generalife se ha dejado en esta ocasión para después de La Alhambra. Se trata de una villa en la que los reyes de Granada se relajaban y descansaban. Un espacio de jardines que data de los inicios del siglo XIV dedicado al esparcimiento. Desde luego, los arquitectos acertaron totalmente al generar un entorno de paz y relajación. En el artículo dedicado a este espacio y la ciudad palaciega cercana mencionado en el apartado anterior se explican en profundidad sus atractivos. Palacetes, patios, fuentes, escaleras, jardines… Cabe destacar que en el pasado se hallaba escindida de la urbe musulmana.

Generalife de Granada

Generalife de Granada. | Shutterstock

La Cuesta de los Chinos

Ya será tarde cuando haya que abandonar La Alhambra y el Generalife. Se propone hacerlo a través del paseo de la Cuesta de los Chinos. Esta bajada separa ambos elementos y suponía el acceso al segundo. Solo en el XX se ejecutó la conexión entre ambos. Bajando se pueden contemplar baluartes, así como los desniveles que caracterizan esta parte de la ciudad. De nuevo la mezcla árabe y cristiana se hace presente camino del curso del río Darro. Como curiosidad, su nombre viene del momento en que se empedró con pequeñas piedras conocidas como chinos. También se llamó Cuesta del Rey Chico.

La Alhambra y la cuesta de los chinos Hernandez Miguel Vico

La Alhambra y la Cuesta de los Chinos. | Hernandez Miguel Vico

Se acaba desembocando en el puente del Aljibillo y el paseo de los Tristes. Se llamaba así porque en el siglo XIX era el camino al cementerio local. En todo caso recorre el valle del Darro dejando alguna de las mejores vistas de La Alhambra. Esto se puede hacer de forma relajada, dado lo largo que ha podido ser el día, mientras se hacen altos en bares. Junto a la vía fluvial se pueden encontrar diversos puentecillos que caracterizan este paseo.

Tercer día: El Albaicín y Sacromonte

Para terminar con esta escapada de tres días a Granada quedan dos barrios muy representativos del lugar. Uno es el Albaicín y otro el de Sacromonte. Ambos quedan muy juntos y poseen una historia propia. Hay templos, plazas y callecitas por recorrer. En todo caso, es una jornada más relajada que la anterior, en la que lo que prima no es tanto ver hitos concretos como disfrutar del ambiente local.

El Albaicín y La Alhambra de Granada

El Albaicín y La Alhambra. | Shutterstock

Un paseo por el Albaicín

La mañana de la última jornada se propone que arranque en el Albaicín. Hay muchos otros barrios homónimos a este en España, por ejemplo en Sanlúcar de Barrameda, Antequera o Pastrana en Guadalajara. Se cree que surgió como un arrabal medieval tras caer el Califato de Córdoba, cuando los habitantes de la antigua ciudad de Iliberis se trasladaron más cerca de la alcazaba. De este modo surgió la relación la barriada y Granada.

Su amalgama de calles presentan un gran legado tanto nazarí como renacentista. Esta mezcolanza le ha valido la declaración como Patrimonio de la Humanidad junto a La Alhambra y el Generalife. Aunque se trata de una visita un tanto libre y dependiente de lo que se quiera andar, proponemos arrancar en el palacio Dar Al-Horra. En lo alto de la antigua alcazaba que fortificó esta parte de Granada en la época de taifas, representa un buen paseo por la historia nazarí. Fue una residencia real que habitaron personajes tan conocidos como Aixa, madre de Boabdil y esposa de Muley Hacén, rey que da nombre a uno de los picos más importantes de España.

Albaicín Granada

Barrio del Albaicín. | Shutterstock

De allí se puede ir al mirador de San Cristóbal tras un vistazo al convento de Santa Isabel La Real. Otro mirador excepcional es el de San Nicolás. Acudir a la orilla del Darro de nuevo para conocer los baños árabes del Bañuelo o la medieval Casa de Zafra, con su centro de interpretación del Albaicín, puede ser una buena idea. De esta forma se puede aprovechar para comer y después partir a la Abadía de Sacramonte.

Abadía de Sacromonte

El gran monumento que ver en este tercer día es la Abadía de Sacromonte. El inicio de su historia data de finales del siglo XVI, cuando se hallaron en el lugar diversos restos arqueológicos de época romana. Entre ellos se hallaron las reliquias del que fuera el primer obispo de la ciudad. Esta predecesora de Granada se llamaba Iliberis . También se encontraron unos escritos en plomo asociados a la población mozárabe, falsos, y restos de hornos romanos. Esto provocó una explosión devocional extraordinaria. El conjunto de cuevas sacras derivado se abrió en 1598 y el cenobio poco después, ya en el XVII.

Colegiata de la abadía de Sacromonte

Colegiata de la abadía de Sacromonte. | abadiasacromonte.org

Conectada desde el principio con el centro a través de un camino, se puede llagar aquí en transporte público o coche. También es posible hacerlo a pie. El complejo cuenta con bonitos miradores y ha sido reformado en los últimos años. Una fundación privada ha sido la responsable. Antes fue universidad y colegio, desde el siglo XVII hasta el último tercio del XX. Las visitas son guiadas y duran una hora, dos si se opta por ver la colección artística completa que posee.

El barrio de Sacromonte

Barrio de Sacromonte Granada

Barrio de Sacromonte. | Shutterstock

Conocido como el barrio gitano, se puede ver de camino a la abadía con la que comparte nombre. A la vuelta una gran parada es el museo de las cuevas de Sacromonte. Estas viviendas que se adentran en la roca muestran cómo era la vida en ellas. Así, recuerdan al pueblo de Setenil de las Bodegas. También permiten conocer algo más en profundidad la historia del flamenco local. Los aficionados a este género musical tienen en Sacramonte un lugar excepcional. Por ello se ha dejado para el final del día. De esta forma se puede acudir a alguno de sus tablaos para disfrutar de un espectáculo y aprovechar para cenar.