Pueblos fronterizos de España, con un pie en cada país

Los límites con países vecinos son algo habitual para muchas localidades españolas. Ya sea en el norte, en el borde con Francia, o en el oeste, con el de Portugal, muchas de estas poblaciones viven en un ambiente internacional que ha marcado su historia. Un hecho que les permite tener curiosas particularidades y entrelazar sus costumbres con lugares del otro lado. Obviando las impresionantes ciudades de Ceuta y Melilla, ambas en África y de visita obligada, descubre estos imperdibles pueblos fronterizos de España, uno por cada provincia en la frontera.

Llívia (Girona)

Torre de Bernat de So en Llivia

Llivia, uno de los pueblos más fronterizos de España.

El primer protagonista del artículo es uno de los pueblos fronterizos de España que más hace honor a tal condición. Una isla más allá del límite con Francia, esta localidad gerundense recibió de Carlos V la condición de villa. Tal hecho podría parecer anecdótico pero es la razón de que no pasará a manos francesas en el siglo XVI. Desde entonces siguió vinculada a Cataluña, especialmente a la vecina Puigcerdá, aunque librándose de los conflictos que allí ocurrían al estar hasta cierto punto aislada. Hoy conserva una curiosa farmacia y un bonito casco antiguo. Asimismo, Llívia es una gran base para explorar el Parque Natural de Cadí-Moixero.

Hondarribia (Gipuzkoa)

Hondarribia en Gipuzcoa, pueblo fronterizo con Francia

Hondarribia en Gipuzcoa, pueblo fronterizo con Francia.

Durante siglos Hondarribia ha sido un enclave de alto valor estratégico. Primero salida marítima navarra, después frontera con Francia, este pueblo fronterizo ha sufrido innumerables asaltos. En la época de Carlos I recibió grandes mejoras defensivas, aunque su momento álgido fue en 1638, cuando resistieron un asedio galo de dos meses, aparición mariana de por medio, que se rememora cada año con su vistoso alarde.

Los daños ocasionados por los continuos asaltos no impidieron que hoy sea un gran destino turístico, con un animado ambiente y un casco antiguo de gran interés. Además, se puede visitar en tándem con Irún y su isla de los Faisanes, que cada seis meses cambia de manos entre España y Francia. Asimismo, cabe resaltar que ambas son un punto popular para iniciar el Camino del Norte a Santiago de Compostela.

Olivenza (Badajoz)

Torre del homenaje del castillo de Olivenza

Torre del homenaje del castillo de Olivenza.

Ubicada en Badajoz, su posesión sigue siendo a día de hoy un motivo de conflicto entre España y Portugal. Durante la época árabe fue tomada por los lusos. Desde entonces cambió de país en multitud de ocasiones, acabando siempre en manos portuguesas. Sin embargo, a principios del siglo XIX todo cambió en el marco de la Guerra de las Naranjas y la Guerra de Independencia, quedando los españoles al mando. Aunque se reconocieron las reclamaciones del país vecino en tratados internacionales, estos no conllevaban la reclamación.

Así, hoy luce su pasado luso en sus principales monumentos. Entre ellos se encuentran los restos del castillo de Olivenza o del Puente de Ajuda, este último sin reconstruir desde que fuera dañado en 1709. Además, muy cerca tiene la también fronteriza Badajoz o las interesantes Mérida, Zafra y Jerez de los Caballeros.

Isaba (Navarra)

Isaba, parte del tratado de las Tres Vacas

Isaba, parte del tratado de las Tres Vacas. | Shutterstock

Navarra también es una tierra de frontera. Actualmente limita con Francia, aunque en la Edad Media lo hacía también con Castilla y Aragón. Ello ha generado el que se considera tratado más antiguo de Europa en vigor: el tributo de las Tres Vacas de Isaba. Este acuerdo lo alcanzaron los habitantes del navarro valle del Roncal, uno de los más bonitos que ver en otoño, y el francés de Baretous. Por él, los galos dan tres vacas a sus vecinos. Este acuerdo se alcanzó tras una serie de hechos violentos en el siglo XIV a causa del uso de los pastos roncaleses.

Además de este hecho folklorico, cuya celebración merece la pena contemplar, la naturaleza que rodea a Isaba es digna de destacar. No lejos quedan la oscense Ansó, en donde se originó el tratado de las Tres Vacas, u Ochagavía y la Selva de Irati. El punto de partida del Camino Francés, la colegiata de Roncesvalles, también está a tiro de piedra.

Tuy (Pontevedra)

Puente Internacional de Tui

Puente Internacional de Tui. | Wikipedia

Es lógico que entre los más destacados pueblos fronterizos de España el Camino de Santiago haga aparición de forma frecuente. Las rutas jacobeas fueron verdaderas autopistas culturales europeas durante siglos. Así, el Camino Portugués hace su entrada a territorio español por Tuy o Tui. El lugar, muy medieval, es además uno de los más populares puntos de inicio para quienes dedican una semana a la peregrinación.

Sin embargo, no es necesario estar de peregrinación para conocerlo. Contemplar su aspecto añejo y el paso del Miño, que sirve como frontera, es suficiente para justificar una escapada. Una catedral, puentes, iglesias, restos de muralla y un entorno natural de primera, con el monte aloya a la cabeza, son sus grandes bazas. Para continuar el viaje, A Guarda o Vigo son las mejores opciones.

