La más extraña de las grandes autovías de España es la A-7. Sucesora de la N-340, esta enorme carretera va desde Algeciras hasta Altafulla. Su gran extensión hace que tenga varios huecos de importancia, especialmente en su segmento norte. Además, en paralelo avanza la AP-7, una autopista que complementa a la autovía del Mediterráneo y en proceso de liberalizarse. La ruta por este gran corredor permite ver castillos, sierras, playas y disfrutar de una de las mejores gastronomías de Europa.

El curioso tramo de la A-7 entre Algeciras y Marbella

Los extremos de la A-7 son sin duda sus segmentos más complicados. Tanto al empezar como al acabar la vía se encuentra incompleta y hay que recurrir a la AP-7 si se quiere circular con normalidad. Al salir de Algeciras hay un tramo que sí cumple las funciones de una autovía. Sin embargo, este termina a la altura de Guadiario, municipio de San Roque, cerca del cambio de provincia de Cádiz a Málaga.

Vista de la Bahía de Algeciras

Vista de la Bahía de Algeciras. | Shutterstock

A partir de aquí y hasta Marbella, aunque se denomine Autovía del Mediterráneo, en realidad se trata de la antigua N-340. Lo positivo es que se sigue la línea de la costa y existen grandes paisajes que disfrutar. Asimismo, el clima suele ser apacible pese a los vientos y no hay tramos especialmente peligrosos. Estepona, famosa por su gastronomía, y la cercana Sierra Bermeja son los hitos más interesantes por los que pasa esta peculiar parte de la Autovía del Mediterráneo.

La Línea de la Concepción población cerca de la A-7

Playas de la Línea de la Concepción con el Peñón al fondo. | Shutterstock

En todo caso, la salida andaluza de la A-7 tiene un protagonista claro, el estrecho de Gibraltar y su entorno natural, que llega hasta Tarifa. La bahía de Algeciras es parte del mismo. Aunque posee una notable industria, su función para las aves acuáticas y migratorias es vital. La unión entre Mediterráneo y Atlántico fue también un punto estratégico clave para las potencias europeas. Una muestra inigualable es la colonia británica de Gibraltar. Su toma por los británicos supuso la creación de San Roque, La Línea de la Concepción y la repoblación de Algeciras.

Las atalayas contra los piratas a lo largo de la A-7

Torre del Zambullón

Torre del Zambullón, con la forma circular real. | Shutterstock

Durante siglos los piratas berberiscos fueron el mayor azote de la costa mediterránea española. Sus razias eran devastadoras para las huertas cercanas al litoral y sus poblaciones pesqueras. Teniendo en cuenta la importancia del atún y almadraba en Andalucía y el Levante, esto suponía un desastre total para nobles, corona y pueblo. Así, Felipe II decidió crear un plan para frenar los asaltos. Sus torres eran circulares, mientras que las condales, como las del señor de Medina Sidonia, eran cuadradas.

Playa y torre de la Rijana A-7

Playa y torre de la Rijana, Castell de Ferro. | Shutterstock

A lo largo de toda la costa afectada elevó atalayas cuya misión era avisar a los contingentes locales. De esta forma se trataba de salvar a los colonos y habitantes. En el entorno de Cartagena fue el primero en ser reforzado. Luego llegarían defensas a otros lugares. En lugares como Conil, Zahara, Barbate, Vejer, Torre del Mar o Castell de Ferro todavía sobreviven varias de ella. Huelva, Cadiz, Granada, Málaga y Alicante fueron los principales centros a defender. Almería, Baleares, Gran Canaria o Tenerife también acabaron recibiendo torres.

Una ruta por las playas andaluzas de la Autovía del Mediterráneo

Entre Marbella y Almería, la A-7 discurre pegada a la costa. Gracias a ello, las posibilidades para hacer un alto playero son enormes. Ya en la zona del estrecho quedan las de La Línea de la Concepción y San Roque. Ya en Málaga, la mencionada población marinera de Estepona o Manilva posee agradables arenales. Otras playas que se alcanzan siguiendo la carretera son las de Marbella, Fuengirola, Mijas, Benalmádena, la capital de la Costa del Sol, Torremolinos, Torre del Mar, Torrox y Nerja. De fondo quedan montes como los del macizo de los Montes de Málaga o de la Almijara.

