En la frontera que discurre entre La Rioja y Álava se sitúa el municipio de Miranda de Ebro. Allí, expuesto en la iglesia de Santa María, descansa el cuerpo de una insigne momia que antes de ser momia fue chantre. Se trata de la famosa momia de Calahorra, una historia que traspasa los siglos.

El bueno de Pascual

Corría en los lares de Burgos el siglo XIV cuando habitaba en la ciudad de Miranda de Ebro un hombre cuya leyenda llega a nuestros días. Pedro Pascual Martínez era el maestro cantor del coro de la iglesia o, lo que es lo mismo, chantre. Pascual era, además, conocido y querido por toda la comunidad debido a sus continuas acciones solidarias. Repartía limosnas y aconsejaba sin dudar a aquel que se lo pedía.

Resulta difícil situar con exactitud hechos que trascendieron hace tantos siglos. Sin embargo, diversos testimonios afirman que fue su hermano, Santiago, el que acabaría con la vida del generoso chantre. Si Pascual era una persona bondadosa y buena, parece que su hermano era la otra cara de la moneda. Pendenciero por naturaleza, vivía a costa del altruismo del chantre.

Un día Santiago le pidió dinero al religioso, pero este no se lo dio. Horas después, el pendenciero hermano veía a Pascual dando esas mismas monedas que él requería a otras personas que lo necesitaban más. Consumido por la rabia, Santiago arrojó, desde una azotea, un saco de arena a su desgraciado hermano. Pascual murió en el acto.

Puente de Carlos III en Miranda de Ebro, Burgos

Puente de Carlos III en Miranda de Ebro, Burgos | Shutterstock

La huida del cadáver del chantre de Calahorra

El conocido como chantre de Calahorra, debido a que Miranda pertenecía a dicho obispado, fue enterrado en el cementerio local, con gran pesar para los vecinos que le conocían. Aunque la historia discurre entre la autenticidad y el mito, lo que sí está claro es que el cadáver del chantre se constituyó como un cuerpo incorrupto. Esto significa que, a pesar de no haber sido ni embalsamado ni preservado artificialmente, el cadáver no se descompuso al uso. Esta circunstancia, que algunas religiones atribuyen a la intervención divina, se da en algunos cuerpos por procesos naturales que pueden ir desde la petrificación hasta la corificación. Pero esa es otra historia.

El caso es que, una vez bajo tierra, el cadáver del chantre se plantó antes las puertas de la iglesia de Santa María hasta en tres ocasiones. El milagro, sin embargo, no se produjo por causas divinas ni paranormales, sino por los desbordamientos del río Ebro. La fuerza del agua arrastró a los cadáveres del cementerio en una danza macabra que dejó al chantre ante las puertas de la iglesia. La particularidad del caso viene cuando se conoce que tan solo este era el único cuerpo que se quedaba en Santa María, mientras los demás eran arrastrados, como sería lo natural, corriente abajo.

Momia del chantre de Calahorra

Momia del chantre de Calahorra, expuesta en la iglesia de Santa María | Wikimedia

A la tercera va la vencida

En la tercera ocasión los feligreses derivaron de estos hechos que era deseo del chantre cambiar su lugar de descanso eterno al de la iglesia y decidieron no desoír las palabras del bueno de Pascual. Así fue como el 28 de noviembre de 1812, según afirma un documento, “fue trasladado a esta iglesia de Santa María de la villa de Miranda de Ebro el cuerpo del Sr. D. Pascual Martínez, Chantre de Calahorra, insigne Bienhechor y Beneficiado de esta villa. Fundador de su Hospital titulado del Chantre, que falleció día primero de octubre”.

El lugar de descanso del chantre de Calahorra

El cuerpo del chantre de Calahorra se puede visitar, por tanto, en la iglesia de Santa María o Santa María de Altamira, donde permanece expuesto al público. La iglesia, de estilo renacentista con toques del gótico más tardío, se erige en el corazón del casco histórico de Miranda de Ebro junto al Teatro Apolo y su actual construcción data del siglo XVI. Antes el solar estaba ocupado, curiosamente, por el Hospital del Chantre, fundado por el mismo Pascual.

Iglesia de Santa María en Miranda de Ebro

Iglesia de Santa María en Miranda de Ebro | Wikimedia

Además de la afamada momia, en la histórica ciudad de Miranda de Ebro se pueden visitar el puente de Carlos III, las murallas del castillo o los yacimientos arqueológicos como el de la necrópolis de Cabriana, entre otros monumentos. Todo ello encuadrado en un paisaje que combina los montes Obarenes con el caudaloso río Ebro. Así, naturaleza, ciudad e historia se funden en un solo lugar, al que la leyenda de su famoso chantre le da un toque místico.