Aós de Civís (Lleida)

Vista frontal de Aós de Civís

Aós de Civís. | Flickr (Kevin Rodriguez Ortiz)

Además de fronterizo, Aós de Civís es uno de los pueblos más aislados del país. Para alcanzarlo hace falta superar la frontera con Andorra y volver a entrar en Lleida. Aguarda una localidad típica del alto Pirineo leridano. Su coqueto casco urbano se complementa con unos alrededores que varían del verde al ocre y al blanco según la época del año. El lugar es un ejemplo de resistencia, pues la falta de comunicaciones conllevó que servicios fundamentales como el agua corriente o el teléfono tardaran en llegar más de lo debido. Pese a ello, pudo sobrevivir y convertirse en una notable opción turística.

Alcañices (Zamora)

Alcañices, capital del Aliste, comarca fronteriza de La Raya

Alcañices, capital del Aliste, comarca fronteriza de La Raya.

La frontera entre España y Portugal es conocida como La Raya. Se trata de uno de los límites internacionales más estables que ha tenido Europa desde la Edad Media. Por ello, en pueblos como Alcañizes deambular entre los dos países es algo de lo más normal. De hecho, la principal tradición del lugar involucra a siete tallas de vírgenes tanto de españolas como portuguesas. Son las hermanas de la Raya, pertenecientes a Trabazos, Alcañices, Carbajales del Alba, Villalcampo, Povoa, Quintanilha y Constantim. Si se producen ciertas casualidades con las fechas, todas se reúnen en la romería de la anfitriona.

Cabe mencionar que La Raya se estableció a raíz del tratado de Alcañices, firmado en 1297 en esta localidad. Un hito histórico que recuerdan con orgullo. Asimismo, posee restos de murallas, interesantes templos y una vistosa Semana Santa. Por último, no se debe dejar de probar la ternera de Aliste, comarca que encabeza este pueblo.

Canfranc (Huesca)

Estación internacional de Canfranc

Estación internacional de Canfranc.

Cercana al puerto de Somport, Canfranc estaba destinada a ser un nexo de unión vital entre Francia y España. Su estación internacional, una de las más bonitas de España, se terminó durante 1925. Modernista, el tráfico entre fronteras estuvo activo hasta 1970, cuando un descarrilamiento provocó desperfectos que no fueron arreglados. Actualmente el complejo se halla en rehabilitación y hay un gran interés en reabrir la línea franco-española.

Por otro lado, el núcleo urbano de Canfranc fue una importante plaza medieval. Por ella pasó Aymeric Picaud mientras viajaba para escribir el Codex Calixtinus, primera guía del Camino de Santiago. Concretamente realizaba el hoy conocido como Camino Aragonés, que fue la ruta principal durante siglos. Aunque no demasiados, hoy siguen pasando peregrinos por el lugar.

Ayamonte (Huelva)

Ayamonte y el Guadiana

Ayamonte y el Guadiana.

El río Guadiana marca la existencia de Ayamonte. El río es el responsable de delimitar la frontera con Portugal. Casi en su desembocadura, es la última población en el extremo sur español de La Raya. Su buen clima, el atractivo casco antiguo y el puerto son los alicientes principales ayamonteses. Cruzar al Algarve portugués es también un aliciente muy a tener en cuenta. Respecto a los viajes de su lado del río, las marismas de Isla Cristina o el puerto de Palos son dos lugares imprescindibles.

Valverde del Fresno (Cáceres)

Iglesia de Valverde del Fresno

Iglesia de Valverde del Fresno, uno de los más bonitos pueblos fronterizos en España. | Shutterstock

Junto a Eljas y San Martín de Trevejo tiene el honor de ser uno de los pueblos en que se habla la Fala. Este idioma es controvertido y no se sabe conoce bien su origen. Algunas teorías lo atribuyen a las repoblaciones llegadas a Cáceres desde el norte en la Edad Media, que habrían llevado el galaico portugués a la zona. El aislamiento del lugar y su cercanía con La Raya serían los elementos que fundamentaron su conservación. Otras visiones creen que se trata de un dialecto portugués muy deformado, fruto del continuo intercambio entre ambos países.

Esta característica cultural marca la visita a Valverde del Fresno. Su arquitectura popular se entremezcla con llamativas tradiciones para generar una gran escapada. El paisaje lo pone la sierra de Gata, una de las varias que puebla el norte cacereño y el sur salmantino, junto por ejemplo a la sierra de Francia.

Saucelle (Salamanca)

Presa de Salto de Saucelle

Presa de Salto de Saucelle. | Shutterstock

El Duero y sus Arribes marcan esta parte de La Raya en la provincia de Salamanca. Un entorno natural muy apreciado y con muchas posibilidades turísticas. Lo complementa una obra de ingeniería, el Salto de Saucelle, una presa que aprovecha el cauce del río para obtener energía y generar un pequeño pantano. Por otro lado, también sirve como paso a tierras lusas. Por tanto, el lugar supone un entretenido destino para el turismo rural transfronterizo.

Muiños (Ourense)

Parque Natural de Xurés

Parque Natural de Xurés.

Esta población y concello de Ourense comparten con Portugal una reserva natural transfronteriza formada por el Parque Nacional de Peneda-Gerês en territorio luso y el Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés en el español. Protegida por la UNESCO, es el principal atractivo tanto de este municipio como de los de Lovios y Entrimo. Se trata de una zona eminentemente rural y natural. Por ello, practicar el senderismo y recorrer los parques hispano-lusos son sus mejores bazas. Además, posee un interesante patrimonio que incluye restos


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