Playas de la A-7 Estepona

Playa en Estepona. | Shutterstock

Lo mismo ocurre con Granada con su costa Tropical. En su caso, son las estribaciones de Sierra Nevada las que aportan los desniveles. Respecto a las localidades más notables para probar el agua del Mediterráneo, hay muchas donde elegir. En la parte más occidental destacan Almuñecar y Salobreña. Hacia el centro, Motril y Castell de Ferro son grandes alternativas. Finalmente, ya hacia Almería, La Rábita o el municipio de Polopos también tienen varias playas que ofrecer.

Calahonda, cerca de Motril

Calahonda, cerca de Motril. | Shutterstock

La provincia de Almería es la última por la que pasa la A-7 antes de desembocar en Murcia. Su ambiente hortelano se complementa con poblaciones turísticas como Roquetas de Mar o Mojácar. El Ejido o la capital almeriense también posee apetecibles playas. Al virar un tanto al interior a la altura del Cabo de Gata, cabe resaltar la sierra de Alhamilla y Cuevas de Almanzora.

Mojácar

Mojácar. | Shutterstock

El eje Almería-Murcia: las grandes huertas de la A-7

Aunque la Autovía del Mediterráneo tiene un marcado aroma a mar, en ella se encuentran las zonas de cultivos hortícolas más importantes de España. La primera de ellas se halla en Almería, en el entorno de El Ejido y Roquetas de Mar. Se trata del Mar de Plástico. Sobre el campo de Dalías se extiende una gigantesca aglomeración de invernaderos. Gracias a ellos la provincia es una de las principales exportadoras de hortalizas a nivel europeo. Sus tomates son especialmente famosos.

Mar de plástico en Almería

Mar de plástico en Almería. | Shutterstock

Más adelante aguarda la Huerta de Murcia, una comarca histórica liderada por la capital provincial A pesar de la aridez de otras zonas de la región, este vergel sustentado por la cuenca del Segura, y de forma indirecta por la del Tajo, produce los mejores limones del país. Sus tomates, habas o calabacines también tienen una gran reputación.

Rueda de Alcantarilla

Rueda de Alcantarilla. | Wikimedia

La A-7 transita buena parte de la misma. Antes de entrar en la Huerta de Murcia pasa por Lorca. Esta localidad tiene un gran patrimonio, como su castillo medieval o la colegiata de San Patricio. Cabe resaltar que es el segundo término municipal más grande de España, tras Cáceres, y llega hasta el mar. Casi en la capital está Alcantarilla, un centro neurálgico hortelano. Su rueda es todo un símbolo. Se trata de una noria que ayudaba a llevar el agua a las acequias más altas del lugar. Cabe resaltar que antes las huertas de Alicante y Valencia eran también extraordinarias productoras, aunque hoy languidecen frente a las murcianas y almerienses.

Las mejores fortalezas en las que pararse en la A-7

Mientras que el mar ofrece una puerta abierta al comercio, también lo hace a los asaltos. Ya se ha visto en el caso de los piratas berberiscos, cuyas acciones requirieron la construcción de toda una red de atalayas y fuertes. Pero ya antes estaba fortificada la costa mediterránea española. Por ello, los castillos son una constante en toda la A-7.

Castillos de la Autovía del Mediterráneo en Andalucía

Alcazaba de Almería castillos de la A-7

Recinto cristiano de la Alcazaba de Almería.

La alcazaba de Almería, por ejemplo, fue la segunda mayor del califato de Córdoba. Sobre la primera fábrica árabe trabajaron los cristianos para adaptar sus imponentes defensas con el pasar de los años. En activo hasta la primera guerra carlista, hoy es un edificio consolidado. El origen del malagueño castillo Sohail, en Fuengirola, es también califal. Muy bien conservado pese al daño causado por los franceses en 1812, domina de forma directa el paso de la Autovía del Mediterráneo.

Castillo de Colomares A-7

Castillo de Colomares en Benalmádena.

