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Qué ver en Alba de Tormes

Origen de la Casa Ducal de Alba y descanso de Santa Teresa

Creada en un estratégico vado del río Tormes, aquí se asentó la familia Álvarez de Toledo para acabar siendo la Casa de Alba. También sería un lugar elegido por Santa Teresa de Jesús con sus carmelitas, convirtiendo el lugar en un destino místico. A continuación, la historia y los mejores lugares que ver en Alba de Tormes.

Planifica tu escapada a Alba de Tormes

Los lugares teresianos y el patrimonio de los Álvarez de Toledo centran lo que ver en Alba de Tormes. Recorrerlos lleva hasta un día completo. La ciudad de Salamanca completaría una escapada centrada en la cultura y la historia. En las páginas sobre dormir y domer en Alba de Tormes están las selecciones de restaurantes y alojamientos. Por último, desde la localidad se pueden realizar muchos de los planes de turismo activo en la provincia de Salamanca.

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La rica historia local merece ser conocida antes de pasar a lo que ver en Alba de Tormes. De esta forma, además de algunos vestigios del paleolítico inferior, sus orígenes la relacionan con la antigua Alvia prerromana. Dicho asentamiento se extendía sobre una colina a orillas del río. Más tarde fue una población romana con el nombre de Albocola, cuya calzada en dirección a Salamanca pervive en forma de restos dispersos..

Tras el dominio musulmán, en época de Ramiro II, se procedió a una primera repoblación. Tal labor quedó consolidada de la mano de Alfonso VI, que puso la localidad bajo el mando de su yerno Raimundo de Bogoña y su hija doña Urraca. Por su parte, Alfonso VII le otorgó un fuero en 1140, con amplia jurisdicción sobre su villa y tierra.

Alcanzado 1373, Alba de Tormes fue parte de la dote entregada a Constanza, hija bastarda del rey Enrique II “El de las Mercedes”. La I Señora de Alba se acabaría casando con don Juan de Portugal. Su hija, doña Beatriz de Portugal, fue señora de Alba hasta 1411. A su muerte, la villa quedó bajo el mandato de los Infantes de Aragón. Durante 1376 nació en la población Gutierre Álvarez de Toledo, segundo hijo del II señor de Valdecorneja y I mariscal de Castilla. Destacó siendo un clérigo extremadamente intrigante, involucrado en asesinatos y golpes palaciegos.

Siendo obispo de Palencia, en 1429 Gutierre Álvarez de Toledo cambió de bando. Así, dejó de apoyar a los Infantes de Aragón en su lucha contra Juan II. En agradecimiento, este le premió quitándole Alba de Tormes a los Infantes de Aragón y haciéndole señor del lugar. Gutierre fundó un hospital, el monasterio de San Jerónimo y reconstruyó el castillo. Con ello da comienzo a la Casa de Alba, que continúa en la persona de su sobrino Fernando, I conde de Alba de Tormes. En 1472, Enrique IV elevó el condado al rango de ducado, lo que generó un importante enriquecimiento local.

Alba de Tormes fue un lugar de referencia para Santa Teresa de Jesús. La mística murió durante 1582 en el convento que ella misma fundó once años antes. Tal espacio custodia su cuerpo incorrupto y numerosas reliquias. Entre ellas destaca la cruz negra dibujada por un rayo en la encina bajo la que, según la leyenda, se refugió el Gran duque de Alba. Don Fernando Álvarez de Toledo se convirtió en uno de los principales valedores de los milagros de la santa.

Siglos después, en el noviembre de 1809, se produjo la Batalla de Alba de Tormes. La contienda enfrentó al general francés Kellerman y al español Del Parque. Usando el factor sorpresa, el galo derrotó estrepitosamente a una parte del ejército rival. El general Gabriel de Mendizabal logró minimizar la catástrofe formando rápidamente un cuadro con su infantería hasta conseguir hacer un retirada nocturna. Tras ello, se reunió con Del Parque, que estaba al otro lado del puente, en la margen izquierda del Tormes. Mendizabal sería recompensado con el título de conde de Cuadro de Alba de Tormes. Su gesta fue inmortalizada en un poema por uno de sus combatientes, Ramón Novoa.

