Los mil y un orígenes del nombre de Granada | Leyendas de la Andalucía Ancestral 7

La historia de Hércules con la Comunidad Andaluza es muy extensa. Su amor por Andalucía cuando ni siquiera era Andalucía empezó hace muchos siglos. Lo hizo con su flechazo por la tierra en la que el Guadalquivir, por aquel entonces Betis, se dividía en dos brazos. Aquella tierra la bautizó como Híspalis, como los cantores, que es la actual Sevilla. No tuvo bastante con ello que se hizo el comerciante de pieles más famoso de todo el territorio andaluz. Aunque no queda ahí la leyenda, su presencia aún es mucho mayor en el territorio. ¿Qué une a Hércules con Granada?

Puesta de sol de leyenda

Granada, la ciudad que no el fruto, es escenario de historia. Envuelta en magia y fantasía. Ciudad de rincones, de pasear por sus callejas entre muros que han sido testigos de la historia. Llena de puestas de Sol y de miradores desde los que verlas. Incluso el mismísimo 42º presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, la calificó como “la puesta de sol más bonita del mundo”. Se refería a la que se puede disfrutar cuando el Sol da paso a la noche desde el mirador de San Nicolás. Lo que hace especial a este mirador son las impresionantes vistas que tiene de la Alhambra, monumento que forma parte del Patrimonio Histórico de España.

Vistas a la Alhambra de Granada desde el mirador de San Nicolás

Vistas a la Alhambra de Granada desde el mirador de San Nicolás | Shutterstock

Pero pasemos de los entrantes al plato principal, las leyendas que hay sobre esta ciudad son un vecino más. Están presentes en cada rincón, incluso en el origen del nombre de sus calles. Un ejemplo de ello es la historia de la famosa calle del beso de Granada, cerca del mirador Placeta de Carvajales. Puede sonar a la típica comedia romántica en la que al final de la peli hay una pedida de mano, pero no, la historia es mucho más profunda.

La historia cuenta que el beso de una madre a su hija consiguió que la chica dejase de estar muerta. Como los príncipes de cuento cuando en la escena épica consiguen despertar a la princesa con un beso. Pero en este caso el gesto es de amor fraternal y es por ello que la joven revivió. En honor a este milagro a día de hoy se le conoce con este nombre a la mítica vía granaína.

Cuesta de Gomérez

Cuesta de Gomérez, Granada | Shutterstock

Cuando Hércules bautizó a Granada

Esta es solo una de las muchas leyendas que dan origen a nombres en la ciudad. Aunque en este ejemplo queda claro, no todos los que conforman las denominaciones relacionadas con la urbe están así de cristalinos. La primera y más fundamental es la de la propia urbe y provincia. Sobre su nombre revolotean, cual fantasmas que habitan en la Alhambra, diferentes historias sobre cuál fue el verdadero origen de llamar a Granada, Granada, valga la redundancia.

Como ya se ha comentado, Hércules está muy presente en la historia de Andalucía. Tanto que incluso consiguió hacerse un hueco y ser uno de los protagonistas del escudo de la comunidad junto a sus columnas, allá donde se encuentra la Atlántida. ¿Cómo consigue hacerle a todos el lío y colocarse y semejante estatus? Siendo el navegante más valiente y cruzando del mar mediterráneo al océano atlántico, llegando así hasta el territorio donde más tarde sería el máximo comerciante de pieles de Andalucía.

Busto de Hércules

Busto de Hércules | Shutterstock

El musculado semidiós que quería ser el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro, no tuvo bastante con su papel protagonista y fue a por el premio Goya. En esta tierra incluso consiguió desempeñar uno de sus 12 trabajos. Trabajos que le asignó el rey Euristeo tras consultar al Oráculo de Apolo por acabar con la vida de sus hijos.

Y es precisamente con una de sus hijas con la que empieza el misterio sobre el nombre de Granada. Cuenta la leyenda que uno de los hijos que tuvo el semidios se llamaba Granata. De esta joven de donde más tarde la etimología haría su función y se pasaría de Granata al nombre actual. Aunque otros transmiten de generación en generación que fue verdaderamente por la hija de Noé.

Macedonia de frutas

“Dale limosna, mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada”, decía Francisco de Icaza. Y es que la belleza que se observa desde los miradores ya es algo tan famoso como lo bien comido que se vuelve uno a casa con las tapas que sirven junto con las bebidas. Otra de las historias que envuelven al origen del nombre reside justo en uno de sus miradores. Se dice que viendo a Granada desde las alturas se puede comparar con una granada, el fruto, ahora sí, abierto a la mitad.

Justo es por ello que el origen del nombre que se le asigna relacionado con la fruta viene de la denominación en latín del árbol que da el fruto. Al granado en latín se le designa ‘punica granatum’. De granatum se pasa a lo que comúnmente conocemos como granada y de ahí el origen del nombre de esta ciudad.

La Alhambra de Granada | Shutterstock

La Alhambra de Granada | Shutterstock

Otra de las posibilidades que se ponen sobre la mesa vienen de los tiempos en los que Granada estaba habitada por la cultura musulmana. Se cree que el término evoluciona y se transforma desde Gar-anat o Garnata como referencia a ‘colina de peregrinos’. Cuenta la leyenda que fue el nombre que le pusieron los árabes a la ciudad como guiño a los peregrinos que volvían a casa tras su viaje por el desierto.

Fantasmas habitando la Alhambra, tesoros del sultán nazarí Boabdil envueltos en misterios y leyendas personificadas en cada rincón de la ciudad. Así es Granada y así es la magia con la que convive paseando por sus callejas. Y es que este enigma se traslada incluso al origen de su nombre, aunque destaca por el fruto del granado. La granada, un símbolo clave de esta ciudad y de la capital. Y con otro símbolo es con lo que terminará esta serie de leyendas de la Andalucía ancestral, pero esta vez de Almería.

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