Que ver en El Eixample (Barcelona)

Distrito comercial y modernista

Urbanizado en el siglo XIX por Ildefonso Cerdà, en sus calles reticulares se encuentran la mayoría de las principales joyas del Modernismo catalán, como La Pedrera o la Casa Batlló, ambas de Antonio Gaudí. Esta excelente zona para vivir y también para visitar; la Barcelona burguesa en estado puro.

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La vida cotidiana de Barcelona se palpa especialmente en su barrio del Eixample; esa Barcelona burguesa e ilustrada que sabe vivir muy bien. Los más importante que hay que ver en el Eixample son los numerosos edificios y espacios que ideó Antoni Gaudí, incluida su Sagrada Familia y el Parque Güell. Es un barrio bien conectado para el visitante, pues las zonas más turísticas de Las Ramblas y el Raval y del Barrio Gótico están cerca, por lo que es posible acceder a ellas a pié según donde se elija el hotel. Barcelona tiene una gastronomía propia, que se puede degustar en los restaurantes de barrio y degustar raciones en las cafeterías (que allí todavía se suelen llamar «granjas»); para elegir bien preparamos nuestra página especializada Dormir y Comer en el Eixample.

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El Eixample (el Ensanche), construido extramuros de la ciudad medieval, en el espacio del llano barcelonés, fue urbanizado racionalmente a partir del último cuarto del siglo XIX. Zona militar y de huertos hasta entonces, en el siglo XIX se convirtió en un lugar de tránsito frecuente entre la antigua ciudad medieval y la villa industrial de Gràcia, lo que favoreció su urbanización siendo después ocupado por la alta burguesía, que competiría en la construcción de sus edificios de viviendas. Este célebre barrio se extiende desde la Plaza Catalunya hacia la montaña y su columna vertebral es el passeig de Gràcia.

La historia del Eixample comienza en 1854, cuando el gobierno autorizó el derribo de la muralla. En 1859 se convocó un concurso para la urbanización de esta zona que ganaría Rovira i Trias, pero -paralelamente- el Gobierno Central encargó otro proyecto de ordenación urbana a Ildefonso Cerdà, aprobado en 1860. Aquella intromisión centralista no gustó en la ciudad, aunque era un proyecto mejor y sería el que finalmente se llevaría a cabo. Cerdà planteaba la distribución de la ciudad en base a una extensa cuadrícula ideal, de 60 manzanas y 20 islas perpendiculares, plano en el cual se integraría también el perímetro de la ciudad antigua. Siguiendo los planteamientos del socialismo utópico, estableció un reparto racional e igualitario de los servicios, con un centro social cada cuatro manzanas, un mercado cada doce, etc… Además, las casas no habían de tener más de tres pisos de altura, ni tampoco tenían que ser muy profundas, para mejorar la calidad de vida de los residentes. No obstante, de su idea originaria no se llegaron a hacer más que dos terceras partes y su idea de manzana (isla cuadrada con los ángulos cortados en chaflán a 45º) fue finalmente ocupada en todos sus lados y no en los dos que inicialmente tenía previstos, compaginando el resto con una zona ajardinada.

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Imagen de la Casa Serra, ca. 1930-1932

A esta idea urbanística totalmente novedosa se vino a unir una verdadera eclosión del modernismo en la arquitectura, encabezado por las radicales propuestas de Antonio Gaudí, que preludió una brillante generación de arquitectos, maestros de obra y artesanos. La derecha del Eixample fue de hecho el barrio de la burguesía, que introdujo en sus casas este estilo propio, reflejo del momento, pero el resto de los barrios (como el Fort Pienc, la Sagrada Familia, Sant Antoni y la izquierda del Eixample) fueron también influidos por esta corriente. Todo el Eixample constituye por tanto un conjunto arquitectónico modernista único en Europa.

Al igual que los itinerarios por El Raval y el Barrio Gótico, la visita al Eixample parte de la Plaça Catalunya, desde la que podemos dirigirnos hacia el Passeig de Gràcia, arteria que divide el Eixample en dos partes: la derecha (dreta) y la izquierda (esquerra).

