Un pequeño templo navarro ha atraído durante siglos una atención mucho mayor que su tamaño. Santa María de Eunate es un lugar atado en buena medida a su misterio. Apenas a dos kilómetros de la unión del Camino de Santiago Francés por Roncesvalles y el Aragonés, despide a los peregrinos de este último antes de la confluencia con el primero. Geográficamente está casi en el centro justo de Navarra. Su planta, muy similar a la de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, la ha atado de forma fantasiosa a los caballeros templarios. El folclore le ha asignado una posición de convergencia mágica que tapa en ocasiones la gran obra de arte que es.

Ermita de Santa María de Eunate

Vista trasera de la ermita.

Una ermita y cementerio para el Camino de Santiago

Aunque los escasos documentos referidos a su origen hacen harto complicado establecer la función más antigua de la ermita, los trabajos arqueológicos apuntan a que estuvo ligada al Camino de Santiago desde el principio. Se han descubierto tumbas en las que había conchas. Esto hace suponer que sirvió como cementerio para peregrinos que, en su ida o vuelta, fallecieron en el lugar. Esta conexión se ve reforzada por el aislamiento del que hace gala. Se ubica en un paraje a medio camino de Enériz y Obanos.

Otra posibilidad muy plausible es que sirviera como «faro jacobeo». Así, su torre habría alojado una linterna para permitir tener referencias durante la noche a los caminantes. Algunos restos hallados en la misma apoyan esta versión. Por otro lado, está la alternativa de que fuera un enclave templario. Descartada por falta de pruebas, las mencionadas semejanzas con el Santo Sepulcro hacen que sí pudiera ser alojamiento de caballeros de San Juan. Los Hospitalarios fueron, valga la redundancia, populares hospitaleros en la Edad Media. Claro ejemplo es Portomarín. De esta forma, las teorías sanjuanista y de centro de atención jacobeo no son autoexcluyentes.

Ábside y galería de Santa María de Eunate

Ábside y galería de Santa María de Eunate. | Shutterstock

Lo que es seguro es que desde el medievo es sede de la cofradía de Nuestra Señora de Eunate. Con altibajos, que la llevaron a desaparecer en el siglo XIX, hoy posee unos 700 miembros. Ligada a la misma está otra historia de origen, en este caso protagonizada por una dama o reina indeterminada. Ella habría hecho levantar el templo y hacerse enterrar bajo él. La continuidad de la referencia a esta mujer, según explica la propia cofradía, hace plausible que fuera real y participara con donaciones en su construcción.



Parte del tramo final del Camino Aragonés, es el último monumento exclusivo que posee dicha ruta antes de confluir con el Francés navarro. Asimismo, supone una de sus obras de arte más conocidas y destacadas. Algo que la sitúa normalmente junto a la catedral de Jaca o la estación de Canfranc. La conjunción peregrina se produce, sin embargo, un poco más adelante, en Obanos. Otros dos kilómetros más lejos aguarda Puente La Reina, parada clásica de la ruta a Santiago de Compostela. De hecho, este lugar con su puente medieval suele considerarse el nexo de ambos trayectos de forma equivocada.

Vista aérea de Santa María de Eunate

Vista aérea de Santa María de Eunate.

El pequeño tesoro del centro de Navarra

Pese a la atención que le han valido las antes mencionadas leyendas templarias, el valor de Santa María de Eunate más que folclórico es artístico. Su planta es octogonal, algo extraño pero que puede verse en otros lugares como Torres del Río. Prescindiendo de la forma de cruz habitual, griega o latina, centra el espacio de forma radial. Refuerza el efecto la galería con 33 arcos que la rodea, que emula a en paralelo el octógono del templo. De ahí viene su nombre, «cien puertas» en euskera. A su vez, un muro externo supone un tercer cerco junto al espacio porticado y los lienzos de la ermita.

iglesias del Vista lejana de Santa María de Eunatefrancés

Se aprecia el pórtico y torre de la ermita.

El conjunto exterior lo completa una curiosa cabecera poligonal. Tiene cinco lados, pero cabe resaltar que no es pentagonal. Así, el ábside refleja en buena medida el edificio al que acompaña. Una espadaña en el centro del techo y una torre de cuatro lados, con un segundo cuerpo poligonal, culminan un complejo que resalta en el calmado paraje donde se halla. El románico también se ve en sus accesos. Un pequeño y sencillo paso es el primero. Más sobresaliente es el pórtico principal, de gran sobriedad. El juego entre sus sencillas arquivoltas, las desiguales columnas que las sustentan y el más decorado arco guardapolvo exterior hacen que se le considere un tesoro del estilo en la región.

Dentro el ambiente es tranquilo. Las líneas rectas de la planta externa del ábside se traducen en circularidad por dentro. Bóvedas y elementos de refuerzo típicos del románico dominan la escena. Los capiteles de las columnas varían entre motivos vegetales, zoomorfos, mitológicos y antropomorfos. Precisamente las bestias y horrores que representan algunos de ellos han conectado a Santa María de Eunate con la magia telúrica. Especialmente buscada es la figura dentada y siniestra de uno de estos remates superiores.

Pórtico de Santa María de Eunate

Pórtico de Santa María de Eunate. | Shutterstock

Los interesantes alrededores de Santa María de Eunate

Junto a la misma ermita existe una casa que permite sellar la credencial en caso de ir haciendo el Camino de Santiago. En todo caso, es un espacio perfecto para descansar y conocer algo más del lugar. El momento más animado para el templo coincide con la romería desde Muruzábal a Santa María de Eunate. Se celebra cada sábado final del mes de mayo e incluye una misa.

Precisamente Muruzábal, típico pueblo de esta zona de Navarra, es uno de los enclaves que pueden completar una escapada a Santa María de Eunate. Su principal atractivo es la iglesia de San Esteban, renacentista, y los retablos que guarda. Por su parte, Obanos basa su aspecto en la arquitectura tradicional, especialmente la de ladrillo. Son notables varias de sus casas de la Edad Moderna. Al tiempo, no lejos del núcleo queda otra ermita de gran belleza, la de Nuestra Señora de Arnotegui. Guarda una talla románica y al estar en lo alto de un monte fue usado como polvorín y fortaleza carlista.

Santa María de Eunate de noche

Santa María de Eunate de noche. | Shutterstock

Con todo, es Puente La Reina el pueblo más notable que queda a tiro de piedra de Santa María de Eunate. Menos de diez minutos en coche o una hora andando separan localidad y templo. En la población destaca el paso sobre el Arga, quizá el puente más famoso del Camino de Santiago. A él se ata también la leyenda de la virgen de Puy y el Txori. Amén de la belleza que presenta el conjunto urbano, sobresalen dos templos del siglo XII. El de Santiago, gran referencia local, posee uno de los pórticos más impresionantes de toda Navarra. Por su parte, la iglesia del Crucifijo fue sede de la Orden de Malta. De ir en coche, Pamplona o Estella son otros objetivos posibles.