También andaluz y árabe es el castillo de Castell de Ferro, en Granada. Apenas quedan restos de su obra inicial, pero el conjunto que forma junto a las cercanas atalayas hace que merezca la pena parar a verlo. Cabe mencionar además el castillo de Colomares, a pesar de que es de finales del siglo pasado y su uso nunca fue defensivo. Elaborado en Benalmádena, homenajea a los Reyes Católicos y Cristóbal Colón con una vistosa mezcla de estilos.

Las fortalezas de la A-7 en el levante valenciano, murciano y catalán

El paso de la A-7 por Murcia deja muy cerca varios castillos de gran interés como el de Lorca. Pese a resultar inexpugnable durante siglos, el terremoto que sufrió el lugar en 2011 provocó multitud de daños en una torre y las murallas. Mientras tanto, también son dignos de ver el de Monteagudo, sobre una espectacular peña, y el de Larache. Ambos eran parte del mismo complejo árabe.

Castillo de Lorca

Castillo de Lorca. | Shutterstock

Alicante posee uno de los mejores castillos medievales de toda la Autovía del Mediterráneo. Con el nombre de Santa Bárbara, es un recurrente escenario cinematográfico debido a su gran estado de conservación. La visita es fácil gracias a un ascensor que sube hasta lo alto de la fortaleza. Desde allí hay grandes vistas del litoral y la ciudad. Los puntos fuertes de Villena, Sagunto u Oropesa también son impresionantes.

Castillo de Sagunto

Castillo de Sagunto.

El palacio del Papa Luna es un castillo templario hito en Peñíscola. Los caballeros aprovecharon una alcazaba y cuando la orden fue disuelta pasó por diferentes manos. El religioso que le da nombre es sin duda la más famosa de todas ellas. En Castellón de la Plana, el castillo de Fadrell dio nombre a la ciudad, pero apenas quedan restos notables del mismo. Su aljibe contiene la ermita de la Magdalena.

Castillo templario de Miravet cerca de la A-7

Castillo templario de Miravet.

Finalmente, en territorio catalán quedan varias extraordinarias fortalezas a la vera de la A-7, como las de Altafulla. El castillo de la Zuda en Tortosa tiene, como el del Papa Luna y el siguiente, un pasado templario. La participación de los caballeros en la toma de la urbe fue la clave para que se lo cedieran. A pesar de que es impresionante, el de Miravet le supera. Sobre el Ebro, el pueblo se dispuso en torno a él y vio una de las últimas muestras de resistencia de la orden del reino de Aragón. Ambos son claves para cualquier ruta templaria que visite el norte de España.

El montañoso interior valenciano de la Autovía del Mediterráneo

Tras la Región de Murcia es el turno de la Comunidad Valenciana. Hasta Valencia capital aguarda una carretera esencialmente interior, que se cuela entre imponentes sierras. El pueblo de Miguel Hernández posee una bonita catedral, iglesias o monasterios. También hay que resaltar las ruinas del castillo de Orihuela. No lejos, Elche conserva un extenso patrimonio que se remonta a la época prerromana. Su palmeral es el más grande de Europa y Patrimonio de la Humanidad, al igual que su tradición más conocida, el Misterio de Elche.

Palmeral de Elche

Palmeral de Elche. | Shutterstock

Alicante es la siguiente población que conoce la A-7 en dirección a Barcelona. Hay una circunvalación gratuita, a A-70, para evitar la AP-7. Superada la capital, cuyos atractivos se tratan más adelante, cobra protagonismo la sierra del Sit. Un breve desvío permite conocer la turronera Jijona, mientras que Elda y Villena también quedan a tiro de piedra.

Puente de Sant Jordi en Alcoy

Puente de Sant Jordi en Alcoy. | Shutterstock

Apenas 20 kilómetros separan este entorno del Parque Natural de la Sierra Mariola, con Alcoy a pie de autovía. Esta ciudad tiene el monte incrustado en sus venas, a través de barrancos que marcan su disposición. Plazas, fortalezas y templos son otros de sus acicates. A partir de aquí la carretera se encara hacia Valencia y vuelve a acercarse a la costa. Dos paradas a tener en cuenta son Xàtiva y Alzira.

