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3 días en la Hoya de Huesca, una comarca cautivadora y diversa

Ruta de 3 días por la Hoya de Huesca

Monumental, histórica y diversa, así es la Hoya de Huesca. Una de las comarcas más valoradas de la bella comunidad que es Aragón, que poco a poco ha logrado consolidarse como uno de los destinos más atractivos y queridos de la geografía española.

Con Huesca capital como núcleo central de la región, la Hoya de Huesca ocupa una superficie de 2.525 kilómetros cuadrados y tiene más de 65.000 habitantes. Tiene también, situada como está entre las sierras prepirenaicas y el valle del Ebro, paisajes muy diferentes entre sí, que dejan con la boca abierta, y una amplia oferta cultural. Así que el viaje que proponen estas líneas, que puede realizarse en tres días, tiene un carácter cautivador y promete una experiencia emocionante. Es para todos los públicos, además.

Día 1: las huellas del pasado

Catedral de Huesca
Catedral de Huesca. | Shutterstock

Es buena idea comenzar a descubrir la comarca por la que es su capital: Huesca. Con 50.000 habitantes, es una ciudad serena repleta de atractivos. Por ejemplo, su catedral. Tardó tres siglos en levantarse, pero hoy es el mayor ejemplo de estilo gótico de la zona. No hay que marcharse sin descubrir su retablo mayor, una obra maestra de la escultura renacentista.

Del gótico y el renacimiento toca ir al modernismo. El Casino de Huesca, construido en 1901, es el mejor ejemplo del mismo, un edificio que atrae a lugareños y turistas. También tiene cabida el románico aragonés, que tiene su ejemplo perfecto en la iglesia de San Pedro el Viejo, uno de los monumentos más visitados de la ciudad. Su bello claustro, que además acoge un panteón de reyes aragoneses, fue declarado Monumento Nacional en 1885. Se encuentra en un casco antiguo que debe pasearse con tranquilidad antes de abandonar la ciudad para lanzarse a descubrir la comarca en su totalidad.

Atención también a las murallas del siglo IX, muestra de que los árabes pasaron por el lugar. La Hoya de Huesca es, como ya se habrá advertido, una comarca histórica en la que es posible descubrir la estela que dejaron las diferentes culturas que la han poblado. A lo largo y ancho de la misma pueden encontrarse vestigios prehistóricos y también huellas romanas, sobre todo en forma de las típicas calzadas del Imperio.

Embalse de La Sotonera al atardecer
Embalse de La Sotonera al atardecer. | Shutterstock

Hay que recorrer una carretera mucho más actual para llegar al siguiente destino: la Alberca de Alboré, una laguna que forma parte del embalse de La Sotonera. Uno de los principales atractivos de la Hoya de Huesca son sus humedales, sus albercas y sus embalses, que dejan paisajes preciosos y tienen un gran valor ecológico. Merece la pena desviarse y detenerse para admirarlo.

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La siguiente parada podría conducir a la iglesia de Santiago de Agüero, un templo románico que fue declarado Monumento Nacional aun estando inacabado. La avalan siglos de historia y la cubre una monumental naturaleza que se siente aún más inmensa cuando se descubre uno de los tesoros naturales de la comarca: los mallos de Agüero. A poco más de media hora en coche, los ojos vuelven a sobresaltarse al detenerse frente a los mallos de Riglos, seguramente los más populares. Es, además, morada de una importante colonia de buitres leonados. Este capricho de la erosión impresiona a los viajeros y es un deleite para los decenas de escaladores que se atreven con sus paredes verticales.

Agüero y sus mallos
Agüero y sus mallos. | Shutterstock

Este primer día puede concluir con una visita al castillo de Loarre, un sueño románico. Está considerado por muchos expertos como el mejor conservado de Europa. Se encuentra en una posición privilegiada. De hecho, desde el llamado mirador de la reina se tienen espléndidas vistas de la sierra y los llanos que caracterizan la comarca. Pero no solo de vistas vive el castillo. Esta joya del románico construida en el siglo XI cuenta con varias edificaciones en fantástico estado de conservación y de gran belleza. Tanto es así que Ridley Scott lo escogió para rodar su aclamada película El reino de los cielos (2005). No es mala idea, una vez que el viajero se detiene a hacer noche en Bolea, descubrir este lugar también a través de la cámara del director.

Día 2: una joya única y la Ruta del Silencio

Interior de la Colegiata de Santa María la Mayor de Bolea
Interior de la Colegiata de Santa María la Mayor de Bolea. | Shutterstock

Hacer noche en Bolea es buena idea por dos razones. En primer lugar, porque así se descubrirá, al día siguiente y con calma, este pueblo de rica historia que se asienta sobre un promontorio, dominando el llano que se extiende alrededor. La segunda razón tiene que ver con su magnífica colegiata. La colegiata de Santa María la Mayor de Bolea es el monumento más emblemático del renacimiento aragonés. De este templo debe destacarse el retablo mayor, una impresionante obra que combina escultura y pintura. Estas últimas las realizó el conocido como Maestro de Bolea y han impresionado a curiosos desde hace siglos.

