Poco hay más típicamente alcarreño que haber subido el pico Ocejón. Aunque no esté en la propia Alcarria, sino en la Serranía, su prevalencia en buena parte del paisaje de ambas comarcas y La Campiña hace de ella un elemento unificador. Eje vertebrador de los Pueblos Negros, regala dos rutas impresionantes y asequibles para alcanzar sus 2.049 metros de altura. Hayas, robles y jara se pelean con la pizarra para llamar la atención en el encantador paisaje que conforman. Un Rincón del Finde perfecto para una escapada activa en el lado arriacense de la triple frontera entre Madrid, Segovia y la propia Guadalajara.

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Un poco de historia sobre el pico Ocejón

La historia de este monte es la de las gentes que lo han ido rodeando a lo largo de las épocas. Por eso hay que remontarse a la lejanísima prehistoria, cuando los primeros lugareños plasmaron conceptos en pinturas esquemáticas como las del Covacho del Ocejón. Hito en el entorno de Valverde de los Arroyos, supone un testimonio tan primigenio, aunque incomprensible, como aquellos serranos que los crearon.

Pico Ocejón

Vistas del Pico Ocejón. | Shutterstock

Sin embargo las localidades asociadas actualmente a Pueblos Negros y pico Ocejón surgieron con los repobladores leoneses y castellanos del siglo XI. Lo cierto es que los colonos medievales se encontraron con un entorno arisco. Lejos de todo, arrinconado contra la sierra de Ayllón, mal comunicado y con inviernos tremebundos. Así permaneció hasta el siglo pasado, por mucho que pueda sorprender al visitante. En este ambiente, la continuidad la aportaba el monte protagonista del artículo, al que en la zona se le llama incluso «padre». No en vano, queda aislada del resto de sierras, en pie y vigilando al resto como una verdadera figura paternal.

La condición de estar en medio de todo en esta zona de la Sierra Norte de Guadalajara también tiene sus contras. La principal, que todavía actualmente aísla notablemente los pueblos de sus vertientes oriental y occidental. Por eso aunque haya en el mapa muy pocos kilómetros entre Valverde de los arroyos y Majaelrayo, toca dar una vuelta tremenda todavía hoy. Una anécdota que explica porque una mula ha sido superior a un coche en este rincón hasta hace nada.

Pico Ocejón en Guadalajra

Pico Ocejón desde uno de sus pueblos negros. | Shutterstock

Las claves del pico Ocejón

Precisamente el carácter divisor de esta montaña da las claves de su visita. Hay dos variantes principales que ascienden a la cumbre del pico Ocejón. Una sale del oeste, de Majaelrayo, y abarca algo más de 13 kilómetros. Eso de subir como un viejo para bajar como un joven es la clave para no sufrir. Esta alternativa conlleva un inicio plácido, atravesando un precioso arroyo y con robledales de primera. Después, cuestas exigentes desembocan en el collado del Hervidero.

La otra ruta sale de Valverde de los Arroyos y es algo más larga. El inicio es más exigente pero el total resulta más tendido. De camino se ve la chorrera de Despeñalagua, cascada de más de 100 metros de caída. Se sube acompañado de riachuelos que hacen honor al punto inicial de la ruta. El punto de unión entre ambas variantes se hace cerca de los collados del Hervidero y de Perdices. Un ligero descanso que solo anticipa la subida final. De camino se puede hacer alto en el Ocenjocillo, el principal subsidiario del Ocejón. No se rompieron la cabeza con el nombre. El último tramo es empinado y rocoso. Finalmente se llega al punto geodésico cruzando un vértice.

Despeñalagua en Guadalajara

Despeñalagua en Guadalajara. | Shutterstock

Ambas opciones son igualmente recomendables cuando no hay nieve dura como cuando sí. Desde arriba, con el día claro, el paisaje es enorme. Esto llevó a una leyenda, la de los tres hijos. Resumiendo, un padre se enfada con sus hijos por pelearse, los maldice para que paren y acaban hechos montañas. El mayor se convirtió en el Moncayo, entre Soria y Zaragoza. En Guadalajara quedaron el mediano, el Ocejón, y el pequeño, el Alto Rey. Aquí si echaron imaginación los lugareños.

Rincones cercanos al pico Ocejón

Según se haga noche en un lado u otro del Ocejón hay opciones diferentes para alargar la escapada. Cabe remarcar que para llegar suele compensar ir por Guadalajara si llega desde el sur. En cambio desde la zona de Riaza, mejor conectada con la A-1, puede compensar atravesar Ayllón desde el norte. Lo más sencillo es hacer caso al navegador y no ir de explorador.

Vista general de la doble cascada del Aljibe en Guadalajara, España

Cascada del Aljibe, en los pueblos negros de Guadalajara. | Shutterstock

Por el este comanda el ya muy mencionado Valverde de los Arroyos, uno de los pueblos más bonitos de España. La arquitectura negra es la reina y se puede apreciar en los tonos oscuros, a veces ocres, siempre brillantes, de las construcciones. El éxito turístico se percibe en lo remozado de todo el casco urbano. Igualmente restaurado está el cercano Umbralejo, uno de nuestros Pueblos Renacidos. Capitaliza un proyecto ministerial por el que chavales lo restauran año a año. En lo natural, la mencionada cascada de Despeñalagua o el hayedo de Tejera Negra son apuestas seguras.

Si se mira al oeste, tampoco se va a quedar uno corto. Barrancos por doquier ocultan rutas encantadoras entre localidades como Campillo de Ranas, Majaelrayo, Roblelacasa o Robleluengo. Sí, hay mucho roble en la zona. Además de maravillarse con los pueblos negros occidentales, también puede dejarse caer la baba con varios puntos naturales. La muralla china de Guadalajara, un enorme muro de piedra que no debe confundirse con su homónimo de Mont-Rebei, en la frontera entre Huesca y Lleida. Mientras se observa, seguramente haya buitres merodeando. No pasa nada, son un encanto y pueden verse mejor desde el cercano Solárium del Buitre. Por último, las Pozas del Aljibe son unas de las cascadas más bonitas de España. Tres cómodos kilómetros las separan de Roblelacasa.

Ocejón en Guadalajara

Pico Ocejón, otero de los Pueblos Negros. | Shutterstock

Conoce otros picos en esta zona de Guadalajara

La montaña de referencia de Guadalajara, por eso es nuestro Rincón del Finde

Referente, leyenda, padre incluso para algunos lugareños. El Ocejón es un símbolo de Guadalajara. Podría decirse que subirlo convalida medio carnet de alcarreño. Rodeado de hayedos, robledales, grandes picos y pueblos de ensueño, guarda la esencia de un pasado marcado por el arisco clima y condiciones locales. Asequible, el ascenso a esta montaña es una ruta que cualquier amante del senderismo debería tener en su lista de pendientes.

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