Lo mejor que hacer en Barcelona en 3 días

La Ciudad Condal es una de las grandes capitales culturales europeas. Una población muy dinámica que acumula siglos de historia en sus calles. De su pasado medieval a los rastros del modernismo y Gaudí, pasando por los interesantes añadidos de la época moderna y más actual, disfrutar su patrimonio y ambiente en poco tiempo es una tarea muy complicada. Por ello te traemos esta pequeña guía para que descubras lo mejor que hacer en Barcelona en tres días. Un plan perfecto para el siguiente fin de semana largo que tengas.

Fuente Mágica Montjuic en funcionamiento fuentes más curiosas de España

Fuente Mágica de Montjuic en funcionamiento. | Shutterstock

Día 1: Plaza de Cataluña, Park Güell y Paseo de Gracia

La primera de las tres jornadas propuestas asciende a las alturas de Barcelona para ofrecer las mejores vistas de la ciudad. Para ello recorre dos conocidas vías de la capital catalana, la Rambla de Catalunya y el Paseo de Gracia. Una toma de contacto circular, ideal con esta cosmopolita urbe mediterránea.

De Plaza de Cataluña al Park Güell

Se propone empezar con lo que hacer en Barcelona en una de las plazas mejor conectadas con las principales zonas hoteleras del lugar. La Plaza de Cataluña fue antiguamente una amplia llanada en la zona extramuros de la ciudad. Gracias a ello era un espacio habitual de mercados. Con la expansión decimonónica el centro de la población acabó desplazándose desde la Ciutat Vella hasta aquí. Oficialmente se convirtió en plaza a finales del XIX, siguiendo la ola de la Exposición Universal de 1888. Su aspecto se ha ido actualizando y hoy acoge multitud de obras de arte, como El Pastor o La Diosa. Asimismo, su función comercial sigue siendo mayúscula.

Plaza Cataluña, inicio del recorrido por lo que hacer en Barcelona

Plaza Cataluña, inicio del recorrido por lo que hacer en Barcelona. | Shutterstock

Según cuanto se madrugue, se puede valorar visitar alguno de los cercanos museos de las inmediaciones, aunque quizá sea cargar demasiado la jornada. Hasta el Park Güell se puede ir tanto por el Paseo de Gracia como por la Rambla de Cataluña. En este caso se propone ir por la segunda y volver por la tarde por la primera. Así, la Rambla de Cataluña es una extensión de la famosa Rambla. Su paseo central va escoltado por tilos hasta la avenida Diagonal. En este trayecto se pueden ver multitud de comercios, cafés y algún pequeño mercado.

Una vez atravesada la Diagonal toca seguir por la Vía Augusta y la avenida de la Riera de Cassoles. Callejeando un breve tramo por esta zona más residencial, en subida, se termina en la entrada del parque. En total lleva unos 50 minutos de paseo, que son 20 si se prefiere usar la L3 del Metro de Barcelona.

El Park Güell

Entre lo que hacer en Barcelona no puede faltar una de las obras maestras de Gaudí, Patrimonio de la Humanidad. Su nombre deriva del apellido del principal mecenas del arquitecto, el industrial Eusebio Güell y Bacigalupi. Para visitarlo, especialmente en épocas muy turísticas, es muy recomendable comprar la entrada con antelación. Los pases de acceso son cada media hora y se tiene un espacio de tiempo posterior similar para poder entrar. De esta forma se evita que el espacio se abarrote en demasía.

Ver el Park Güell, algo que hacer en Barcelona

Park Güell, entrada. | Shutterstock

En un principio el Park Güell iba a ser una urbanización de lujo. Sin embargo, esta aventura empresarial del arquitecto y su mecenas fue un sonoro fracaso. Diversos elementos contribuyeron a que solo se elevaran dos casas de las más de 50 proyectadas. El terreno era caro, alejado del centro y el simbolismo de las áreas comunes claramente catalanista. Sin embargo, el fallo de ventas no evitó que se volviera un entorno turístico mayúsculo y uno de los rincones más románticos de Barcelona.

Salamandra del Park Güell

Salamandra del Park Güell. | Shutterstock

El principal hito del parque es el espacio inspirado en el templo de Apolo de Delfos. Una referencia religiosa y mitológica al mismo tiempo. Con todo, lo más reconocido del Park Güell son sus elementos decorativos cerámicos, como la famosa salamandra. Llamados trencadís, han inspirado obras a lo largo de todo el mundo, como el curioso puente del Dragón de Alcalá de Guadaíra. Además, su querencia por la cerámica se puede contemplar en espacios externos a Barcelona como el Capricho de Comillas.

