El edificio que más marcó el espíritu del siglo XIX fue el teatro, especialmente el de ópera. Al igual que sus predecesores más antiguos, de época grecorromana, eran lugares donde no solo se veían representaciones. Se trataba de templos donde la burguesía de urbes como Sevilla, Barcelona y Madrid demostraba su nueva posición. Pero también había espacios más castizos, en los cuales la comedia para el pueblo era la protagonista. Sea como fuere, los teatros más bonitos de España siguen siendo lugares imprescindibles para sus respectivas ciudades.

Teatro Real de Madrid

Aunque hoy sea el sinónimo de espacio teatral en Madrid, el Teatro Real tuvo unos inicios muy complicados. En un principio debería haber sido construido poco después de que se iniciaran sus obras, en 1818. Se dispuso en la plaza de Oriente, junto al Palacio Real. La orden vino del mismo Fernando VII. Sin embargo, el déspota monarca no tendría el gusto de verlo concluido. Sería su hija, Isabel II, quien haría que los trabajos iniciales del arquitecto Isidro González Velázquez y sus sucesores. Finalmente, en 1850 abrió sus puertas.

La espera valió la pena y se erigió como uno de los grandes teatros de ópera europeos. Las dificultosas primeras temporadas dieron paso a una era dorada. Personajes de la talla de Verdi llegaron a ocupar asientos del Teatro Real, en su caso de cara al estreno de una de sus obras. Problemas derivados de la construcción del Metro y una cimentación deficiente supusieron su cierre en 1925. Reabrió en los 60, pero no fue hasta su completa remodelación a finales de siglo cuando logró volver a albergar óperas. Desde entonces no ha dejado de ser uno de los más grandes y mejores teatros de España.

Gran Teatre del Liceu de Barcelona

En la Ciudad Condal no faltan teatros históricos: el Club Capitol, el Teatre Lliure de Montjuic, el Teatre Principal… Sin embargo, el más reconocible es el Gran Teatre del Liceu. Su idea data de 1837, cuando un grupo de aficionados a la ópera inauguró una pequeña sala y una institución formativa, el Liceo Filodramático de Montesión. Este conservatorio sigue hoy vivo.

Salón del Liceu

Salón del Liceu. | El propio teatro

Diez años después, consolidada la posición de la sala frente al que acabaría siendo el Teatre Principal, se decidió crear el primer edificio del Liceu. El lugar fue un monasterio ubicado en la Rambla. Así, en 1847 se concluyeron las obras y se fundó el Círculo del Liceu. Esta sociedad privada sigue en activo y posee parte de la construcción.

Gran Teatre del Liceu

Gran Teatre del Liceu. | Liceu

Sin apoyo real, el Gran Teatre del Liceu prosperó y se situó como un gran ejemplo del poder burgués de Barcelona. Desde entonces las desgracias marcarían tanto su existencia como las grandes actuaciones. En 1861 un incendio obligó a erigirlo casi por completo. Asimismo, en 1893 bombas anarquistas mataron a veinte personas del público. Por último, durante 1994 se dio otro gran fuego tras el cual el Liceu obtuvo su aspecto actual.

Real Teatro de Las Cortes en San Fernando

La historia de este espacio fue más humilde en origen que el de los anteriores teatros. Creado como un lugar para representar comedias, en sustitución de un edificio al aire libre, se ejecutó en 1807. Su carácter popular imperó durante sus primeros años. Sin embargo, con el Sitio de Cádiz, por el que las tropas napoleónicas pusieron cerco a San Fernando y Cádiz por dos años y medio, pasó a ser un edificio clave para el constitucionalismo español.

Real Teatro de las Cortes

Real Teatro de las Cortes. | Shutterstock

Durante 1810 y 1811 se reunieron en este teatro las cortes de Cádiz. El proceso constituyente desarrollado en el último reducto de español de la península ibérica dio lugar a la famosa Pepa. Esta gloria fue momentánea y regresó a su función anterior una vez los diputados dejaron de usarlo. Siguió usándose como sala y languideció durante décadas, sirviendo incluso como casinillo, hasta las reformas de finales del siglo XX. El apelativo “Real” le llegó ya restaurado, en 2001. Un gran complemento a las playas y grandes atardeceres de la provincia gaditana.