La alternativa costera de la AP-7 hasta Tarragona

Valencia, a la que se llega por la A-3 desde Madrid, se circunvala gracias a un tramo gratuito de la AP-7. De hecho, la vía es sin peajes desde Alicante hasta Tarragona. Gracias a ello se puede solventar la falta de alguno de los tramos finales de la Autovía del Mediterráneo. En Sagunto, famosa por sus restos romanos, a la sombra de la sierra Calderona, se retorna brevemente a la A-7 antes de que esta se transforme en la CV-10 a la altura de Vilavella. Sigue hasta Villanueva de Alcolea, donde desaparecerá varias decenas de kilómetros.

Benicassim y sus playas

Benicassim y sus playas. | Shutterstock

Por todo esto, la recomendación es la de optar por la Autopista del Mediterráneo desde Sagunto. No habría que dejarla hasta Cataluña, en Hospitalet del Infante. Asimismo, esta alternativa permite permanecer cerca del mar. Nules, Burriana o Villarreal son localidades junto a las que pasa la AP-7. Las playas castellonenses siguen siendo excelentes. En Benicassim brillan especialmente sus bonitas villas del siglo XIX, cuando se consolidó como una población turística de primer nivel. Oropesa por su parte es una referencia en turismo de Sol y playa. Casi en la frontera, pasada la sierra de Irta, Peñíscola y su imponente castillo quedan a entre la carretera y el mar.

El delta del Ebro no solo ofrece un gran espectáculo natural, sino que abre las puertas a dos poblaciones muy a tener en cuenta. Una es Amposta, junto al río y la AP-7. La otra es Tortosa, una localidad con un épico pasado muy atado a las órdenes de caballería. De camino a Hospitalet del Infante queda L’Ametlla de Mar con sus preciosas playas.

Amposta y el Ebro

Amposta y el Ebro. | Shutterstock

Bien por autopista o autovía, solo falta encarar el final real de la ruta a Tarragona. El trazado apenas cambia. Cambrils o Salou son posibles desvíos playeros, mientras que Reus posee varios alardes modernistas, como partes de su magnífico cementerio. La Móra, a unos 10 minutos de la capital tarraconense, pone fin en la práctica a la A-7.

Llegar a Barcelona desde la A-7

Para llegar a Barcelona desde La Móra hay varias alternativas. Por un lado, seguir la antigua N-340, cuyo proyecto para desdoblase en la zona nunca llega a concluirse. Apunta a Vilafranca del Penedès, pasando junto al pantano de Foix o el Macizo de Bonastre. Desde allí se interna por las montañas de Ordal hasta desembocar en la A-2 justo antes de que se convierta en la Ronda Litoral.

Iglesia de Santa María en Vilafranca del Penedès

Iglesia de Santa María en Vilafranca del Penedès. | Shutterstock

Por otro lado, está la opción de la AP-7, cuyo peaje tiene los días contados. Hasta Vilafranca el trasiego es similar al de la N-340, pero más rápido como es lógico. Sin embargo, allí sigue una dirección más norte. Mientras se dirige a Martorell deja a sus pies la bonita Sant Sadurní d’Anoia, con su enorme legado en torno al cava. Ya en las inmediaciones de Barcelona, la entrada se hace junto al Parque Natural de la serra Collserola.

Puerto de Vilanova i la Geltrú

Puerto de Vilanova i la Geltrú. | Shutterstock

Finalmente queda una tercera vía, que discurre junto al mar. Hasta Calafell hay que ir por la N-340, pero allí se deriva a la C-32. Junto a esta vía se encuentran localidades con mucho encanto como Vilanova i la Geltrú y Sitges. Entre el Mediterráneo y la sierra del Garraf se sigue avanzando para llegar a Castelldefels. Esto supone estar ya en el área metropolitana de la Ciudad Condal.

Las capitales de la Autovía del Mediterráneo

A lo largo de la A-7 se pueden conocer algunas de las ciudades más importantes de toda España. Muchas de ellas fueron imponentes puertos medievales y otras se han erigido en emporios agrícolas. La cultura y monumentos que guardan hace que sean paradas de primera para cualquier ruta que transite la Autovía del Mediterráneo, mar que las sustenta y sustentó.

