La puesta de sol más famosa de España

Cabo de Fisterra, la puesta de sol más famosa de España

No solo es la puesta de sol más famosa de España, es también una de las más famosas de Europa. Si se toma en cuenta el peso y la influencia histórica, quizá se podría llegar a hablar de la más famosa de Europa. La que mira directamente a la inmensidad del Atlántico. Uno de esos lugares que tienen, al mismo tiempo, algo de eternidad y de fin de las cosas.

Desde antes de la llegada de los romanos, aunque fueron estos quienes popularizaron la creencia, se creyó que este lugar era el fin del mundo. Hoy se sabe que no es el punto más occidental del continente, ese título se lo lleva el Cabo da Roca, en Portugal, pero no importa, en realidad, pues esta creencia se mantiene. Sobre todo porque se siente como el fin del mundo. Finis Terrae, dijeron estos romanos, de lo que deriva el actual Finisterre. Fisterra, dicen hoy los gallegos. Bienvenidos al fin de la tierra.

Un poco de historia del cabo de Fisterra

Faro de Fisterra desde el Monte do Facho
Faro de Fisterra desde el Monte do Facho. | Shutterstock

La fascinación que despierta hoy en día el cabo de Fisterra se remonta a la antigüedad. Los primeros habitantes de esta tierra ya lo consideraron un lugar especial, sagrado en el sentido más puro del término. Se considera que en el conocido como Monte do Facho, a 242 metros sobre el nivel del mar, se encontraba el famoso Ara Solis, donde se realizaban los ritos paganos de culto al astro.

Los romanos prolongaron y ampliaron esta creencia, hasta que poco a poco se creó una de las primeras rutas de peregrinación del continente, que nada tenía que ver con la religión. Durante miles de años, se creyó que más allá de este punto no existía otra cosa que un lugar donde el sol se apagaba cada noche entre monstruos marinos y fueron muchos quienes quisieron comprobar su fuerza in situ.

En el cabo de Fisterra se encuentra el kilómetro 0 del Camino de Santiago.
En el cabo de Fisterra se encuentra el kilómetro 0,00 del Camino de Santiago. | Shutterstock

En un principio, esta fama nada tuvo que ver con el Camino de Santiago, que no nació hasta el siglo IX, pero es indudable la influencia de este en la popularidad actual del cabo. A medida que el Camino trascendió fronteras y los senderos de Galicia se llenaron de peregrinos, creció aún más la atracción hacia Fisterra. Cuando se conoció la verdadera naturaleza de la tierra y el Atlántico comenzó a explorarse, la importancia de Fisterra no disminuyó, sólo evolucionó.

Por su ubicación, en la Costa da Morte, el cabo de Fisterra es fundamental también en la historia de la navegación. En el año 1853 se construyó un faro cuya luz alcanza actualmente una distancia de 65 kilómetros. En la costa gallega, tan salvaje y peligrosa, esta luz ha sido una guía desde hace casi doscientos años. Hasta hace poco, cuando se prohibió debido a los incendios que provocaban, los peregrinos jacobeos aportaban otras luces distintas. Se trataba de aquellas que generaban los fuegos en que quemaban sus prendas como símbolo de renacimiento tras completar el sagrado trayecto. En todo caso, cosa del pasado. Hoy en día es una tradición perdida, por el bien de Fisterra.

Las claves del cabo

Atardecer desde el Monte do Facho.
Atardecer desde el Monte do Facho. | Shutterstock

Suele hablarse del faro de Fisterra como el lugar al que el viajero debe llegar. Obviamente, es lo último que hay antes de que uno se tope con el Atlántico, pero no es lo único que puede visitarse en el cabo. En cualquier caso, debe observarse con detenimiento. Esta torre octogonal situada a 138 metros sobre el nivel del mar está acompañada de la casa del farero y negocios variopintos que pueden complementar la visita.

Uno no puede abandonar este lugar sin visitar el mencionado Monte do Facho. Las leyendas aseguran que aquí se localizaba Dugium, la gran ciudad de los antiguos pobladores celtas. Hoy en día pueden observarse los restos de, efectivamente, un antiguo asentamiento. También el faro desde la distancia, con el Atlántico tras él. Las vistas impresionan.

Los más intrépidos tal vez se animen a descender por las rocas del acantilado hasta llegar, tanto como es posible, a las aguas atlánticas. Debe hacerse con precaución, conociendo las limitaciones que tiene una aventura así y sin olvidar que este lugar forma parte de la conocida como Costa da Morte. La naturaleza es tan salvaje como el mismo mar, hay que tener cuidado.

Rincones cercanos al cabo de Fisterra

Cascada de Ézaro, un fenómeno único en el continente.
Cascada de Ézaro, un fenómeno único en el continente. | Shutterstock

Al cabo de Fisterra se llega por una carretera que comunica con el pueblo homónimo. Puede realizarse el trayecto en coche o puede optarse por bordear la costa a pie. Fisterra, a poco más de media hora andando, es un pueblo marinero repleto de callejones y casas antiguas. Cuenta con diversas playas repartidas por la costa que ocupa, destacando la praia da Langosteira, y un pequeño puerto en torno al que empezó a crecer. Es ideal para establecerse durante el fin de semana.

En esta escapada, pueden descubrirse otros pueblos marineros interesantes, como Sardiñeiro de Abaixo o Corcubión, o los senderos que conforman ese epílogo del Camino de Santiago. Son veredas que circulan por bosques entre los que, de vez en cuando y de repente, se observa el mar. También pueden visitarse lugares como la cascada de Ézaro, un impresionante salto de agua hacia el mar, en el que concluye el río Xallas. Es un fenómeno único en Europa.

No hay que olvidar tampoco que Fisterra es la puerta de entrada a las Rias Baixas, que entre localidades y calas, acantilados y cultura tradicional, conforman una de las regiones más extraordinarias de Galicia.

El sagrado fin del mundo donde muere el sol, por eso es nuestro Rincón del Finde

El cabo de Fisterra parece ser lo último antes de encontrarse con el Atlántico.
El cabo de Fisterra parece ser lo último antes de encontrarse con el Atlántico, por eso es la puesta de sol más famosa de España. | Shutterstock

El cabo de Fisterra es uno de esos lugares que, si se tiene oportunidad, deben visitarse al menos una vez en la vida. Porque toda la historia que encierra se siente en el momento en que se pone un pie allí. Los celtas, los romanos, los marineros gallegos y todos los peregrinos que han coronado aquí su Camino están presentes en el ambiente que se respira en la puesta de sol más famosa de España. Quizá de todo el continente.

Fisterra es, como el océano Atlántico, eterno y también definitivo. Donde muchas personas siguen concluyendo su viaje y donde otras muchas, simplemente, quieren engrandecerlo. Es nuestro Rincón del Finde por su historia, por las sensaciones que transmite y también porque es el mejor lugar donde ver cómo el sol se apaga para reunirse, como cada noche, con los monstruos marinos.