Que ver en Pastrana

Villa de la Princesa de Éboli

Es una villa monumental que conserva la memoria de Ana de Mendoza y de la Cerda, más conocida como la princesa de Éboli, un controvertido personaje de la época cumbre del Imperio Español.

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El palacio ducal, la colegiata, los museos y demás sitios que hay que ver en Pastrana pueden recorrerse en media jornada bien aprovechada. El regreso hacia Madrid puede hacerse por la CCM-223, visitando Nuevo Baztán; quienes pernocten en Pastrana pueden hacer ese mismo camino por la mañana y luego ir a comer y pasar la tarde en Alcalá de Henares, regresando por las carreteritas del interior. Otra opción de día completo es ir a recorrer la ciudad de Guadalajara, injustamente olvidada. Quien vaya a pasar un fin de semana a esta bella localidad en el verano puede contratar alguna actividad acuática en el cercano embalse de Entrepeñas. En una página especializada hemos recogido los platos locales y seleccionado los mejores lugares donde Dormir y Comer en Pastrana.

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Sobre la antigua Pastrana hubo un asentamiento celtíbero, cuya tribu fue derrotada en el año 180 a. de C. por el pretor romano Tiberio Sempronio Graco, uno de los miembros de la célebre familia patricia romana. La villa fue reedificada una centuria más tarde por el cónsul Paterniano, quien la bautizó con el nombre de Paternita.

Su fundación histórica no se produjo hasta el siglo XIII, cuando el rey Alfonso VIII de Castilla concedió la aldea a la Orden de Calatrava. En 1541, el rey Carlos I –que ocupaba el cargo de maestre de la Orden– vendió la villa a Doña Ana de la Cerda, condesa de Mélito. Unos años después, en 1569, los hijos de Doña Ana decidieron vender sus propiedades a Ruy Gómez Silva, amigo personal y secretario de Felipe II y esposo de Ana de Mendoza de la Cerda. Esta relación favoreció que el monarca les concediera los títulos de príncipes de Éboli y duques de Pastrana.

El nuevo ducado propició que Pastrana disfrutara de un extraordinario esplendor. Así, en 1570 trajeron un contingente de moriscos expulsados de La Alpujarra para trabajar la seda en la fábrica textil, que fue prosperando hasta bien entrado el siglo siguiente. La magnificencia de los duques llegó al extremo de dotar a su flamante colegiata de fondos para sostener a 48 canónigos, un número que entonces solamente tenía la Catedral Primada de Toledo.

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Ana de Mendoza de la Cerda, Princesa de Éboli

Al morir su esposo en 1573, la tuerta princesa de Éboli -con un parche la retrata Alonso Sánchez Coello para ocultar este defecto- , a quien las crónicas califican de tan hermosa como intrigante, sorprendió a todos anunciando que se metía a monja en el Convento de Carmelitas que instigó a fundar a Santa Teresa de Jesús. Allí se retiró durante seis meses, tiempo que fue más de escándalo que de oración. Poco después volvió a Madrid, convirtiéndose en amante del asesino y traidor Antonio Pérez. Esto motivó que Felipe II ordenara el encarcelamiento sin juicio de su antigua amiga, que murió encerrada en su propio Palacio de Pastrana en 1592. A partir del traslado de la residencia de los duques a la corte madrileña, en el siglo XVIII, la villa fue protagonista de una paulatina decadencia.

La villa ducal de Pastrana ofrece al viajero un interesante conjunto patrimonial, heredero del mecenazgo que ejercieron los duques de Pastrana en los siglos XVI y XVII. Su trazado se articula en torno a varias áreas bien definidas, organizadas alrededor de los principales monumentos. La calle Princesa de Éboli, repleta de casas señoriales y portadas góticas, es uno de sus ejes principales, que lleva hasta la Plaza de la Hora y el Palacio Ducal.

Al visitar Pastrana no nos podemos perder el Palacio Ducal, del siglo XVI. Responde al proyecto original del arquitecto Alonso de Covarrubias y sigue un trazado renacentista de planta rectangular, torreones esquineros y patio interior. En su sobria fachada de sillería destaca la portada principal, de carácter italianizante, mientras que en su interior se pueden contemplar unos bellos artesonados platerescos y largos pasillos con zócalos de azulejería toledana de estilo mudéjar. Puede visitarse la habitación de la Torre de Levante, también conocida como “Cámara de la Reja Dorada”, donde estuvo retenida hasta su muerte la princesa de Éboli.

