El poder de los indianos está presente en el norte de España más que en ningún otro lugar. Especialmente en Cantabria y Asturias, las muestras de poder de aquellos comerciantes que «hicieron las Américas» son abundantes. Obras de arte, sobre todo arquitectónicas, que tienen uno de sus cúlmenes en Comillas, uno de los pueblos cántabros más bellos. No en vano, allí nació el paradigma indiano, Antonio López y López, I marqués de Comillas. Esta polémica figura fue la que promovió que se erigiera el magnífico palacio de Sobrellano y su catedralicia capilla-panteón.

Vista del palacio de Sobrellano desde la campa frontal

Vista del palacio de Sobrellano desde la campa frontal. | Shutterstock

Un palacio neogótico inglés en Comillas

A primera vista el palacio de Sobrellano recuerda a los relatos de terror romántico. Un escenario que podría asignarse a la obra de Poe, Bécquer o Shelley. Esta planta neogótica se complementa con detalles modernistas para generar un todo sobrecogedor. Su edificación arrancó a inicios de la década de los 80 del siglo XIX. El encargado de proyectarlo fue Joan Martorell i Montells. Este arquitecto de Barcelona, ciudad famosa por el modernismo, fue uno de los maestros y colegas de Gaudí. Usó un diseño inspirado en el gótico inglés del siglo XVI, que cuadra a la perfección con el ambiente verde y campestre cántabro.

Palacio de Sobrellano de noche

Palacio de Sobrellano de noche. | Shutterstock

Las obras se extendieron hasta 1888, por lo que el I marqués de Comillas no pudo verlas terminadas, al haber muerto en 1883. Durante la visita del rey Alfonso XII a la población de 1881, año en que le otorgó la Grandeza de España a Antonio López y López, la primera intención fue alojarle en un palacio tan notable como los de Madrid, que frecuentaba el monarca. Sin embargo, no fue posible y se quedó en la también conocida Casa Ocejo.



 

 

El II marqués culminó un edificio que tendría como misión ser casa de verano. Todo el palacio de Sobrellano es una demostración del poder que los hombres de negocios habían adquirido durante el siglo XIX. Un alarde burgués de planta rectangular que empieza con la espectacular fachada principal. Repleta de detalles, está realizada con piedra de Carrejo, villa cántabra cercana a Cabezón de la Sal. Esto aporta una coloración desigual que resalta las galerías con columnatas, profusamente decoradas. Aparte, cabe destacar el trabajo escultórico exterior de Joan Roig i Solé.

Salón del trono del palacio de Sobrellano

Salón del trono del palacio de Sobrellano. | Gobierno de Cantabria

El aire señorial se traslada también al interior. Su hall distribuye los corredores a las distintas estancias, escalinata incluida. La piedra domina junto a maderas nobles en un conjunto muy elegante. Mientras tanto, las vidrieras son habituales y llevan a generar una curiosa iluminación, que resalta especialmente en la escalera antes mencionada. Durante la visita guiada se recorren los principales espacios de la primera planta, como la sala de billares o la biblioteca.

Biblioteca del palacio de Sobrellano

Biblioteca del palacio de Sobrellano. | Shutterstock

Sin embargo, destaca sobre el resto el conocido como «salón del trono». Como si de una sala real se tratara, las pinturas ejecutadas por Llorens i Masdeu repasan hitos asociados al I y II marqués Comillas. Este último fue quién eligió las ocasiones representadas, de la ayuda al rey en la Guerra de Cuba de 1969 a la inauguración del Seminario en 1887. Pan de oro y vidrieras hacen que la estancia resalte todavía más.

La pequeña catedral junto al palacio de Sobrellano

Si Antonio López y López no pudo ver el palacio terminado, ni tampoco el seminario que acabaría siendo la Universidad Pontificia de Comillas, sí que pudo disfrutar de la capilla-panteón en vida. Pese a su reducido tamaño, equiparable a una ermita, su porte es semejante al de una catedral, incluso con gárgolas. Su función, además de acoger oficios religiosos, era servir como lugar de descanso eterno al I marqués y su familia. Un espacio dedicado a ellos que también diseñó Joan Martorell i Montells y que se concluyó en 1881.

Capilla-panteón de Sobrellano

Capilla-panteón de Sobrellano. | Shutterstock

Este carácter de homenaje se hace presente por el hecho de que posea una girola, un espacio que amplia el ábside y permite recorrerlo. Su uso se generalizó durante el románico para permitir la adoración por parte de peregrinos, por ejemplo en Santiago de Compostela. La zona del mausoleo es un gran ejemplo de la escuela catalana del momento. José Llimona realizó los trabajos asociados al hermano de Antonio López y López y la mujer del mismo. Venancio Vallmitjana fue el encargado de realizar la tumba del I marqués y esposa. Mientras tanto, su hermano Agapito Vallmitjana ejecutó el Cristo yacente de la del segundo.