Caminando por el paseo de Gracia, el viajero podrá, descubrir entre los árboles las farolas de Pere Falqués con los bancos de mosaico blanco; los edificios, rematados con sus decorativas cornisas; el cielo y, a lo lejos, la montaña del Tibidabo. Pero si prefiere mirar dónde pisa, descubrirá el pavimento de baldosas hexagonales en el que se recrean sinuosas figuras de diversas texturas, diseñadas por Gaudí para la empresa Escofet. Delicias arquitectónicas que conviven con las tiendas y comercios más prestigiosos de Barcelona.

El primer tramo del paseo está dominado por la arquitectura neogótica, referencia historicista a una época antigua de gran importancia social y económica. En esta zona destacan las dos arquitecturas neogóticas de la Casa Pons y Pascual (1891) y la Casa Rocanova (1917).

Si nos desviamos por la primera calle que nace del paseo a la derecha (el carrer del Casp) encontraremos el primer edificio que proyectó Gaudí en el Eixample: la Casa Calvet (1899, Premio Mejor Casa del Año 1900) que aunque es la obra más conservadora del arquitecto, cuenta ya con marcados elementos modernistas, como la fachada acabada en curva o los balcones del desván, que semejan auténticas creaciones de cuento.

Atravesando la Gran Via de les Corts Catalanes, y de nuevo a la derecha por la calle Diputació, llegaremos a la zona más antigua del Ensanche. De hecho, la esquina de Diputació con Consell de Cent, Roger de Llúria y Pau Claris constituye la primera cuadrícula construida en su totalidad, ya en 1864. Aquí nos podemos detener en el Passatge Permanyer (pasaje Permanyer), que se abre en el número 114 de Pau Claris, un encantador espacio de marcada decoración modernista.

que ver en el eixample
Vista del Paseo de Gracia

Regresando al paseo de Gracia por el carrer del Consell de Cent llegaremos a un espacio que todo visitante tiene que ver en el Eixample: la llamada Manzana de la Discordia, que concentra en sus 113 metros la modernista Casa Lleó Morera (1906), de Lluís Domènech i Montaner, de gran exuberancia decorativa. En el número 41 del paseo se alza la Casa Amatller (1900), de Josep Puig i Cadafalch. El inmueble, que acoge actualmente el Institut Amatller d’Art Hispanic, presenta el aire de una casa gótica con elementos catalanes y también flamencos, en la que destaca su enorme frontón escalonado, realzado con baldosas cerámicas. Podemos visitar la portería, cuya decoración totalmente preservada incluye una de las mejores vidrieras del Modernismo. Además, en su planta baja hay un espacio de exposiciones de entrada libre. Compartiendo medianera con la Casa Amatller se encuentra la Casa Batlló (1906), del inconfundible Antonio Gaudí, cuya fachada llena de color y fantasía cautiva a los viajeros. En el primer piso, un gran balcón de piedra arenosa deja ver la elegante planta noble, mientras que los otros pisos muestran balcones con forma de máscaras y, en lo alto, una piel escamada de cerámica y una torre encabezada por una cruz de cuatro brazos podría recordar la leyenda de Sant Jordi y el dragón. Merece también la pena visitar el interior: la planta noble, el patio de luces de cerámica, las dobles buhardillas nacidas de una secuencia de arcos catenarios y la azotea con chimeneas revestidas de colores.

A la altura del carrer d’Aragó conviene desviarse para visitar otro edificio que hay que ver en el Eixample: la Fundación Antoni Tàpies, obra de Domènech i Montaner que suele considerarse, junto con la Casa Vicens de Gaudí, el punto de partida del modernismo catalán.

Un poco más adelante del paseo, en la esquina con Provença, se eleva la Casa Milá, conocida como La Pedrera por su aspecto parecido a una cantera a cielo abierto, sinuosa y con formas naturales. El edificio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fue proyectado por Antonio Gaudí en 1905 y construido entre 1906-1912 como residencia familiar y pisos de alquiler por el industrial Pere Milá y su esposa, Roser Segimón. Consta de dos bloques de viviendas, intercomunicados por patios interiores de atractiva fachada, que facilitan la distribución, iluminación y ventilación y con una fachada común. En La Pedrera merece especialmente la pena ver el piso, en la cuarta planta, decorado según la estética modernista; la azotea, una cubierta insólita y cargada de fuerza artística, que no tiene nada que ver con la arquitectura de su tiempo, llena de formas dinámicas y simbólicas decoradas con trencadís de cerámica, piedra, mármol y vidrio; y el Espai Gaudí, desván donde estaban antiguamente los lavaderos y los tendederos, un espectacular espacio formado por 270 arcos catenarios de ladrillo plano que acoge la única exposición dedicada a la vida y la obra de Gaudí. La Casa Milá cuenta también con una atractiva cafetería y un espacio destinado a exposiciones temporales.