Casa Trias en el Park Güell

Casa Trias en el Park Güell. | Shutterstock

Yendo hacia arriba se puede ver la Casa Trías, la única construida de la urbanización junto a la del propio Gaudí. En la parte más alta, ya fuera del recinto protegido, se halla el mirador del Virolai, con magníficas panorámicas sobre la ciudad. Además, deja al visitante en una posición perfecta para ir a los bunkers del Carmel.

Los Bunkers del Carmell

Bunkers del Carmell

Bunkers del Carmell. | Shutterstock

Coronando el Turó de la Rovira se encuentran estos bunkers de la Guerra Civil. Su misión era evitar que los aviones, especialmente los italianos, castigaran la Ciudad Condal. De esta forma, se trata de una serie de baterías antiaéreas que pasaron a no tener uso una vez acabó el conflicto. No obstante, su posición en las estribaciones de la Sierra de Collserola permite otear toda la zona baja de la población. Una razón que justifica su inclusión en este plan sobre qué hacer en Barcelona en tres días.

Pont Mühlberg

Pont Mühlberg en el Guinardó. | Wikimedia

Desde las alturas del Park Güell se tarda menos de media hora en alcanzarlos. Además se puede pasar por el impresionante pont Mühlberg, una pasarela aérea que conecta con el parc del Guinardó. Como ya se habrá hecho la hora de comer, se puede optar por cualquiera de los restaurantes de esta zona de Horta-Guinardó. Esta zona acogió uno de los primeros estadios de fútbol que participaron en la Primera División. Al estar algo alejados del centro, suelen tener precios más competitivos. Otra opción más relajada es dejar para después de la comida la visita a los bunkers del Carmel.

Una tarde en el Paseo de Gracia

Tras las subidas de la mañana y mediodía, la segunda parte del día puede dedicarse a disfrutar del Passeig de Gràcia. La conexión desde los bunkers del Carmel o la zona baja del Guinardó es fácil en transporte público. De esta forma, bien andando, bien en Metro o bus. Atravesando el corazón del Eixample, es una de las calles más caras de España. De su cabecera a la Plaza de Cataluña hay 1,6 kilómetros repletos de puntos interesantes.

Algo que hacer en Barcelona es andar el Paseo de Gràcia

Algo que hacer en Barcelona es andar el Paseo de Gràcia. | Shutterstock

Al igual que la Plaza de Cataluña, en el siglo XIX evolucionó hasta su forma actual. De ser una población independiente pasó a ser dependiente de Barcelona. La construcción del Ensanche también marcó su desarrollo. En un principio multitud de pequeños parques trufaban lo que hoy es la vía. Con la urbanización de la misma, la mayoría pasaron a ser teatros.

Casa Batló

Casa Batló. | Shutterstock

Los soberbios ejemplos de viviendas modernistas que pueden verse en ella son hoy sus elementos culturales más buscados. Por ejemplo, la Casa Milà. Más conocida como la Pedrera, es obra de Gaudí y su fachada recuerda al mar gracias a simular olas e incluir diversos elementos decorativos en forma de animales marinos. De la mente de Lluís Domènech i Montaner salió la Casa Lleó Morera. Junto a otras cuatro viviendas (la Batló, la Amatller, la Mulleras y la Bonet) conforma la Manzana de la Discordia. Por último queda las Cases Rocamora. Muchas de ellas se pueden visitar.

Casa Milà o Pedrera

Casa Milà o Pedrera. | Shutterstock

Mientras se ve el modernismo del Paseo de Gracia se puede ir de compras a sus tiendas. En estas se muestran las últimas tendencias y prima el lujo. Precisamente por ello es una de las mejores zonas de shopping de España. En este entorno acaba la primera jornada. Tanto el Passeig de Gràcia como la Rambla ofrece muchísimas oportunidades gastronómicas. Conviene estar atento para evitar timos, para lo que vale una breve investigación. Una gran opción es ir de cañas y tapas.

Día 2: Montjuic, Poble Sec, El Raval y el Barrio Gótico

Lo que hacer en Barcelona en este segundo día lleva del entorno de Plaza de España a la Ciutat Vella. Una variopinta amalgama monumental marca un recorrido que visita lugares tan curiosos como el Poble Espanyol o el Barrio Gótico.

De Plaza de España al Palacio de Montjuic

El eje Plaza de España-Colón es uno de los principales de esta zona de Barcelona. De momento toca atravesar la avenida Reina María Cristina, junto a la Fira de Barcelona. Antes se puede desayunar en la antigua plaza de toros de Las Arenas, hoy un centro comercial. La vía mira de frente al palacio y la Fuente Mágica de Montjuic, que está entre las más impresionantes de España. Además, aquí tiene lugar la despedida del año más multitudinaria y vistosa de toda la Ciudad Condal.

