Viaje a la autenticidad de La Gomera

There’s no free meal (no existen comidas gratis) afirma un célebre dicho inglés. Por lo que para poder disfrutar de una isla única en el Atlántico Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad con una orografía y una vegetación asombrosas hay que salirse de lo habitual; no hace falta argumentar extensamente que aquello que está al alcance de cualquiera acaba por degradarse y perder su autenticidad. Y el secreto de que La Gomera mantenga sus características únicas es producto del aislamiento que le provoca una agreste orografía que no ha permitido la construcción de un aeropuerto internacional; obstáculo que en realidad resulta un aliciente adicional. pues el viaje implica volar hasta alguno de los dos aeropuertos de Tenerife y alquilar allí un coche con el que montar en uno de los numerosos ferrys que en alrededor de una horadepositan a viajeros y vehículo en el puerto de San Sebastián de la Gomera.

La alternativa es dirigirse a Los Cristianos en transporte público. En ambos casos no se tarda ni cuesta mucho más que uno de esos desplazamientos desde los aeropuertos de París y Londres a sus respectivas ciudades. Este traslado marítimo tiene el aliciente adicional de realizar algo mucho más infrecuente para casi todos: contemplar las maniobras para zarpar y arribar de puerto y pasar la corta travesía oteando el mar en busca de los delfines y ballenas que abundan en esas aguas y que a todos nos alegran la vista. Y para aquellos que se mareen fácilmente, disponen la opción de tomar un vuelo en el aeropuerto de Tenerife Norte que les lleva al pequeño aeródromo de La Gomera en solo media hora. Aquí se puede reservar el transporte.

Tours que no te puedes perder en La Gomera

El vuelo y la travesía ofrecen la oportunidad de documentarse acerca de cómo aprovechar la estancia en una isla con grandes singularidades. La primera ya la hemos apuntado: su agreste orografía. La Gomera es un laberinto de montañas, roques, barrancos y precipicios que conducen a tranquilas calas y playasEspacios que sobre la redondez del mapa aparentan ser cortos, pero que acaban por hacerse bastante más largos cuando se recorren; no solamente porque no se puede correr por sus estrechas carreteras, más bien porque hay tanto y tan original que contemplar, que no se llega a saber si lo más interesante es el trayecto hasta un punto de la isla o lo que se encuentra al llegar allí. Cada curva de la carretera depara una sorpresa. Es esta orografía retorcida, vertical, atestada de vegetación verde, verdísima, uno de sus atractivos; el Parque Nacional de Garajonay y ofrece la ocasión de pasarse muchos días recorriendo trayectos distintos y ascendiendo a las más diversas formaciones rocosas.

Abundancia de vida y color consecuencia de su peculiar clima; pues la isla suele estar protegida del sol tropical por nubes que preservan y refrescan el ambiente incluso en verano. Es por tanto aconsejable viajar a La Gomera con un chubasquero como compañeros del traje de baño y la toalla; no suele ser necesario llevar jersey a un destino de muy suaves temperaturas, pues incluso en invierno es raro que de noche baje el termómetro de los dieciocho grados. También se deben llevar unas zapatillas deportivas para andar cómodos por los senderos señalizados que surcan la isla; rutas que son atractivo principal de este destino, donde caminar o montar en bicicleta son placeres dominantes. Una vez arribados a la playa, cala o puerto deportivo de destino, hay muchos deportes náuticos entre los que elegir: buceo, vela ligera o de crucero, paddle surf o travesía en kayak son los más populares. También es posible montar en un barco de alquiler para ir a pescar o ver su costa; especialmente los célebres Órganos de Vallehermoso, imponentes estructuras rocosas de pitón sálico que desde el mar se asemejan a los tubos de unos órganos catedralicios.

La tremenda historia de La Gomera va en consonancia con su aspecto irreductible. La lucha entre guanches y peninsulares fue sangrienta y trágica, pereciendo en ella los líderes de ambos bandos: el caballero Peraza ‘El Joven’ y el caudillo Hautacuperche. También estuvo marcada por los amores entre grandes personajes, como el de la viuda Beatriz de Bobadilla y el navegante Cristóbal Colón (que desde San Sebastián de la Gomera partió hacia América). De estos y otros relatos hay abundantes testimonios que conocer. Desde la perspectiva etnográfica, muy interesante resulta asistir a una demostración de silbo gomeromedio de comunicación pastoril que ha pervivido hasta nuestros días a causa de las dificultades de comunicación entre los valles. Otro asunto a paladear apropiadamente es la gastronomía y los vinos locales; La Gomera fue desde su conquista una importante exportadora de alimentos: azúcar, patata, maíz, tomate, aguacate… que los cocineros locales combinan con la capturas cotidianas de los pescadores. Es por ello lo local, lo primigenio, el principal atractivo de La Gomera; un destino de descanso en el que hay mucho que conocer. Y para ampliar la información sugerimos visitar la web oficial de la isla.

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