Que ver en Pamplona

Capital del Reyno y del arte contemporáneo

Pamplona es la capital de Navarra y lo fue del antiguo reino. Famosa por sus encierros, cuenta con un interesante casco urbano de gran atractivo monumental. Se ha dotado de unos de los centros de arte contemporáneo más dinámicos de España.

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Esta ciudad se ha convertido en un destino turístico muy completo. Para quien sea amante del arte contemporáneo hay muchísimo que ver en Pamplona, una ciudad que en las últimas décadas de varias entidades punteras con importantes colecciones de arte y unos activos programas expositivos; no perderse en ningún caso el singular Museo Oteiza. El atractivo más conocido de la ciudad es su entramado de calles, popularizadas cada año por sus célebres encierros, y complementadas por edificios tan importantes como la catedral, la ciudadela y el interesante Museo de Navarra; sólo éste recorrido “clásico” de Pamplona puede llevar un día de recorrido. Quien disponga de más tiempo, desde Pamplona se pueden hacer varias excursiones; hacia el sur por la autovía A12 se puede pasar un día visitando las históricas localidades de Puente la Reina y Estella. Madrugando y parando poco en cada sitio, si se coge el coche hacia el Este por la autopista A21 se puede visitar en el mismo día Lumbier (con su célebre Foz) y dos grandes santuarios de gran interés histórico-arquitectónico: el castillo de Javier y el Monasterio de Leire. Las opciones gastronómicas de la ciudad son numerosas, siendo especialmente interesantes los pinchos o tapas de sus bares; en la página especializada Dormir y comer en Pamplona tratamos el asunto en detalle.

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En el 75 a. c. el general romano Cneo Pompeyo Magno funda Pompaelo en los terrenos de la actual ciudad. Los vascones tenían en las proximidades un poblado llamado Iruña (también relacionado con el nombre de Bengoda). Durante la dominación visigoda, Pamplona llegó a ser sede episcopal de su iglesia.

Después de la invasión musulmana del 711, varias incursiones militares francas van aportando militares y pobladores a Pamplona hasta convertirla en una importante población de la denominada Marca Hispánica. Con el tiempo, el nuevo núcleo cristiano mantiene buenas relaciones políticas y comerciales con la dinastía musulmana de los Banu Qasi, asentados a lo largo de la ribera del Ebro. En el siglo IX el caudillo Íñigo Arista se siente lo suficientemente fuerte como para autoproclamarse primer monarca del Reino de Pamplona.

A partir del siglo X la ciudad crece gracias a la llegada de inmigrantes francos que constituyen una nueva y floreciente casta burguesa de artesanos y comerciantes. Pamplona se encuentra dividida en tres burgos que continuamente rivalizan entre sí. En la Navarrería se asentaban los primeros pobladores, representados por la nobleza rural y el obispado (que buscaban el amparo de Castilla). La burguesía de origen franco se concentraba en los burgos de San Cernín y San Nicolás. Esta rivalidad estalla en 1276 con la Guerra de la Navarrería, debido a que el virrey francés Eustache Beaumarchais incurre en desafueros que motivaron la rebeldía de los infanzones de la Navarrería. Finalmente, un ejército francés asaltó la Navarrería asesinando a la población, saqueando la catedral e incendiando el lugar. Hubo que esperar hasta 1324 para volver a construir allí. En 1423 Carlos III el Noble unifica los tres burgos de la ciudad de Pamplona mediante el Privilegio de la Unión.

En las guerras entre la dinastía navarra Albret y los agramonteses frente a los castellanos y los beamonteses, Pamplona cambia varias veces de manos. Después de ser tomada en 1512 por estos últimos, los invasores comienzan a construir una fortaleza. El 20 de mayo de 1521, el joven caballero Íñigo de Loyola (perteneciente al bando pro castellano de los Oñaz) se encontraba de guardia en una muralla todavía carente de almenas protectoras cuando fue herido por una bala de cañón. La plaza fuerte se rindió dos días después a franceses y agramonteses, y el herido comenzó un duro camino de vuelta a su torre familiar en Azpeitia , donde comenzaría a transformarse hasta convertirse en San Ignacio de Loyola.

