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Maravillas de Galicia que hay que ver al menos una vez en la vida

Maravillas que hay que ver en Galicia al menos una vez en la vida

No es sencillo poder afirmar que conoces Galicia. Esta comunidad histórica es mucho más diversa de lo que puede parecer en un principio. De los montes de Ourense a la costa de Lugo hay un mundo entero. De lo sagrado de Santiago de Compostela a lo ecléctico de Vigo, otro. “Ti dis: Galicia é ben pequena. Eu dígoche: Galicia é un mundo. Cada terra é coma se fose un mundo enteiro” (tú dices: Galicia es bien pequeña. Yo te digo: Galicia es un mundo. Cada tierra es como si fuese un mundo entero), escribió Vicente Risco, una de las figuras más importantes de la literatura gallega. Esa es la sensación que el viajero tiene cuando se aventura a descubrir la comunidad: que va descubriendo mundos. Y para empezar a conocerla, nada mejor que acercarse a esas maravillas de Galicia que todo el mundo debería ver al menos una vez en la vida. Vamos a descubrirlas.

La naturaleza, la reina de Galicia

Playa de las Catedrales, el capricho del mar

Playa de las Catedrales
Playa de las Catedrales. | Shutterstock

Quizá el monumento natural más conocido de Galicia, el que protagoniza todas las postales de la Mariña Lucense que, por cierto, tiene un sinfín de rincones que descubrir y disfrutar. Pero si uno se planta en la comunidad con una lista de los lugares que debe ver en Galicia, quizá sea buena idea empezar por aquí, por la playa de las Catedrales. Es muy difícil que este capricho de la naturaleza, cuyo acceso está restringido como medida de conservación, no te deje con la boca abierta.

Fragas do Eume, al amparo de la naturaleza

Fragas do Eume
Fragas do Eume. | Shutterstock

De la costa de Lugo al interior de A Coruña para pasear por el Parque Natural Fragas do Eume. Una fraga, en Galicia, es un bosque frondoso donde la naturaleza es la dueña de cada rincón. La luz del sol se cuela entre las ramas, pero en muchas ocasiones con gran dificultad. Todo es naturaleza. Este espacio, marcado por el discurrir del río Eume, se ha conservado en un estado virgen, lo que le ha llevado a ser considerado uno de los bosques atlánticos de ribera mejor conservados de Europa. La mejor manera de conocerlo es paseándolo y dejando que los senderos conduzcan hasta rincones inesperados, como el monasterio de Caaveiro.

Ribeira Sacra, la tierra sagrada

Barco entre los cañones de la Ribeira Sacra
Barco entre los cañones de la Ribeira Sacra. | Shutterstock

Entre el Miño y el Sil, la Ribeira Sacra es un paisaje sagrado, quizá el más impresionante del interior de Galicia. La playa fluvial de A Cova, el Cabo do Mundo que se muestra ante este oasis de paz, los bancales repletos de viñedos que se van sucediendo a cada lado, el mirador da Moura o los balcones de Madrid son algunos de los paisajes naturales que pueden mencionarse. A uno y otro lado de los ríos se extienden rutas de senderismo que van descubriendo, a su vez, lugares como el monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil o pequeñas aldeas como Belesar. En estos tiempos, la tranquila y aislada Ribeira Sacra, ya más que una tierra sagrada, parece un milagro.

Arte e historia en Galicia

El faro en funcionamiento más antiguo del mundo

Torre de Hércules
Torre de Hércules. | Shutterstock

A Coruña cuenta con innumerables atractivos, pero el tema que aquí nos ocupa comienza en su paseo marítimo que es, además, el más largo de Europa. Al final de este, tras un bello parque escultórico, se alza la Torre de Hércules. Los romanos lo construyeron en torno al siglo II, se especula que sobre una edificación fenicia anterior. Ha estado en funcionamiento desde entonces, lo que lo convierte en el faro más antiguo del mundo. Y uno de los más bellos.

La muralla romana mejor conservada del mundo

Muralla de Lugo
Muralla de Lugo. | Shutterstock

Como el monumento anterior, la muralla romana de Lugo está declarada Patrimonio de la Humanidad. Es la única del mundo que se conserva en su totalidad. Con sus dos kilómetros de longitud, sus 10 puertas y sus 71 torres, puede presumir de llevar 17 siglos en pie. Todavía se puede pasear por su parte superior, así como admirar la manera en la que el pasado más remoto se ha fundido a la perfección con el presente que vivimos.

