Aunque Madrid sea una ciudad espectacular, al igual que otras grandes urbes españolas como Sevilla, Málaga o Barcelona, a veces es necesario escapar de sus calles. Por suerte, la capital da muchas opciones para cambiar el entorno urbano por el rural y respirar algo de aire puro. Ya sea en transporte público o con viajes cortos en coche, una de las mejores alternativas queda en explorar sus montañas. Por eso os traemos este repaso a los pueblos más bonitos de la sierra de Madrid.

Manzanares El Real

En pleno parque regional de la Cuenca Alta del Manzanares se ubica este pueblo, junto al embalse de Santillana. Así, la primera parte de su nombre queda claro. La segunda viene de la época de Alfonso X el Sabio. Adscribió esta villa y otros núcleos a su órbita de influencia para evitar la que ejercían los señoríos de la actual provincia de Segovia. Su castillo medieval fue obra de Juan Guas, propiciado por los poderosos Mendoza. Este arquitecto es famoso por su conexión mendocina y el palacio del Infantado en Guadalajara, obra maestra del gótico isabelino. Este estilo a medio camino entre gótico y renacentista se plasmó en la fortaleza.

Castillo de Manzanares El Real

Castillo de Manzanares El Real.

Además de su clásico estilo serrano y de contar con muchos lugares donde hospedarse o comer, Manzanares El Real posee acceso a impresionantes hitos naturales. El ascenso a Peñalara es una ruta senderista perfecta para un día. Sin embargo, uno puede bañarse en su embalse si es verano o disfrutar del nacimiento del Manzanares en el Ventisquero de la Condesa en el entretiempo. También hay una miríada de arroyos, manantiales, collados o pequeños valles que visitar.



 

Patones de Arriba

Un indispensable en cualquier lista sobre pueblos bonitos de Madrid, Patones de Arriba es un clásico que no decepciona. Su arquitectura negra, típica de la sierra de Ayllón, es parte esencial de algunas de las localidades más destacadas de Segovia. Sin embargo, es en algunos de las poblaciones más bellas de Guadalajara, que forman parte de los pueblos negros, donde brillan en especial.

Patones pueblos más bonitos de la sierra de Madrid

Patones de Arriba.

En caso de realizar una escapada a este pueblo de la sierra de Madrid se podrá disfrutar de un ambiente aislado único. Tanto es así que durante siglos los patones permanecieron relativamente al margen del resto de la sociedad. Así, las leyendas cuentan que surgió fruto de la huida de visigodos durante la conquista árabe. En las montañas permanecieron ocultos desarrollando un peculiar carácter.

Rascafría

Esta localidad serrana de Madrid tiene una conexión indisoluble con uno de los grandes monasterios cartujos del país: El Paular. Por tanto este cenobio es uno de los elementos que ver sí o sí en caso de visitar Rascafría. De su cercano puente del Perdón parten rutas senderistas ideales para principiantes que permiten ver el valle del Lozoya así como bonitas cascadas. En el propio edificio aguarda una destacada colección de arte.

Monasterio de El Paular en Rascafría

Monasterio de El Paular. | Shutterstock

Respecto al núcleo de población, es un buen ejemplo de las que se pueden ver en el macizo de Guadarrama. Al igual que muchas otras localidades cercanas, su historia apuntaba tanto a Madrid como a Segovia. Los pasos de alta montaña hacían de ella un buen enclave para realizar un alto. Posee interesantes monumentos como su casa de postas o la iglesia de San Andrés Apóstol. También es un acceso proclive a Peñalara y varios pinares. Por último no hay que pasar por alto el Bosque de Finlandia y el Arboreto Giner de los Ríos, dos notables parques boscosos.

El Berrueco

En la sierra este de Madrid, pegados a la provincia de Guadalajara, se asientan varios de los pueblos más bonitos de la comunidad. El Berrueco tiene como telón de fondo el macizo de La Cabrera y el embalse del Atazar. De esta forma, se sitúa muy cerca de Patones de Arriba, por lo que una visita conjunta es perfectamente posible.

El Berrueco

El Berrueco. | El ayuntamiento

La zona siempre fue fronteriza, debido a su situación entre pasos de montaña que daban al valle del Lozoya, los campos de Castilla y la Alcarria. El puente romano sobre el Jóbalo es buen ejemplo de ello. Se cree que formaba parte de una ruta ancestral, anterior incluso a Roma. Es uno de los grandes atractivos de El Berrueco, pero no el único. Su picota, arquitectura popular o entorno asociado al agua forman un conjunto encantador.



 

Buitrago de Lozoya

Con un acceso perfecto desde la A-1, la carretera de Burgos, Buitrago de Lozoya es una población perfecta para una escapada rural. Combina atractivos culturales, como ser un espléndido pueblo medieval, con los naturales, que aporta por ejemplo el cercano entorno de Somosierra. A este respecto las estrellas son los embalses de Riosequillo y Puertas Viejas.

Pueblos más bonitos de la sierra de Madrid

Buitrago de Lozoya. | Shutterstock

Esta polivalencia ha sido clave para su éxito. Bañarse en sus pantanos es una alternativa veraniega muy socorrida. Se combina fácilmente con paseos por los alrededores del pueblo, una actividad ideal para el entretiempo. También se puede disfrutar de sus murallas, alcázar, iglesia y calles. Posee tanto restaurantes donde comer un buen asado como áreas en las que tirar de tortilla y filetes empanados al aire libre como antes.

