La espectacular cascada del Ézaro, también llamada cascada del Jallas, es una cascada formada por el río Jallas cuando desemboca en el mar. Se encuentra ubicada en el municipio de Dumbría, en la provincia de A Coruña, Galicia. Lo mejor es que se puede ver en todo su esplendor durante cualquier época del año, pues cuenta con un caudal mínimo ecológico desde hace siete años. No obstante, la mejor época para ver la cascada al completo es en invierno, momento en que se dan más precipitaciones. Como curiosidad, se trata del único río en Europa que desemboca en una cascada.

Cascada del Ézaro
Cascada del Ézaro | Shutterstock

De esta manera, el río dibuja una desembocadura en el Atlántico casi de postal, con una cascada de agua fluvial de más de 30 metros en la que el agua cae sobre las paredes de rocas graníticas del cañón al pie del monte Pindo. Sin embargo, su historia cuenta con algunos traspiés, como lo acontecido durante la construcción de un embalse aguas arriba de la cascada, que terminó acabando con la misma en 1986.

Cascada del Ézaro
Cascada del Ézaro, paseo | Shutterstock

Para solventar este hecho hubo que esperar unos años, hasta que en agosto del año 2000 varios colectivos de la Costa da Morte consiguieron que la central hidroeléctrica Ferroatlántica y la Junta de Galicia consiguieron llegaran a un acuerdo. Como fruto de este acuerdo, la presa se abriría durante unas determinadas horas a la semana, por lo que la cascada retornaba a su estado natural. 

No obstante, desde abril del año 2011 el último trecho del río ubicado entre el embalse de Santa Uxía y la cascada de Ézaro se encuentra abierto ya de manera permanente gracias a su caudal ecológico.

El recorrido antes de desembocar en cascada

Cascada del Ézaro
Vistas de la cascada del Ézaro | Shutterstock

Antes de desembocar en esta cascada tan popular y fotografiable y llegar al mar, el río Jallas recorre 65 kilómetros desde que nace en Monte Castelo a una altura de 440 metros, cerca de la aldea de A Toxa. Tras ello, pasa por los municipios coruñeses de Coristanco, Santa Comba, A Baña, Zas, Mazaricos y Dumbría. Ya en el último tramo del río éste consigue un once por ciento de pendiente sobre el océano Atlántico, con un desnivel de 155 metros. Así, recorre el monte Pindo hasta golpear las paredes del cañón y desembocar en la conocida como cascada de Ézaro con una caída que alcanza más de 30 metros.

Ézaro, Dumbría
El río Jallas desembocando en el mar en Ézaro, parroquia del municipio de Dumbría | Shutterstock

Sin embargo, la existencia del único río de Europa que desemboca en cascada ya se conocía en 1724, año desde el que se han encontrado referencias documentadas que nombran a la cascada. En estos documentos se la describe como una gran humareda que se podía ver desde varias leguas mar adentro, dejando a su paso una pared muy erosionada. También se expone que era muy abundante en truchas, pero que atraparlas era muy arriesgado porque la fuerza del agua podía hacer volcar la embarcación.

Mirador de Ézaro

Mirador de Ézaro
Mirador de Ézaro | Shutterstock

Ubicado en un saliente rocoso cerca de la cascada del Ézaro se encuentra el mirador del mismo nombre, que actúa como una especie de mirador natural. Para llegar hasta él hay que coger una carretera en la que la subida cuenta con fuertes desniveles, aunque las vistas de la costa gallega desde aquí lo merecen. Una espléndida panorámica del océano Atlántico, la figura del cabo Fisterra y su faro en la lejanía, el perfil del monte Pindo y las pequeñas islas Lobeiras. También es un enclave importante para los ciclistas, pues el mirador de Ézaro fue el lugar escogido como final de la duodécima etapa de La Vuelta Ciclista a España en el verano de 2012.



 

Qué ver en Dumbría

Iglesia de Santiago de Berdeogas
Iglesia de Santiago de Berdeogas | Foto: Elisardojm

Situada en el municipio de Dumbría, en A Coruña, la cascada del Ézaro es una visita ineludible en la visita a esta localidad coruñesa. Sin embargo, Dumbría también esconde otros rincones de interés. Además de pasear por el municipio, es recomendable conocer las parroquias que forman parte del mismo. Por ejemplo, Berdeogas y su bonita iglesia de Santiago.

Pedra Cabalgada | Foto: dumbriaturismo.com
Pedra Cabalgada | Foto: dumbriaturismo.com

En la parroquia de Bujantes no hay que perderse la conocida como “Pedra Cabalgada”, dos enormes piedras una encima de otra que juegan al equilibrio desde hace miles de años. Aquí tampoco hay que dejar de ver la iglesia de San Pedro, de estilo barroco y erigida en el siglo XVIII. Por su parte, en la parroquia de Olveira se puede ver el dolmen Pedra da Arca. Otras parroquias por las que pasear son la de Olveiroa y Salgueiros. Finalmente, en la de Ézaro, además de la cascada destaca el mirador.