Tras la reconquista castellana se finalizan las imponentes defensas de Pamplona. Su eficacia quedó probada en 1794 con la resistencia al cerco francés durante la Guerra de la Convención. En febrero de 1808 la ciudadela se entregó a los franceses, entonces aliados, permaneciendo en sus manos cinco años.

Durante las guerras carlistas del siglo XIX, y a pesar de que el conjunto de Navarra fue partidario de los carlistas, Pamplona permaneció en todo momento en manos del gobierno central, de ideología liberal. Pero en 1893 tiene lugar en la ciudad La Gamazada, un movimiento masivo de protesta popular frente a la iniciativa del liberal Germán Gamazo para derogar el Régimen Fiscal Foral de Navarra.

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Barrio de la Rochapea a principios del siglo XX

Posteriormente la ciudad comienza a crecer a expensas de sus murallas, que comienzan a derribarse en 1915, en vista a un sgundo ensanche inspirado en su trazado por el Plan Cerdá barcelonés. En la actualidad, Pamplona es una moderna ciudad de servicios fuertemente orientada hacia la industria y el turismo gracias a la labor del Camino de Santiago y a la obra de algunos de sus más ilustres propagandistas, como el escritor Ernest Hemingway.

La mejor forma de acceder al casco viejo de Pamplona es cruzando el Puente de la Magdalena, construcción medieval que supone la puerta de entrada para los peregrinos del Camino de Santiago. Los principales elementos patrimoniales pamploneses se concentran en el interior del casco antiguo, cuyo centro neurálgico es la Plaza del Castillo. Este espacio de planta trapezoidal fue coso taurino hasta entrado el siglo XIX. En su centro se encuentra El Quiosco, lugar habitual de encuentro entre la población local.

Dentro del casco antiguo se encuentran los principales templos religiosos de la ciudad. La Catedral de Santa María tiene orígenes románicos pese a que su actual estado responda a reformas góticas de los siglos XIV y XV sumadas a su fachada de época neoclásica. En su interior se coronó a los reyes del reino navarro. Este carácter regio queda bien definido en el Mausoleo de Carlos III y su esposa Leonor de Castilla. En su interior se encuentra también el Museo Diocesano, que guarda una interesante colección de arte sacro proveniente del territorio de la diócesis pamplonesa.

La Iglesia de San Cernín (o San Saturnino) era el centro del antiguo burgo homónimo. El edificio fue reedificado completamente tras la Guerra de la Navarrería en estilo gótico. Destacan sus macizas torres de aspecto castrense y el amplio atrio que protege su portada principal. Una plaza en la calle señala el lugar del pozo donde San Cernín, patrón de la ciudad, bautizó a los primeros habitantes cristianos. El burgo medieval de San Nicolás tenía su centro en la Iglesia de San Nicolás. Se trata de una edificación erigida durante el siglo XII que deja ver en su aspecto externo su carácter fortificado, especialmente en su torre defensiva (única superviviente de las tres originales). Cuenta en su interior con un impresionante órgano barroco de 1769. En la Iglesia de San Lorenzo, reformada en estilo neoclásico durante el siglo XIX, se guarda la imagen del santo que se lleva en procesión durante la fiesta de San Fermín. Su fachada fue completamente reconstruida en 1901.

Como elementos civiles, el casco antiguo de Pamplona cuenta con edificios como el Ayuntamiento, edificado en 1423 por Carlos III en el lugar de confluencia de los tres burgos históricos de Pamplona. De su reedificación en el siglo XVIII solo nos queda su fachada. En ella destaca su planta superior, compuesta por un templete con dos campanas, varias figuras alegóricas y dos esculturas de Hércules. Su puerta principal está custodiada por alegorías a la Prudencia y la Justicia. El Palacio de Navarra es la sede del gobierno autonómico. Construido en el siglo XIX, destaca su fachada principal, obra de José Nagusia. Está rematado por un atractivo frontón triangular neoclásico. Por último, frente a la Plaza de Toros, proyectada en 1920, se encuentra el Monumento a Ernest Hemingway, el más ilustre visitante de la ciudad.

