Lejos quedan los tiempos en que el una aventura jacobea era extraña, una odisea. La popularidad del fenómeno no ha hecho que sea más fácil madrugar y andar kilómetros y kilómetros. Pero, sí que ha permitido que existan rutas idóneas incluso para quien no haya hecho más que alguna rutilla en toda su vida. Se trata de alternativas que destacan por su amable geografía, sus servicios o la abundancia de compañeros peregrinos. En definitiva, opciones perfectas para elegir de cara a un primer Camino de Santiago.

Camino Inglés

Unos 122 kilómetros y poco desnivel. Estas son las credenciales del Camino Inglés para plantearse como uno de los mejores con los que estrenarse en asuntos jacobeos. De Ferrol a Santiago es el trayecto más habitual, aunque hay una salida desde A Coruña que se queda en menos de 80 kilómetros. Por tanto, no daría opción a Compostela a no ser que se llegara en barco tras haber hecho un tramo en el país de origen.

Ferrol

Ferrol. | Shutterstock

Aunque lo más habitual es dividir esta ruta en cinco etapas, de ser la primera vez se recomienda que se haga en seis. Esto se debe a que la primera abarca casi 28 kilómetros entre Ferrol y Pontedeume, pero aproximadamente en medio queda Nera. Una buena alternativa para empezar despacio y con buena letra. De este modo casi se cuadraría una semana de trayecto, un periodo muy adecuado para unas vacaciones.

En cuanto a servicios, quizá este sea el punto más flaco de este posible primer Camino de Santiago. Cuenta con una red de albergues suficiente, por lo que no es complicado hallar cama. El punto más conflictivo es el primer día, pero se soluciona con una económica oferta de pensiones. Lo bueno es que no suele estar muy transitado y, al discurrir enteramente por Galicia, la señalización es óptima.

Parque del Pasatiempo de Betanzos

Betanzos puede ser parte de tu primer Camino de Santiago. | Shutterstock

Las facetas marítimas y de interior se combinan con gracia en la ruta. No en vano, era la elegida por los peregrinos británicos desde el medievo. A Coruña era por entonces el puerto de referencia al respecto, con su Torre de Hércules. Hoy tiene Ferrol a la cabeza y permite visitar lugares interesantes como Pontedeume, Betanzos con sus tortillas u Hospital de Bruma, donde se unen las dos variantes del Camino Inglés.

Precisamente en la etapa que sigue de Hospital a Sigüeiro está uno de los tramos más a tener en cuenta de esta alternativa, unos 13 kilómetros sin servicios. Nada que no se solucione con previsión. En general, el Inglés es una ruta muy adecuada para coger cariño a Galicia y su particular disposición de núcleos urbanos en aldeas, parroquias y concellos.

Camino Portugués

Del norte de Galicia toca trasladarse al sur, ya que allí es donde arranca la parte española del Camino Portugués. Como su propio nombre indica, este es el que llega desde el país vecino. La variante más habitual es la llamada “central”, la de Tui. Esta localidad fronteriza dista 120 kilómetros, aproximadamente, de Santiago. Por ello, realizar este último tramo es una opción muy socorrida para peregrinos primerizos.

Puente Internacional de Tui

Puente Internacional de Tui. | Wikipedia

La historia de este Camino de Santiago se remonta a la Edad Media, cuando vivió un gran auge, especialmente en el siglo XIII. Al igual que pasaba en España, la cercanía de uno de los tres grandes lugares santos de la Cristiandad hacía que los trayectos posibles fueran infinitos. Así, el país luso puede presumir también de una amplia red de rutas jacobeas, muy variadas. Con todo, la principal permite ir de Faro a la capital gallega, pasando por Oporto y Lisboa. Curiosamente, los cuarteles de bombeiros son los que hacen las veces de albergue más habitualmente.

Volviendo al tramo español, la abundancia de hospicios jacobeos es alta y permite compartimentar el trayecto en seis cómodas etapas. La exigencia física es mínima y el paisaje es excepcional, cercano al mar pero sin decantarse por él. Para eso hay otra alternativa, el Portugués de la Costa desde A Guarda. En todo caso, se atraviesa el final de las rías de Vigo y Pontevedra, pasando incluso por esta última ciudad.

A Guarda en Pontevedra

A Guarda en Pontevedra. | Shutterstock

Más adelante se pasa por un lugar muy histórico, tanto a nivel general como a nivel jacobeo. Se trata de Padrón, cuyo municipio homónimo está asociado indisolublemente a Iria Flavia. La cercanía del final de la ría de Arousa hizo que sus cercanos puertos fueran el germen del fenómeno. En el siglo IX, era cabeza de obispado y uno de sus prelados, Teodomiro, fue el responsable del supuesto hallazgo de los restos del Apóstol. Un acicate más para que el Portugués sea el primer Camino de Santiago para muchos y el segundo más elegido en los últimos años.

Camino Francés

El más polivalente, el más conocido y el más recorrido. El Camino Francés es la primera opción en cualquier quiniela para peregrinos neófitos, aunque este caso se ha decidido dejarlo como plato final. Sinónimo de Camino de Santiago para el gran público, ha sido la ruta que más cariño ha recibido en la resurrección jacobea experimentada desde la segunda mitad del siglo XX.

Colegiata de Roncesvalles

Colegiata de Roncesvalles. | Shutterstock

En la Edad Media el paso de Somport era el más usado, en gran medida gracias al Hospital de Santa Cristina. De allí llegaban gentes de Occitania e Italia. Sin embargo, la mayoría de las rutas del norte galo optaban por entrar vía Roncesvalles, sobre todo desde finales del medievo. La acción de ilustres personajes como Santo Domingo de la Calzada hizo asimismo que este trayecto cobrara importancia. Cuando la situación fronteriza con los árabes se controló, su crecimiento fue imparable.

Los monumentos del Francés, sean catedrales, ermitas o iglesias, reflejan la importación de estilos desde Europa, especialmente desde el país que le da nombre. Por ello, además de un Camino de Santiago es una verdadera enciclopedia viva del arte románico y gótico. Burgos o León son los mejores ejemplos. No se quedan atrás en interés localidades como Pamplona, Logroño, Frómista o Astorga.

El Palacio Episcopal de Astorga es una de las pocas obras en las que Gaudí trabajó fuera de Cataluña

El Palacio Episcopal de Astorga es una de las pocas obras en las que Gaudí trabajó fuera de Cataluña | Shutterstock

Perfectamente señalizado, repleto de servicios especialmente en temporada media y alta, el Camino Francés siempre va cargado de peregrinos. Una contra para quienes buscan soledad, un pro en cuestiones de facilidad. Nunca faltará charla o apoyo durante la etapa o tras ella. Todo esto hace que sea la alternativa más acertada si se quiere empezar a lo grande. Desde Roncesvalles hay unos 30 días a Santiago. En ellos da tiempo a sumergirse totalmente en el ambiente jacobeo, sin forzar el cuerpo, conociendo una miríada de culturas locales y compañeros de travesía. Pero también es perfecto para quien tenga menos tiempo, siendo Sarria el punto de salida más habitual de todos un año tras otro.