En unos días en que el sector turístico está dando a conocer los terribles datos del mes de marzo y se está elaborando un plan para reflotarlo, las playas se alzan de nuevo como puntos clave. La vuelta al turismo de Sol y playa nacional se prevé como la solución más probable junto al turismo rural. Por ello, diversos ayuntamientos están llevando a cabo propuestas que se adecuen cuanto antes al proceso de desescalada en que España está inmersa.

La sensación es de cierto caos ya que las ideas que están surgiendo lo hacen a nivel municipal. Por ejemplo, Lloret de Mar en Girona propone seguir una división de sus playas de Llorett y Fenals en sectores. Cada uno de ellos estará asociado a un tipo de grupo. De este modo, habrá un lugar exclusivo para ancianos, otro para familias que incluyan niños y otro para adultos en distintas combinaciones. En cada caso se prestará atención a factores distintos para que las medidas de distanciamiento y seguridad se cumplan. Esto, unido a una limitación de aforo y a un paquete formativo que incluye a restaurantes y hoteles, pretende salvar la temporada en el municipio catalán.



Por su parte en Sanxenxo, en Pontevedra, se piensa en dividir la playa de Silgar en cuadrículas. Espacios de tres por tres metros crearan una serie de celdas que harán que la distancia de dos metros entre grupos se cumpla. De este modo el ayuntamiento calcula que el aforo llegará a 2.340 personas repartidos en 700 segmentos. Contemplan la posibilidad de unir varias en caso de que asistan grupos grandes. Algo que facilita el hecho de que la delimitación espacial se haga con balizas y cuerdas, de forma que será totalmente modular. Cuatro accesos y zonas de servicios completan este plan en la localidad de Galicia.

Mientras tanto, la Junta de Andalucía trabaja para convencer al Gobierno de que sea en la fase 2 y no la 3 cuando se permita el uso turístico de las playas. El principal factor al que esperan son los estudios que dirimirán si el COVID-19 puede transmitirse a través del agua de piscinas y del mar. Una vez sabido esto, se pretende coordinar la reapertura respetando valores comunes como la distancia de dos metros, el control de acceso o la criba de arena diaria. A este respecto, la C.A. se reunirá con 61 representantes locales durante la semana para comunicar lo previsto.

Más allá de la campaña veraniega, ya se está viendo a gente en las playas españolas. Esta pseudoapertura se corresponde a las actividades contempladas por la fase 0 de la desescalada planteada por el Gobierno. Sin embargo, las interpretaciones al respecto están siendo variadas, como ocurre con los planes para el verano. Así, Valencia se permite nadar y la práctica de deportes naúticos con horarios restringidos. Alicante, lugar de famosas playas, sigue también está senda. Barcelona permite acceso limitado a surfistas. En cambio, Badalona deja pasear pero no hacer deportes de agua.