Plaza España

Plaza España. | Shutterstock

Unas escalinatas permiten contemplar el plato principal de las fuentes de Montjuic. Sus coreografías al son de música son una de las principales atracciones. Son al atardecer, por lo que si coincide la realización de una con la visita a la ciudad es recomendable ir. De momento toca seguir al Palacio Nacional. Fruto de las construcciones para la Expo Internacional de 1929, como la Fuente Mágica, hoy acoge el museo de arte de Cataluña, el MNAC.

Palacio Nacional de Montjuic

Palacio Nacional de Montjuic. | Shutterstock

Su visita es recomendable, pero abarcaría la totalidad de la mañana. Por tanto se debe elegir si hacerla o reservar tiempo para el Barrio Gótico. Lo mismo ocurre con el castillo y el cementerio de Montjuic. Si se quiere incluir a ambos en este plan por lo que hacer en Barcelona, habría que prescindir de lo que viene en adelante. Es cuestión de gustos. Lo que si es accesible es el Poble Espanyol, lugar que aúna distintos tipos de arquitectura popular del país. Ha sido escenario de varias películas.

El Poble Sec y el Raval

Poble Sec desde su mirador

Poble Sec desde su mirador. | Shutterstock

Entre Montjuic y el Paral.lel se encuentra el Poble Sec. Para llegar a él se puede pasar por diferentes jardines hasta descender el monte. Este barrio tiene cierta correspondencia con el antiguo puerto de la ciudad, en uso desde la época prerromana. De esta forma se desarrolló un ambiente marinero y decadente junto al vecino Raval. Fruto de su relación con el mar nacieron las Reales Atarazanas de Barcelona. En sus edificios está el Museu Marítim, que contiene una espectacular reconstrucción de la galera La Real.

Galera La Real

Galera La Real, en el Museu Marítim. | Wikimedia

El Paral.lel contuvo en su día gran cantidad de teatros, de los que sobreviven muy pocos. Tanto en la vía como en el mismo Poble Sec hay multitud de opciones para comer y por precios relativamente asequibles. El ambiente bohemio, parisino, del Pueblo Seco y El Raval se siguen manteniendo en la actualidad. Con todo, conviene andarse con ojo en el segundo de ellos.

Mercado de La Boquería

Mercado de La Boquería. | Shutterstock

Tras comer en el Poble Sec es buena idea ir al Raval por el extremo marino del barrio. De esta forma se puede ver en mencionado Museu Marítim y La Real. Muy cerca está la famosa estatua de Colón, donde se inicia la Rambla. Andarlas supone conocer hitos tan notables como el Palacio Güell de Gaudí, el Gran Teatre del Liceu, el Palau Moja o el magnífico mercado de la Boquería. En él se puede tomar un tentempié como merienda antes de afrontar el bello Barrio Gótico.

Una interesante tarde/noche en el Barrio Gótico

El final de la segunda jornada de esta ruta por lo mejor que hacer en Barcelona en tres días concluye en una de sus partes fundacionales. Los ejes de Barcino se situaban aquí, en la Plaça Sant Jaume. Sin embargo, pese a los restos de Roma, como la dispersa muralla, lo que destaca es el estilo gótico que domina en las construcciones y da nombre al barrio.

En la mencionada Plaça Sant Jaume se encuentra el Palau de la Generalitat, un edificio renacentista de gran valor. Alrededor de la misma se despliega el Call, el antiguo barrio judío. Allí sobresalen la Sinagoga Mayor de Barcelona o el MUHBA El Call.

Puente del Suspiro

Puente del Suspiro en el Barrio Gótico. | Shutterstock

De camino a esta plaza desde el norte hay varias paradas imprescindibles. Por ejemplo, la Casa del Arcediano. Este curioso data del siglo XII y acogía al diácono principal de la catedral barcelonesa. A lo largo de los siglos tomó elementos de los estilos predominantes. Además, en su interior se puede ver un segmento de la muralla romana en la que se apoya. Otro hito que no pasar por alto es la catedral de Barcelona, dedicada a la Santa Cruz y Santa Eulalia. Su espectacular fachada neogótica y el cimborrio son fruto de reformas de finales del XIX o principios del XX. Además, no hay que olvidar el Puente del Suspiro.

Catedral de Barcelona

Altar mayor de la catedral de Barcelona.

Hacia el mar quedan la basílica de la Merced, el curioso museo Hash Marihuana and Hemp Museum, la ya mencionada estatua de Colón y el L’Aquàrium. Asimismo, es una zona con un gran ambiente donde poder tomar algo y cenar. Los estilos gastronómicos a disfrutar son de todo tipo, desde propuestas modernas a tradicionales. Del mismo modo, optar por ir de cañas y tomar raciones es una estupenda alternativa. Tras ello se puede dar, si las piernas lo permiten, un paseo junto a la zona portuaria.