Una fachada del palacio da a la Plaza de la Hora, que debe su nombre a la época de encarcelamiento de la princesa de Éboli, cuando adoptó la costumbre de asomarse al enrejado balcón de su aposento durante una hora al día. Siguiendo la calle Mayor se llega a la Plaza del Ayuntamiento, a la que se abre la portada gótica de la Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, edificio religioso más relevante de Pastrana. Fue levantada en el siglo XIV por la Orden de Calatrava, aunque más tarde se le añadieron detalles de otros estilos, como la portada gótica del norte y las naves y crucero renacentistas, estos últimos promovidos por el arzobispo Fray Pedro González de Mendoza, hijo de los primeros duques de Pastrana. En la cripta descansan los restos de la famosa princesa de Éboli, fundadora del templo. En su antigua sala capitular está hoy el Museo Parroquial, en el que sobresalen la colección de tapices góticos de Alfonso V de Portugal y varias pinturas de El Greco y Carreño de Miranda.

En la calle de La Palma podemos observar gran cantidad de edificios importantes y casas nobles. Destacan la Casa de la Inquisición; la Casa del Caballero Calatravo, ejemplo de arquitectura popular de la época; o el antiguo Palacio de los Burgos, de fachada renacentista. Es también reseñable la Sinagoga, un caserón cuyos detalles ornamentales hacen pensar en un pasado judío. El Arco de San Francisco, puerta del siglo XIV construida por la Orden de Calatrava, pone fin a esta calle y al recinto amurallado de Pastrana.

En la plaza del Deán -ya extramuros- se sitúa el Convento de San Francisco, hoy convertido en restaurante. Fue construido durante diferentes épocas y lo más antiguo que conserva son los cuatro muros y la torre de la iglesia. La Casa del Deán, levantada en el siglo XVII como residencia para el clérigo que ejercía como presidente del cabildo colegial, ocupa la otra fachada de la plaza. Otro edificio sobresaliente es el Convento de San José, fundado en 1569 por Santa Teresa de Jesús con financiación de los duques de Pastrana. Perteneció a las Carmelitas hasta que, debido a los problemas que les causó la princesa de Éboli, acabó siendo regentado por las monjas franciscanas. Hay que destacar, además, la Casa de Moratín, donde se cree que el famoso escritor Leandro Fernández de Moratín escribió su famosa comedia El sí de las niñas hacia 1800.

palacio ducal pastrana
Palacio Ducal de Pastrana

A dos kilómetros del casco urbano se encuentra el Convento del Carmen, fundado también por Santa Teresa de Jesús. Es de estilo barroco y en la actualidad alberga el Museo de Historia Natural, con distintas especies animales traídas de Filipinas y Extremo Oriente por los misioneros franciscanos. También está el Museo Teresiano, con recuerdos de la estancia de la santa en la villa, el famoso Cristo de la Verdad del escultor barroco Gregorio Fernández y varios óleos sobre la llegada de la Santa realizados por los pintores Alonso del Arco y Juan Carreño. Éste conserva dentro de sus jardines la Cueva de San Juan de la Cruz, donde dice la tradición que el fraile abulense se retiraba a meditar durante su época de maestro de novicios en este convento.

Datos prácticos

Coordenadas

40° 25′ 04″ N, 2° 55′ 21″ W

Distancias

Guadalajara 47 km, Toledo 195 km, Madrid 100 km

Aparcamiento

Es fácil aparcar en la Plaza de la Hora

Altitud

759 m

Habitantes

1054 (2013)

San Antón (17 de enero), Fiestas Patronales de San Sebastián (20 de enero), Semana Santa, Los Mayos (madrugada del 1 de mayo), Corpus Christi, Virgen de la Asunción (15 de agosto), Santa Teresa de Jesús (15 de octubre)

Feria Apícola Internacional (segunda semana de marzo), Festival Ducal de Pastrana, un festival cultural que recrea el Siglo de Oro en la Villa Ducal (mediados de julio)

Durante muchos años, Pastrana gozó de una merecida fama por sus trabajos de forja, que ha ido evolucionando desde un carácter utilitario hasta otro más decorativo

Se encuentran artesanos de talla y producción de muebles de estilo castellano y artesanos que trabajan la policromía del cuero

El taller artesano Mijo realiza cuadros con flores secas

Repostería: Pastelería Éboli

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