Grandes puertos y ciudades de Andalucía y Murcia

Vista general de Málaga

Vista general de Málaga. | Shutterstock

La primera de todas estas localidades notables es Málaga. La capital de la costa del Sol ofrece grandes oportunidades gastronómicas, también a muy buen precio, así como una enorme cantidad de arte que mostrar. No en vano, es la cuna de Picasso. Un gran puerto, tuvo una amplia actividad inglesa en el siglo XIX y principios del pasado. Su catedral, plaza de toros o playas son otros atractivos indiscutibles.

Estación de tren de Almería, capitales de la A-7

Estación de tren de Almería. | Shutterstock

Hacia el este se encuentra la siguiente, otro gran puerto y capital de provincia. Almería fue una de las urbes más importantes de toda Al-Andalus. No lejos de ella, antes de eso, se levantó Portus Magnus, enclave romano. Sea como fuere, hasta su toma por los cristianos en el siglo XII permaneció como un centro de referencia gracias a su puerto y alcazaba. Tuvo que esperar al XVIII para remontar el vuelo. Hoy el sector agrario que la rodea sustenta su economía.

Murcia capital

Murcia capital.

Algo parecido ocurre con la ciudad de Murcia, cabeza de la enorme huerta del Segura. No está claro si arrancó su andadura de la mano de los árabes o si estos usaron una villa romana anterior como referencia. En la Edad Clásica, el centro neurálgico de la región era Cartago Nova, efímera capital cartaginesa en Iberia que conquistó Escipión el Africano en la segunda guerra Púnica. Sea como fuere, durante el medievo temprano Abderramán II fundó la población que ha llegado a la actualidad. Su momento más álgido fue durante la resistencia contra los almohades y cuando Alfonso X el Sabio la hizo capital rotatoria del reino.

Capitales de Valencia y Cataluña que ver en la A-7

Vista desde el castillo de Alicante

Vista desde el castillo de Alicante.

La terna capitalina valenciana forma parte de la Autovía del Mediterráneo. La primera que se puede contemplar es Alicante. Como en casos anteriores, se remonta a épocas prerromanas, pese a lo que cobró importancia como la Lucentum romana. Testigo de su importancia medieval es su castillo de Santa Barbara, la actual patrona de la pólvora. Posee tanto una basílica como una concatedral. Por otro lado, su puerto ha formado parte de algunas de las más importantes competiciones navales del planeta, como la Volvo Ocean Race.

Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia

Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. | Shutterstock

Valencia es la capital de la comunidad autónoma y también hace gala de un enorme pasado. Es muy conocida su papel en la leyenda del Cid Campeador, que dice la leyenda que la defendió incluso después de muerto gracias a las argucias de su esposa, Doña Jimena. Antes ya fue una colonia romana de renombre, siendo una de las localidades más antiguas de España. Actualmente es un centro mediterráneo de primer nivel tanto en lo comercial como en lo cultural. Cuna de la paella, sus fiestas de las Fallas están entre las más populares del país.

Centro de Castellón de la Plana

Centro de Castellón de la Plana. | Shutterstock

Más al norte, Castellón de la Plana domina una gran explanada que prosperó bajo la fortaleza cristiana que la protegía. De este modo fue un importante núcleo defensivo de Aragón frente a la presión musulmana del sur. Más allá de sus templos y el castillo, posee bonitos elementos posteriores como la torre-campanario del Fadrí, la Lonja del Cáñamo o el palacio municipal.

Tarragona, vista general y catedral

Tarragona, vista general y catedral.

En terreno catalán la A-7 pasa por Tarragona y tiene su final en Barcelona. Los atractivos de la Ciudad Condal son tan grandes que requerirían de una visita de al menos tres días. La huella de Dalí, el imponente puerto, la Sagrada Familia… Por su parte, la capital tarraconense guarda un gran legado romano y, como Cartagena, fue una cabeza provincial en tal época. Aparte de sus elementos más antiguos, sobresalen su catedral, el mirador del Balcón del Mediterráneo o la rambla nueva.

Entornos naturales únicos que disfrutar en la A-7

La naturaleza es quizá el mayor atractivo de la A-7. Directamente en ella o con desvíos mínimos se pueden encontrar multitud de parajes en los que merece la pena parar un rato. Nada más empezar se encuentra uno de los más importantes, el Parque del Estrecho, que llega hasta Algeciras y su bahía. Este entorno es una zona perfecta para avistar aves. En la misma zona pero al interior, parte del Parque Natural de los Alcornocales es también accesible.