De la nave destaca el artesonado, el altar y las vidrieras policromadas. Además, el conjunto de mobiliario fue diseñado por Gaudí. También en Comillas está su archiconocido Capricho. Los asientos más destacados o sitiales siguen el estilo neogótico de la capilla, así como los reclinatorios que llevan adosados. Están hechos en madera, con partes de metal, y terciopelo rojo. Asimismo, los bancos también corrieron a cargo del conocido modernista.

El mejor ejemplo de la escuela catalana en Comillas

Puede resultar curioso que Comillas sea uno de los más profusos ejemplos de modernismo de España. Esto se debe a la influencia del I marqués de Comillas. Durante su adolescencia se vio obligado a emigrar a Cuba. Allí creó una pequeña tienda de artículos de baja estofa. Sin embargo, logró casarse con la hija de su casero, Luisa Bru Lassús. Este hecho fue el que le ató a Barcelona. Siguió en la isla americana varios años, donde nacieron sus tres hijos. Por entonces creó la base de su fortuna, enriqueciéndose de la trata de esclavos como intermediario.

Capilla-panteón y palacio de Sobrellano

Capilla-panteón y palacio de Sobrellano. | Shutterstock

Estas cuestiones oscuras no impidieron que prosperara y pudiera retornar a Barcelona. Como un verdadero magnate, se codeó con la más alta burguesía catalana y con los mejores artistas de la Ciudad Condal. Fruto de ello es que su localidad natal no tenga nada que envidiar en lo tocante a modernismo a lugares como Reus o Melilla. Su cuarto vástago fue finalmente su heredero, mientras que su primogénita se casó con Eusebi Güell, famoso colaborador de Gaudí y promotor del parque que lleva su nombre.

Lateral del palacio de Sobrellano

Lateral del palacio de Sobrellano. | Shutterstock

Sin duda el legado diseñado por Joan Martorell i Montells es el que más destaca, con el triunvirato formado por capilla-panteón, palacio de Sobrellano y Universidad Pontifcia. Aunque es el estilo neoclásico el que domina, aportaciones como las esculturas de Joan Roig i Solé y la integración de estos elementos particulares en el conjunto aportan una visión modernista al todo. El Capricho es otra gran muestra que se conecta con Antonio López y López por el hecho de que la encargara el hermano de su cuñada, el también indiano Máximo Díaz de Quijano.

El palacio de Sobrellano y el cine de terror

La planta del palacio de Sobrellano y su capilla han llamado la atención de varios directores de cine. El género de terror español que tan ampliamente se desarrolló durante los 70 y 80 usó el lugar como localización. Por ejemplo, fue el exterior de La Residencia, film con el que Chicho Ibáñez Serrador debutó en en la pantalla grande. Elementos de terror gótico y suspense se entremezclan en la cinta, fiel reflejo de la idiosincrasia del cineasta. Con referencias a Hitchcock y Shelley, la censura rebajó la carga erótica y violenta de un film basado en la represión.

Meno sobresalientes es otra película también del género: Vera, Un Cuento Cruel. En este caso el palacio pasa a ser una lujosa residencia en del sur de Francia. Posteriormente ha funcionado como universidad en Fuga de Cerebros 2 o Sexykiller. La Herencia Valdemar, de 2010 y basada en la obra de Lovecraft, supuso el desastroso canto del cisne del mito del terror español Paul Naschy. Fue su última película como actor antes de morir. Dirigida por José Luis Alemán, se dividió en dos partes de forma algo improvisada y supuso un sonoro fracaso.

Completando la visita al palacio de Sobrellano

Interior del palacio de Sobrellano

Interior del palacio de Sobrellano. | Shutterstock

Los horarios de visita de palacio y capilla son amplios. El precio de cada visita guiada son tres euros. Muy cerca se sitúa el Capricho de Gaudí, en el mismo parque que aloja a los protagonistas de este artículo. En la parte alta se despliegan miradores y árboles, mientras que a los pies se extiende una amplia campa de hierba. La gran belleza del lugar lo convierte en uno de los jardines más bonitos de su comunidad. Mientras tanto, también brilla el excepcional cementerio gótico de la villa. Por la A-8 se pueden visitar lugares como San Vicente de la Barquera, Santillana del Mar, las cuevas de Altamira o la propia Santander. Un añadido muy interesante es que por todas ellas pasa el Camino de Santiago en su ruta del Norte.