El Paseo Sarasate es una de las principales vías de ciudad. Comunica el casco antiguo con los ensanches y a lo largo de su paseo central encontramos esculturas de reyes navarros provenientes del Palacio de Oriente de Madrid. Pero el monumento más significativo de la avenida es el Monumento a los Fueros, levantado en el siglo XIX tras la Gamazada. En su parte más alta, una figura femenina alza en su mano izquierda una representación de las leyes forales navarras mientras sostiene en su otra mano las cadenas que forman el escudo de la comunidad. En su base se encuentran alegorías al Trabajo, la Autonomía, la Paz, la Justicia y la Historia.

El paseo culmina en la Ciudadela, una impresionante fortificación militar renacentista construida por orden de Felipe II en 1571. Al perder su función defensiva tras la Guerra de la Independencia, fue empleada para uso público y desde 1966 es de titularidad municipal. Todavía conserva su planta pentagonal y tres de los cinco baluartes defensivos originales. Su terreno constituye el mayor parque público de Pamplona y en su interior se han habilitado varias salas de exposiciones; la Sala de Armas, el Pabellón Mixto y la Sala de Hornos.

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Catedral de Santa María

Pamplona cuenta con numerosos e importantes museos y centros de arte y cultura de gran interés. Para conocer mejor la compleja y apasionante historia de Pamplona y del reino navarro, puede visitarse el Museo de Navarra. En él se hace un recorrido histórico a través de diversas obras patrimoniales que comienza en la prehistoria y alcanza la era contemporánea; de su colección destaca la Arqueta de Leyre, un pequeño cofre tallado en marfil con motivos alegóricos y escenas de caza que fue un regalo del Califato de Córdoba a Almanzor en el siglo X; en su planta superior hay una interesante colección de pintura navarra del siglo XX. Otro gran centro divulgativo de la ciudad es el Planetario de Pamplona, que ejerce el papel de principal centro de exposiciones científicas; está dotado de una impresionante cúpula de veinte metros de diámetro (una de las mayores del mundo) para proyecciones. Muy dinámica es la política expositiva del Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra Baluarte. Otro dinámico centro de animación artística de la ciudad es el Huarte Centro de Arte Contemporáneo.

A las afueras de la ciudad se encuentra el campus de la Universidad de Navarra. En esta se ha erigido un gran equipamiento cultural, el Museo de la Universidad de Navarra; entre sus atractivos más importantes destacamos su Fondo fotográfico, que incluye más de 14.000 fotografías; no dejar de recorrer con pausa y atención la exhibición del extraordinario Legado José Ortiz Echagüe, uno de los mejores fotógrafos del mundo en el siglo XX (además de emprendedor de gran éxito).

En la localidad de Alzuza, a nueve kilómetros de Pamplona, se encuentra la antigua vivienda y taller del original escultor guipuzcoano Jorge Oteiza, al que se ha añadido un impactante cubo de hormigón diseñado  por el arquitecto Saenz de Oiza; allí está excelentemente presenta una selección de las 1.650 esculturas que componen la colección de la Fundación Jorge Oteiza. Se trata de un lugar de bellas vistas y con una muy moderna museografía que realza la calidad del mejor escultor vasco del siglo XX (en el que se inspiró para desarrollar su estilo el también guipuzcoano Eduardo Chillida).

Imprescindibles

Dónde dormir en Pamplona
Ayuntamiento de Pamplona
Dónde dormir en Pamplona
Plaza del Castillo

Datos prácticos

Coordenadas

42° 49′ 6″ N, 1° 38′ 39″ W

Distancias

San Sebastián – Donostia 81 km, Logroño 84 km, Madrid 449 km

Aparcamiento

Varios parkings en la Plaza del Castillo, Plaza de Toros, Estación de Autobuses o Ciudadela

Altitud

449 m

Habitantes

196 955 (2013)

Privilegio de la Unión (8 de septiembre), San Fermín (del 6 al 14 de julio)

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