Parque del Estrecho

Parque del Estrecho.

El siguiente gran hito es el Cabo de Gata-Níjar. Su faro es todo un símbolo de Almería. El principal valor que posee viene de la gran aridez que presenta y de sus fondos marinos. Especialmente notables son los bosques de Posidonia oceanica, un alga que alberga un ecosistema de gran valor biológico.

Cabo de Gata en Almería

Cabo de Gata en Almería.

Ya en territorio valenciano, pasadas varias sierras de interés ya mencionadas, la Albufera de Valencia es el principal humedal de la zona. A lo largo de los siglos ha servido para cultivar arroz y dar auspicio a especies endémicas y aves migratorias. Junto a Castellón de la Plana, el Desert de les Palmes llama a equívoco con su nombre. Aunque si hay muchas palmas, no es en absoluto un lugar seco y vacío.

Delta del Ebro

Delta del Ebro.

Para terminar, tras las sierras de Irta y Montsiá, el Delta del Ebro es el último gran elemento natural de la A-7. El río más caudaloso de España ha generado este enorme humedal gracias a los materiales acumulados a través de miles de años.

Un desierto en plena Autovía del Mediterráneo

Desierto de Tabernas con monte de fondo

Desierto de Tabernas.

Esta ruta posee el honor de tener dos entornos desérticos en ella. Uno es la única zona desértica pura de Europa. Se trata del entorno de Tabernas. Su peculiar aspecto le ha valido ser uno de los principales escenarios cinematográficos de España. Las sierras que rodean este territorio hacen que exista una gran ausencia de humedad. De este modo, se ha desarrollado una fauna y flora que la actual reserva natural protege. La población que da nombre a este árido terreno merece una visita, en especial su iglesia y castillo.

Un paseo por restos de civilizaciones antiguas en la A-7

Fenicios, griegos, cartagineses y romanos usaron las costas españolas como puntos elementales en su expansión comercial y militar. La A-7 pasa por infinidad de puntos importantes de la antigüedad. Al poco de salir de Cádiz está uno de los más importantes, Málaga. Originariamente fue Malaka, un asentamiento fenicio que acabó bajo control romano. Su teatro romano es una buena muestra del legado que se conserva en el lugar. En la provincia sobresalen las termas de Manilva o la villa Caviclum en Torrox.

Teatro romano de Málaga

Teatro romano de Málaga. | Shutterstock

A lo largo de todo este litoral hay pequeños restos de factorías de garum. A lo largo de todo este litoral hay pequeños restos de factorías de garum, una salsa a base de pescado que fue muy famosa en el imperio romano y servía para conservar la comida más tiempo. La tradición pesquera ya era importante por entonces y se centraba en esta salsa. Los altos precios que alcanzaban en el resto del Mediterráneo hicieron que las colonias locales prosperaran.

Teatro romano de Sagunto

Teatro romano de Sagunto. | Shutterstock

La Dama de Elche es el elemento más conocido de dicha ciudad, pese a que se exponga en el Museo Arqueológico Nacional. No solo fue importante la presencia íbera, también la de los romanos, que le dieron el nombre de Illici. Estos la reconstruyeron tras ser arrasada por Cartago. Los principales restos se hallan en el yacimiento de l’Alcudia. Algo parecido ocurrió con Sagunto, cuya toma por parte de los cartagineses dio pie a la segunda guerra púnica. De hecho, todo el levante se vio muy involucrado en ella. Su teatro romano es la mayor muestra de lo que fue Saguntum, antes Arse.

Restos romanos de Tarraco

Restos romanos de Tarraco. | Shutterstock

A pesar de la existencia de otros asentamientos importantes cercanos a la Autovía del Mediterráneo, como Lucentum/Alicante, el más importante es Tarraco. Muy asociada a la familia romana de los Escipiones, Tarragona mantiene multitud de monumentos que hacen perfectamente reconocible su planta romana. Es así uno de los puntos principales para los aficionados a la antigüedad en España junto a Mérida.

Vinos D.O. en la Autovía del Mediterráneo

Como se ha visto a lo largo del artículo, la dieta mediterránea impregna todo el recorrido de la A-7. Desde el gran uso del pescado a las extensas zonas de huerta, lo sano y lo sabroso se dan la mano en este territorio. Por ello, no podían faltar excelentes vinos, fruto de una tradición ancestral que ha llegado a la actualidad.

