Lo mejor de Chillida, el arte de la naturaleza

Un premio Príncipe de Asturias para un artista, de los mejores de mitad del siglo XX, que viste diferentes enclaves de España de arte. Una nueva forma de mirar el mundo a través del resultado de la mente y manos de este vasco, Eduardo Chillida. Se puede recorrer España entera de punta a punta siguiendo su legado. Su peculiar estilo no pasa desapercibido y cuando los visitantes acuden a contemplar su obra, no decepciona.

Chillida y su distintivo ingenio decidieron que su trabajo no se podía ejecutar con materiales blancos como el mármol, porque con él se capta la luz clara del Mediterráneo. Esta razón le llevó a utilizar como elemento principal de su creación el hierro, el acero o el hormigón. Elementos perfectos para él porque captaba la luz oscura del Atlántico, lugar al que pertenece al ser natural de San Sebastián.

Escultura de Eduardo Chillida en Toledo

Escultura de Eduardo Chillida en Toledo. | Shutterstock

Es en esta localidad, Donostia, donde se encuentra una de sus obras más importantes, aunque su arte ha llegado incluso a traspasar fronteras españolas y se pueden visitar a nivel internacional. Pese a ello, la mayor parte del legado patrimonial del artista se encuentra en España. Muchos de estos trabajos se pueden disfrutar en su museo, Chillida Leku, en Hernani. Otra parte está en la vía pública, repartida por diferentes emplazamientos al aire libre. A continuación, una selección de ellas.

El peine del viento, San Sebastián

El Peine del Viento es una de las obras más conocidas del escultor. Además, la ubicación tiene una relación afectiva muy importante con Chillida. Se encuentra en San Sebastián, Euskadi, lugar de nacimiento del autor. Más concretamente al final de la playa de Ondarreta, a los pies del Monte Igueldo. La pieza está llena de peculiaridades. Una muy importante es que se posiciona sobre otra obra artística de un vasco, Luis Peña Ganchegui, que se encargó de realizar el entorno sobre el que se proyecta el peine.

El peine del viento, Chillida (San Sebastián)

El peine del viento, Chillida (San Sebastián). | Shutterstock

Chillida le dio 22 hermanos a esta escultura de 10 toneladas hecha de granito, pero en este enclave solo se pueden visitar 3. Muestra de ello es el nombre original que recibe la obra: El Peine del Viento XV, puesto que ocupaba esta en concreto en la familia. Aunque su denominación esconde más significados, es algo más que la mera belleza literaria que forma el conjunto de sus palabras. Se llama así porque literalmente el objetivo de esta escultura de 2 metros de alto es la de peinar el viento cuando entra del mar a la ciudad. Enclavadas de forma que parecen un elemento más de la naturaleza, son a día de hoy un símbolo de la playa.

Elogio del Horizonte, Gernika

En Asturias se encuentra otra de sus piezas más aclamadas. Recibe el nombre de Elogio del Horizonte y se posa perenne sobre el Cerro de Santa Catalina en la ciudad de Gijón. La figura representa unos brazos dándose un abrazo y está asentado sobre la hierba y cuenta con unas vistas privilegiadas al mar.

Elogio del Horizonte, Chillida, (Gijón)

Elogio del Horizonte, Chillida, (Gijón). | Shutterstock

Las 500 toneladas repartidas en los 10 metros de alto están fabricadas de hormigón y se inauguraron en el 1990. Es una escultura que guarda secretos, y es que aparte de ser disfrutada por la vista, también se puede disfrutar con el oído. Cuando el viento se mece entre los brazos que recrean la obra, genera un sonido que impacta al visitante.

Gure Aitaren Etxea, Gernika

Conocido por el evento histórico más conocido asociado a este lugar de Bizkaia, pero esta vez relacionado con la escultura y no con la pintura. En Gernika, Chillida encontró el lugar perfecto para exhibir Gure Aitaren Etxea, La Casa de Nuestro Padre, en castellano. De hecho, surge como homenaje a las víctimas del 50 aniversario del bombardeo de la ciudad. Por ello es un símbolo de paz y representa el avance del pueblo Vasco dejando atrás todo lo relacionado con los conflictos.

Gure Aitaren Etxea, Chillida (Gernika)

Gure Aitaren Etxea, Chillida (Gernika). | Shutterstock

De Hormigón y con una altura de 8 metros que representa la proa de un barco abierto. En ella se expone una ventana con vistas al árbol de Gernika, uno de los mayores símbolos del País Vasco. Se puede apreciar su obra en el Parque de los Pueblos, al lado de la casa de Juntas, desde 1987.

El elogio del agua, Barcelona

La costa catalana también ha querido que su espacio se vistiese de arte con la aportación de Chillida. Lo hace con El Elogio del Agua, una escultura de hormigón que se exhibe en el Parque de la Creueta del Coll, antigua cantera de granito de la ciudad condal. Las obras del vasco siempre están muy relacionadas y en sintonía con la naturaleza, lugar en el que siempre se exponen. Por ello, no es de extrañar la curiosa ubicación de la pieza.

