El reloj de la Puerta del Sol es todo un símbolo de Madrid. Ya sea presidiendo la plaza o dando las doce campanadas en Nochevieja, el reloj de la puerta del Sol es mítico. Cabría pensar que de este elemento tan significativo ya se conoce todo, pero no es así. A continuación, un misterio sin resolver y varias curiosidades que giran en torno a esta figura tan emblemática.

La teoría más estética

Reloj de la Puerta del Sol
Después de 160 años en uso, el 95% de sus piezas son las originales | Foto: Emijrp

Son varias las teorías que giran en torno a porqué el reloj de la puerta del Sol da las IIII y no las IV, que sería la manera correcta de numerar el cuatro en caracteres romanos. Según la página del Instituto Británico de Relojería, esta curiosa numeración encuentra su origen en razones estéticas de simetría. De esta manera, el IIII armoniza perfectamente con el VIII, pues ambas cifras cuentan con cuatro caracteres, lo que visualmente queda mejor. Sin embargo, esta es solo una de las teorías que explican este misterio, pues luego el Big Ben de Londres sí lleva la numeración romana correcta.

Otras explicaciones relacionadas con la simetría creen que el uso del IIII podría tener su origen en la siguiente explicación. El símbolo I es el único que aparece representado en las primeras cuatro horas de un reloj, el V se muestra en las siguientes cuatro horas y, finalmente, el X aparece en las últimas cuatro. Esta simetría se rompería si se utilizara el IV.

Teorías de carácter monárquico

Puerta del Sol
Reloj de la Puerta del Sol | Shutterstock

Otra de las teorías que se dan como más creíbles está relacionada con la realeza. Según cuenta la historia, en el siglo XIV, concretamente en el año 1370, el rey Carlos V de Francia encargó un reloj para la torre del Palacio Real de Francia al relojero Henry de Vick. Este reloj que iría en dicha torre de palacio, conocido como el Palais de la Cité o La Conciergerie terminaría por sentar precedente fruto de una equivocación. El relojero dispuso el cuatro de manera correcta, pero Carlos V le recriminó que así no se escribía el número. El artesano lo desmintió, a lo que se dice que Carlos V respondió enfadado que el rey nunca se equivoca. Por consiguiente, el reloj tomaría la numeración de IIII. Este reloj continúa colocado en la torre del Palacio Real de Francia.

Reloj del Palacio Real de Francia
Reloj del Palacio Real de Francia | Shutterstock

La siguiente teoría que explicaría este extraño fenómeno es también monárquica, aunque cuenta con menos adeptos. La historia cuenta que un relojero suizó realizó un reloj a petición de su rey, pero que cayó en la equivocación de representar erróneamente el número cuatro como IIII en vez de como IV. Tal error le costó muy caro, tanto como su vida, pues el monarca mandó ejecutar al relojero como condena por su desliz. Esto no sentó nada bien en el gremio, por lo que, a modo de protesta y también para homenajear al ejecutado, los compañeros de profesión tomaron la iniciativa y empezaron a usar el IIII en vez del IV a la hora de fabricar nuevos relojes



 

Teorías supersticiosas

Reloj de La Seo, Zaragoza
Reloj de La Seo, Zaragoza | Foto: Novellón

Hay quien sostiene que esta tendencia a usar el número IIII en vez del IV está relacionado con la superstición. Se decía que el número IV tiene su origen en las dos primeras letras del dios romano Júpiter, es decir, IVPITER en latín. Por lo tanto, usar esta enumeración podría llegar a tener connotaciones de blasfemia, por lo que se optó por usar el IIII.

Lejos de todas estas teorías, algunos han llegado a apuntar que este uso puede ser por mera comodidad, pues el IV puede llegar a ser más complicado de leer debido a su posición en la esfera del reloj, o para evitar confusiones, ya que podría haber confusión entre el número IV y el VI pues ambos se encuentran boca abajo.

Sin embargo, el reloj de la Puerta del Sol no es el único que presenta este llamativo error, pues la misma representación del IIII puede verse en el reloj de la torre de La Seo en la catedral de San Salvador de Zaragoza.

Curiosidades: El reloj fue un regalo a los madrileños

Todos lo conocen como “el reloj de la Puerta del Sol” pero su verdadero nombre es el Reloj de Gobernación. Este reloj de torre se encuentra ubicado en un templete sobre la Casa de Correos, coronando el cielo de la Puerta del Sol. Su origen es bastante curioso, y para conocerlo hay que remontarse hasta la Desamortización de Mendizábal.

Puerta del Sol
Puerta del Sol | Shutterstock

Durante esta época se perdieron muchos monumentos históricos en España. Uno de los edificios que tuvo que despedirse de la capital madrileña fue la iglesia del Buen Suceso, ubicada en la céntrica Puerta del Sol, concretamente en el lado este. Su reloj era muy popular entre los madrileños, pero precisamente su fama no era la más deseada, pues era más conocido por sus errores que por sus aciertos. Este reloj solía dar mal la hora y, aunque luego se intentó reparar, cuando se colocó en el edificio de la gobernación, lo que hoy en día es la casa de Correos, no se logró arreglar. Así, era conocido por todos, incluso en la prensa, por la inexactitud de su mecanismo

Esto es algo que no pudo tolerar más el relojero natural de León pero afincado en Londres José Rodríguez Losada. El reloj de la Puerta del Sol sufría tal retraso que sacó de quicio al importante relojero, que decidió poner fin al problema regalando un mecanismo que fuera eficaz y, sobre todo, puntual. De esta manera, aprovechó el cumpleaños de la reina Isabel II para entregar a la ciudad madrileña en 1866 el reloj que a día de hoy corona la casa de Correos. El mecanismo diseñado por Losada fue tan preciso que, sorprendentemente, casi 160 años más tarde, el 95% de las piezas de este reloj son las originales.