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El lujo de caminar por las Reservas de la Biosfera de la Cantábrica Leonesa

Reservas de la Biosfera de León

Una de las expresiones más populares del castellano nació y creció en la Cantábrica Leonesa. “Estar en Babia” significa estar distraído, estar en otro mundo. Así deseaban sentirse los monarcas del Reino de León cuando se refugiaban en este paraje natural, huyendo de las obligaciones de la Corte. Todavía hoy puede entenderse que este y no otro fuera el lugar escogido por la realeza para, actualizando su significado, desconectar del mundo.

Junto a Babia, Los Argüellos, el Alto Bernesga, los Valles de Omaña y Luna y el Valle de Laciana completan la lista de las Reservas de la Biosfera declaradas en este paraíso leonés. También los Picos de Europa, unidos con Asturias y Cantabria, y los Ancares leoneses, espacio compartido con Galicia. La provincia de León es, así, uno de los territorios con más Reservas de la Biosfera del mundo. Por la estupenda conservación de la naturaleza y la armonía con la que el ser humano ha logrado convivir con esta.

También por sus colores, que cambian con las estaciones. Sus sonidos, del agua y la naturaleza. Todos los estímulos visuales, tan amplios y diferentes. La flora, la fauna. Pueden enumerarse decenas de razones por las que es una suerte descubrir esta tierra que permanece muy cercana a lo que ha sido siempre: naturaleza en estado puro.

Regiones históricas en el norte de León

Montañas de Babia
Montañas de Babia. | Shutterstock

Con 38.146 hectáreas y lindando con Asturias, Babia se presenta como una región histórica por esa relación ya mencionada con la realeza. También por la importancia que tuvo en una ganadería trashumante que todavía hoy sobrevive al paso del tiempo. Su influencia se hizo evidente desde la creación del Concejo de la Mesta, que reunió y organizó, allá por el siglo XIII, a quienes pastoreaban los campos españoles. En estas tierras se alimentaron miles de ovejas merinas que fueron, a su vez, un elemento diferenciador en la evolución del país.

En Babia hay verdes praderas que justifican lo anterior y también un terreno montañoso arrebatador, de un característico gris que parece casi blanco. Visitar Babia es, como ya comprendieron los reyes de antaño, sentirse en las nubes.

Una de las muchas postales que puedes encontrarte caminando el valle de Laciana
Una de las muchas postales que puedes encontrarte caminando el valle de Laciana. | Shutterstock

El Valle de Laciana fue declarado Reserva de la Biosfera en 2003. En plena Cordillera Cantábrica se encuentra este lugar que, siguiendo la estela del anterior, se presenta también como montañoso, con altitudes que oscilan entre los 900 y los 2.000 metros.

Además de los fantásticos paisajes que se forman, entre hondos valles y altas cumbres, hay que destacar lo bien que ha sabido conservar su historia. El pasado minero es todavía perceptible y los pueblos de arquitectura tradicional, con calles empedradas y hórreos, sirven como punto de partida o línea de meta de las diferentes rutas de senderismo que pueden disfrutarse.

Embalse de Barrios Luna cubierto de nieve
Embalse de Barrios Luna cubierto de nieve. | Shutterstock

Fue en 2005 cuando estas 81.159 hectáreas fueron declaradas Reserva de la Biosfera. Comprenden seis municipios que se desarrollan entre grandes sierras, recuerdos del pasado más remoto y lugares de gran interés geológico.

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¿Qué visitar? Los puentes y las calzadas romanas, que recuerdan de nuevo la historia con el Imperio que tiene esta provincia. Templos como la ermita de Nuestra Señora de la Pruneda, del siglo XI, que ha delimitado históricamente el espacio entre Babia y Luna. O el Embalse de Barrios Luna que, rodeado de grandes calizas, da lugar a paisajes de impresión que justifican por sí solos un viaje a este lugar. El consejo es el mismo que en los anteriores puntos: olvidar el coche y descubrir los valles caminando.

Al servicio de la naturaleza

Los colores del Faedo de Ciñera
Los colores del Faedo de Ciñera. | Shutterstock

La Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga rescata lo anterior y lo lleva a su terreno, que es un terreno de 33.442 hectáreas en las que el río Bernesga condiciona lo que disfrutan los ojos del visitante. En este bonito paraje pueden llevarse a cabo diferentes rutas de senderismo, de dificultad baja o media.

Una de estas rutas conduce y atraviesa el Faedo de Ciñera, un pequeño pero colorido bosque de esos que parecen encantados. En este lugar se encuentra un haya monumental que ha vivido ya cinco siglos. Su nombre es Fagus y, por supuesto, en torno a este árbol circulan historias y leyendas de todo tipo. Todas pueden conocerse en una zona que sorprende con todo tipo de espacios, como las Hoces del Villar, a las que se accede por una pasarela de madera dispuesta sobre un bonito arroyo.

Montañas de Los Argüellos
Montañas de Los Argüellos. | Shutterstock

También en 2005 se declaró Reserva de la Biosfera el territorio de Los Argüellos, un paraíso para los amantes de las cuevas y los pasajes subterráneos. Siendo el modelado kárstico el predominante en la zona, existen numerosas cuevas y cavidades, como las de Valporquero, que atraen a científicos y visitantes por igual. Si estar en Babia significa estar en las nubes, visitar esta comarca implica sentirse en el centro de la tierra misma.

Y de nuevo los romanos, que dejaron numerosos puentes y una importante calzada que en principio fue empleada por aquellos de rango militar. Los Argüellos se ha desarrollado al compás de dos importantes ríos, el Torio y el Curueño. Así que merece la pena seguir su curso, en la medida de lo posible, para entender su historia.

Senderismo, un lujo al alcance de la mano

Andar por estas montañas de Babia y por las Reservas de la Biosfera de León, en general, es un lujo
Andar por estas montañas de Babia y por las Reservas de la Biosfera de León, en general, es un lujo. | Shutterstock

Hay que tomar conciencia del lujo que supone tener una provincia repleta de zonas, diferentes entre sí, declaradas guardianas de una naturaleza que no puede perderse. Quizá por fin, en los últimos tiempos, el ser humano ha comprendido el valor que tiene descubrir parajes naturales como estos que se encuentran en el norte de León. Aguardan al visitante con senderos, ríos, montañas, pueblos y valles de gran belleza.

Artículo realizado en colaboración con la Diputación de León.