Romanos, de tirantes, medievales o de hierro, los puentes más espectaculares de España son muy variados. Son, junto a castillos y fortalezas, algunos de los mejores ejemplos de la ingeniería civil del país. Los más antiguos formaban parte de grandes vías y defendían los pasos a sus ciudades. Mientras tanto, los más recientes son grandiosas obras fruto de siglos de experiencia y avances tecnológicos. En todo caso, todos ellos son grandes símbolos de sus localidades.

Puente medieval de Besalú

Puente medieval de Besalú

Puente medieval de Besalú. | Shutterstock

Este paso sobre el río Fluviá muestra un espectacular estilo románico. Es uno de los responsables del ambiente medieval que este pueblo de Girona luce. Cuenta con siete arcos, uno de ellos incrustado en la propia muralla de Besalú. Sin embargo, lo que más destaca en sus 135 metros de largo es la torre hexagonal que fortifica su centro. Tanto este punto fuerte como la puerta que da inicio a un extremo de la estructura son reconstrucciones de principios del siglo XX. Las torres originales fueron demolidas a finales del XIX. Más tarde, en la Guerra Civil, sufrió voladuras. Por tanto, a pesar de ser del siglo XI, ha sufrido multitud de arreglos.

Puente romano de Alcántara

Puente romano de Alcantara

Puente romano de Alcántara. | Shutterstock

Alcántara viene del árabe y significa «el puente». Un dato que confirma la influencia de este edificio en sus alrededores. A unos 400 metros del pueblo al que da nombre, fue creado en el 103/104 d.C. Su vano o luz central alcanza casi 30 metros de ancho y es el segundo más grande que realizaron los romanos. Desde entonces poseía un valor estratégico enorme, al permitir cruzar el Tajo. De esta forma, la Vía de la Plata, que hoy trascurre unos 30 kilómetros al este, salvaba el caudaloso río.

Hoy el cauce aparece seco, debido a los desvíos necesarios para crear los cercanos y gigantescos embalses. Tampoco su aspecto es el original, que se conservó hasta aproximadamente el siglo XIII. Entonces las guerras entre musulmanes y cristianos supuso una primera destrucción. Los conflictos con portugueses y franceses llevaron a nuevos desperfectos y nuevos pero historicistas arreglos. En el centro posee un arco, dedicado a Trajano, y cerca de él un templo romano.

Puente de Piedra en Zamora

Puente de Piedra en Zamora

Puente de Piedra en Zamora. | Shutterstock

Sin salir de la Vía de la Plata, pero algo más al norte, el puente de Piedra de Zamora fue durante mucho tiempo el único que cruzaba el Duero en la ciudad. Ha sido conocido como «puente nuevo» durante gran parte de su historia, ya que sustituyó a uno romano desaparecido en el siglo X. Aunque no queda claro si ambos coexistieron, se cree que la presión musulmana llevó a que se derrumbara para aumentar las defensas de la población.

Su aspecto quedó marcado por la remodelación de 1906. Sus torres defensivas se derribaron, su forma se simplificó sobremanera y hasta se eliminó un arco, quedando solo 15. Los retoques habían sido muchos debido a las habituales crecidas del río, pero esta se considera un desastre patrimonial. Con todo, sus arcos ojivales siguen recordando al paso románico ejecutado en el siglo XII.

Puente Nuevo de Ronda

Puente Nuevo en Ronda

Puente Nuevo en Ronda. | Shutterstock

Las partes nuevas y antiguas de Ronda se unen gracias a este espectacular puente. Se ubica sobre una profunda garganta, cuyos riscos tienen más de 100 metros. Encajonado en ella destaca esta llamativa infraestructura de finales del siglo XVIII. Antes de él hubo otras intentonas para construir un paso sobre el río Guadalevín, como la de 1735. Esta se saldó con un colapso que mató a medio centenar de personas. En 1793, con el arquitecto José Martín de Aldehuela como principal mando del proyecto, se inauguró el actual. Es uno de los máximos atractivos de esta localidad de la provincia de Málaga.

Puente de San Pablo en Cuenca

Puente de San Pablo en Cuenca

Puente de San Pablo en Cuenca. | Wikimedia

La influencia de Gustave Eiffel, célebre ingeniero civil francés, se deja ver en este puente de 1903. Metálico y basado en los triángulos, tiene un par de vanos que alcanzan los 60 metros de alto. A lo largo, alcanza unos cien. Su arquitecto fue José María Fuster y Tomás. Permite cruzar la hoz del río Huécar. Por tanto, es un lugar perfecto para observar vistas desde abajo de las Casas Colgadas de Cuenca. Tuvo un predecesor a inicios de la Edad Moderna, pero acabó cayendo.

Puente del Dragón en Alcalá de Guadaíra

Puente del Dragón, uno de los puentes más espectaculares de España

Puente del Dragón. | Shutterstock

Esta gran obra de arte es uno de los pocos puentes figurativos de Europa. Una sierpe cerámica se abre paso entre dos calzadas de la circunvalación que une Alcalá de Guadaíra con Dos Hermanas, muy cerca de Sevilla. El responsable del mismo fue el ingeniero José Luis Manzanares, que se inspiró en el modernismo catalán. Más concretamente, Gaudí y el Parque Güell son los principales referentes. De este modo, el dragón es un enorme trencadí, un elemento decorativo compuesto de argamasa y azulejos. Otra curiosidad es que el diseño fue elegido por votación popular. Desde que se abriera en 2007 también se le ha conocido como el «guardián del Castillo», ya que tiene al fondo la bella alcazaba local.

