Lo mejor que hacer en Sevilla en tres días

Una de las capitales de España, Sevilla es la población más importante del sur. Desde su fundación en época romana hasta la actualidad ha desarrollado un patrimonio y cultura únicas. Su relevancia aumentó drásticamente en tiempos de los almohades, con la conquista romana y el Descubrimiento de América. Todo lo anterior supone que para verla haya que usar varias jornadas. Aquí está propuesta de lo mejor que tienes que hacer en Sevilla en tres días.

Día 1: la Sevilla Patrimonio de la Humanidad

El casco antiguo de Sevilla, la zona previa a las expansiones producidas en la revolución industrial, es uno de los mayores de Europa. Por ello, si ya es difícil abarcarlo en un día en una ciudad normal, en la urbe hispalense esto resulta imposible. Lo que hacer en Sevilla en tres días arranca con platos fuertes. Catedral, Real Alcázar y Archivo de Indias son una terna Patrimonio de la Humanidad indispensables y que centran la mayor parte de la jornada.

Exterior del hotel Alfonso XIII en Sevilla

Exterior del hotel Alfonso XIII en Sevilla. | Marriot

Catedral de Sevilla y La Giralda

El conjunto formado por sede catedralicia y campanario es quizá el más reconocible de Sevilla. A su alrededor se disponen otros lugares de renombre, como el impresionante Hotel Alfonso XIII. Dedicada a Santa María de la Sede, la catedral hispalense es la más grande en estilo gótico del planeta. Una obra magna que proyectó el consistorio de la ciudad a principios del siglo XV. Aproximadamente cien años después se culminó la construcción principal, en 1507.

Catedral de Sevilla

Catedral de Sevilla. | Shutterstock

Dado que abre a las once en su horario habitual, media hora antes en verano, antes de ir a la catedral de Sevilla se puede desayunar en el casco antiguo, siempre evitando los locales atrapaturistas. Antes se puede rodear el inmenso complejo y disfrutar de sus fachadas. En el interior, además de su amplia muestra de arte sacro, impone la amplitud de las naves. La tumba de Cristobal Colón o la capilla Real, con sepulcros de reyes de Castilla como Alfonso X el Sabio o Fernando III el Santo. Hay otra infinidad de hitos a los que prestar atención, por lo que puede resultar una buena idea adquirir la audioguía.

Interior de la catedral de Sevilla

Interior de la catedral de Sevilla.

La gran catedral de Sevilla se erigió sobre una gran mezquita y conservó alguno de sus elementos. El patio de los Naranjos, que servía a los musulmanes para sus rituales de purificación, se mantuvo. Este tipo de espacios se ven en otro templos árabes como la Mezquita de Córdoba.

La Giralda de Sevilla

La Giralda de Sevilla. | Shutterstock

También de origen musulmán es la Giralda, llamada así por la veleta que la corona, el Giraldillo. Se trataba del alminar de la mezquita, una torre desde donde se llama al rezo. Transformada en campanario, sus cuatro lados son todos distintos.

Archivo de Indias

Archivo de Indias

Archivo de Indias. | Shutterstock

El segundo miembro del trío de edificios sevillanos Patrimonio de la Humanidad es el Archivo de Indias. Se sitúa justo al lado de la catedral de Sevilla. No es casualidad, ya que una disputa en el siglo XVI entre religiosos y comerciantes llevó a que se diera la orden real de construir lo que hoy es la sede. Servía como lonja comercial, lugar para hacer negocios, con lo que se evitaba que los pactos se cerraran en suelo sagrado. De esta forma tanto el consistorio episcopal como el civil quedaron satisfechos.

La situación comercial exclusiva que tenía Sevilla con las colonias americanas se reflejó en el Archivo de Indias como en ningún otro lugar. Fue en 1785 cuando Carlos III mandara la creación de la entidad como tal. La misión era recopilar los documentos relativos al Descubrimiento de América, y su colonización. Una pretensión fruto del racionalismo que debería servir para escribir la historia de dicho proceso.

Interior del Archivo de Indias

Interior del Archivo de Indias. | Shutterstock

En total hay 80 millones de páginas provenientes de las principales entidades históricas españolas relacionadas con América, tales como la Casa de la Contratación o el Consejo de Indias. Dependiente hoy del Ministerio de Cultura y Deporte, la visita al edificio es gratuita.

