Muchos son los tesoros que España esconde bajo las profundidades. A lo largo de la historia las cuevas han fascinado a la humanidad por su misticismo y sus atmósferas cargadas de simbolismo y magia. Y es que algunos desconocen que España posee una de las mejores redes turísticas de cuevas de Europa. Eso se debe a que gran parte del entramado de estos tesoros subterráneos está bien adaptado para su visita y disfrute.

Estalactitas, estalagmitas, formaciones imposibles, pinturas rupestres y belleza natural son algunas de las sorpresas que albergan estas cuevas. Cada una de ellas es única y posee particularidades que la diferencian del resto. Es por esa razón que estas maravillas de la naturaleza merecen ser incluidas en vuestra lista de viaje si pasáis cerca de ellas. ¡Las hay en casi toda España!

Geoda de Pulpí, Almería

Imagen del Interior de la Geoda de Pulpí

Imagen del Interior de la Geoda de Pulpí | JMorillasR, Wikimedia

La geoda de Pulpí, también conocida como geoda de Pilar de Jaravía, está ubicada en la Sierra del Aguilón. Pertenece a la pedanía de Pilar de Jaravía, concretamente en el término municipal de Pulpí, Almería. Se trata de una geoda gigante que está tapizada por grandes cristales de selenita, es decir, una variedad transparente de yeso. Fue descubierta en 1999 por el Grupo Mineralogista de Madrid. Es la segunda más grande del mundo y la mayor de Europa. Una visita imprescindible en Almería para presenciar una maravilla geológica.

Cuevas del Drach, Mallorca

Cuevas del Drach

Cuevas del Drach | Shutterstock

Las Cuevas del Drach son las más famosas y visitadas de la isla de Mallorca. Se trata de un conjunto de cuatro grandes cavernas de origen kárstico situadas en el municipio de Manacor, en el levante de la isla. Si bien ya eran conocidas en la antigüedad, fue a finales del siglo XIX cuando se exploraron y cartografiaron. Además de sus magníficas playas, en Mallorca aguardan estas espectaculares cuevas con formaciones geológicas de millones de años. Entre ellas destacan los lagos de agua dulce y salada subterráneos.

Cuevas del Águila, Ávila

Cuevas del Águila

Cuevas del Águila | Shutterstock

Las cuevas del Águila son una joya del patrimonio geológico de la provincia de Ávila. Abarcan un recorrido de 1.000 metros que es transitable en casi en toda su totalidad, encontrándose en excelente estado de conservación. Se trata de un paseo de grandes dimensiones en el que las formaciones geológicas caprichosas cobran todo el protagonismo. Uno de los espacios más espectaculares de la cueva es la bóveda central, que cuenta con cerca de 10.000 m2.

Cueva de Nerja, Málaga

Cueva de Nerja

Cueva de Nerja | Shutterstock

La cueva de Nerja puede que sea una de las más impresionantes de esta lista, ya que esta maravilla natural fue habitada hace 40.000 años. Contrastando con las célebres cuevas prehistóricas del cantábrico, esta cueva también posee pinturas rupestres de 24.000 años de antigüedad. Gracias a todas sus formaciones de columnas, estalactitas y estalagmitas, es uno de los conjuntos más completos y llamativos de Andalucía.

Ojo Guareña, Burgos

Ermita de San Bernarbé, la entrada a Ojo Guareña

Ermita de San Bernarbé, la entrada a Ojo Guareña | Shutterstock

Ojo Guareña, situado en la bella región norte de la provincia de Burgos, es un complejo de galerías y cuevas. Están coronadas en la entrada del lugar por la ermita de San Bernabé. Esta última fue construida en el siglo XVIII y las pinturas murales de su interior son espectaculares. El resto de grutas ocupan una superficie de 18 km en las que diferentes salas y simas se suceden en un recorrido fascinante con variaciones de hasta 6 pisos de altura.

Cuevas del Canelobre de Busot, Alicante

Cuevas del Canelobre de Busot

Cuevas del Canelobre de Busot | Shutterstock

Las cuevas del Canelobre son sin duda uno de los mayores atractivos naturales de la provincia de Alicante. Dentro del complejo de cuevas se encuentra un espacio de más de 80.000 m2 al que se puede acceder a través de un túnel de 45 metros. A lo largo del recorrido son las medusas, estalactitas y estalagmitas las que acompañan a los visitantes como perpetuos vigilantes de las profundidades. Una escapada perfecta si visitáis esta maravillosa provincia.

Cueva de Los Verdes, Lanzarote

Cueva de Los Verdes

Cueva de Los Verdes | Shutterstock

Pocos son los lugares en el mundo en los que se puede disfrutar de un concierto bajo tierra. En la cueva de los Verdes de Lanzarote, la acústica es sencillamente espectacular. Los efectos del sonido por la porosidad de la lava, su cuidada iluminación y una experiencia tan única hacen de este lugar algo mágico. Un espacio que une arte y naturaleza que no dejará indiferente a nadie.

Cuevas de Ortigosa, La Rioja

Cuevas de Ortigosa

Cuevas de Ortigosa | Luis Rogelio HM, Wikimedia

Situadas en las entrañas del monte Encinedo, las cuevas de Ortigosa se formaron en un lugar muy especial, un macizo calcáreo surgido en el Jurásico. En este complejo se comprenden tanto la gruta de la Paz como de la Viña. Ambas visitables al público y de recorridos considerables: 236 y 114 metros respectivamente. Junto con sus dimensiones e iluminación, la blancura de las formaciones geológicas de estas grutas son sus mayores señas de identidad.

Cueva de Valporquero, León

Cueva de Valporquero

Cueva de Valporquero | Shutterstock

No muy lejos de la ciudad de León, la cueva de Valporquero se enclava en el espacio natural Hoces de Vegacervera, en el norte de la provincia. Cuenta con un recorrido adaptado para las visitas de 1.300 metros de longitud en el que se pueden ver las siete salas que componen el complejo. Un conjunto de distintas formaciones geológicas sorprendentes originadas hace millones de años. Han maravillado al público desde 1966.

Gruta de las Maravillas, Huelva

Gruta de las Maravillas

Gruta de las Maravillas | Benjamín Núñez González, Wikimedia

En la provincia andaluza de Huelva existe una cueva increíble bajo un castillo-iglesia situado en el cerro de Aracena. Y no es de extrañar que se la llame de las “maravillas”, ya que en esta gruta el agua crea pequeños lagos de aguas cristalinas. Los colores de las rocas y formaciones geológicas surgen en tonos azulados como los del mismo cielo. Un espacio muy bien adaptado que conserva a día de hoy su aura mística.

Cueva de Altamira, Cantabria

Altamira

Altamira | Shutterstock

En cualquier listado que se precie que hable sobre maravillas subterráneas no puede faltar la cueva de Altamira. Mundialmente famosa por sus pinturas rupestres, esta cavidad natural cántabra fue descubierta por Modesto Cubillas en 1868. Patrimonio Mundial por la UNESCO, ha sido denominada como la “Capilla Sixtina del paleolítico”.