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¿Por qué a Jaime III se le conoció como el Temerario?

Escultura de Jaime III el Temerario en Llucmajor

Jaime III nació en Catania, Sicilia, en 1315, hijo de Fernando de Mallorca e Isabel de Sabran. Falleció en un campo de batalla a los 34 años, lo que ya dice un poco del porqué de ese apodo con el que ha pasado a la historia. Coronado rey de Mallorca con apenas nueve años, Jaime vivió una infancia sombría en la que perdió, al poco de nacer, a sus progenitores. Así terminó en la isla más grande las Baleares, donde residía la familia de su padre. Allí fue donde se ganó la fama que hoy tiene.

Un reinado donde no cabía el miedo

Escultura de Jaime III el Temerario en Llucmajor
Escultura de Jaime III el Temerario en Llucmajor. | Antoni Salvà, Wikimedia

Cuando su tío Sancho falleció, Jaime se vio convertido en rey teniendo nueve años, aunque durante los primeros bajo una regencia que no podía controlar. En cuanto creció, sin embargo, dio muestras de tener un cierto tipo de carácter para gobernar, siempre determinado por el deseo de afianzar su trono y su territorio.

Jaime III el Temerario siempre estuvo envuelto en batallas y conflictos que, en la mayoría de las ocasiones, no podía ganar. Pronto se alineó con la Corona de Aragón en la guerra con Génova, a pesar de que sus opciones marítimas no eran las mejores. También se posicionó del lado de Inglaterra en la Guerra de los Cien Años, lo que le produjo una enemistad con la vecina Francia. El Reino de Aragón, antaño amigo por vínculos familiares, también terminó volviéndose en su contra, así como el Reino de Castilla. Puede decirse que Jaime III no tenía demasiados aliados.

Así terminó perdiendo Mallorca. Dominada por Pedro el Ceremonioso, en su intento por reconquistarla perdió la vida. Las crónicas del momento lo tachan de alguien temerario e insensato, intransigente y demasiado orgulloso como para ceder o admitir una derrota. Por esta razón ha pasado a la historia como Jaime III el Temerario.

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