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Tras dejar Bolea, toca adentrarse en el silencio. Ese es el nombre que han recibido los distintos recorridos que aproximan al viajero a las ermitas rupestres de la Hoya de Huesca. La Ruta del Silencio permite que se recorran diferentes templos que se edificaron en época medieval a lo largo de las sierras prepirenaicas de la comarca, aprovechando las particularidades del terreno.

Precisamente desde Bolea parte una de las más transitadas: la que, en tres horas y media de trayecto, conduce a la ermita de San Cristóbal del Barranco. Este lugar es, además, un impresionante mirador desde el que se aprecian muy bien los detalles que caracterizan la región. Cerca de Bolea, en Aniés, cuelga de una de las peñas otro santuario rupestre de gran importancia: el de la Virgen de la Peña. Está situado en un enclave idílico con inmejorables vistas sobre la Hoya.

Ermita Virgen de la Peña
Ermita Virgen de la Peña. | Turismo Hoya de Huesca

Este segundo día puede estar dedicado, por tanto, a recorrer el sendero que más llame la atención del viajero. Un total de seis rutas que discurren por diferentes puntos permiten comprender el valor de estos eremitorios y también de la naturaleza que los rodea. Por mencionar otra de las espectaculares sendas, puede hablarse de la que parte desde el embalse de Vadiello hasta la ermita de San Cosme y San Damián, ya en el parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Es una alternativa para todos los públicos y acerca de otra manera a los mallos de Ligüerri. Lo cierto es que, se elija la que se elija, la experiencia será positiva, porque las ermitas de la Ruta del Silencio fusionan patrimonio, tradición y cultura.

Hay que estar, además, atento a otro tipo de vestigios que recuerdan la historia del lugar. Por ejemplo, los pozos de hielo y nieve, donde se almacenaban las precipitaciones para su posterior utilización, o las bodegas subterráneas. De origen antiguo, se excavaban en los cerros de los núcleos de población. Ya se ha dicho: hablar de la Hoya de Huesca es hablar de historia.

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Día 3: un impresionante Parque Natural

Impresionante paisaje del arque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara
Impresionante paisaje del arque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. | Shutterstock

El tercer día en la Hoya de Huesca puede y debe reservarse para descubrir todos los rincones posibles del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Este lugar está repleto de contrastes. Por eso es posible ascender hasta los 2.077 metros con los que se eleva el Tozal de Guara y también descubrir profundas simas, como la Grallera Alta, que desciende hasta los 280 metros de profundidad.

En este parque natural hay barrancos, cañones y gargantas. Cabe resaltar que son cuatro los ríos que condicionan el terreno: Flumen, Calcón, Formiga o Guatizalema. Gracias a lo anterior es posible practicar diversas actividades deportivas, desde barranquismo hasta escalada. Es, además, uno de los pocos lugares del continente en los que se puede observar al quebrantahuesos, rapaz hoy en peligro de extinción. Otro enclave especial, casi escondido, es el embalse de Vadiello, con mallos sobrevolados por rapaces y con numerosos senderos para disfrutar del silencio y la tranquilidad. De camino a Vadiello, la atalaya medieval de Santa Eulalia la Mayor es un espectacular mirador sobre toda la Sierra y el llano.

Siempre es buena idea visitar también la iglesia de San Miguel de Foces, un templo célebre por las pinturas murales de su interior. Lo mandó construir Ximeno de Foces a mediados del siglo XIII como panteón familiar. Se encuentra al sur de este impresionante parque natural y forma parte de la red de iglesias fantásticas que guarda la Hoya de Huesca.

La Hoya de Huesca, una comarca que gustará a todos

Castillo de Loarre, otro de los grandes atractivos de la Hoya de Huesca
Castillo de Loarre, otro de los grandes atractivos de la Hoya de Huesca. | Shutterstock

Por su enorme variedad, su dilatada historia y los muchos atractivos culturales y naturales que encierra, la Hoya de Huesca es una comarca perfecta para todo tipo de viajero. Para recorrer en familia, entre amigos, en pareja o en soledad. No faltará la amabilidad aragonesa para hacer más enriquecedor el viaje y seguro que no hace falta tampoco recordar la excelencia de su gastronomía. En primavera, en verano, en otoño y también en invierno, pues las temperaturas extremas respetan la zona, la Hoya de Huesca es un destino ideal para desconectar, relajarse y disfrutar.

Artículo realizado en colaboración con Turismo Hoya de Huesca.