Eclecticismo en su más puro esplendor. Obras pagadas con dinero proveniente del despiadado capitalismo de finales del XIX. Un mar de fondo que cubre con elementos que anticipan, o declaran, el modernismo. Un ángel, exterminador para unos, guardián para otros, corona la postal. Porque aunque todo apunte a Barcelona, clave de ese industrialismo, se está en Comillas. Capital indiana gracias a su polémico marqués, la localidad cántabra y su cementerio gótico son la mejor muestra de una época. Un Rincón del Finde que hace de lo tenebroso su mejor baza.

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Un poco de historia del Cementerio Gótico de Comillas

La silueta del camposanto no solo queda marcada por el ser celestial que desafía desde las alturas. También por lo que se intuye que fue. Efectivamente, es lo que parece: un antiguo templo. No es el único caso en España, pero hay que reconocer lo fino de la ironía de que un cementerio se encuentre entre el cadáver de una iglesia. Algo apropiado y que continúa una tradición eclesiástica milenaria, la de enterrar a los muertos en recinto sagrado.

Muro del cementerio gótico de Comillas

Muro perimetral del camposanto. | Shutterstock

Eso de los cementerios es algo muy moderno y solo se instauró a raíz del reinado de Carlos III. Antes, los cuerpos se depositaban en el subsuelo de las iglesias. De ahí que a veces, cuando se hacen obras, aparezcan momias, ataúdes y demás restos. Buen ejemplo es Quinto, cerca de Zaragoza. Pero aquí, en el Cantábrico, el asunto es distinto. El camposanto de Comillas se extiende en el interior de una iglesia parroquial del siglo XV, gótica, que tiene su propia y peculiar leyenda. Se cuenta que fue una disputa entre pueblo y nobleza la que llevó al abandono del edificio.

Sea como fuere, el tiempo corrió. Mucho se había enterrado cuando a finales del XIX se decidió adecentar la pequeña necrópolis. Comillas era ya un epicentro comercial y tenía que hacer gala de ello. Como en el resto del pueblo, llegaron al rescate los grandes maestros catalanes. En este caso Lluís Domènech i Montaner, arquitecto responsable de la Universidad Pontificia de la localidad, entre otros. Hizo mutar el conjunto y lo transformó, conservando su esencia como templo. Su fachada, BIC desde 1983, los muros y los mausoleos son desde 1894/95 un atractivo imperdible tanto para vivos como para muertos.

tumba cementerio Comillas

El Ángel Exterminador de Llimona no es la única escultura de merito, como demuestran sus tumbas y mausoleos. | Shutterstock

Las claves del Cementerio Gótico de Comillas

Hay una clave que predomina sobre el resto, como el Anillo Único lo hace sobre sus colegas en la obra más famosa de Tolkien. Se trata, claro, del Ángel Exterminador del escultor Josep Llimona. Sin duda de aspecto belicoso, espada incluida, esta figura se ha interpretado como el mismo Abaddon. Un ser angelical polifacético que se asocia a un abismo insondable, mortal, y a un terrible ejército de langostas. Hay opiniones para todos los gustos sobre la fidelidad de este ente destructor, de servidor de Dios al propio Anticristo. Con todo esto en mente, su silueta recortada contra el cielo resulta todavía más poderosa.

Ángel Exterminador de Llimona en el cementerio gótico de comillas

Ángel Exterminador de Llimona. | Shutterstock

Esta estatua sobre la mampostería que se corresponde con el ábside se complementa con muchos otros hitos. El arco de entrada, de medio punto y modernista, cuadra a la perfección con el ambiente. Ecléctica, esta fachada es el punto de mayor interés del muro perimetral, repleto de pináculos. No solo la piedra destaca, también el metal. La reja que guarda el paso al mundo de los muertos que es este Rincón del Finde resulta excepcional. Una muestra del gran respeto que los maestros del modernismo tenían al buen gusto.

El combo Domènech i Montaner y Llimona destaca de nuevo una vez que se pasa al interior. Diseñados por el primero, ejecutados por el segundo, los mausoleos muestran el poderío de la vida terrena. Espacios con los que las familias pasan, por un tiempo al menos, a la eternidad de la cultura. Más ángeles y juegos marmóreos componen un todo indispensable para cualquiera que valore la paz de un cementerio. También su arte, del que este es un buen botón en lo tocante a las modas de finales del XIX. Por último, mejor al salir que al entrar, no se debe dejar pasar las vistas sobre el Cantábrico.

Fachada principal y acceso al cementerio gótico de comillas

Fachada principal y acceso. | Shutterstock

Rincones cercanos al Cementerio Gótico de Comillas

Si la ojeada sobre el mar impresiona, mejor acercarse un poco. Al lado del Cementerio Gótico de Comillas queda el puerto de la localidad. La punta de la Moría y de la guerra crean un entrante poligonal en el Cantábrico realmente llamativo. El mirador del primero y el puerto del segundo son buenas paradas. Un poco más al este, la bonita playa comillana. Si ya se está hasta arriba de tanta muerte, metafísica y arte, este es el lugar perfecto.

Hacia el interior, tirando al oeste, quedan los otros grandes monumentos que ver. Un parque, con una espléndida explanada, da paso en lo alto a una dupla espectacular. El Palacio de Sobrellano es el complemento perfecto a la fantasía gótica comillana. Como sacado de un libro escrito por Mary Shelley o Lord Byron, luce un neogótico realmente llamativo. Al lado, una catedral en miniatura que sirve para cobijar los cadáveres del primer Marqués de Comillas y familia. No lejos, el Capricho de Gaudí pone color y un modernismo más reconocible. Enfrente, majestuosa, el edificio de la Universidad Pontificia de Comillas.

Exterior del cementerio Gótico de Comillas

Exterior del cementerio Gótico de Comillas. | Shutterstock

Todo lo anterior, sumado al resto de rincones de este pueblo de Cantabria, dan para un día de sobra. La A-8 permite un acceso rápido al resto de la provincia. Una ventaja que permite llegar en nada a San Vicente de la Barquera, por ejemplo. Otro hit cántabro a tiro de piedra es Santillana del Mar, conjunto de Altamira incluido. Pero si se quiere seguir mirando al mar, la playa del Parque Natural de Oyambre es una alternativa excelente. Cabe destacar que toda la zona es jacobea, parte del Camino de Santiago del Norte. Por tanto, ojo que algunas carreteras estarán bien cargadas de peregrinos.

Interior cementerio gótico comillas

Partes de la iglesia son muy reconocibles. | Shutterstock

El ángel más sobrecogedor del Cantábrico, por eso es nuestro Rincón del Finde

La mera visión del Ángel Exterminador de Llimona justifica una escapada. Si a eso se le suma una gastronomía de primera tanto en lo marino como en lo terrestre, monumentos que parecen sacados de película y los agradables vecinos cántabros, el cóctel está servido. El Cementerio Gótico de Comillas es un escondite tranquilo y que encoge un poquito el alma. Una muestra de lo eterno en una de las capitales de lo pasajero, en uno de los grandes epicentros del capitalismo indiano. Además, sí, las fotos en el camposanto quedan estupendas para pasarlas por el WhatsApp o colgarlas en el Instagram. Sea cual sea la motivación, este Rincón del Finde será un éxito.