La primera vez que uno repara en la existencia de Masca, se pregunta con sinceridad si es acaso posible que un lugar como este haya sobrevivido durante siglos. Retrocediendo aún más en el tiempo, cabe preguntarse también cómo llegó a originarse allá en las alturas más inaccesibles de la bella isla de Tenerife. Pues bien: Masca nació y creció. El pueblo ha llegado hasta el día de hoy convertido en una joya natural, única y rara. Todavía escondida, pero cada vez más visible.

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Un poco de historia de Masca

Masca, una verdadera maravilla

Masca, una verdadera maravilla. | Shutterstock

Masca puede localizarse en el suroeste de Tenerife, entre las montañas del Parque Rural de Teno, asentado sobre un antiguo macizo volcánico. Con apenas 100 habitantes, es una de las localidades del municipio de Buenavista del Norte. Este pueblo siempre fue un rincón apartado, escondido y olvidado, hasta hace poco prácticamente inaccesible. No fue hasta mediados del siglo pasado cuando la electricidad llegó a sus calles y se construyeron carreteras que lo conectaron con el resto de la isla. Hasta entonces, sólo se podía llegar a él por el antiguo Camino de los Guanches, a lomos de un asno o andando.

La mención a este Camino de los Guanches obliga de nuevo a retroceder siglos en el tiempo. Masca fue uno de los últimos hogares de este pueblo, aborígen de la isla. Los conquistadores provenientes de la Península se hicieron con este rincón apartado a finales del siglo XV pero, en contra de lo que pueda imaginarse, no se abandonó ni siquiera entonces. De hecho, su historia es continua y, como es evidente, llega hasta la actualidad. Los vecinos de antaño sólo fueron el antecedente de los vecinos de hoy. Masca es un pueblo habitado, activo y vivo, que presume de un paisaje imposible creado a partir de numerosas erupciones volcánicas ocurridas hace ocho millones de años.

Las claves de Masca

Masca, en las alturas de Tenerife

Masca, en las alturas de Tenerife | Shutterstock

Los kilómetros que ascienden hasta Masca son complicados todavía hoy en día, por lo sinuoso de esas curvas que atraviesan la montaña y que al tiempo construyen un paisaje arrebatador. La exuberante vegetación de la zona vigila el camino hasta este pequeño pueblo formado por unas ochenta casas. Encajadas entre las formas de la montaña y de todos los colores, son además un ejemplo de la arquitectura canaria.

Antaño dedicado a la agricultura, el pueblo de Masca se ha transformado para dar cobijo a los miles de visitantes que descubren cada año sus estrechas y luminosas calles. Un museo dedicado al lugar y restaurantes típicos en los que degustar la gastronomía propia señalan lo bien acondicionado que está para ello. Su iglesia del siglo XVIII, edificada con piedras volcánicas, añade valor al conjunto histórico.

La plaza del pueblo no es solo la plaza del pueblo: es también un gran mirador. Sus vistas: el famoso Barranco de Masca, el roque la Catana, uno de los monumentos más impresionantes de Tenerife, o la montaña misma. Merece la pena detenerse a contemplar lo que sea que encuentren los ojos, porque al estar en Masca se está en el centro de una naturaleza salvaje de formas imposibles.

Rincones cercanos a Masca

En Masca destacan, entre otras cosas, sus casas de colores

En Masca destacan, entre otras cosas, sus casas de colores | Shutterstock

Masca está rodeada de tantas rutas de senderismo en montaña como uno pueda imaginar. La más transitada de todas ellas tiene que ver con el mencionado Barranco de Masca, un lugar impresionante al que se debe acceder con el cuidado propio de quien está desafiando a la montaña. El camino de descenso puede durar entre tres y cuatro horas. Al completarlo se salva un desnivel de 600 metros. Finalmente se llega a una playa de arena negra volcánica. Pequeña, salvaje y tan escondida como el pueblo, se dice que, siglos atrás, los piratas atracaban sus barcos en ésta y escondían en los alrededores sus tesoros.

Si en lugar de descender se toma la decisión de permanecer en la cima de Tenerife, entonces en los caminos que parten desde Masca se descubrirán lugares lejanos que quedan cercanos. La otra gran cima, la del Teide, es visible desde esta zona. También las islas de El Hierro, La Gomera y La Palma.

Belleza natural de formas imposibles, por eso es nuestro Rincón del Finde

Masca está situado en un entorno natural de belleza imposible

Masca está situado en un entorno natural de belleza imposible | Shutterstock

Visitar el pueblo de Masca significa rodearse de un paisaje de formas imposibles y belleza espectacular. Por el pequeño tamaño del lugar, es una experiencia tranquila que invita a la desconexión y el disfrute pleno de la naturaleza. Es también satisfactorio animarse a descubrir la historia de sus antiguos habitantes, así como comprender la razón por la que todavía decenas personas quieren vivir en este pueblo. Aparentemente apartados del mundo, en las alturas de Tenerife.

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