Guadalix de la Sierra

La envidiable situación de Guadalix, en un extenso valle, así como su buena conexión con la capital a través de la A-1 explican su gran desarrollo. De esta forma es una de las principales cabeceras de la sierra de Madrid. Su aspecto responde a las mejoras que sufrió durante la primera mitad del siglo XX. A pesar de sus destacadas iglesias y parques, sobresale sobre todo su ayuntamiento. Es conocido gracias a ser el parte clave de la película Bienvenido, Mister Marshall. Así, ha pasado a la historia como uno de los escenarios de cine populares más famosos de España.

Plaza mayor de Guadalix de la Sierra

Plaza mayor de Guadalix de la Sierra. | El ayuntamiento del lugar

A su alrededor se despliegan diversos cursos fluviales en donde abundan las áreas recreativas. Por su lado, los bosques locales son otra opción popular para pasear. Ascensos montañosos y alternativas de turismo activo, que aprovechan las grutas y entorno serrano que rodea a Guadalix, complementan los atractivos de la localidad.

La Hiruela

De nuevo toca volver al extremo más norte de la comunidad para seguir con este repaso a los pueblos más bonitos de la sierra de Madrid. A la sombra del macizo coronado por el Pico del Lobo, el más alto de Guadalajara, se extiende este típico pueblo. Muy pequeño, conserva un ambiente añejo encantador. El pasado es así parte indispensable de su atractivo, a través de su antiguo molino o colmenar. La arquitectura en piedra negra típica de la zona es protagonista en sus viviendas y monumentos.

Molino harinero de La Hiruela

Molino harinero de La Hiruela. | Shutterstock

Como gran añadido a su precioso y diminuto casco urbano están sus alrededores. Lo más notable es el hayedo de Montejo. Es uno de los dos bosques de hayas más importantes de esta parte de la sierra de Ayllón, junto al de Tejera Negra. Ambos son, de hecho, Patrimonio de la Humanidad. Por tanto, visitarlo es algo casi obligado. Esto permite además conocer la variada fauna y flora local.

Cercedilla

Bien conectada por carretera y tren, especialmente con el ferrocarril especial de invierno, Cercedilla es uno de los paradigmas de población serrana madrileña. Muy cerca de ella se ubica el puerto de Navacerrada y la estación de esquí homónima. También localidades que pueden complementar la visita como La Fuenfría o Becerril de la Sierra, parte de la ruta de los poetas. Incluso es posible plantearse el salto a la vertiente segoviana de Guadarrama y visitar el Real Sitio de San Ildefonso.

Casas típicas de Cercedilla

Casas típicas de Cercedilla. | Wikimedia

Las casonas con traviesas de madera, muy típicas de las zonas altas de Guadarrama, forman parte de un conjunto en el que el turismo de montaña es el mayor protagonista. Independientemente de la época del año que sea, siempre hay algo que hacer. Por ejemplo, en verano están sus pequeñas lagunas. Mientras tanto, en invierno sobresalen sus pistas de esquí y paisajes nevados.

Puebla de la Sierra

La sierra del Lobosillo o Rincón forma parte de las estribaciones orientales de la sierra de Madrid. En ella, a medio camino entre el Atazar y la Hiruela queda puebla de la Sierra. Esto hace que sea el más aislado de los pueblos mencionados en este artículo. El valle de la Puebla, que encabeza, es todo un espectáculo natural en el que los elementos humanos se integran a la perfección. Recorrerlo es así una opción muy recomendable, especialmente en otoño.

Hasta 1940 su nombre era mucho más siniestro. Por entonces era La Puebla de la Mujer Muerta. La razón no es otra que el parecido de los cerros de sus alrededores con el apelativo. Su soledad relativa propició que adquiriera cierta independencia y capacidad de decisión ya desde el siglo XV. En sus calles se entremezclan elementos antiguos, como la iglesia, con otros más recientes como su ayuntamiento o parque escultórico.

San Lorenzo de El Escorial

A los pies de la sierra de Guadarrama, hacia el oeste, espera el monumento más espectacular de todos los que hay en la sierra de Madrid. Se trata del magnífico monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Este hito atado a la figura de Felipe II es una obra de arte mayúscula y merece una escapada por sí mismo. Su famoso colegio, pinacoteca, planta o panteones bien lo merecen.

El Escorial y con la sierra de fondo

El Escorial y con la sierra de fondo.

En torno al cenobio se estructura un pueblo que creció, como El Pardo, ligado a su relación con el real sitio. Con los picos de Abantos y las Machotas vigilando desde lo alto, el casco urbano se ha consolidado también como un magnífico lugar para comer. Entre sus locales se encuentran de estrellas Michelín a restaurantes de toda la vida como El Charolés, especialista en el cocido madrileño.

Guadarrama

Este pueblo con nombre de sierra se encuentra en una situación estratégica. El puerto del León y los túneles de Guadarrama en la A-6 son un paso clave a Castilla y León. Tal condición de zona de paso le viene de la época árabe. Precisamente por ello sufrió gravemente las consecuencias de guerras como la de Independencia y la Civil. Fruto de ello es su aspecto moderno. Pese a ello tiene un gran encanto y es una popular zona vacacional o de segunda residencia.

Plaza mayor de Guadarrama

Plaza mayor de Guadarrama. | El ayuntamiento

Su entorno, amén de poseer multitud de rutas para andar, era famoso por su aire. Por ello se construyeron cerca varios hospitales y residencias de enfermos, especialmente tuberculosos. La asociación entre Guadarrama y lo saludable también cristalizó en balnearios para gente adinerada durante los siglos XIX y XX. De estas instituciones en muchos casos no quedan más que tétricas ruinas.


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