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Hospital de la Santa Creu i Sant Pau

Desde aquí podemos continuar recorriendo las calles del Ensanche o dirigirnos hacia la Sagrada Familia, que ha merecido una página independiente. Frente a la catedral modernista nace la Avenida Gaudí, que conduce hasta el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (1912), proyectado por Domènech i Montaner con una orientación radicalmente opuesta al plano de Cerdà que tanto detestaba, pues describe una pequeña diagonal. Este centro hospitalario fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Construido en ladrillo y diseñado como un mosaico de jardines y pabellones, cuenta con un pasillo subterráneo que comunica las instalaciones y facilita el tráfico de urgencias. En la puerta principal, el edificio de ladrillo culminado por una torre y un reloj de hierro actúa de recepción del centro. Es aquí y en los diez pabellones que lo rodean donde Domènech i Montaner y  escultores modernistas como Pablo Gargallo y Eusebio Arnau ejecutaron bellas esculturas y mosaicos.

Cerrando el Eixample por el este se encuentra la Plaça de les Glòries Catalanes, en la que destaca la Torre Agbar, controvertida arquitectura de Jean Nouvel con forma de obelisco futurista. Tras recorrer la calle Roselló hasta llegar a su confluencia con la Diagonal encontraremos la Casa Terrades o Casa de les Punxes (Casa de las Puntas, 1905), magnífica construcción neogótica de Puig i Cadafalch que ocupa una isla irregular; se asemeja a un castillo gótico con cuatro torres en medio del barrio decimonónico, pues la cubierta cónica de las torres acabada en punta justifica el popular nombre a la casa. Su fachada de ladrillo combina con el hierro forjado de sus balcones, con relieves neogóticos, paneles de cerámica con símbolos patrióticos de Cataluña y vidrieras de colores.

Al otro lado de la Diagonal se alza el Palau Baró de Quadras (1904), actual sede de Casa Asia y también obra de Puig i Cadafalch, está inspirado en los palacios del gótico barcelonés. En su fachada hay una tribuna corrida con esculturas de personajes medievales o renacentistas; las flores y los escudos heráldicos y las buhardillas del piso de arriba son tiene aspecto medieval, opuestos al estiloSezession que domina en la fachada de la calle Roselló. En la esquina de la Diagonal con la Rambla de Catalunya se eleva la Casa Serra (1908), otra construcción de Puig i Cadafalch.

En su confluencia con la Gran Via de les Corts Catalanes giramos a la izquierda para visitar, en la manzana siguiente, el edificio histórico de la Universitat de Barcelona, construcción medievalista de los años setenta del siglo XIX. Destacamos sus claustros de las Letras y de las Ciencias. Sus soportales están llenos de plantas, árboles y fuentes refrescantes, como si fueran dos claustros románicos. Esta misma quietud se encuentra en los jardines posteriores, en el aula magna, el paraninfo y la biblioteca.

Si aún tenemos tiempo podemos el Museo del Modernismo Catalán, con más de 350 obras de los artistas más representativos del modernismo catalán, como Josep Llimona, Joaquim Mir y Puig i Cadafalch.

Imprescindibles

La Sagrada Familia
Casa Batlló

Datos prácticos

Coordenadas

41° 22′ 57″ N, 2° 10′ 37″ E

Distancias

Girona 105 km, Lérida 162 km, Tarragona 98 km, Madrid 621 km

Aparcamiento

Parking de pago en la Plaza Cataluña.

Altitud

9 m

Habitantes

1 620 943 (2012)

Carnaval (variable), Semana Santa, Fiesta de Sant Jordi (23 de abril, patrón de Cataluña), Pascua Granada (20 de mayo), San Juan (24 de junio), Fiestas de la Asunción (15 de agosto), Fiesta Nacional de Cataluña (11 de septiembre), Fiestas de la Mercè (24 de septiembre), el Pilar (12 de octubre), Santa Lucía (diciembre)

Sónar. Festival Internacional de Música Avanzada y New Media Art de Barcelona (principios de junio), Festival de El Grec (finales de junio)

Fili Plaza Barcelona (joyería), Mas Bacus Enoteca

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