Vinos de Málaga

Viñedos de Málaga.

En Andalucía hay tres. Dos poseen el mismo territorio de producción. Se trata de la D.O. Málaga y la Montes de Málaga. Ambas poseen el mismo consejo regulador. Va desde la Axarquía (Vélez-Málaga) a Ronda, incluso llegando a Córdoba. La primera se centra en Pedro Ximénez y Moscatel, con vinos de tipo licor, mientras que la segunda es más amplia y abarca rosados, tintos y blancos tradicionales. Por su parte, la D.O. Granada abarca tanto costa como zonas de Sierra Nevada, con Alhama de Granada a la cabeza. También posee una gran variedad productiva.

Murcia hace gala de la Denominación de Origen Bullas. Sus tintos jóvenes y rosados son los productos más destacados que genera, aunque también da blancos y espumosos. Ya en Valencia queda la D.O. Alicante. Sus variedades locales Merseguera o Monastrell dan lugar a notables blancos y tintos respectivamente. Sin embargo, el potente Fondillón es su caldo más representativo. Por su parte, la D.O. Valencia se centra en la mencionada Merseguera, por lo que los vinos claros son los predominantes.

Vinos de Penedès

Viñedos del Penedès.

Finalmente, en Cataluña, además de la D.O. comunitaria, se asientan la D.O. Tarragona y la D.O. Penedès. Ambas hacen uso de la Macabeo y dan lugar a grandes vinos blancos. Además, en la segunda se asientan producciones de cava, D.O. descentralizada pero que destaca en Vilafranca del Penedès o Sant Sadurní d’Anoia.

Parar a comer en la A-7

La dieta mediterránea en todas sus variantes está representada a lo grande en toda la A-7. Dada la gran longitud de la carretera y las múltiples regiones que recorre, es posible parar a comer tanto en locales de pedigrí como en alternativas baratas y efectivas. Pescados y marisco a mansalva, arroces tanto de mar como serranos, platillos típicos… Hay mucho donde elegir en la Autovía del Mediterráneo.

Casa Bernardo Macías, San Roque

Casa Bernardo Macías en San Roque A-7

Casa Bernardo Macías en San Roque. | Facebook del local

Nada más empezar la A-7 se encuentra Casa Bernardo Macías, justo antes de llegar a San Roque y en un área de servicio muy transitada por camioneros. Se trata de un lugar donde probar la gastronomía típica de Cádiz, en muchos de cuyos restaurantes se come tan bien como barato. Tanto sus desayunos por la mañana como los menús a partir de mediodía son buenas opciones para hacer un alto. Entre horas, no faltan tapas y raciones populares como las de pescaíto frito. Además, también funciona como pensión.

Mafalda, Málaga

Campero del Mafalda A-7

Campero del Mafalda. | Facebook del local

Hay que ir hasta Málaga para conocer el siguiente restaurante donde parar a comer en la A-7. El Mafalda es un local especializado en camperos, los célebres bocadillos redondos y planchados de la capital de la Costa del Sol. Una alternativa perfecta y muy barata en la ciudad, que sustituye al clásico bocadillo sin alardes pero con solvencia. También es posible tomar una hamburguesa o una ensalada. Su situación en el paseo marítimo del Pedreguero, junto a la playa, es otro punto a favor.

Chambao de Vicente, La Herradura

Chambao de Vicente A-7

Chambao de Vicente. | Facebook del local

Cerca de una carretera como la Autovía del Mediterráneo no podían faltar opciones que miraran a los productos del mar. El Chambao de Vicente, en la costa de Granada, es uno de ellos. Pescados y mariscos son sus especialidades. De esta forma, las alternativas de temporada son las más apetecibles. Su situación es muy cercana al mar y la playa, por lo que el descanso está asegurado. Asimismo, aunque no es tan económico como las opciones anteriores, no es tampoco excesivamente caro. Como curiosidad, su nombre hace alusión a un tipo de caseta andaluza.