Estatua de Colón

Estatua de Colón. | Shutterstock

Día 3: Sagrada Familia, playas, Born y arc del triomf

Para concluir lo mejor que hacer en Barcelona en tres días queda una jornada en la que el mar cobra más protagonismo. La primera mitad supone una gran dosis de monumentalidad, mientras que la segunda discurre entre mercados y playas.

De la Sagrada Familia a la Monumental

Sagrada Familia

Sagrada Familia. | Shutterstock

La incompleta obra de Gaudí es uno de los templos de proporciones catedralicias más visitados del mundo. Su fachada del Nacimiento o el claustro que rodea todas sus caras menos la mencionada son razones de sobra para ello. Entrar es caro, pero compensa si se es un amante del trabajo del genio de Reus. La cripta es su hito interior más sobresaliente. De realizar la visita se recomienda paciencia con las colas y haber desayunado antes. Si esta se limita al exterior, se puede almorzar después.

Monumental de Barcelona

Monumental de Barcelona. | Shutterstock

Sea como fuere, la recomendación es callejear hasta la Monumental. Combina rasgos neomudéjares y bizantinos, compartiendo el aspecto marcado por otros edificios de la Ciudad Condal como el cercano arco del triunfo. Desde hace años ya no sirve como coso taurino. Estas fiestas fueron canceladas y desde entonces ha sufrido una reconversión en su uso.

Arc del Triomf y el parc de la Ciutadella

Arco del triunfo de España

Arco de Triunfo de Barcelona. | Shutterstock

El arco del triunfo de Barcelona imita el estilo mudéjar, tan típico del país. Este emblema de la Ciudad Condal fue diseñado por José Vilaseca para servir como entrada a la Exposición universal de 1888. Andando el paseo Lluís Companys se accede al parc de la Ciutadella. La visita se puede hacer larga, por lo que si la hora de comer se está echando encima puede compensar hacer esta parada antes de adentrarse en el parque.

Castillo de los tres dragones

Castillo de los tres dragones. | Shutterstock

También fruto de la Expo de 1888, el castillo de los Tres Dragones es un soberbio ejemplo de modernismo. Su arquitecto fue el reconocido Lluís Domènech i Montaner. Sirvió como restaurante y hoy es sede del Museo de Ciencias Naturales. Otra reminiscencia de la feria es el Museo Martorell. Sin embargo, la mayoría de los edificios de la exposición fueron efímeros.

Fuente del Parque de la Ciutadella

Fuente del Parque de la Ciutadella. | Shutterstock

La Cascada Monumental es una preciosa fuente situada en la esquina noreste del complejo. En el centro se sitúa el edificio del Parlament y la iglesia castrense. Ambos son herencia de la fortaleza militar que hubo allí durante la Edad Moderna. De ella, precisamente, deriva el nombre del parque. Hacia el sur sobresalen la fuente de la Dama del Paraguas y el Zoo de Barcelona.

El Born y la Barceloneta

Mercado de El Born

Mercado de El Born. | Wikimedia

Si se ha pospuesto la comida a después de la visita del parc de la Ciutadella, visitar el Born puede ser una magnífica opción. Sus variadas posibilidades gastronómicas se complementan con diversos bares en los que acabar el día con un buen cóctel. Además, cerca está uno de los más antiguos restaurantes de España, el 7 Portes. Su mercado puede ser la primera visita tras haber llenado el estómago. Se trata de un ejemplo un ejemplo de modernismo basado en hierro convertido en museo debido a los restos medievales que guarda en su interior.

Santa María del Mar

Fachada principal de Santa María del Mar. | Shutterstock

En el Born, como extensión del Barrio Gótico, se encuentra la llamada Catedral del Mar. En realidad tiene el rango de basílica. Dedicada a Santa María del Mar, protagonizó una obra literaria que la ha lanzado a la fama. Es uno de los mejores edificios góticos que posee la Ciudad Condal. Cerca se halla el notable Palau de la Música Catalana.

La Barceloneta

La Barceloneta. | Shutterstock

Cerrando lo que hacer en Barcelona queda su playa más famosa. La Barceloneta se sitúa atravesando la Ronda Litoral, extensión de la A-2 en la práctica. Entre esta carretera y el mar se despliegan una serie de calles repletas de terrazas donde tomar algo y descansar. El buen clima del lugar hace que casi siempre se pueda dar un paseo por este arenal barcelonés y su paseo marítimo. Tanto hacia el norte, donde está el Puerto Olímpico, como al sur hay más playas.


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