El palacio de Liria, residencia oficial de la Casa de Alba, se encuentra en Madrid. Se halla en la famosa calle Princesa, en pleno centro de la capital, en una zona antes conocida como “el barrio de los Afligidos”. Forma parte de la Fundación Casa de Alba, siendo además su sede e imagen principal. Además de la vivienda de un noble, se trata de uno de los edificios más importantes de la capital. No en vano, alberga una de las colecciones de arte privadas más importantes de todo el mundo.

Jardines del Palacio de Liria

Jardines. | Cedida por el Palacio de Liria

La Casa de Alba y el palacio que unió dos familias

Los Alba conforman una casa nobiliaria española originaria de la corona de Castilla y que se remonta al siglo XIV. El actual titular y heredero del ducado es Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, XIX duque de Alba de Tormes. Se trata de una de las familias más antiguas de la aristocracia española. También una de las más famosas y conocidas gracias a sus apariciones en el papel cuché. Más allá de esto, se encuentran entre los coleccionistas más afamados de España. Sus tesoros artísticos se conservan en varios palacios y castillos repartidos por toda la geografía española.

Zaguán del Palacio de Liria

Zaguán. | Cedida por el Palacio de Liria

El palacio de Liria fue construido en el siglo XVIII para ser el hogar de los duques de Berwick. El primero de ellos fue James Fitz-James, hijo ilegítimo del rey Jacobo II de Inglaterra. Recibió de Felipe V, gracias a su apoyo durante la Guerra de Sucesión Española, el ducado de Liria y Jérica, así como el Toisón de Oro. Varias décadas después, uno de sus sucesores, Jacobo Francisco Fitz-James Stuart y Colón de Portugal, III duque de Liria, impulsó la construcción de esta mansión, de estilo neoclásico, encargándosela al arquitecto Louis Guibert.

Escalera principal del Palacio de Liria

Escalera principal. | Cedida por el Palacio de Liria

En 1771, le sustituyó Ventura Rodríguez, que se limitó a rectificar algún error técnico. La obra se terminó finalmente en 1785. Posteriormente, en 1802, María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, XIII duquesa de Alba de Tormes, legó a Carlos Miguel Fitz-James Stuart y Silva el título. De esta manera unió a las casas de Alba y Berwick, convirtiéndose en el XIV duque de Alba de Tormes y VII duque de Berwick.

Felipe V impone el Toisón de oro al Duque de Berwick, Jean Auguste Dominique Ingres, 1818

Felipe V impone el Toisón de oro al Duque de Berwick, Jean Auguste Dominique Ingres, 1818. | Cedida por Palacio de Liria

Por desgracia, en 1936 el palacio resultó destruido casi por completo debido a varios proyectiles lanzados por el bando nacional, quedando en pie solo las fachadas. La reconstrucción se realizó de 1948 a 1956 y fue promocionada por la nueva duquesa Cayetana Fitz-James Stuart y su primer marido, Luis Martínez de Irujo. Se gastaron una auténtica fortuna en ello.



El proyecto corrió a cargo de Manuel Cabanyes, quien hizo importantes cambios en la escalera principal, la capilla y la biblioteca, totalmente reconstruida en madera. Se mantuvo la decoración “a la antigua”, con techos de molduras y rosetones, así como suelos de madera, chimeneas de mármol y lámparas de araña. El efecto conseguido es que apenas parece una construcción contemporánea. Cabe destacar el pavimento del recibidor, con mármoles y teselas, ejecutado en honor al fallecido duque de Alba.

Biblioteca del Palacio de Liria

Biblioteca. | Cedida por el Palacio de Liria

De palacio a fundación artística

Se trata de uno de los edificios civiles más destacados del siglo XVIII, superado únicamente por construcciones como el Palacio Real. Ejemplo del neoclasicismo, toma muchos elementos de los palacios urbanos parisinos, recuperando las pilastras y columnas de tradición clásica. Esto se debe a que Louis Guibert se inspiró para su construcción en las petit hôtel tan de moda en Paris durante su época. La mansión se encuentra en el centro de la parcela cercana al Cuartel del Conde-Duque. Su jardín delantero, originalmente patio de armas, se encuentra poblado por árboles siguiendo la estética romántica inglesa. El trasero es geométrico, al modo Versalles, y fue reformado en 1915 por el paisajista Nicolás Forestier.

Salón de Goya del Palacio de Liria

Salón de Goya. | Cedida por el Palacio de Liria

Su planta es rectangular, con una fachada dividida en franjas horizontales donde se distinguen fácilmente las dos alturas nobles, con bellos balcones y ventanas, así como una planta superior de ventanas en forma de friso. A su vez se divide en cinco cuerpos, resultando el central es el más vistoso. Para ello muestra cuatro columnas y se corona con una espadaña con temas heráldicos. Las estancias más importantes se concentran en la primera planta, la llamada noble, con balcones hacia los jardines. Son salas pensadas para la exhibición de las colecciones familiares. La planta alta cuenta con salones más pequeños e informales. Cabe destacar la biblioteca de la planta baja con unos 9.000 libros.