Puente Zuazo en Puerto Real y San Fernando

Puente Zuazo en San Fernando y Puerto Real

Puente Zuazo en San Fernando y Puerto Real. | Wikimedia

Los dos próximos puentes están en la provincia de Cádiz. Ambos son extraordinarios por motivos muy distintos. El puente Zuazo posee un pasado muy épico. Cruzando el caño de Sancti Petri, une Puerto Real y San Fernando. En primer lugar fue parte del acueducto de Gades, una infraestructura que llevaba agua al importante centro urbano de origen fenicio, una de las más antiguas poblaciones de España.

Sin embargo, la fábrica actual se debe a Louis Gautier, que llevó a cabo unas reformas en el siglo XV. Al ser estas encargadas por el señor del lugar, apellidado Zuazo, el puente tomó tal nombre. Desde entonces fue una fortificación inexpugnable. Defendió la entrada a San Fernando y Cádiz en varias ocasiones, como en los ataque ingleses de 1596 y 1625. Tras nuevas defensas, su momento álgido llegó cuando defendió la ciudad de los franceses en la Guerra de la Independencia. Gracias a sus fortificaciones y la valentía de los defensores la Tacita de Plata fue el último reducto español no ocupado en la península ibérica. Sus baterías defensivas siguen en pie hoy día.

Puente de la Constitución de 1982 en Cádiz

Puente de la Constitución de 1812 en Cádiz

Puente de la Constitución de 1812 en Cádiz. | Shutterstock

Más de tres kilómetros tiene el puente más largo de España. De ellos, más de 1.400 pasan sobre el agua de la bahía de Cádiz. Atirantado, del inicio de las obras a su apertura pasaron unos 7 años. Desde entonces, en 2015, ha supuesto un nuevo y necesario acceso a la ciudad, dado el carácter insular de la capital gaditana. Su principal vano supera el medio kilómetro de ancho, permitiendo el paso de embarcaciones a los puertos interiores. Mientras tanto, su coste se elevó por encima de los 500 millones de euros. Una obra colosal.

Puente de Vizcaya, Portugalete

Puente de Vizcaya

Puente de Vizcaya.

El siguiente de los puentes más espectaculares de España está en la otra punta del país. Hacia el final de la ría del Nervión, en Portugalete, está el puente de Vizcaya. Todos los días realiza su labor como transbordador. Por un pequeño peaje se puede pasar en una de sus barquillas de un lado a otro de la ría. Data de 1893 y fue el primero de su tipo en el mundo. Gracias a su altura de 60 metros no impedía la navegación que tan necesaria era para el tejido industrial de Bilbao y alrededores.

Puente romano de Mérida

Puente romano de Mérida

Puente romano de Mérida.

La capital de la Vía de la Plata tiene el honor de poseer el puente romano en pie más largo del mundo. Con más de 700 metros, atraviesa el Guadiana gracias a 60 arcos de medio punto. Sus extremos conservan gran parte de la fábrica original, mientras que la parte central ha sido reforzada en multitud de ocasiones. Esto se debe tanto a voladuras bélicas como a la acción de la vía fluvial que salva.

En el centro se puede observar una isla en torno a un espolón. Esta estructura, conocida como tajamar, se adentraba en las aguas del Guadiana cientos de metros para achacar el efecto de la corriente sobre este puente de Mérida. Su resistencia la confirma el hecho de que hasta 1991 aguantó tráfico rodado. Una marca notable, ya que su origen se halla en el primer siglo antes de Cristo.

Puente de Puente La Reina

leyenda del txori

Puente la Reina

Románico y de origen medieval, es el puente más jacobeo de la lista. Por el Camino de Santiago pasan muchos de los integrantes de esta lista, como los de Mérida, Zamora o Salamanca. Ubicado en Gares, Navarra, se adjudica su construcción a una reina, como indica el nombre del pueblo. Esta habría sido Doña Mayor de Castilla o Doña Estefanía de Pamplona. La misión desde el principio era permitir a los peregrinos cruzar el Arga. En Puente La Reina se unen el Camino Francés y el Camino Aragonés, vías clave para los fieles que llegaban de Europa. Por tanto, la construcción fue clave. Al lugar se ata la leyenda del txori, un pajarillo que acicalaba a la virgen de Puy que solía estar en una hornacina del puente y hoy reposa en una iglesia cercana.

Puente de Ajuda, Olivenza

Puente de Ajuda

Puente de Ajuda. | Shutterstock

Junto a Olivenza, en Badajoz, es uno de los pueblos más fronterizos de España. Su soberanía todavía es motivo de disputa entre españolas y portugueses. Como el de Mérida, el puente de Ajuda está sobre el Guadiana. A pesar de encontrarse en un estado de ruina desde 1709 es uno de los puntos más interesantes del municipio. La destrucción final fue obra del ejército español durante la Guerra de Sucesión. Esta llego solo dos siglos después de que Manuel I de Portugal lo erigiera. La gran torre que lo defendía y buena parte de sus arcos no son más que piedras actualmente. Con todo, sigue siendo foco de atención gracias a romerías y actos culturales.

Puente romano en Salamanca

Puente romano en Salamanca

Puente romano en Salamanca. | Shutterstock

Para terminar con los puentes más espectaculares de España queda uno muy literario. Mitad romano y mitad medieval, El Lazarillo de Tormes trascurre en parte sobre este paso. Las coléricas riadas del afluente del Duero se lo pusieron difícil, pero logró sobrevivir hasta la actualidad. En su tramo romano, cuyo origen está atado a la Vía de la Plata en el siglo I d.C., hay un berraco vetón. Dicha cultura generó núcleos de población hoy ruinosos o no encontrados, además de los que sí han sobrevivido. Se trata de la escultura más antigua de la capital charra. Mientras tanto, el puente hispano se creó en el siglo XII. Con sus dos catedrales de fondo, es uno de los grandes monumentos de Salamanca.