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La mejor playa del mundo, una isla mágica en España

Una isla paradisíaca sobre el mar turquesa

«La segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer». Estas fueron las palabras pronunciadas por Peter mientras él y Wendy atravesaban el cielo nocturno, con los ojos centelleantes, rumbo al país de Nunca Jamás. Una isla maravillosa se desplegó ante ellos en la oscuridad, reluciendo en tonos verdes y azulados. Si alguna vez has fantaseado con viajar a los mundos mágicos de J.M. Barrie, recorre las siguientes líneas y descubrirás que hay un lugar real en la Tierra tan extraordinario como el hogar del niño que nunca creció.

Una vista panorámica que abarca verdes colinas, playas y acantilados
Las Islas Cíes. | Shutterstock

Sea mediante polvo de hadas o en barco, llegaremos a un precioso archipiélago junto a la costa de Galicia: las Islas Cíes. Aquí el paisaje está marcado por verdes colinas y playas azul turquesa, componiendo un cuadro que impresionará incluso a aquellas personas que creen en los cuentos de hadas. Al fin y al cabo, este paraíso virgen irradia magia y esconde una aventura en cada rincón.

Si sigues albergando dudas acerca de la existencia de este país de Nunca Jamás, puede que te sorprenda saber que las Islas Cíes también tienen un pasado pirata. De hecho, el mismísimo corsario Francis Drake pisó esta tierra de ensueño. Si quieres conocer este paisaje inolvidable y la mejor playa del mundo según The Guardian, acompáñanos en este viaje de cuento.

Colinas y bosques: el lugar de recreo de los Niños Perdidos

Una ensenada cubierta de rocas entre dos colinas
Hay impresionantes escenarios naturales en las Islas Cíes. | Shutterstock

Las Islas Cíes forman parte del parque natural de las Islas Atlánticas de Galicia. Asimismo, el archipiélago fue declarado parque natural en 1980, gracias a sus paisajes impresionantes y ricos ecosistemas. El punto más elevado es el llamado Alto do Príncipe, en cuyas peculiares formaciones rocosas nos podemos sentar a contemplar la silueta esmeralda de las islas que se alzan sobre el océano.

Las colinas y los acantilados rocosos están rodeados de preciosos bosques donde el aire se impregna de aroma a pino y brisa marina. Aquí podemos vagar sin rumbo entre los árboles, disfrutar de su sombra fresca y sentir la suave hierba bajo los pies. Podemos dejar volar la imaginación y regocijarnos en el placer de seguir los pasos de los Niños Perdidos.

Un bosque verde atravesado por un sendero
Podemos perdernos entre los árboles o seguir las numerosas rutas en las islas. | Shutterstock

Para la gente con los pies en la tierra, hay cuatro rutas principales que nos permiten explorar las islas: Faro do Monte Faro, Faro da Porta, Alto do Príncipe y Faro do Peito. Cuando oscurece, dichas rutas se dejan guiar por la hechizante luz de los faros, los guardianes silenciosos de las Islas Cíes. Las torres blancas se alzan, solemnes, sobre las rocas y los acantilados, dando la bienvenida a los viajeros perdidos como si se trataran de ancianos heraldos.

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Panorámica de la isla de noche, y un faro brillando bajo las estrellas
Los faros protegen las islas de las tinieblas. | Shutterstock

El archipiélago está formado por tres islas: Monteagudo, do Faro y San Martiño. No obstante, las dos primeras están unidas por la playa de Rodas, que para muchos ostenta el título de la playa más bonita del mundo.

Vista aérea de las tres islas
Las tres islas del archipiélago, las dos superiores unidas por la playa de Rodas. | Shutterstock

Hermosas playas, lagos y sirenas

En 2007, el diario británico The Guardian eligió la playa de Rodas como “la mejor playa del mundo”. Las olas turquesas besan esta franja de arena perlada, y las dunas relucen bajo el sol en un escenario de ensueño.

Una playa de aguas turquesa y arenas blancas, enmarcada entre bosques
La playa de Rodas. | Shutterstock

A la orden de las mareas, una laguna surge a un lado de la playa. Lago dos Nenos transforma mágicamente el paisaje, que pasa de ser un banco de arena desnuda a una bella laguna que bordea la playa al otro lado del mar. De hecho, este lugar podría considerarse nuestra propia laguna de las Sirenas. La extensión de agua salada ha permitido que se cree un ecosistema con una biodiversidad extremadamente rica, hogar de especies como los mújeles, las mojarras o las maragotas. También alberga múltiples aves y plantas endémicas.

Una laguna de aguas turquesas, con la playa y el mar de fondo
Lago dos Nenos. | Shutterstock

Podemos atravesar este paisaje recorriendo un sendero que conecta las islas Monteagudo y do Faro, el cual nos permite cruzar el lago sobre las aguas. El nombre de la senda es Camiño do Faro de Cíes, y nos ofrece una asombrosa fotografía del mar azul zafiro, los bosques llenos de vida y las laderas rocosas de las Islas Cíes.

El sol se pone sobre las colinas somnolientas, pintando las rocas y la arena con sus trazos de ámbar. Suaves susurros resuenan bajo los sombríos árboles, que extienden los dedos hacia las estrellas, siempre anhelando alcanzar lo eterno. Todas las criaturas sucumben bajo el hechizo del sueño, de la noche fresca y cristalina. Duermen con la certeza de que todo estará bien, de que mañana el sol volverá a brillar y el mundo permanecerá igual. Las olas seguirán meciéndose sobre la arena, los caminos ocuparán el mismo lugar y los blancos faros continuarán protegiendo las orillas de toda amenaza. Incluso si nos alejamos de este lugar mágico, siempre tendremos la llave para regresar, y una promesa de que las islas seguirán ahí, esperándonos.

«La segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer».

Una puesta de sol contra la silueta de las islas
El sol se pone sobre las Islas Cíes, esbozando una bella despedida. | Shutterstock