La casa llena de flores que Alberti recomendó a Neruda

“Mi casa era llamada la Casa de las Flores, porque por todas partes estallaban geranios; era una bella casa con perros y chiquillos”. Estas son las palabras que Pablo Neruda le dedicó a la vivienda que le acogió durante su periodo de cónsul en España, en 1934. Su historia con la casa tuvo un celestino. Fue el mismísimo Rafael Alberti quien recomendó al poeta que se instalara en este distintivo edificio de Chamberí. Un lugar que inspiró en él sensaciones que plasmó en palabras. “Federico, ¿te acuerdas debajo de la tierra, te acuerdas de mi casa con balcones en donde la luz de junio ahogaba flores en tu boca?”, expresó, haciendo referencia a su compañero y amigo García Lorca.

Belleza en contra de la norma

En contra de todas las ordenanzas municipales vigentes en los años 30. Así nació este proyecto arquitectónico revolucionario en la época, de la mano de Secundino Zuazo y Miguel Fleischer. Un edificio emblemático tanto en Madrid como en el barrio de Gaztambide, aunque muy desconocido para muchos. No para los que pasean por allí, pues su incuestionable singularidad despierta la curiosidad de todos.

Mítica esquina con balcones de la casa de las flores

Mítica esquina con balcones de la casa de las flores. | wikimedia

La calle de Hilarión Eslava número 2 vio durante mediados del siglo XX cómo muchos de los estudiantes de arquitectura se acercaban hasta su peculiar bloque. Como si hubieran derribado la esquina y hubiera salido esculpida una fachada con balcones llenos de flores. Así es este característico edificio de cinco plantas tan inspirador para los arquitectos, tan admirado por los transeúntes. Fue toda una revolución arquitectónica y esto se tradujo en ser nombrado Monumento Nacional en 1981.

La casa de la pólvora

La Guerra Civil española, con un fuerte núcleo en los cercanos barrios de Moncloa y Ciudad Universitaria, ocasionó un gran impacto en el edificio. Durante el conflicto, parte de la mítica esquina se transformó en escombros. Y es que su papel durante la contienda fue notorio y la casa cambió las flores por las esposas y la pólvora. Durante este periodo, parte del conjunto se convirtió incluso en una cárcel. Pero esta situación duró poco, pronto recuperó su cometido de edificio residencial y fue reconstruida en los años 40. Lo hizo manteniendo su arquitectura original de ladrillo con los llamativos balcones y así se ha conservado hasta la actualidad.

"Madrid recuerda a Pablo Neruda" placa conmemorativa en la casa de las flores

«Madrid recuerda a Pablo Neruda» placa conmemorativa en la casa de las flores. | wikimedia

“Madrid recuerda a Pablo Neruda” se puede leer en la placa conmemorativa que hace esquina en una de las esquinas más originales de Madrid. Todo gracias a la magnífica  recomendación de Rafael Alberti. Allí, no solo disfrutó de vivir en un precioso edificio lleno de flores, también tuvo el lujo de ser vecino de Benito Pérez Galdós, ya que el poeta residía en la calle paralela, Hilarión Eslava número 7. También compartió telefonillo en el mismo bloque con un Premio Nobel de Medicina. Severo Ochoa tampoco pudo resistirse a la originalidad y belleza de la casa de las flores.