El elogio del agua, Chillida, (Barcelona)

El elogio del agua, Chillida, (Barcelona). | Shutterstock

Las anécdotas y lo extraordinario envuelven a este elogio. Su presentación es colgada sobre 4 cables de acero que se sujetan desde la montaña del parque, un dato curioso teniendo en cuenta que pesa 54 toneladas. Otra curiosidad es que parte de su significado se ha perdido con el paso de los años. El motivo es que en un inicio se proyectaba la figura en el agua de un lago que se encontraba a los pies de la escultura, representación del término narcisismo que sale mito de Narciso. En la actualidad el lago está desecado y no se puede acceder por una pasarela sobre él, cosa que antes sí, por la caída de la obra en 1998. Pese a ello, sigue siendo una obra de arte suspendida para el disfrute de sus visitantes.

Lugar de encuentro VII, Palma de Mallorca

No solo la península cuenta con la presencia de Chillida en sus vías y espacios, las islas también son escenario sobre el que el artista se ha subido. En concreto, en Mallorca con Lugar de encuentro. Se puede disfrutar de ella en la Rambla de Palma, y sí disfrutar, porque está apoyada en el suelo con la intención de que todo el que se acerque a contemplar la obra pueda acercarse a ella tocándola y sintiéndola.

Lugar de encuentro es la pieza número VII de la colección que Chillida elaboró como “espacios para el diálogo y la convivencia”. De ahí ese carácter de disfrute y localización estratégica de las obras para que los visitantes puedan ser una parte más de la escultura. La mayoría, salvo las piezas I y II, están elaboradas en hormigón armado. La forma es la de tres letras ‘Y’ con los cantos en forma curva y se encuentran en distintos puntos del planeta, aunque en su mayoría están en España.

Lo profundo es el aire, Valladolid

En Valladolid, el vasco quiso dejar como legado una pieza con un carácter más intimista que en los anteriores casos. La escultura es un homenaje a Jorge Guillén, poeta de la propia localidad. y se ve reflejado hasta el nombre que denomina la serie de esculturas. Se conoce como Lo profundo es el aire por unos versos que escribió el homenajeado. En ellos el vallisoletano expresaba: “Soy, más, estoy. Respiro. Lo profundo es el aire”.

Lo profundo es el aire, Chillida, (Valladolid)

Lo profundo es el aire, Chillida, (Valladolid). | Shutterstock

Su emplazamiento se encuentra en la calle Cadenas de San Gregorio, justo enfrente del Palacio de Villena, Museo Nacional de Escultura. Sus tres metros de altura fabricados en acero, se inauguraron en 1982 y contó con padrinos de la talla de Miguel Delibes, Vicente Aleixandre y Rafael Alberti entre otros muchos grandes literarios de la época.

Sirena Varada, Madrid

La capital de España cuenta con diferentes esculturas del vasco, pero la que se presenta en este artículo es Sirena Varada. Es la III escultura de la serie ya presentada en Mallorca, Lugar de encuentro. Aunque cambió de nombre y es más conocida en la actualidad por el de la obra de teatro homónima del dramaturgo de la generación del 27, Alejandro Casona.

Sirena Varada, Chillida, (Madrid)

Sirena Varada, Chillida, (Madrid). | Shutterstock

Pertenece al Museo de Escultura al Aire Libre de La Castellana en Madrid, un enclave en el que exhiben 16 obras más de arte abstracto. Sus más de seis toneladas de peso se encuentran sujetas por cuatro cables de acero bajo el puente que une las calles Juan Bravo con Rubén Darío. Es una pieza muy especial, no solo por las características y complejidades expuestas, sino también por ser la primera pieza que elabora Chillida en hormigón armado.

Monumento a la Tolerancia, Sevilla

Se cierra este repaso de algunas de las obras maestras del artista vasco en el sur de la península, en concreto en Sevilla. Las coloridas casas de la calle Betis en pleno barrio de Triana y con su mítico puente que atraviesa el Guadalquivir son espectadores permanentes de esta obra. Recibe el nombre de Monumento a la Tolerancia y es que según expresó el artista “la idea del monumento es que algún día en Sevilla, el pueblo judío, el árabe y el cristiano volvieran a darse la mano«.

Monumento a la Tolerancia, Chillida, (Sevilla)

Monumento a la Tolerancia, Chillida, (Sevilla). | Shutterstock

Custodiada bajo la mirada de la Giralda, se encuentra en el muelle de la Sal junto al Paseo de Colón. Su inauguración fue con motivo de la Exposición Universal que Sevilla acogió en el 1992 en la Isla de la Cartuja. Desde ese día se puede disfrutar en la capital de Andalucía de esta pieza de hormigón de cinco metros de alto.

Un repaso por la obra y una pequeña parte del legado que deja Chillida en España. Series y esculturas llenas de homenajes a la historia de su país y artistas con un gran valor. Piezas creadas y diseñadas para ser sentidas, para que el visitante sea la última pieza de ellas y terminar de completarlas. Un repaso por el arte en la expresión de la escultura, pero que abraza con cada obra al resto de las artes.