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San Andrés de Teixido, el lugar al que irás después de muerto

San Andrés de Teixido

A menos que vayas cuando estás vivo. Da igual en que estado sea, pero todo ser humano del planeta pasará por este lugar al menos una vez en la vida… o en la muerte. Al menos, si lo que se quiere es llegar al cielo, pues así lo dispuso Dios. Por eso, el dicho A San Andrés de Teixido vai de morto o que non foi de vivo. En torno a esta leyenda, de la que se hablará más adelante, gira el principal atractivo de esta aldea gallega del municipio de Cedeira, un Rincón del Finde diferente, que cuadra a la perfección con las fechas de Halloween y el Día de Todos los Santos.

Un poco de historia de San Andrés de Teixido

En San Andrés de Teixido la leyenda y la historia se conjugan como una sola, pues la primera ha influido tanto en la segunda que la propia realidad se ha construido en torno al mito. La más extendida de las leyendas, la más conocida, dice que el apóstol San Andrés se sentía muy solo en esta desolada aldea, lejos de todo, y abandonado por la peregrinación de los fieles a Santiago. Dios sintió tanta lástima por el santo que le prometió una cosa: todos los mortales tendrían que pasar por San Andrés de Teixido y quien no lo hiciera en vida, debería de hacerlo muerto. O eso o no ascender al cielo, claro.

San Andrés de Teixido
San Andrés de Teixido en uno de sus días de fiesta. | Shutterstock

Es por este motivo que San Andrés de Teixido es destino de peregrinación desde al menos la Edad Media. Si bien se dice que ya en época prerromana la aldea era el lugar de veneración de una divinidad precristiana. En cuanto a la iglesia de peregrinación del mismo nombre que la aldea, su construcción data del siglo XII, aunque el edificio actual parece que se levantó en el siglo XVI. También hay vestigios de reformas en los siglos XVII y XVII. En cualquier caso, este templo presenta un estilo gótico de tipología marinera, mientras que en su interior el retablo es de estilo barroco.

Las claves de San Andrés de Teixido

Las claves de San Andrés de Teixido son dos: su ubicación y su condición de enclave de peregrinación. Al final, como hemos dicho, la leyenda es la que ha marcado esta zona del planeta, considerada por algunos como el lugar sobre el que finaliza la Vía Láctea. Así, no solo su historia está influenciada por la ficción, sino también sus atractivos turísticos.

Aldea de San Andrés de Teixido
San Andrés de Teixido. | Shutterstock

Lo que más mola de San Andrés de Teixido es el camino: acudir a él andando. Desde Narón, por el Camiño Vello. Desde Betanzos, por el Camiño de Santo André. Desde el Castelo da Concepción, por la Ruta dos Peiraos. Desde el pueblo pesquero de Cariño, por el Camiño dos Cantís. O desde Ribadeo a través del Camiño do Mar, un trayecto que además es una variante del Camino Norte a Santiago de Compostela.

Cualquiera de estos senderos, cuyo kilometraje varía desde los 15 kilómetros hasta los 76, es una inmersión en la naturaleza gallega. En el camino hay que aprovechar además para cumplir otra tradición, la de buscar alguna piedra que arrojar en el milladoiro o, lo que es lo mismo, un amontonamiento de piedras que atestiguan el paso del peregrino (vivo). El destino de llegada tampoco defrauda. San Andrés de Teixido se ubica en plena sierra de Capelada, junto a algunos de los acantilados más altos de Europa.

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La miga de pan que decidirá el destino de tu vida

Altar de San Andrés de Teixido
Altar de San Andrés de Teixido. | Shutterstock

Luego, ya en la aldea, hay varias tradiciones más aparte de la del milladoiro. Por ejemplo, la de llevar una ofrenda que a veces consiste en unas figuritas hechas de miga de pan endurecida y pintadas a mano. Son los conocidos Sanandreses, que también se venden como souvenirs.

Asimismo, está el mito de la Fonte do Santo. Según este, el peregrino debe de hacer una consulta a San Andrés para después arrojar una miga de agua a la fuente. Si la miga flota significa que el santo atenderá la petición. Si, por el contrario, se hunde, una de dos: o sencillamente San Andrés pasa de la petición o, aún peor, el peregrino morirá en el plazo de un año.

Por último, otra tradición importante es la de la herba namoradeira o claveles marinos. Por una vez un hábito que no tiene que ver con la muerte, pues se dice que esta hierba, que se puede encontrar en la zona, da suerte en el amor.

El camino de los muertos

Camino nublado en San Andrés de Teixido
Camino nublado en San Andrés de Teixido. | Shutterstock

Si por algún motivo el caminante no dispone de oportunidad de hacer la peregrinación a lo largo de su vida, queda la opción b. Efectivamente: la de ir muerto. Esta alternativa se puede ejecutar de dos formas. O bien hay que reencarnarse en algún tipo de reptil, bicho o alimaña que se arrastre por el suelo (por eso, mejor tener cuidado de no pisar ningún tipo de ser vivo en las inmediaciones de Teixido). O bien, un ser querido debe de apiadarse del difunto.

Según esta última modalidad, el familiar, amigo o amante tiene que dar varios golpes a la lápida del muerto y llamarle por su nombre (si está en una urna de cenizas pues quizás lo correcto es llevarlas consigo). ¿Está ya allí contigo? Bien. Ahora toca la segunda parte: la de ir con el difunto a San Andrés de Teixido. Hay que hablarle todo el rato, no vaya a despistarse. ¿Y si se va en autobús o tren? Pues hay que coger un billete para nuestro acompañante. No es coña. Hay gente que lo hace.

Rincones cercanos a San Andrés de Teixido

Cabo Ortigal
Cabo Ortigal. | Shutterstock

Como se ha dicho, San Andrés de Teixido está enclavado en un paraje natural excepcional y si se llega haciendo la peregrinación ya se verán muchos de los lugares de los alrededores. Aún así, hay algunos cercanos que el visitante no puede perderse. En primer lugar, los miradores: el de Chao de Monte o el de Os Carrís. También el de A Garita da Herbeira, que se eleva a más de 600 metros sobre el mar y a pie del mismo. Otro sitio de obligada visita es el cabo Ortegal, punto donde el mar Cantábrico y el océano Atlántico se juntan.

Por ser un lugar repleto de leyendas y de una belleza excepcional, por eso es nuestro Rincón del Finde

En San Andrés de Teixido se juntan la belleza y el misticismo del paisaje, dando el uno al otro aún más intensidad. Como se ha dicho, visitar este lugar es, según el Altísimo, un sitio por el que tarde o temprano pasaremos. Quizás sea mejor hacerlo ahora de vivos, sin vernos obligados a venir más tarde como lombrices o serpientes…