El Real Alcázar de Sevilla

A pesar de su proximidad, la visita a la catedral y el Archivo de Indias normalmente abarca toda la mañana. Por ello, antes de lanzarse a ver los Real Alcázar de Sevilla es recomendable comer. Al ser una gran ciudad, hay opciones para todos los gustos. Asimismo, como está en el epicentro turístico, conviene alejarse un tanto y callejear en búsqueda de una opción tradicional y que no cueste un riñón.

Reales Alcázares de Sevilla

Puerta del León.

Con el estómago lleno, toca ir a la fortaleza palaciega más conocida de la ciudad. Hoy sigue siendo la residencia de la familia real, haciendo de ella la más antigua en activo del Viejo Continente. Bajo el dominio Omeya su solar formaba parte del recinto amurallado. Poco a poco se generó un complejo que sería la génesis del actual conjunto de fortalezas medievales y modernas.

Reales Alcázares de Sevilla

Fachada del palacio Mudéjar desde el Patio de Montería.

Al igual que ocurrió con el resto de Sevilla, con los almohades el complejo se desarrolló sobremanera. Estos fundamentalistas islámicos invadieron Al-Andalus y parte de los reinos cristianos en el siglo XII. La toma cristiana, por parte de Fernando III, no modificó su importancia. Alfonso X fue quien mandó levantar el palacio gótico, mientras que Pedro I fue el responsable del mudéjar. Posteriormente se sucedieron múltiples reformas, hasta la actualidad, que fueron dejando muestras de otros estilos artísticos.

Real Fábrica de Tabacos

Durante siglos, el Imperio Español tuvo el monopolio sobre el comercio del tabaco. Por ello es lógico que fuese en Sevilla, centro comercial exclusivo con el otro lado del Atlántico, donde se edificara la primera factoría tabacalera. Fue en el primer tercio del siglo XVIII cuando se levantó esta inmensa y bella mole, cuya extensión solo es superada por el monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Real Fábrica de Tabacos de Sevilla

Real Fábrica de Tabacos. | Shutterstock

Un foso a su alrededor evitaba el contrabando. Mientras tanto, las trabajadoras de la fábrica generaron un folclore propio que se ve reflejado en obras como Carmen. El estilo que luce la Real Fábrica de Tabacos es muy sobrio, con tintes herrerianos. La visita al interior es limitada, pues hoy día es la sede del rectorado de la universidad local. Sin embargo, la simple vista exterior ya merece la pena. Toca cenar por el centro y aguardar a la segunda jornada de este plan por lo mejor que hacer en Sevilla en tres días.

Día 2: De la Cartuja a Plaza de España por Triana

Toca cruzar al otro lado del Guadalquivir para seguir disfrutando de Sevilla. Se ha optado por arrancar el día en el monasterio más bello de la localidad, la Cartuja. Desde allí tocará ir a uno de los barrios más famosos de la capital. El final del día segundo se desarrollará por una plaza y jardines dignos de película.

Barrio de Triana en Sevilla

Barrio de Triana en Sevilla. | Shutterstock

Empieza la jornada en la Cartuja de Sevilla

El monasterio de Santa María de las Cuevas aúna en su historia los dos elementos que han caracterizado más a Sevilla: religión y comercio. Antes de ser un cenobio cartujo, orden monacal especialmente austera, en sus terrenos hubo una factoría de cerámica almohade. En la zona se edificó una ermita con posterioridad.

La Cartuja de Sevilla

La Cartuja de Sevilla. | Shutterstock

Ruy González de Medina, caballero sevillano, fue el responsable de que los cartujos se hicieran con la ermita. Esto ocurrió gracias a su relación con el monasterio madrileño de El Paular, cercano a la A-1 y también de la orden. Durante el siglo XV se edificó la construcción, que con el pasar de los años acabaría teniendo rasgos del gótico-mudéjar al barroco. Sus posesiones se extendían por Alcalá de Guadaíra, Dos Hermanas o Santiponce, famosa por las ruinas de la ciudad abandonada de Itálica.