Salón Flamenco del Palacio de Liria

Salón Flamenco. | Cedida por el Palacio de Liria

La colección privada de primera categoría del palacio de Liria

La colección actual se nutre sobre todo en los siglos XIX y XX. Se trata de una colección muy importante, que en las últimas décadas ha cedido algunas obras para exposiciones en diferentes ciudades. Cabe destacar en ella retratos ducales, como el del Gran duque de Alba. Igualmente notables son las pinturas italianas, como la Natividad de Perugino, La Virgen de la Granada de Fra Angélico o La Última cena de Tiziano.

Ultima cena, Tiziano y taller, c.1550-1555

Ultima cena, Tiziano y taller, c.1550-1555. | Cedida por Palacio de Liria

No faltan tampoco ejemplos de la pintura flamenca y holandesa de la mano de Rembrandt con el Paisaje con ruinas, o de Rubens con su Retrato de Felipe IV. Por último, cabe resaltar la parte española de la colección. De El Greco queda el Cristo crucificado, de Ribera la Coronación de Espinas y de Murillo el El canónigo Miranda.

Carlos V y la emperatriz Isabel, Peter Paul Rubens, 1628

Carlos V y la emperatriz Isabel, Peter Paul Rubens, 1628. | Cedida por Palacio de Liria

 

Es importante recordar que la duquesa Cayetana fue musa de Goya y a su muerte, en 1802, dejó un importante legado artístico, muy repartido debido a los litigios sobre su testamento. Su heredero, el XIV duque. recibió solo 32 cuadros de esa colección. Con todo, su pasión por el arte le llevo a actuar como mecenas de varios artistas, comprar pinturas de viejos maestros como Tiziano o Rembrandt y reunir cerámicas griegas o esculturas romanas.

La duquesa de Alba de Francisco de Goya

La duquesa de Alba de Francisco de Goya. | Wikipedia

Su intención era construir un museo en los jardines del palacio de Liria que contribuyese a la formación de los artistas madrileños. Acabó reuniendo alrededor de 200 pinturas, pero también muchas deudas, por lo que tuvo que malvender casi la mitad de ellas. La crisis económica de la familia se prolongó durante años y se más obras tuvieron que salir al mercado. Con el tiempo algunas regresaron. La colección se incrementó con aportaciones de Eugenia de Montijo, como un gran retrato que le hizo Winterhalter, La marquesa de Lazán de Goya o una diadema de diamantes y perlas. Una joya que luciría Eugenia Martínez de Irujo en sus nupcias con Francisco Rivera Ordóñez.

El Gran duque de alba de Antonio Moro

El Gran duque de alba de Antonio Moro. | Wikipedia

Durante la guerra civil española las obras fueron retiradas a diferentes lugares, lo que las salvó del incendio producido por los bombardeos de 1936. No tuvieron la misma suerte la colección de libros y las obras en papel, unos 6.000 grabados y dibujos. Durante la reconstrucción del palacio las obras se expusieron en un lugar cercano al que llamaron “el museíllo”. Se crearon en aquel momento salones con decoración y nombres de acuerdo con las colecciones artísticas como el Salón Estuardo, el Italiano, el del Gran Duque o el de Goya.

Salón Amor de los Dioses del Palacio de Liria

Salón Amor de los Dioses. | Cedida por el Palacio de Liria

Palacio de Liria, la residencia más insigne de Madrid

Esta residencia particular es la más grande de Madrid con un total de 200 estancias, 26 de ellas salones, distribuidas en 3.500 metros cuadrados y cuyos jardines aparecen junto a los públicos en los planos de la ciudad. El palacio fue frecuentado por grandes personajes ilustres. Entre los escritores aparecen nombres como el de Oscar Wilde, Unamuno, Gregorio Marañón y Ortega y Gasset. También pasaron por sus salas compositores de la talla de Igor Stravinski o Arthur Rubinstein, políticos como Winston Churchill o Theodore Roosevelt e intérpretes como Charles Chaplin, Audrey Hepburn, Charlton Heston o Sofia Loren.

Jardines del Palacio de Liria

Jardines del palacio. | Cedida por el Palacio de Liria

En 1953 el reconstruido palacio albergó con fines benéficos un desfile de modelos con la nueva colección de Christian Dior. Asistió Yves Saint Laurent y las entradas salieron al precio de 500 pesetas. En los jardines, presididos por un estanque, se encuentran estatuas de animales fantásticos y en un rincón hay un cementerio de mascotas. Este es el lugar en el que los duques han enterrado a sus perros y cuenta con un singular conjunto de lápidas.

Comedor del Palacio de Liria

Comedor. | Cedida por el Palacio de Liria

Aunque el palacio es la sede de la Fundación Casa de Alba, se puede visitar diariamente como un museo al uso. Asimismo, es posible alquilar algunos espacios para actos empresariales y sociales.