Al norte de León, se encuentra un bosque conocido como Faedo de Ciñera, ubicado junto al desfiladero de las Hoces del Villar. Un paraje natural donde las hayas centenarias, el agua, las rocas y sus leyendas e historias lo convierten en un lugar mágico. Se trata de una de las actividades de turismo activo en León más populares para hacer con niños por la zona gracias a la sencillez de la ruta y lo bien acondicionada que está. Además, el bosque es Reserva de la Biosfera, declarado en 2007 como el Bosque mejor cuidado de España.

Cómo llegar al Faedo de Ciñera

Ruta de Faedo de Ciñera

Ruta de Faedo de Ciñera (León) | Shutterstock

Lo primero es saber cómo llegar a Faedo de Ciñera, en el curso alto del Bernesga, ubicado en la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica. Uno de los muchos lugares de interés que se pueden encontrar en la provincia de León. Para disfrutar de esta agradable ruta de senderismo es necesario llegar hasta el pueblo minero de Ciñera de Gordón ubicado a 40 minutos en coche desde León, conduciendo por la carretera N-630. Es una escapada ideal debido a su corta distancia desde la capital para disfrutar de un entorno natural de la zona.

Faedo de Ciñera

Faedo de Ciñera | Shutterstock

Una vez en el pueblo llegar hasta Faedo de Ciñera es sencillo, el camino hasta el bosque de hayedos está muy bien señalizado. El coche es mejor aparcarlo en el pueblo de Ciñera, al final del mismo junto a un pequeño parque y la iglesia parroquial. Desde ahí, llegar a la ruta es sencillo.

Ruta del Faedo de Ciñera, un lugar cargado de magia

La ruta del Faedo de Ciñera tiene una extensión máxima de 11 kilómetros, en función de las etapas que los visitantes quieran realizar. Es un bosque de hayas centenarias, donde se encuentra uno de los árboles más antiguos de España, con más de 500 años.

Bosque de hayas, Faedo de Ciñera

Bosque de hayas, Faedo de Ciñera | Shutterstock

La mejor estación para visitar la zona es en otoño. El paisaje con las hojas caducas de los árboles se torna en tonos ocres y rojos, aunque cualquier época es buena para visitar este lugar. Es ideal para ir en familia, el recorrido es accesible, por lo que los más pequeños pueden disfrutarlo al máximo. Una de las particularidades de la ruta es que al contar con distintas etapas se puede elegir si hacer el recorrido entero o solo una parte, según las necesidades y características de cada uno.

De hecho, la ruta para ver el faedo es de solo dos kilómetros, llana casi en su totalidad y muy bien señalizada. Además, el recorrido es conocido como un bosque encantado por las leyendas de brujas y hadas que se narran sobre él.

Primera etapa de la ruta: Faedo de Ciñera

Esta es la primera etapa, un sendero sin dificultad y apto para todo los públicos, sin desnivel y casi llano por el bosque de hayas centenarias. El recorrido es de dos kilómetros, si se decide hacer solo esta parte la ruta es de cuatro kilómetros ida y vuelta.

Durante la ruta es posible encontrar un altar a la patrona de la localidad, la Virgen de Santa Bárbara, ubicada en la entrada de una bocamina y rodeada por vagones de carga antiguos. Además, es posible observar algunas fotos de mineros y materiales utilizados para la explotación minera, algo muy típico en la zona durante años. Siendo la más conocida de la zona la mina de Fabero del Bierzo, a poca distancia de la ruta.

Pasarelas de madera, Faedo de Ciñera

Pasarelas de madera, Faedo de Ciñera | Shutterstock

Después, hay que atravesar un antiguo puente de piedra para cruzar el Arroyo Villar, a partir de aquí, comienzan las pasarelas de madera. En esta zona es posible admirar el cañón, repleto de hayas y encinas. Al llegar a una zona recreativa con merenderos, es posible admirar paneles informativos con la fauna y flora del paraje. Tras esto, hay que cruzar un último puente para llegar al Faedo de Ciñera, declarado como el Bosque mejor cuidado de España, otorgado por la ONG de Bosques sin fronteras y el Ministerio de Medio Ambiente.

El bosque es pequeño pero encantador, tiene paneles con información del Faedo de Ciñera y sobre las leyendas de hadas y brujas del lugar. Por supuesto, no puede faltar la visita a Fagus, una haya centenaria con más de 500 años y declarado árbol monumental. Al final del bosque, junto a una fuente, hay otro puente para llegar a la segunda etapa de la ruta, a las Hoces de Villar. Para las personas que quieran hacer solo esta parte de la ruta es momento de volver sobre sus pasos.

Segunda etapa de la ruta: Hoces de Villar

Comienza la segunda etapa, perfecta para descubrir el desfiladero. Es algo más complicada que la anterior, hay que subir escaleras de piedra pero es segura, incluso con los más pequeños puesto que han habilitado una cadena sobre la pared para evitar cualquier percance.

Hoces de Villar, Ciñera

Hoces de Villar, Ciñera (León) | Shutterstock

Después de atravesar esta zona se llega a una pasarela de hierro que se adentra en el cañón, ideal para contemplar la erosión del agua del arroyo Villar a lo largo de los años. A pesar de su pequeño tamaño, la belleza es espectacular.  Se puede tomar un desvío a la izquierda para acercarse a la orilla del arroyo y disfrutar de sus saltos y pozas de agua, conocidas como Las Marmitas de Gigante. Un perfecto entorno natural para refrescarse en Castilla y León y hacer una pausa en el camino. Después es momento de seguir la ruta a la siguiente etapa o desandar el recorrido.

Tercera etapa de la ruta: Ciñera de Gordón

La tercera etapa atraviesa la Ciñera de Gordón, con ella la ruta es circular y acaba en el mismo punto donde comienza la primera etapa. Es la de mayor dificultad y el tramo más complicado aunque las vistas del cañón son impresionantes. La mayoría de senderistas finalizan la ruta en la segunda etapa, aunque es posible seguir hasta el pueblo de Villar del Puerto y La Vid de Gordón, con un recorrido total con las tres etapas de 11 kilómetros.

La leyenda del Faedo de Ciñera

Bosque de Faedo de Ciñera

Bosque de Faedo de Ciñera (León) | Shutterstock

Según cuenta la leyenda, en el Faedo vivía una bruja llamada Haeda, tenía poderes otorgados por el demonio para hacer el mal, si los utilizaba para hacer el bien desaparecería. Durante años así lo hizo. Pero entre La Vid y Santa Lucía, vivían una familia con nueve hijos quienes lo pasaban bastante mal en invierno pues no tenían donde refugiarse, teniendo que dormir en una cueva. Pero un día nevó tanto que no conseguían llegar a la cueva. La bruja Haeda los vió y no pudo resistirse, arrancó piedras de la montaña y les prendió fuego para que la familia pudiese sobrevivir, repitiendo esto al día siguiente.

Como se notaba cansada, Haeda hizo esto con varias piedras de la montaña, lo que ocasionó que acudiesen muchas familias para resguardarse del frío, fundando un pueblo sobre las cenizas, llamado Ciñera. La bruja fue a morir a Faedo, hoy en día es posible encontrar una figura representativa de Haeda en la haya más centenaria del bosque. Un plan perfecto para conocer los alrededores de los pueblos más bonitos de Castilla y León, como es el Faedo de Ciñera, una de las atracciones turísticas más fascinantes de la zona.