Los petroglifos de Campo Lameiro, todavía más antiguos

Petroglifos de Campo Lameiro
Petroglifos de Campo Lameiro. | Shutterstock

Aún más antiguos son los petroglifos que pueblan la provincia de Pontevedra en general y Campo Lameiro en particular. Esta zona, de hecho, está considerada una de las mayores concentraciones, sino la mayor, de petroglifos de la Edad del Bronce. Es difícil determinar su significado, porque cuentan con más de 4 000 años y porque algunos se han desdibujado con el paso del tiempo, pero no deja de ser estimulante acercarse a descifrar las curiosas formas talladas en la roca.

Los lugares de ensueño que ver en Galicia

El pueblo más bonito de Galicia

Combarro
Combarro. | Shutterstock

Dicen de Combarro que es el pueblo más bonito de Galicia. Con tantos donde elegir, tanto en la costa como en el interior, en cada una de las cuatro provincias, cuesta darlo por verdad incontestable. Pero es cierto que Combarro, situado en la ría de Pontevedra, tiene un encanto especial, con sus hórreos a pie de playa, solo visible cuando baja la marea, y sus cruceiros antiguos salpicando las calles, que son bellísimas y transmiten una sensación de lo más acogedora. Combarro es uno de esos lugares que hay que ver sí o sí en Galicia.

O Cebreiro, un romance con la montaña

O Cebreiro
O Cebreiro. | Shutterstock

Porque Galicia, aunque nunca deja de ser agua, no es solo mar. La Galicia de interior es también una tierra riquísima en todos los aspectos, como demuestran aldeas como O Cebreiro. En O Cebreiro el viajero se quedará sorprendido con el paisaje de montaña, así como con el par de pallozas que han sobrevivido al paso del tiempo. Estas viviendas de origen prerromanas, habitadas hasta hace no mucho, están integradas con las casas de piedra típicas de las montañas de Lugo. En O Cebreiro también hay que visitar la iglesia prerrománica, la más antigua del Camino de Santiago Francés conservada en su totalidad. Allí se descubrirán historias y leyendas que han sobrevivido al paso del tiempo.

El paraíso gallego está en el mar

Playa de Rodas
Playa de Rodas. | Shutterstock

El Parque Natural Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, conocido simplemente como las islas Cíes, es uno de los lugares imprescindibles que ver en Galicia. Este pequeño archipiélago está conformado por tres islas: San Martiño, Monteagudo y O Faro, las dos últimas unidas por medio del arenal de la playa de Rodas, considerada la mejor playa del mundo. Para visitar este espacio protegido hay que pedir autorización, pero cualquier trámite merece la pena. Las Cíes son el paraíso gallego, como sucede con buena parte de las 300 islas que tiene Galicia. La de Arousa o la de la Toja, por mencionar otras, también sorprenderán con su naturaleza salvaje y su ritmo de vida.

Y los lugares sagrados

La catedral de Santiago de Compostela

Catedral de Santiago de Compostela
Catedral de Santiago de Compostela. | Shutterstock

Pocas sensaciones son tan abrumadoras como la de abordar la plaza del Obradoiro después de haber recorrido kilómetros y kilómetros de senderos del Camino de SantiagoCuando uno se planta ante su catedral, creyente o no, comprende un poco más el término “sagrado”. Incluso cuando uno se aventura a descubrir este rincón sin haber sido antes peregrino se sentirá cerca de este concepto, pues la catedral de Santiago de Compostela, la capital gallega en general, tiene un aura que pocos rincones en la geografía pueden presumir de tener.

El fin del mundo

Cabo de Finisterre, el fin del mundo
Cabo de Finisterre, el fin del mundo. | Shutterstock

Sucede algo parecido con el cabo de Finisterre. Se llegue como peregrino o como simple viajero, en seguida se comprende que hay algo sagrado en ese cabo que se asoma al Atlántico como tanteándolo. Los romanos lo señalaron como el fin de la tierra y algo de esa determinación se nos ha debido quedar en la sangre, pues todavía, aunque se sepa que no es así, se siente de esta manera. Un atardecer en el cabo de Finisterre es otro imprescindible que ver en Galicia, y en España. Y casi en el mundo.