Qué ver en Pastrana

Villa de la Princesa de Éboli

Esta villa monumental que conserva la memoria de Ana de Mendoza y de la Cerda. Más conocida como la princesa de Éboli, fue un controvertido personaje de la época cumbre del Imperio Español. Aquí tienes la historia y lo mejor que ver en Pastrana.

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El palacio ducal, la colegiata, los museos y los demás sitios que ver en Pastrana pueden recorrerse en media jornada. En caso de volver a Madrid, puede aprovecharse el viaje para ver Nuevo Baztán. Para jornadas posteriores, una gran alternativa es Alcalá de Henares. Otra opción de día completo la ofrece la ciudad de Guadalajara, injustamente olvidada.

En las páginas especializadas dormir y domer en Pastrana se tratan la gastronomía y la hostelería local.

¿Quieres conocer este sitio?

Merece la pena conocer el pasado local antes de conocer lo que ver en Pastrana. Sobre el lugar de la villa actual hubo un asentamiento celtíbero. La tribu fue derrotada en el año 180 a. de C. por el pretor romano Tiberio Sempronio Graco, miembros de la célebre familia patricia romana. La localidad fue reedificada una centuria más tarde por el cónsul Paterniano, quien la bautizó con el nombre de Paternita.

Su fundación histórica no se produjo hasta el siglo XIII. Entonces, Alfonso VIII de Castilla concedió la aldea a los caballeros calatravos. Ya en 1541, Carlos I ocupaba el cargo de maestre de la orden. Como tal vendió la villa a Doña Ana de la Cerda, condesa de Mélito.

Más tarde los hijos de Doña Ana decidieron vender sus propiedades a Ruy Gómez Silva. Era el amigo personal y secretario de Felipe II, además de esposo de Ana de Mendoza de la Cerda. Esta relación favoreció que el monarca les concediera los títulos de príncipes de Éboli y duques de Pastrana.

El nuevo ducado propició que la villa disfrutara de un extraordinario esplendor. Durante 1570 trajeron un contingente de moriscos expulsados de La Alpujarra para trabajar la seda en la fábrica textil. Esta prosperó hasta bien entrado el siglo siguiente. La magnificencia de los duques llegó al extremo de dotar a su flamante colegiata de fondos para sostener a 48 canónigos. Tal número solamente era igualado por la Catedral Primada de Toledo.

Ana de Mendoza de la Cerda, Princesa de Éboli
Ana de Mendoza de la Cerda, Princesa de Éboli.

Al morir su esposo en 1573, la tuerta Princesa de Éboli, que portaba un parche para ocultar el defecto, sorprendió a todos anunciando que se metía a monja. Fue algo insospechado, ya que las crónicas la describían tan hermosa como intrigante. Su destino fue el Convento de Carmelitas que instigó a fundar a Santa Teresa de Jesús. Allí protagonizó seis meses en los que predominaron los escándalos.

Poco después volvió a Madrid, la Princesa de Éboli se convirtió en amante del asesino y traidor Antonio Pérez. Esto llevó a que Felipe II ordenara el encarcelamiento sin juicio de su antigua amiga. La noble murió encerrada en su propio palacio en 1592. A partir del traslado de la residencia de los duques a la corte madrileña, en el siglo XVIII, la villa vivió una paulatina decadencia.

A continuación, lo mejor que ver en Pastrana.

La villa ofrece al viajero un interesante conjunto patrimonial, heredero del mecenazgo que ejercieron los duques de Pastrana en los siglos XVI y XVII. Su trazado se articula en torno a varias áreas bien definidas. La calle Princesa de Éboli, repleta de casas señoriales y portadas góticas, es uno de sus ejes principales. Tal vía lleva hasta la Plaza de la Hora y el Palacio Ducal.

Así, lo más importante para ver en Pastrana es el Palacio Ducal (siglo XVI). Responde al proyecto original del arquitecto Alonso de Covarrubias y es renacentista. Luce planta rectangular, torreones esquineros y patio interior. En su sobria fachada de sillería destaca la portada principal, italianizante. Por dentro se pueden contemplar unos bellos artesonados platerescos y largos pasillos con zócalos de azulejería toledana de estilo mudéjar. Muy interesante es la Torre de Levante, donde se asienta la “Cámara de la Reja Dorada”. Esta fue la cárcel de la Princesa de Éboli hasta su muerte.

Una fachada del Palacio Ducal de Pastrana da a la Plaza de la Hora. Debe su nombre a la Princesa de Éboli. La noble adoptó la costumbre de asomarse al enrejado balcón de su aposento durante una hora al día.