Plaza Mayor de Alba de Tormes
Vista antigua de la Plaza Mayor de Alba de Tormes

En 1812, Alba de Tormes regresó a manos españolas. El mes de noviembre de ese año, un pequeño contingente fue encargado de defender el Castillo de los Duques de Alba de asaltos franceses. Lograron aguantar hasta el 24 de noviembre, cuando se retiraron a la otra orilla con sus heridos. Para controlar el estratégico puente, los franceses fortificaron el recinto urbano y ocuparon la fortaleza. Al evacuar la villa durante 1813 solo en pie la torre del homenaje del histórico fortín.

A continuación, los mejores lugares que ver en Alba de Tormes.

El Puente Medieval de 23 arcos es el primer hito en el recorrido por los lugares que ver en Alba de Tormes. La estructura original tenía tres arcos más, siendo todos diferentes. Sufrió severos daños por varios desbordamientos del río Tormes, así como por las voladuras durante la Guerra de la Independencia. Fruto de ello, ha sufrido diversas restauraciones. Sin embargo, conserva intacta su majestuosidad.

La villa se organiza en torno a la Plaza Mayor de Alba de Tormes o Plaza de España. El espacio se dispone irregular alrededor de una fuente central rodeada de palmeras. En una esquina se haya el Ayuntamiento, de estilo renacentista con fachada de mediados del siglo XVI. De dos plantas, la superior presenta un balcón y una ventana esquinada. Un reloj corona el edificio.

La Iglesia de San Juan Apóstol, declarada Bien de Interés Cultural, es un edificio románico mudéjar de finales del siglo XII y principios del XIII. Destaca su torre de finales del siglo XVIII, época en que fueron reformadas también las portadas y el interior. Entre sus piezas de arte sacro, que abarcan del siglo XII al XVIII, se hallan varias procedentes de otras iglesias locales. Brilla especialmente un conjunto de sepulcros y lápidas funerarias de personajes nobles de la villa. Otra pieza relevante son el apostolado románico bizantino en piedra policromada del siglo XII de la Capilla Mayor. Igualmente notable es el retablo barroco y la tabla de Cristo atado a la columna, atribuida a Luis Morales.

Desde la plaza se accede a uno de los lugares más místicos que ver en Alba de Tormes. Se trata del Convento de las Carmelitas, fundado en 1570 por Santa Teresa de Jesús. En su Iglesia de la Anunciación reposan los restos de la religiosa, en una urna de plata dentro de una arqueta de mármol negro jaspeado. Por su parte, el Museo Carmelitano Teresa de Jesús muestra recuerdos de la santa, una reconstrucción de su celda y reliquias, su brazo y corazón, guardadas en preciosos relicarios. El templo posee una notable portada renacentista con un relieve de la Anunciación. Además, hace gala de una compleja bóveda de crucería y otros sepulcros y pinturas de valor. La zona de clausura, excluida de la visita, contiene multitud de tesoros.

El enclave de peregrinación vinculado a la santa se completa con el Convento de los Padres Carmelitas Descalzos (siglo XVII). Anexas quedan las dependencias del Museo Teresiano y de San Juan de la Cruz. Su Iglesia de San Juan de la Cruz (1692-1695) posee una fachada de simetría perfecta, cuyos adornos simulan una cruz. La cabecera luce el escudo de la Orden del Carmelo. En los brazos quedan los escudos de los Álvarez de Toledo mientras que a los pies aparece San Juan de la Cruz. Dentro se aprecia la planta de cruz latina y los frescos en las pechinas del crucero. Por último, los muros de una inacabada basílica neogótica adornan el río.

Al este de la villa hay más templos que ver en Alba de Tormes. Buen ejemplo es la Iglesia de Santiago (siglo XIII), de estilo románico mudéjar. Por otro lado, la Iglesia Parroquial de San Pedro (siglo XVI), próxima al puente, hace gala de una bella fachada plateresca, con influencias del gótico tardío portugués.

El Convento de Santa Isabel (siglo XV) conserva una iglesia muy reformada, una hermosa capilla de decoración plateresca y un claustro renacentista. De su advocación a Santa Isabel viene que a las monjas que lo habitan se les llame “Las Isabeles”. A esto hay que sumar la estampa neoclásica del Convento de Nuestra Señora o de la Madre de Dios.