Casa Puga, Almería

Casa Puga en Almería A-7

Casa Puga en Almería. | Facebook del local

Un local de tapas que lleva desde 1870 funcionando. Precisamente el ambiente añejo de Casa Puga es lo que le diferencia de los demás. No en vano, es de los más antiguos del país junto a otros locales míticos como la Taberna Antigua Casa de Guardia de Málaga, otra alternativa recomendable para hacer un alto. En el caso de la tasca almeriense, por un lado están las tapas que se sirven junto a sus bebidas. Por otro, sus raciones, abundantes y que suelen rondar los ocho euros. Un lugar donde comer en la capital almeriense siempre que se visite la ciudad.

Restaurante Morales, Murcia

Restaurante Morales, Murcia A-7

Restaurante Morales, Murcia. | Facebook del local

En uno de los radios que parten de la plaza circular, la avenida de la Constitución, se encuentra un gran lugar donde probar la comida de la huerta. El restaurante Morales da una vuelta y actualiza clásicos de la zona. De esta forma, se combinan los productos de las cercanas zonas marítimas como el mar Menor, con los de los campos circundantes. Paletillas, menestra, gambas rojas… Tiene un precio medio de unos 40 euros, pero su amplia experiencia bien lo merece. Asimismo, su situación céntrica hace que por módicos precios se puedan probar en sus alrededores tapillas como marineras o peloticas.

Benfis Restaurante, Benferri

Restaurante Benfis en la A-7

Restaurante Benfis. | Facebook del local

Un mínimo desvío a la altura de Orihuela lleva a este local. Con precios ajustados tanto en el menú como en la carta, cumple con solvencia como parada para comer en la A-7. Hay alternativas tanto de carne como de pescado y marisco, así como arroces. Cuenta con terraza, por lo que si el tiempo acompaña es posible tomar la comida fuera. Conviene reservar en fin de semana. Durante la hora del almuerzo también suele estar muy concurrido, gracias a sus abundantes raciones.

Bon Aire, Valencia

Bon Aire en Valencia A-7

Bon Aire en Valencia. | Web del local

En plena pedanía de El Palmar, al lado de Valencia, aguarda Bon Aire. Reserva previa y con menús que van de los 20 a los 33 euros, se puede tomar una de las mejores paellas valencianas del mundo. Aunque lleva funcionando desde 1982, fue en 2019 cuando se coronaron en varios certamenes paelleros. Sin embargo, la versión clásica del más famoso plato valenciano no es la única alternativa. Su carta luce distintos tipos de arroces, melosos y secos. Asimismo, sus postres son también de gran fama. Un imprescindible de la Autovía del Mediterráneo a solo 15 kilómetros de la carretera.

Racó Casa Tere, La Vall d’Uixó

Racó Casa Tere A-7

Racó Casa Tere. | Facebook del local

Cinco minutos de desvío, pasado ya Sagunto, lleva hasta un lugar que ha hecho de la cocina casera y de temporada sus mejores bazas. Sin ser caro, el menú de fin de semana es de unos 14 euros, se centra en los productos locales para ejecutar recetas tradicionales y mediterráneas. De manetes de porc a huevos al plato, la sencillez de la carta no evita que todo esté muy cuidado. Otro punto que lo distingue es el punto informal de su servicio, lo que hace que ir sea como estar en casa.

Restaurante Piero, Torreblanca

Resaturante Piero A-7

Resaturante Piero. | Web del local

Ya tras superar Castellón, a pie de la N-340, el restaurante Piero tiene una experiencia de más de 35 años. Un local de carretera en el que el mar centra la mayoría de las opciones de la carta. De esta forma, se puede comer desde distintos de arroces hasta platos de marisco. En cuanto al precio, el menú diario se sitúa en torno a los 14 euros y los de fin de semana sobre 16.

L’Hort del Pere, Cambrils

Calçots en L'Hort del Pere A-7

Calçots en L’Hort del Pere. | Facebook del local

Para terminar con el repaso a los lugares donde parar a comer en la A-7 queda el L’Hort del Pere. No está lejos de la Autovía del Mediterráneo y es una alternativa prioritaria en la época de los calçots, en invierno y principios de primavera. No solo se pueden degustar estas cebollas tiernas a la brasa, con salsa romesco, sino que también hay variadas carnes a la parrilla.

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