En el XIX sufrió las amortizaciones liberales y terminó en manos de un industrial inglés, Carlos Pickman. Con él retornó la fabricación de objetos cerámicos. La reconversión del cenobio en fábrica respetó buena parte de la estructura y dio nombre a una de las vajillas con más solera de España. De esta forma, las chimeneas pasaron a ser parte fundamental del conjunto.

Entrada de la Cartuja de Sevilla

Entrada de la Cartuja. | Shutterstock

En 1982 volvió a manos del gobierno. Desde entonces ha tenido diversos usos entre los que se encuentra el ser el pabellón real de la Expo Universal de 1992. Actualmente es sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. La visita tanto al monumento como a las exposiciones que contiene es muy económica.

El barrio de Triana

Andando hacia el sur se puede conocer uno de los barrios más típicos de la capital hispalense. Entre la isla de la Cartuja, que no es tal, y el conjunto histórico de Triana queda el Pabellón de Navegación. Se construyó durante la Exposición Universal del 92 y hoy es un interesante museo cuya temática describe bien su nombre.

Mientras se conoce este espacio se puede comer tirando de tapas. El objetivo es la plaza del Altozano y el mercado de Triana. En ella se realizaba el cruce del río, antiguamente a través de barcas. El mercado se sitúa donde antes se erigía el castillo de San Jorge. Además de proteger el paso fluvial, servía a la Inquisición como prisión y cuartel local. Fue reconstruido a finales del siglo pasado, ya que la estructura decimonónica se encontraba en muy mal estado.

Capilla del Carmen junto al Puente de Triana

Capilla del Carmen junto al Puente de Triana. | Shutterstock

Sobre lo individual prima el carácter popular del barrio de Triana. Sin embargo, hay ciertos hitos que merecen como mínimo un vistazo. Por ejemplo, la iglesia de Nuestra Señora de la O, sede de la famosa hermandad que procesiona en Semana Santa. Como curiosidad, muy cerca se halla la Asociación de los Amigos del Camino de Santiago de Sevilla. Su importancia jacobea radica en que la ciudad es un punto de partida habitual de la Vía de la Plata, alternativa a Mérida. Las capillas del Carmen, en el Altozano, y la de los marineros, algo más al sur, también son un foco de atención.

Puente de Triana

En el siglo XIX se sustituyó el antiguo puente de barcas que comunicaba el barrio trianero con el centro por uno de hierro. El más antiguo de España que se conserva construido con ese material, se le conoce como puente de Triana. No obstante, su denominación oficial es puente de Isabel II. El reto principal era permitir el trasiego fluvial entre Córdoba y Sanlúcar de Barrameda.

Puente de Triana

Puente de Triana. | Shutterstock

Las complicaciones durante las obras fueron grandes, pero finalmente se inauguró en 1852. Una idea de su importancia la da el hecho de que se celebraran fiestas y procesiones a raíz del fin de los trabajos. Desde entonces se ha mejorado y asegurado su posición. La capilla del Carmen actual, de 1929 y del arquitecto regionalista andaluz Aníbal González, se tuvo que elevar debido a que una reforma del puente de Triana obligó a derribar la antigua.

La Torre del Oro

El complejo defensivo almohade local era muy poderoso. Uno de sus elementos más importantes era la Torre del Oro. Defendía el puerto de Sevilla y el paso a lo que hoy es el casco antiguo. Pertenece al tipo de fortificaciones llamadas albarranas, torres que se proyectan fuera de las murallas y que sirven como punto de defensa avanzada. Una muralla la conectaba con la conocida como Torre de la Plata, muy cercana y que tenía una función similar.

Torre del Oro y Guadalquivir

Torre del Oro y Guadalquivir. | Shutterstock

A este fortín se llega descendiendo el paseo Alcalde Marqués de Contadero, vía fluvial pero similar a un paseo marítimo. De fondo se ven elementos que se disfrutaron en la primera jornada de esta pequeña guía de lo que hacer en Sevilla en tres días, como la catedral. También la Real Maestranza de Caballería, plaza de toros que da inicio al tercer día de visitas.

