La Rioja es naturaleza, es tradición vitivinícola, es colores intensos. Es pueblos escondidos que uno quiere visitar de la mejor de las maneras: tras haberse topado con ellos en una ruta cualquiera por carretera. Tras dejarse llevar por esos paisajes que quizá uno no espera en esta tierra. Paisajes que son, precisamente, los protagonistas de estas líneas. Porque pueden robar el aliento del viajero más experimentado y porque, generalmente, uno solo quiere volver a ellos cuando tiene que dejarlos. También sucede que, una vez se abren los ojos y se descubre esta bella tierra, lo único que se desea es disfrutarla en primera persona.

Las lagunas de Urbión, de importancia mundial

Una de las lagunas de Urbión

Una de las lagunas de Urbión | Victor Salvador Vilariño, Wikimedia

Uno de los humedales más importantes a nivel mundial, estas lagunas son el resultado de una glaciación que ocurrió hace más de 20.000 años. Cada primavera, con el deshielo de las montañas riojanas, este conjunto de lagunas, de aguas cristalinas, brillan con luz propia. Lo hacen entre rutas de senderismo para toda la familia, cargando con un pasado glaciar que merece la pena descubrir. La Rioja es una región histórica, en todos los sentidos.

Las cuevas de los Cien Pilares, un hogar ancestral

Una de las galerías que pueden recorrerse en el lugar

Una de las galerías que pueden recorrerse en el lugar | Barramaji, Wikimedia

El Valle del Cidacos, donde se localizan estas cuevas, puede sorprender desde un primer momento. Si además el viajero se anima a descubrir lo que se encuentra bajo el Cerro de San Miguel, se marchará del lugar con la sensación de haber visto algo único. Las cuevas de los Cien Pilares, un conjunto de galerías y estancias por las que es posible pasear, fueron excavadas durante la Edad Media. Fue en esta época cuando los habitantes de los valles de la zona se vieron obligados a buscar refugio bajo la montaña.

El monasterio de Valvanera, oculto por la naturaleza

Monasterio de Nuestra Señora de Valvanera, con unas vistas espectaculares | Shutterstock

Como si la misma naturaleza supiera que este monasterio debe ser eternamente un remanso de paz, dificulta el acceso a éste y oculta su existencia. Con siglos de antigüedad, este monasterio de Valvanera es de visita obligada. Regala, además, unos paisajes cercanos de ensueño. La zona tiene para el turista mucha historia. También muchas leyendas, cuentos y, para concluir en alto, una visita tranquila, en comunión con esa naturaleza que protege y fascina.

El cañón del Río Leza, el enclave arrollador

Una de las muchas postales que deja el río Leza a su paso

Una de las muchas postales que deja el río Leza a su paso | Shutterstock

Esa es la sensación que a uno se le queda cuando pasea junto al cañón del Río Leza: que el río que discurre por éste puede arrollar cualquier cosa. La fuerza de sus aguas, sumado al impresionante tajo de casi 7 kilómetros que es este cañón, forman un paisaje rompedor que impresiona. En esta sierra de Cameros, en la zona sur de La Rioja, no hay nada que no cause este efecto.

Villoslada de Cameros, el corazón de la sierra

Así luce el precioso pueblo de Villoslada de Cameros

Así luce el precioso pueblo de Villoslada de Cameros | Shutterstock

Se cree que esta zona, en pleno corazón de la Sierra de Cebollera, está habitada desde el siglo II. Iglesias, ermitas y, en general, un bonito conjunto medieval que, junto a ese parque natural en el que se integra, constituyen un enclave perfecto en el que pasar un fin de semana. A poder ser, paseando buena parte del tiempo junto al río Iregua.

La cascada de Puente Ra, un lugar de cuento

Casa de Puente Ra

Este salto de agua en plena sierra presenta una imagen cautivadora | Shutterstock

El Parque Natural de la Sierra de Cebollera es un lugar de cuento. Un rincón perfecto en el que perderse entre bosques, saltos de agua y senderos. En este sentido, merece la pena recorrer los caminos que conducen hasta la cascada de Puente Ra con calma, sin prisa, sin mapas. Al llegar a este enclave se entiende el porqué de la fama del lugar.

El Sendero de Las Neveras, historia y cultura

Para tomar esta ruta hay que adentrarse en otra sierra: la sierra del Moncalvillo, dueña también de una naturaleza exuberante. Este sendero en concreto, que comienza en Sojuela, no solo descubre parajes encantadores, además habla directamente de la historia y la cultura pasada de la región. A lo largo de 14 kilómetros se encuentran cuatro antiguos depósitos de nieve, que en otro tiempo sirvieron para abastecer a la ciudad de Logroño. Esta es, sin duda, uno de los detalles más importantes que abordar cuando se está descubriendo el lugar: la historia que le ha llevado a ser lo que es. Y La Rioja tiene mucha historia.