Teatro Lope de Vega en Sevilla

La ciudad de Sevilla se vio fuertemente remozada de cara a la Exposición Iberoamericana de 1929. Desde el casco antiguo a Triana, la urbe con la catedral gótica más grande del mundo se preparó a conciencia. Estos eventos poseían por entonces una importancia capital. Junto a elementos como la plaza de España, el Teatro Lope de Vega es uno de sus legados más importantes. En la época este tipo de espacios, destinados esencialmente a la comedia, solían ser también casinos. De esta forma, se realizaba un servicio completo a lo más granado de las sociedad.

Teatro Lope de Vega

Teatro Lope de Vega. | Wikipedia

Vicente Traver, su arquitecto, planteó el entonces conocido como Teatro de la Exposición con un estilo neobarroco. Tras la ocasión para la que se elevó pasó a manos públicas, cambiando a lo largo de su historia entre el ayuntamiento y el Ministerio de Cultura. Diversificó su oferta, que incluía desde ópera a muestras cinematográficas. El deterioro que sufrió durante mediados de siglo derivó en una reforma durante los 80 que le permitió adaptarse a los estándares actuales.

Teatro Victoria Eugenia de Donostia

Este edificio está hermanado con el famoso hotel María Cristina de San Sebastián. Ambos componen una de las imágenes más buscadas de la capital de Guipúzcoa, junto a sus playas, restaurantes y el paseo marítimo de La Concha. Su historia dio comienzo en 1909, con las obras para levantarlos. El arquitecto Francisco de Urcola se inspiró en grandes capitales europeas del momento, como París, para su diseño. Tres años después se inauguró con la presencia de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. De ella deriva el nombre de la construcción.

Teatro Victoria Eugenia Donostia

Teatro Victoria Eugenia. | Shutterstock

Desde entonces la vida cultural donostiarra ha tenido su epicentro en el que es uno de los teatros más bonitos de España. Sus escenario ha sido especialmente conocido por dar cobijo al Festival de Cine de San Sebastián. Hasta el cambio de siglo allí se desarrolló la que sigue siendo la muestra cinematográfica más importante del panorama nacional.

Teatre Principal de Palma

Teatre Principal de Palma

Teatre Principal de Palma. | El propio teatro

Un corral de comedias del siglo XVII fue el precursor del mayor espacio dramatúrgico de Palma de Mallorca. Sin duda, uno de sus edificios más reconocibles junto a su catedral. Fèlix Cagé, tras haber decorado el Liceu de Barcelona, fue el responsable de acicalar el Teatre Principal de Palma. Fue en 1857 cuando las obras que lo transformaron en un teatro moderno concluyeron. Las similitudes con el Liceu van más allá de su decorador, ya que en 1858 se incendió y hubo de ser reformado totalmente. Desde entonces se han realizado muchas acciones para ir lo modernizando, pese a lo cual su aspecto interior es de época, muy similar al original.

Teatro romano de Mérida

Tanto la república como el imperio de Roma tuvieron en Hispania un territorio de vital importancia. En la península se asentaron las primeras colonias externas a Italia de la que sería una superpotencia. Debido a ello los restos antiguos clásicos de España son sobresalientes. Entre ciudades desaparecidas y urbes perdidas, sobresalen ruinas como las Mérida. A su vez, en la capital de la antigua calzada llamada Vía de la Plata destaca el teatro romano.

Teatro romano de Mérida

Vista lateral del teatro.

Construido entre el 15 y el 13 antes de Cristo, su estado de conservación permite que hoy en día se siga practicando en él la dramaturgia. El Festival de Teatro Clásico de Mérida es el más destacado de su tipo en el país, junto a otros como el de Segóbriga o Cáceres. La llegada del cristianismo supuso el fin del teatro romano de Mérida. Con todo, resurgió a inicios del siglo XX. Entonces se valoró como uno de los más importantes restos emeritenses y con el tiempo se volvió a acondicionar. Otros teatros romanos importantes de España se pueden ver en Málaga, Cartagena o Sagunto.

Corral de Comedias de Almagro

Toca viajar a La Mancha para seguir conociendo los teatros más bonitos de España. Allí sobrevive el Corral de Comedias de Almagro. Este patio abalconado, hito en una localidad almodovariana, es el único que conserva íntegra su estructura. Lo que era un mesón pasó en 1628 a servir para representar funciones cómicas. Estas eran toda dramaturgia de temática no sacra. Por ello, se toparon con la iglesia y la monarquía en muchas ocasiones. Sin embargo, prosperaron de la mano del Siglo de Oro.

