Andalucía en el jardín madrileño de Sorolla

Las estancias y viajes de Joaquín Sorolla a Andalucía marcaron mucho al artista. Tal fue la conexión con el sur que no solo plasmó esta esencia en bocetos y lienzos. Consiguió que la realidad venciera a la ficción, y no al contrario. El pintor valenciano quería un jardín andalusí para disfrutar y poder pintar, así que dicho y hecho, se llevó a su musa a casa. Lo hizo transportando Andalucía al jardín de su propia vivienda. Desde 1962 es considerado un Monumento Histórico-Artístico Nacional completamente andaluz que se puede visitar en pleno Madrid.

El jardín de su casa, ahora museo, está inspirado en lo que Sorolla encontró en Andalucía

El jardín de su casa, ahora museo, está inspirado en lo que Sorolla encontró en Andalucía | Shutterstock

No fue amor a primera vista. El artista se fue quedando prendado poco a poco del alma de los patios andaluces en sus estancias sureñas hasta que entre 1910 y 1911, años en los que se desarrolla la casa, se casó con ellos. La inspiración se plasma en los azulejos, los colores alegres, las plantas, las macetas y el agua que visten los jardines. La mayor parte de estos elementos fueron traídos exclusivamente desde la propia Andalucía como broche de oro de este pequeño sur en Madrid. Actualmente el conjunto patrimonial es el Museo de Sorolla y se puede visitar en la calle Paseo del General Martínez Campos, 37.

Jardín de Troya

El conocido como “primer jardín” está inspirado en el jardín de la Troya del Real Alcázar de Sevilla. Ejerce de recibidor, ya que se encuentra en el patio delantero de la vivienda y es lo primero que ven los visitantes cuando acceden al museo. Incluye como elemento característico una fuente de mármol, igual que en el jardín original. Al fondo se puede apreciar un pórtico con dos arcos de medio punto al que se accede a través de una escalera de azulejos típicos andaluces. Este patio se puede visitar también en formato lienzo, porque aparece dibujado por el propio Sorolla en 1908 en el cuadro El grutesco, Alcázar de Sevilla.

Primer jardín del Museo de Sorolla inspirado en el jardín de Troya del Alcázar de Sevilla

Primer jardín del Museo de Sorolla inspirado en el jardín de Troya del Alcázar de Sevilla. | Shutterstock

Patio de la Acequia

Desde el “primer jardín” se accede al segundo. Aunque la peculiaridad es que de segundo tiene poco, porque fue el último patio que se construyó en el conjunto de la casa. El lugar, lleno de cerámica andalusí y vegetación, destaca por la gran influencia que toma del Generalife de la Alhambra de Granada. De forma alargada el estanque, con una fuente de taza baja y chorros, este exterior recuerda al patio de la Acequia. Parece imposible de mejorar, pero como corona cuenta con una estatua romana escoltada por dos columnas de Medina Azahara.

Segundo jardín del Museo de Sorolla inspirado en el Generalife de Granada

Segundo jardín del Museo de Sorolla inspirado en el Generalife de Granada. | Shutterstock

Las Confidencias

Recibe su nombre de la escultura del artista Francisco Marco Díaz-Pintado. En ella aparecen representadas dos figuras humanas compartiendo confidencias al oído. Este patio se caracteriza por estar rodeado de colorido, ya que presenta alrededor del estanque una gran cantidad de flores y plantas. El pequeño lago se encuentra a los pies de la escultura antes mencionada. En él se refleja la luz en el agua, dos de los elementos más característicos dentro de la carrera artística del artista valenciano.

Jardín de las confidencias en el Museo de Sorolla

Jardín de las confidencias en el Museo de Sorolla. | Shutterstock

La casa de Sorolla, ahora convertida en Museo para continuar con el legado de la familia, es considerada una de las casas de artistas mejor conservadas de Europa. Pasear entre sus muros es respirar arte. Pasear entre sus jardines es un viaje a Andalucía dentro de los patios tan característicos de la comunidad. Visitar el arte andalusí en pleno Madrid es pasear junto a Sorolla.