Más de 650 millones de viajeros reciben anualmente las 302 estaciones de Metro de Madrid. Más allá de origen o destino, tanto gatos como turistas hacen uso de esta red de transporte subterránea. Un trámite diario en el que a veces se pasan por alto detalles. Por ejemplo, que bajo Tirso de Molina hay un cementerio o la historia detrás de los nombres de sus estaciones es algo que no siempre se conoce. Por ello, aquí está el porqué de que nueve de sus paradas más famosas se llamen como lo hacen.

Sol

Sol con sus bocas de Metro y Cercanías

Sol con sus bocas de Metro y Cercanías. | Shutterstock

Situada bajo la céntrica Puerta del Sol se trata de la estación más transitada del suburbano madrileño, con 22 millones de viajeros anuales. Conserva el mismo nombre que se le dio hace cien años, que viene a su vez de la plaza donde se asienta. En época de Carlos V se fortificó el lugar debido a diversos tipos de altercados. Una de las puertas de acceso al lugar destacaba por tener un Sol y así pasó a conocerse el que acabaría siendo centro neurálgico de la urbe.

Su denominación se ha mantenido siempre intacta ha sido salvo dos criticadas excepciones, motivadas por las necesidades económicas de la empresa gestora. En 2012, una famosa empresa de móviles firmó un acuerdo de patrocinio de una semana por el cual la estación pasó a llamarse “Estación Sol Galaxy Note”. La operación se repetiría un año después con otra compañía telefónica. Esta cambió el nombre de la estación a “Vodafone Sol” durante tres años.



Chueca

Estación de Chueca

Estación de Chueca. | Shutterstock

Con el mismo nombre que uno de los más famosos barrios del centro de Madrid debido a la comunidad gay que en él habita, la estación de Chueca recibe el nombre del compositor madrileño Federico Chueca, uno de los grandes representantes del “género chico”, zarzuelas en un solo acto. Además fue el co-creador de la zarzuela “La Gran Vía”. En 1943, el Ayuntamiento de Madrid le dedicó la plaza donde se ubica la estación, que entró en funcionamiento en 1970 como parte de la línea 5.

Chamberí

Estación fantasma de Chamberí

Estación fantasma de Chamberí. | Shutterstock

La castellanización del topónimo francés Chambéry durante la Guerra de la Independencia derivó en uno de los más castizos de la capital. Esta estación situada bajo la plaza homónima tiene el honor de ser la única estación fantasma del Metro de Madrid. Situada entre las estaciones de Iglesia y Bilbao, fue una de las primeras ocho estaciones construidas en la primera línea del metropolitano madrileño, inaugurado en 1919.

En 1966, debido a la necesidad de ampliar la capacidad de la ya por entonces línea 1, se decidió clausurar debido a su proximidad con la estación de Iglesia. Permaneció oculta durante más de cuarenta años hasta que se rescató como espacio museístico. A día de hoy se puede visitar y cuenta con muchos de los objetos cotidianos de dicha época.

Gran Vía

Entrada a la estación de Metro de Gran Vía

Entrada a la estación de Metro de Gran Vía. | Shutterstock

Durante los cuarenta años de dictadura, pese a su famosa ubicación, ni la estación de Metro ni la calle llevaron el nombre del llamado “Broadway” español. El gobierno franquista renovó por decreto muchos de los nombres de las estaciones y lugares públicos para enaltecer a sus líderes. Tal es el motivo por el cual la estación de Gran Vía, que llevaba en funcionamiento desde la inauguración de la primera línea de Metro en 1918, pasó en 1940 a denominarse José Antonio, en homenaje al fundador de la Falange Española. Ambas, calle y estación, recuperaron su nombre original en 1984.

Príncipe de Vergara

Muchas son las estaciones que se encuentran en los más de cuatro kilómetros que tiene la avenida del Príncipe de Vergara en Madrid, pero solo una de ellas lleva el nombre de dicha calle. Inaugurada en 1924 con la ampliación de la línea 2, recogió el nombre del título nobiliario concedido a Baldomero Espartero, figura esencial de la historia española del siglo XIX. En 1939 la estación y la calle cambiaron su nombre por el del General Mola, militar incitador del golpe de estado de 1936 que dio origen a la Guerra Civil, fallecido en un accidente aéreo un año después. Como en el caso de la Gran Vía, en 1984 se repusieron los nombres originales.