Siguiendo la calle Mayor se llega a la Plaza del Ayuntamiento. A esta se abre la portada gótica de la Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, edificio religioso más relevante que ver en Pastrana. Fue levantada en el siglo XIV por la Orden de Calatrava. Más tarde se le añadieron detalles de otros estilos, como la mencionada fachada y las naves y crucero renacentistas. El arzobispo Fray Pedro González de Mendoza, hijo de los primeros duques de Pastrana, promovió estos últimos espacios.

En la cripta de la Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción descansan los restos de la famosa Princesa de Éboli. La antigua sala capitular está hoy el Museo Parroquial. En el sobresalen la colección de tapices góticos de Alfonso V de Portugal y varias pinturas de El Greco y Carreño de Miranda.

Palacio Ducal de Pastrana
Palacio Ducal de Pastrana.

Por su parte, en la calle de La Palma existen gran cantidad de edificios importantes y casas nobles. Destacan la Casa de la Inquisición y la del Caballero Calatravo, ejemplo de arquitectura popular de la época. También el antiguo Palacio de los Burgos, de fachada renacentista.

Es reseñable asimismo la Sinagoga, un caserón cuyos detalles ornamentales hacen pensar en un pasado judío. El Arco de San Francisco, puerta del siglo XIV construida por la Orden de Calatrava, pone fin a la calle y al recinto amurallado de Pastrana.

En la plaza del Deán, ya extramuros, se sitúa el Convento de San Francisco, hoy restaurante. Se levantó en diferentes épocas y lo más antiguo que conserva son cuatro muros y la torre de la iglesia. La Casa del Deán fue erigida en el siglo XVII como residencia para el clérigo que ejercía como presidente del cabildo colegial.

Siguiendo con lo que ver en Pastrana toca ir al Convento de San José. Lo fundó en 1569 Santa Teresa de Jesús, con financiación de los duques de Pastrana. Perteneció a las Carmelitas hasta que, debido a los problemas que les causó la princesa de Éboli, acabó siendo regentado por las monjas franciscanas. Hay que destacar, además, la Casa de Moratín. Se cree que el famoso escritor Leandro Fernández de Moratín escribió su famosa comedia El sí de las niñas hacia 1800.

A dos kilómetros del casco urbano se encuentra el Convento del Carmen, fundado también por Santa Teresa de Jesús. Es de estilo barroco y en la actualidad alberga el Museo de Historia Natural. Posee distintas especies animales traídas de Filipinas y Extremo Oriente por los misioneros franciscanos.

Para terminar con los hitos que ver en Pastrana queda el Museo Teresiano, con recuerdos de la estancia de la santa en la villa. Guarda el famoso Cristo de la Verdad del escultor barroco Gregorio Fernández y varios óleos sobre la llegada de la Santa realizados por los pintores Alonso del Arco y Juan Carreño. Dentro están los jardines de la Cueva de San Juan de la Cruz, donde dice la tradición que el fraile abulense se retiraba a meditar durante su época de maestro de novicios en este convento.

Ya conocido lo mejor que ver en Pastrana, te invitamos a que conozcas el resto de planes por la provincia de Guadalajara, así como sus actividades de turismo activo.

Imprescindibles

Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción en Pastrana
Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción en Pastrana.
Fachada del Palacio de Pastrana
Fachada del Palacio de Pastrana.

Datos prácticos

Coordenadas

40° 25′ 04″ N, 2° 55′ 21″ W

Distancias

Guadalajara 47 km, Toledo 195 km, Madrid 100 km.

Aparcamiento

Es fácil aparcar en la Plaza de la Hora.

Altitud

759 m.

Habitantes

1054 (2013).

Los principales festejos que ver en Pastrana son: San Antón (17 de enero), Fiestas Patronales de San Sebastián (20 de enero), Semana Santa, Los Mayos (madrugada del 1 de mayo), Corpus Christi, Virgen de la Asunción (15 de agosto), Santa Teresa de Jesús (15 de octubre).

Más eventos notables que ver en Pastrana son: Feria Apícola Internacional (segunda semana de marzo), Festival Ducal de Pastrana, un festival cultural que recrea el Siglo de Oro en la Villa Ducal (mediados de julio).

Durante muchos años, Pastrana gozó de una merecida fama por sus trabajos de forja, que ha ido evolucionando desde un carácter utilitario hasta otro más decorativo. Se encuentran artesanos de talla y producción de muebles de estilo castellano y artesanos que trabajan la policromía del cuero. El taller artesano Mijo realiza cuadros con flores secas. Repostería: Pastelería Éboli.

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