Toca pasar a la construcción más épica que ver en Alba de Tormes. Esta no podía ser otra que el Castillo de los Duques de Alba. Situado en la parte alta de la ciudad, solo se conserva la Torre del Homenaje. Se trata de un torreón cilíndrico que se salvó de los destrozos causados por los soldados franceses que tomaron la fortaleza en la Guerra de la Independencia (1809-1812). Su sólido y sencillo aspecto exterior, heredado del edificio del siglo XV, no da idea del lujo con el que fue decorado en el siglo XVI por el Gran Duque. El noble abrió ventanales convirtiendo su interior en un palacio renacentista.

Fernando el Católico, Lope de Vega, Calderón de la Barca o Garcilaso se alojaron en el Castillo de los Duques de Alba. También en él se representó una de las obras de Juan de la Encina. En la actualidad alberga un museo con los restos del palacio hallados en las últimas excavaciones. Asimismo, un hermoso mirador da algunas de las mejores perspectivas que ver en Alba de Tormes. La primera planta muestra unas pinturas al fresco del siglo XVI que narran pasajes de la actuación del duque en la batalla de Mühlberg.

Torre del Homenaje del Castillo de los duques de Alba
Torre del Homenaje del Castillo de los duques de Alba

A un lado del puente medieval se pueden ver restos de la muralla primitiva y de las fortificaciones que la jalonaban, como “Turrión”. Al lado se extiende el Parque del Espolón, desde el que se obtienen bellas vistas sobre el río. Una Casa Molino ha sido rehabilitada como centro de exposiciones temporales. Al otro lado del puente hay una playa fluvial acondicionada en la que se instalan casetas de pescado frito en verano.

La visita a lo mejor que ver en Alba de Tormes puede extenderse en forma de ruta por el románico-mudéjar de la Tierra de Alba. A las afueras de la villa, hacia el sur, está el antiguo Monasterio de San Leonardo (siglo XII). Alzado por iniciativa del rey Alfonso VII, se donó a los monjes jerónimos en 1430. Acogió a importantes personajes, como Hernando de Talavera y Fray Juan de Ortega. Como tanto otros, fue saqueado por las tropas napoleónicas en la Guerra de la Independencia y desamortizado unos años después. Se trata de un Bien de Interés Cultural, aunque de su configuración original solo quedan los muros, parte de la estructura de la iglesia del siglo XV y un claustro dieciochesco. Fue rehabilitado como seminario menor y Museo de Prehistoria.

Al este, por la Tierra de Alba, se pueden encontrar numerosas iglesias que mantienen la cabecera románico-mudéjar. Iglesias como las de Pedrosillo de Alba y Turra de Alba destacan por su espadaña posterior. La de Galleguillos luce una doble nave y es de las mejor conservadas. Mientras tanto, Gajates hace gala de un impresionante ábside de siete filas de arcos. Con esto se cierra el paseo por lo mejor que ver en Alba de Tormes y alrededores.

Imprescindibles

Puente Medieval de Alba de Tormes
Puente Medieval de Alba de Tormes
Convento de las Carmelitas de Alba de Tormes
Convento de las Carmelitas en Alba de Tormes

Datos prácticos

Coordenadas

40º 49’ 29 N, 5º 30’ 48’’ W

Distancias

Salamanca 19 km, Madrid 205 km.

Aparcamiento

Entrando, pasado el puente a la izquierda, hay un estacionamiento gratuito junto a la Basílica inacabada de Santa Teresa. También es posible aparcar en la Estación de autobuses.

Altitud

852 m.

Habitantes

5365 (2013).

Estas son las grandes fiestas que ver en Alba de Tormes. Santa Águeda (el 5 de febrero), Carnavales, Domingo de las tortillas (domingo anterior al de Ramos), Semana Santa, Lunes de Aguas (lunes siguiente al de Pascua), San Cristóbal (10 de julio), Virgen del Carmen (16 de julio) y Fiestas de la Transververación (27 de agosto). También, Virgen de Otero (primer lunes de septiembre) y Fiestas patronales de Santa Teresa (14 a 22 de octubre).

He aquí otros eventos destacados en Alba de Tormes. Feria de Artesanía Transfronteriza de San Antonio (alrededor del 13 de junio), Campamento peregrino arriero, por los caminos de la Mística Castellana (5 al 14 de agosto).

Alfarero Francisco Pérez Correas, Alfarería de Dueñas, Tadeo Pérez, Felipe Pérez y Bernardo Pérez Correas.


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