Además de tener Santander y unas playas increíbles, Cantabria es una región con mucha montaña donde hay numerosos pueblos llenos de encanto y paisajes espectaculares. Pueden destacarse 9 de esos pueblos de montaña de Cantabria donde pasar el día, sacar muchas fotos y hacer un poco de turismo. Quizá, incluso, quedarse.

Carmona

Pueblo de Carmona

Carmona | Shutterstock

Carmona es uno de los pueblos más bonitos de Cantabria por varios motivos. En primer lugar, tiene una ubicación privilegiada, ya que se encuentra en medio del Valle de Cabuérniga y muy cerca del río Nansa. Esto permite ver unos paisajes de diferentes tonos verdes y realmente increíbles desde cualquier punto de la localidad.

Por otra parte, su patrimonio arquitectónico, en el que destacan sus casonas de estilo montañés y balcones de madera, está tan bien conservado que ha sido declarado Conjunto Histórico-Artístico. En cuanto a sus gentes, se dedican a la ganadería y a la artesanía de la madera, sobre todo para fabricar unos calzados llamados albarcas. Es, en general, uno de los pueblos de montaña más bonitos de España.

Santillana del Mar

Santillana del Mar

Santillana del Mar | Shutterstock

Santillana del Mar, además de ser uno de los pueblos más famosos de la región, es conocida por ser la villa de las tres mentiras, pues ni es santa, ni es llana, ni tiene mar. Algunos de los monumentos que más destacan de esta localidad son la Colegiata de Santa Juliana, el Palacio de Mijares y el Palacio de Viceda. Siempre es buena idea aprovechar la visita para probar la gastronomía local.

Sin embargo, hay un lugar a las afueras del pueblo, a un par de kilómetros de distancia, que destaca por encima del resto: las Cuevas de Altamira. En esta cueva, cuya Sala de los Polícromos está declarada Patrimonio de la Humanidad, se encuentran unas pinturas rupestres que tienen entre 14.000 y 16.500 años de antigüedad. Aunque la cavidad original no es visitable, la Neocueva en el Museo de Altamira sí está abierta al público.

Cabezón de la Sal

Monumento Nacional de las Secuoyas en Cabezón de la Sal

Monumento Nacional de las Secuoyas en Cabezón de la Sal | Shutterstock

Como ya se puede imaginar por el nombre del pueblo, Cabezón de la Sal es una localidad que se ha dedicado históricamente a la extracción de sal. En cuanto a su patrimonio, sus edificios más destacados son la Casa-Palacio de Carrejo y la Iglesia de San Lorenzo.

También es importante destacar el yacimiento prehistórico de Cabrojo, con grabados de piedra de arenisca datados de la Edad de Bronce. Hablando de naturaleza, tiene una ubicación muy interesante para los amantes del senderismo, ya que se sitúa en pleno Parque Natural del Saja-Besaya y a tan solo tres minutos del Monumento Nacional de las Secuoyas.

Potes

Potes

Potes | Shutterstock

Potes es conocida por ser el escenario donde se disputaron las luchas medievales entre los Mendoza y los Manrique. Además, se ubica justo en el punto donde confluyen los ríos Quiviesa, Deva y Bullón y en medio de los cuatro valles de la comarca.

Se trata de un pueblo caracterizado por las construcciones medievales, como son la Torre del Infantado, la Torre de la Lama, el Puente de San Cayetano y el Puente de la Cárcel. En los últimos años ha crecido mucho económicamente debido a los numerosos turistas que lo visitan para perderse por sus calles empedradas.

Cahecho

Vistas de los Picos de Europa desde Cahecho

Vistas de los Picos de Europa desde Cahecho | Shutterstock

Con una población de tan solo 49 habitantes, Cahecho no es uno de los pueblos más famosos de Cantabria, pero sí es un lugar que merece una visita. Sus vistas son tan espectaculares que es conocido por ser el mirador de los Picos de Europa, por lo que es un lugar idóneo para hacer fotografías.

En cuanto a su patrimonio, es una localidad muy pintoresca llena de casas de piedra y de madera. Su monumento más destacable es la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo gótico del siglo XVI. Sin duda, Cahecho es uno de los grandes destinos para hacer una escapada de turismo rural en el norte de España.

Mogrovejo

Mogrovejo

Mogrovejo | Shutterstock

Mogrovejo está declarado Bien de Interés Cultural y Conjunto Histórico. Esto es debido a sus casas de sillería y mampostería con balconadas de forja, que hacen de este uno de los pueblos de montaña de Cantabria más pintorescos. Los monumentos que merecen la pena una visita son la Torre de Mogrovejo y la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Tal es el encanto de este pueblo de montaña que allí se rodó una película de Heidi de producción angloíndia. Por este motivo, desde el año del rodaje, el 2016, Mogrovejo es conocido como el pueblo de Heidi. Asimismo, formó parte de Los Pueblos más Bonitos de España en 2020.

Bárcena Mayor

Bárcena Mayor

Bárcena Mayor | Shutterstock

Ubicada dentro del Parque Natural Saja-Besaya, Bárcena Mayor no solo destaca por la naturaleza de sus alrededores, sino que además el propio pueblo está declarado Conjunto Histórico-Artístico. Calles empedradas, arquitectura rústica y tradicional y un antiguo caserío son algunos de los elementos que se pueden observar en un paseo por esta bonita localidad.

Desde el año 2015 forma parte del selecto club de Los Pueblos más Bonitos de España, y no es para menos viendo la excelente conservación de sus casas y sus balconadas llenas de flores. Además, es un buen lugar para degustar el famoso cocido montañés.

San Vicente de la Barquera

San Vicente de la Barquera

San Vicente de la Barquera | Shutterstock

San Vicente de la Barquera es una de las pocas poblaciones de Cantabria en la que puedes sacar una foto del mar y de la montaña a la vez. El combo perfecto para los indecisos o para las familias que no se ponen de acuerdo. Además, se encuentra en el Parque Natural de Oyambre, con unos paisajes que quedan en el recuerdo del viajero para siempre.

Se trata de un pueblo costero con una gran tradición popular y un casco antiguo en la que destaca la Iglesia de Santa María de los Ángeles, de estilo gótico, y el Puente de Maza. En cuanto a playas, la de Barnejo-Berrellín es la más conocida, a tan solo unos diez minutos en coche.

Fuente Dé

Teleférico de Fuente Dé

Teleférico de Fuente Dé | Shutterstock

Por último, pero no menos importante, no se puede dejar de mencionar Fuente Dé, una población en la que tan solo viven 7 habitantes. ¿Y qué tiene de interesante un pueblo tan pequeño? Pues que está en medio de los Picos de Europa y desde allí sube un teleférico a 753 metros de altura.

El trayecto dura unos tres minutos y medio. Desde arriba hay unas vistas que dejan con la boca abierta a todo el que sube. Una vez allí, cada uno decide si quiere quedarse contemplando el paisaje o hacer una de las numerosas rutas de senderismo que se pueden realizar. Es uno de esos pueblos de montaña de Cantabria que merece la pena visitar.