Costurero de la Reina

Costurero de la Reina. | Shutterstock

El paseo hasta Plaza de España y el Parque de María Luisa dura unos 25 minutos. El final se puede ver el curioso edificio llamado Costurero de la Reina. Fue la caseta del guarda de los jardines del palacio de San Telmo, residencia de la infanta María Luisa Fernanda de Borbón y su esposo, el Duque de Montpensier. Elevada en 1893, fue el primer ejemplo de neomudéjar en Sevilla. Después este estilo se haría muy popular, especialmente a raíz de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Plaza de España

Plaza de España sevilla

Plaza de España. | Shutterstock

La mencionada exposición fue la responsable de que se construyera la Plaza de España. Sus obras abarcaron de 1914 a 1929. Fruto de ello se generó un espacio tan característico de la ciudad de Sevilla como la propia catedral o el Real Alcázar. Aníbal González fue el responsable del diseño y dirigió el proyecto durante buena parte de su desarrollo.

Bancos de la plaza de España de Sevilla

Bancos de la plaza de España de Sevilla. | Shutterstock

Sin duda una de las plazas más espectaculares de España, se abre al vecino parque de María Luisa generando un todo impresionante. Tiene forma de elipse cortada, con el espacio central rodeado por agua. Sus torres, fuentes y decoraciones representan el hermanamiento entre territorios españoles y americanos. Asimismo, son muy famosos sus bancos cerámicos que representan cada provincia del país.

Parque de María Luisa

Para acabar el segundo día, tras dar una vuelta reposada por la Plaza de España, le toca el turno al que fuera primer parque moderno de la ciudad. Su nombre proviene de la benefactora que lo hizo posible. María Luisa Fernanda de Borbón cedió los jardines del palacio de San Telmo el mismo año en que se construyó el mencionado Costurero de la Reina, 1893.

Parque de María Luisa

Parque de María Luisa. | Shutterstock

Muy amplios y de corte romántico, no fue hasta la segunda década del siglo XX que el consistorio local decidió intervenir en ellos. El encargado de remozarlo fue el francés Jean-Claude Nicolas Forestier. Se inspiró para sus creaciones en diversos lugares de España, de la Alhambra de Granada a los jardines del Buen Retiro en Madrid. El resultado fue un espacio excepcional repleto de arte, que se ha ido mejorando con el paso de los años.

Día 3: una ruta por la zona norte del Casco Antiguo

La parte norte del casco antiguo centra el cierre a lo que hacer en Sevilla en tres días. De su impresionante plaza de toros se atraviesa la parte más antigua del lugar hasta llegar al entorno de la Macarena. Una travesía puramente urbana en la que descubrir la esencia de la ciudad.

Sevilla General

Sevilla. | Shutterstock

De la Maestranza a la Casa de Pilatos

El conocido como barrio del Arenal guarda varios edificios muy interesantes, como la mencionada Torre del Oro. Uno de los más identificativos de la urbe es su plaza de toros, la Real Maestranza de Caballería. Se sitúa entre las más importantes de España junto a Las Ventas de Madrid. Desde que comenzara a elevarse en el siglo XVIII ha evolucionado, tomando un estilo regionalista muy característico.

Maestranza de Sevilla

Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

Al sur la plaza se hallan los también interesantes teatro de la Maestranza y Reales Atarazanas. Tales astilleros de ladrillo son del siglo XIII y fueron los principales de Sevilla. Las de Barcelona, aragonesas, eran otra de las más notables de la época. Mientras tanto, en dirección noreste aguarda un bonito paseo que se encuentra con el ayuntamiento, el Museo de Bellas Artes o la iglesia colegial del Divino Salvador.

Reales Atarazanas de Sevilla

Reales Atarazanas de Sevilla. | Shutterstock

El objetivo de esta pequeña caminata es alcanzar la Casa de Pilatos. Su estilo renacentista surgió de las vivencias de su segundo propietario, Fadrique Enríquez, el primer marqués de Tarifa. En aquel siglo XVI entremezcló los rasgos mudéjares y renacentistas que lo caracterizan. En la actualidad es parte de las propiedades de los nobles de Medinaceli.

Casa de Pilatos interior

Casa de Pilatos.

Los miradores de las Setas de Sevilla

Llamado oficialmente proyecto Metropol Parasol, estas llamativas estructuras son las mayores de su tipo construidas en madera del mundo. Las diseñó el alemán Jürgen Mayer, que se inspiró en otros edificios hispalenses como la catedral. Esta pérgola dio una nueva vida a la plaza de la Encarnación y posee uno de los mejores miradores de la urbe.