Corral de Comedias de Almagro

Corral de Comedias de Almagro. | Shutterstock

Desgraciadamente, en el siglo posterior se decretó el cierre de estos corrales. Así, el de Almagro retornó a su función tabernaria. El azar quiso que en los 50 se descubriera que el local había sido un corral de comedias. La rápida actuación del consistorio local sirvió para volverle a dar su aspecto original con rapidez. A esto contribuyó su perfecto estado de conservación. Hoy acoge el Festival de Teatro Clásico de Almagro, centrado en obras de la época del propio espacio.

Teatre Grec en Barcelona

El engañoso nombre del Teatre Grec podría hacer pensar que es una estructura milenaria. Sin embargo, a diferencia del teatro griego de Epidauro en el que se inspiró, este se construyó de cara a la Exposición Universal de 1929. El lugar elegido fue Montjuic. Las intervenciones en la zona darían lugar a las maravillosas fuentes junto al Palacio Nacional, a la vera del antiguo castillo y monte.

Teatre Grec Barcelona

Teatre Grec. | Ayuntamiento de Barcelona

Un corte fruto de la cantería aparece como fondo de la escena. Con la disposición se buscó unas condiciones óptimas de sonido y visibilidad, siguiendo los preceptos helenos al respecto. Tras un periodo en el que decayó hasta cerrar varios años en los 70, la creación del Festival Grec supuso su vuelta al estrellato. Sus jardines dejan también unos paseos preciosos.

Teatro Campoamor de Oviedo

Este mítico teatro es un ejemplo de resistencia cultural. Por ejemplo, su programación operística solo es superada en antigüedad por el Liceu de Barcelona. Al tiempo, también posee una temporada de Zarzuela. Este honor solo lo comparte con el Teatro de la Zarzuela de la capital española. Pero si hay algo de lo que pueda enorgullecerse, es de ser la sede de los Premios Princesa de Asturias. En activo desde 1985, recompensan a los mayores actores internacionales en distintos tipos de campos.

Teatro Campoamor de oviedo

Teatro Campoamor. | VicenMiranda (Flickr)

El edificio de Oviedo toma su nombre de un insigne poeta asturiano y fue propuesto por el no menos conocido Leopoldo Alas Clarín. Por entonces el siglo XIX estaba llegando a su fin y las obras del Teatro Campoamor estaban en marcha. De 1883 a 1892 abarcaron los trabajos. El resultado fue un espléndido edificio neoclásico que logró superar momentos tan críticos como su derribo casi total en 1934. La violenta huelga revolucionaria de tal año obligó a una reconstrucción que abarcó hasta 1948.

Teatro Español de Madrid

El más veterano de los teatros más bonitos de España lleva desde 1583 ofreciendo obras dramáticas. Sin embargo, lo que hoy se conoce como Teatro Español ha tenido muchas caras. Hasta 1735 fue el Corral del Príncipe, ya que daba a la calle homónima. La estructura popular situaba, según el estudio de los planos, el escenario en el mismo punto que el actual. Sin embargo, en dicho año fue sustituido por un edificio de estilo italiano, siguiendo la tendencia que se vivía en toda Europa.

Teatro Español en Madrid

Teatro Español en Madrid. | El propio teatro

De nuevo el fuego marcó la agenda constructiva del teatro. Fue un incendio en 1802 el que redujo a cenizas el denominado Coliseo del Príncipe. Sin embargo, la popularidad con la que contaba hizo que en solo cinco años ya hubiera elevado un sustituto. En un principio se nombró igual que el anterior, pero a mediados del XIX logró su apelativo actual. Reformas mediante, ha logrado mantenerse como un referente a nivel nacional y habitual espacio de estrenos.

Teatro Pérez Galdós de Gran Canaria

Para cerrar este pequeño repaso a los mejores teatros de España no podía faltar un representante del archipiélago canario. En este caso, lleva el nombre de su literato más conocido, Pérez Galdós. Sin embargo, al principio se conoció como Teatro Tirso de Molina. Ubicado en la isla de Gran Canaria, posee una notable antigüedad. Su inauguración se produjo en 1890, tras unas costosas obras que se alargaron por dos décadas. Gracias a esto Las Palmas logró poseer un espacio dramatúrgico notable.

Teatro Pérez Galdós Las Palmas

Teatro Pérez Galdós. | Shutterstock

El arquitecto elegido para diseñarlo fue Francisco Jareño, de Albacete. No obstante, la alegría en la ínsula duraría hasta 1918, cuando, cómo no, un incendio arrasó la construcción. Otros diez años fueron necesarios para poder reabrirlo. Su última reforma aconteció en 2004 y fue de carácter integral.

 


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