Madrid es conocida por muchos motivos. Gran Vía y sus espectáculos, Sol con su reloj, el Retiro y sus palacios… Sin embargo, no resalta por la riqueza mineral. Por eso resulta curioso, sino extraño, que en el centro más castizo de la capital haya una verdadera mina, la Marcelo Jorissen. Se trata de un pasaje a la minería de antaño. Aunque el tiempo haya hecho mella en su primera utilidad, servir para enseñar a futuros ingenieros, ha logrado sobrevivir como museo. Un espacio sorprendente y que homenajea a uno de los grandes de esta industria en España.

Mina Marcelo Jorissen

Mina Marcelo Jorissen. | ETSIME

Una mina de prácticas

El origen de este peculiar espacio se encuentra en los años 60. Por entonces un ya veterano Marcelo Jorissen estaba al cargo de la hoy conocida como E.T.S.I. de Minas y Energía. Asociado a la Minero Siderúrgica de Ponferrada y versado en el trabajo de campo, decidió crear un entorno seguro para sus alumnos. Una idea que repercutiría positivamente en su formación y les permitiría acostumbrarse a estar bajo tierra.

Por ello, entre 1963 y 1967 se excavó una recreación absolutamente fidedigna de una mina de carbón. A unos 15 metros de profundidad, su ubicación era el subsuelo de la escuela. El histórico edificio sito en Ríos Rosas fue obra del arquitecto Velázquez Bosco y cuenta con el trabajo ceramista de Daniel Zuloaga. Esta dupla también es responsable del espectacular Panteón de la Duquesa del Sevillano en Guadalajara. Un lugar insigne que vio aumentadas todavía más sus funciones con esta nueva galería.



La galería perforada llega a los 50 metros de largo, una longitud notable dado que está en mitad de la ciudad de Madrid. El rincón de Chamberí cuenta con material real tanto en el interior como en el exterior. Por ejemplo, se aportaron vagonetas y maquinaria de ventilación. Humedad, temperatura y otros factores también fueron revisados para que todo fuera lo más parecido al entorno que se encontrarían los futuros ingenieros.

Mina Marcelo Jorissen

Mina Marcelo Jorissen. | ETSIME

El paso a museo de la mina Marcelo Jorissen

Con el pasar del tiempo, pese a irse adaptando, la galería dejó de ser útil. El avance técnico del sector hizo que quedara obsoleta. Al estar enclaustrada en el abarrotado subsuelo madrileño, habitado por toda clase de túneles con los de Metro a la cabeza, no pudo ser ampliada. Pese a ello, el espacio no quedó abandonado y presto a morir. Así, pasó a formar parte del llamativo entramado dedicado a la minería y la energía de Ríos Rosas, conformándose como un museo.

Aunque en un principio las visitas eran muy limitadas, estas se han ido ampliando hasta la actualidad. Como la mina que es, la Marcelo Jorissen vive periodos de cierre debido a tareas de mantenimiento y seguridad. La entrada se puede adquirir en la web de la ETSIME y también da acceso al Museo Histórico-Minero de la misma, que cuenta con una rica colección. Con varios horarios semanales, el acceso cuesta tres euros. También se da opción, por un euro más, de realizar talleres, especialmente adecuados para niños. Por esta razón es frecuente que asistan grupos de escolares.

Mina Marcelo Jorissen

Mina Marcelo Jorissen. | ETSIME

En la misma facultad, además, cabe destacar el castillete, elemento de sujeción diseñado para llevar a cabo labores de extracción. Vino del sur, concretamente de Centenillo, en Jaén. Allí funcionó en las minas plumbeas de la Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya desde finales del siglo XIX hasta los 60.

Al lado hay otro gran hito del ámbito telúrico nacional, el Museo Geominero. Gratuito y gestionado por el Instituto Geológico y Minero de España, también tiene raíces antiguas. Elevado entre 1921 y 1927, el trabajo de Francisco Javier de Luque dejó un resultado extraordinario. Las muestras recolectadas por diversos métodos desde el primer tercio del XIX se distribuyen en varias salas, destacando sobre el resto la principal. Se trata de un inmenso espacio abierto, con tres plantas balconadas en los bordes y coronada por vidrieras en el techo.

Marcelo Jorissen, un hito en la minería leonesa

El hombre que da nombre a esta mina de la E.T.S.I. de Minias y Energía es una interesante figura, atada de forma indeleble al territorio leonés. Marcelo Jorissen llegó a España tras la Primera Guerra Mundial, procedente de un ambiente belga-holandés. En 1917 comenzó sus estudios en Madrid, en una escuela que dirigiría décadas después. Bien relacionado y atado familiarmente al mundo de la minería, tuvo la suerte de asistir a la célebre Residencia de Estudiantes, conocida por acoger alumnos entre los que estaban Buñuel o Dalí.

Mina Marcelo Jorissen

Mina Marcelo Jorissen. | ETSIME

De Madrid se fue a León de la mano de un amigo. Laciana, en el norte provincial y junto a Asturias, fue el entorno del que se hizo cargo. Todo gracias a una amistad, Pepito García Rodríguez, con cuya hermana además se casaría. La empresa a la que se ató fue la Minero Siderúrgica de Ponferrada. Además, obtuvo la ciudadanía española a principios de los años 20. De esta forma, ya no se desligaría de su patria de adopción.

A pesar de sus periodos de enseñanza en Madrid, siguió ligado a Laciana y El Bierzo el resto de su vida. Además de una demostrada brillantez en lo comercial y técnico, Marcelo Jorissen logró labrarse una gran reputación entre los trabajadores. A pesar de estar en el lado patronal del asunto, veló por la seguridad de los mineros, al tiempo que favoreció condiciones salariales y laborales justas para los mismos.