Miradores de las Setas de Sevilla

Miradores de las Setas de Sevilla. | Shutterstock

Junto a las Setas de Sevilla se encuentra el museo denominado Antiquarium. En él se pueden observar los restos romanos del lugar. Una muestra de la gran antigüedad de la población que permite conocer más sobre la época en que Roma consolidó la importancia de Hispalis. Posee notables mosaicos. Además, también hay ruinas árabes, por lo que el recorrido histórico que ofrece es muy completo.

Del palacio de Dueñas al Gran Poder

Zigzagueando por esta parte del caótico casco histórico de Sevilla se pueden encontrar buenos restaurantes donde hacer un alto y comer. La recomendación es hacerlo en el trayecto entre el palacio de Dueñas y la basílica de Jesús del Gran Poder. Como la Casa de Pilatos, la mencionada vivienda palaciega entremezcla varios estilos entre los que también se incluyen el mudéjar y el renacentista.

Palacio de Dueñas en Sevilla

Palacio de Dueñas. | Shutterstock

Desde hace unos pocos años es visitable, gracias al permiso de sus actuales propietarios, la casa de Alba. Una suerte, ya que además de su belleza arquitectónica guarda una completa colección de pintura. Tras ver sus patios, estancias y cuadros, toca andar hasta el Gran Poder. De camino cabe detenerse un instante en la iglesia de San Juan de la Palma o la de San Martín de Tours.

Basílica del Gran Poder Sevilla

Basílica del Gran Poder. | Shutterstock

Respecto a la basílica, se encuentra en la plaza de San Lorenzo, junto a la parroquia gótico-mudéjar del mismo nombre. En estilo neobarroco, es de mediados del siglo XX. El Gran Poder es uno de los varios templos basilicales que posee Sevilla, como la de la Macarena. Guarda la archiconocida figura del Jesús del Gran Poder, un gran protagonista de la Semana Santa hispalense.

Alameda de Hércules

Desde finales del siglo XVI lleva funcionando este parque. Gracias a ello es considerado uno de los más antiguos de España. Sirvió como modelo a espacios similares de ciudades como Écija. Su ubicación era una antigua zona de inundaciones del Guadalquivir. Sin embargo, el cambio del paisaje local, centrado en el desplazamiento del río, provocó que en 1574 se creara una iniciativa para dragar el terreno.

Alameda de Hércules en Sevilla

Alameda de Hércules. | Shutterstock

El responsable de esto fue el conde de Barajas. El nombre proviene de uno de los mitos fundacionales sevillanos, en el que se considera que el héroe griego Hércules habría dado inicio a la urbe. Una talla de esta figura mítica aparece sobre una de las dos columnas romanas que marcan el inicio del paseo en el sur. Sobre la otra aparece Julio César, a quien se atribuye la fundación de la colonia romana. Ambas son de la época en que se construyó el parque.

La Macarena y las murallas almohades

Siguiendo la Alameda de Hércules hasta su extremo norte este plan por lo que ver en Sevilla en tres días va tocando a su fin. Por suerte, quedan todavía dos interesantes hitos que ver. Muy cerca queda la basílica de la Macarena, primera que obtuvo tal distinción papal en la ciudad.

Puerta y basílica de la Macarena en Sevilla

Puerta y basílica de la Macarena. | Shutterstock

Su horario de visitas, cerrado de 14:00 a 18:00 horas, hace de ella una buena alternativa para ir cerrando la jornada. Al igual que el Gran Poder, luce un estilo neobarroco y data del siglo XX. En su caso, se erigió en la década de los 40. La Hermandad de la Esperanza de la Macarena es una de las más importantes de la Semana Santa local. Sus imágenes principales son la propia Macarena, el Jesús de la Sentencia y Nuestra Señora del Rosario.

Murallas en la Macarena

Murallas romanas y almohades en la Macarena. | Shutterstock

La cercana puerta de la Macarena pertenece a lo que fuera el poderoso recinto amurallado medieval. Los lienzos almohades se conservan especialmente bien en el barrio macareno. Ya los romanos fortificaron el lugar, pero fueron los árabes los que más lo reforzaron. Hasta las expansiones de la ciudad, los cristianos conservaron los lienzos.

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