Príncipe Pío

Estación de Príncipe Pío

Estación de Príncipe Pío. | Shutterstock

Al otro lado del Ramal se encuentra la estación e intercambiador de Príncipe Pío. Recibe el nombre del militar y aristócrata italiano Francisco Pío de Saboya y Moura. Aparte de ostentar múltiples cargos en la Corona Española, era propietario de la montaña situada junto a la estación, a la que popularmente se le dio su nombre y que actualmente acoge el Templo de Debod. La denominación histórica siempre fue Estación del Norte, por ser el punto de partida de los trenes hacia el norte peninsular hasta la puesta en marcha de la estación de Chamartín. En 1995 que se renombró con su título actual.

Argüelles

La estación de Argüelles recibe el nombre del político y diplomático español que tutorizó a la reina Isabel II. Agustín de Argüelles, conocido como “El Divino”, fue una figura destacada de la primera mitad del siglo XIX. Como tal, su nombre fue propuesto para bautizar uno de los barrios que darían lugar a la construcción de los Ensanches madrileños, dando también nombre a la estación desde su construcción en 1941.

Ópera

Señal del Metro en Ópera

Señal del Metro en Ópera. | Shutterstock

La estación de Ópera, cabecera del curioso Ramal que opera Metro de Madrid, ha cambiado de nombre en múltiples ocasiones. Fue inaugurada bajo el nombre de Isabel II, en honor a la reina que también da nombre a la plaza sobre la que se sitúa la estación. Permite llegar al Teatro Real, uno de los escenarios culturales más importantes del país que originó su denominación actual.

Sin embargo, la instauración de la II República se saldó con un decreto que obligaba a retirar todos aquellos nombres monárquicos. Por ello la estación pasó a denominarse Ópera, nombre que no duraría demasiado. Seis años después se la conocía como Fermín Galán militar republicano, quien nombraría a la plaza hasta la llegada del franquismo. Desde entonces se impuso definitivamente el Ópera que aún perdura hasta hoy.

Callao

Metro Callao

Metro Callao. | Shutterstock

Ubicada en el corazón comercial de Madrid, la estación de Callao se sitúa bajo la plaza que conforman la Gran Vía y las calles Preciados y Jacometrezo, y que lleva ese mismo nombre. El origen de dicho topónimo se remonta a 1910, cuando se quiso homenajear al enfrentamiento sucedido en el puerto peruano del Callao el 2 de mayo de 1866. Fue entre una escuadra de la Armada Española y las defensas del Callao en representación de la República Peruana, en el marco de la guerra Hispano-Sudamericana. Hasta 1941 no llegó el Metro a dicho espacio. Lo hizo mediante la línea 3. Tres décadas después lo haría la línea 5.

Méndez Álvaro

Intercambiador de Méndez-Álvaro

Intercambiador de Méndez-Álvaro. | Wikimedia

Contemporáneo a Argüelles fue Méndez Álvaro, alcalde efímero de la capital, cuyo bastón de mando ostentó durante tan solo un mes. Político, médico y escritor, su destacada vida pública y labor al servicio de las instituciones le llevó a dar nombre a una calle en Madrid. A su vez también es la estación de autobuses más importante de la capital y una parada del Cercanías.

Conde de Casal

Cogiendo el tren y bajando dos paradas más adelante se halla uno de esos topónimos curiosos, cuyo origen es desconocido para muchos. La estación de Conde de Casal, punto de referencia para el sureste de la Comunidad de Madrid, lleva el nombre de la plaza que se encuentra justo encima. Esta se dedica a Manuel Escrivá de Romaní y de la Quintana, décimo conde de Casal. Dicho título nobiliario fue concedido en el siglo XVII a una familia valenciana que se consolidó en lo alto de la aristocracia española. Académico formado en historia y arte, Escrivá de Romaní fue senador y primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid. Tras su muerte se puso nombre a la plaza, que todavía lo conserva.

Santiago Bernabéu

Estadio Santiago Bernabeu

Estadio Santiago Bernabéu, que comparte nombre con la estación de Metro. | Shutterstock

Cualquier aficionado al fútbol identificará rápidamente el personaje que da nombre a esta estación de la línea 10. Futbolista, entrenador y presidente durante 35 años, el nombre de Santiago Bernabéu está íntimamente ligado al Real Madrid. Considerada la primera gran estrella del club, su papel institucional al frente del club le otorgó el carisma y reconocimiento de su afición, dando nombre al hasta entonces Estadio de Chamartín.

Con motivo del Mundial de Fútbol de en 1982 se produjo una nueva ampliación del suburbano entre Fuencarral y Avenida de América, ubicando una nueva estación bajo la plaza de Lima con dicho nombre. Doce años después se produjo la unión de línea 8 con la línea 10 (Aluche-Alonso Martínez) mediante un nuevo túnel bajo el Paseo de la Castellana, momento en que se renombró la parada como Santiago Bernabéu.