La cuestión del turismo es la más candente respecto al COVID-19 en los últimos días. Ante la variedad de acciones que están tomando individualmente los ejecutivos europeos, la Unión Europea intentará recuperar el liderazgo a través de un plan coordinado para reactivar el sector que se presentará durante este miércoles. Algo que se antoja clave tras el miedo que ha surgido en las empresas turísticas ante la decisión de España de imponer una cuarentena de 14 días a todo viajero que llegue al país. No en vano, el negocio vacacional supone una décima parte del PIB comunitario y da trabajo a unos 27 millones de personas, según la propia UE.

Aunque ya hay planes de reactivación en marcha, como el Plan de Relanzamiento del Turismo en base a guías del Gobierno de Sánchez, la Unión Europea pretende un cambio de mentalidad. De esta forma, quiere que la frontera principal que se plantee sea la del Espacio Schengen. A la espera de conocer las medidas concretas, se ha desvelado que las acciones se centrarán en tres fases, progresivas y que se adaptarán según la presencia del coronavirus en cada territorio. Asimismo, se contempla un concepto de vacaciones más allá del verano, aunque incluya a este.



El intercambio «en tiempo real» de información o la coordinación sanitario son puntos fuertes en las propuestas de Bruselas que se liberarán durante este miércoles 13. Transmitir tranquilidad y confianza es otra baza que pretende jugar el ejecutivo comunitario. Se ha anticipado que no se contemplan medidas duras, como el confinamiento forzoso que llevará a cabo España. Al contrario, la creación de corredores limpios entre los estados miembros es una prioridad. Algo que cuadra con la oferta de vuelos internacionales por parte de diversas aerolíneas, empresas realmente afectadas por la crisis del COVID-19.

Miedo en el sector turístico español

La rama privada turística en España recibió con pesimismo la reapertura de la fronteras marítima y aéreas que anunció ayer el BOE. Lo que en principio parecía algo positivo resultó desalentador en combinación con la puesta en marcha de cuarentenas forzosas a gente que llegue del extranjero. Esto supone que el sector comparta las suspicacias respecto al asunto con Bruselas. Grupos como Exceltur, que han sido muy activos a la hora de colaborar con la administración central, apuntan a un posible trasvase de turistas. De este modo, el oriente del Mediterráneo podría ser un nuevo destino alternativo a Baleares y Canarias.

Las empresas vaticinan un verano muy duro, marzo ya fue su peor mes, pese al retorno del turismo Sol y playa de los años 70. El sector rural o las lunas de miel también cobran importancia. Por ello la acción de la UE, que podría atenuar la posición de Madrid, es muy esperada. De momento los acuerdos para crear corredores aéreos han quedado entre países. La llegada tardía de Bruselas podría potenciar esta tendencia. Así, de acuerdos bilaterales se pasaría a un entorno europeo completo. Si en España es el turismo nacional el salvador, en Europa se pretende que los sea el comunitario.