La Pedriza: la escalada de adherencia más difícil del mundo está en Madrid

Son las 10 de la mañana de un domingo cualquiera. Hace mucho sol. El acceso al parking de Canto Cochino está ya imposible a estas horas. Pero no dejan de venir coches. Los madrileños buscan salir de la ciudad. Ha sido una semana dura, como muchas, y solo quieren encontrar en este rincón de la vertiente sur de la sierra de Guadarrama, La Pedriza, un lugar donde perderse unas horas. Andar, tomar un bocadillo en mitad del sendero, jugar con los críos, soltar a sus perros… Con suerte, avistar alguna cabra montesa. 

De entre estos visitantes ocasionales, puntuales o asiduos de La Pedriza, algunos serán escaladores. Otros, ni siquiera sabrán que este enclave del municipio de Manzanares El Real goza de fama no solo nacional, sino también internacional, por sus vías de adherencia, un tipo de escalada que se practica fundamentalmente con los pies. Toda la vida viniendo aquí a despejarse para averiguar ahora curiosidades como esta. No hay día que uno se acueste sin aprender algo nuevo.

La Pedriza de Madrid

La Pedriza de Madrid | Shutterstock

La escalada de adherencia

De entre los atractivos de España uno de los más desconocidos es el de su gran variedad de paredes para escalar. Este hecho no pasa desapercibido, por supuesto, para aquellos que practican el deporte. De hecho, la escaladora tres veces campeona del mundo Catherine Destivelle (1960, Orán) menciona en su libro ¿Quieres escalar? numerosas vías de nuestro país.

Algunas de las zonas más conocidas para la tarea son el macizo de Montserrat en Barcelona, cuyas vías fueron el inicio de muchos pioneros españoles; las paredes de basalto de las Islas Canarias; la sierra de Albarracín en Teruel, con algunos de los mejores bloques del sur de Europa; y, por supuesto, La Pedriza, donde la escalada de adherencia es la estrella.

Pero, ¿qué es la escalada de adherencia? Este deporte cuenta con diferentes modalidades. Un escalador puede optar por utilizar artilugios para ayudarse a subir -escalada artificial-, montar sus propios seguros -escalada clásica- o utilizar los ya dispuestos en las paredes por otras personas -escalada deportiva-. Incluso hay una modalidad en la que el deportista sube sin ningún tipo de protección o seguro conocida como solo integral. 

La escalada de adherencia es aquella en la que el atleta se ayuda sobre todo de sus pies, que deben adherirse -valga la redundancia- a la roca todo lo posible. En esta modalidad las paredes no suelen estar totalmente verticales, lo que no significa que sean más fáciles, pues no hay apenas agarres a los que aferrarse con las manos. El escalador debe confiar totalmente en sus pies de gato. 

Escalador suspendido de una pared

Un escalador suspendido de una pared en La Pedriza | Shutterstock

Escalar en La Pedriza

Antes de que los dinosaurios caminaran sobre la Tierra, el batolito de La pedriza ya se erguía sobre el que, millones de años después, sería el municipio de Manzanares El Real. En 1992  la UNESCO lo declaró como Reserva de la Biosfera y en 2013 fue incluido en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. La Pedriza dispone de 3.200 hectáreas y sus riscos y picos se extienden por su orografía hasta culminar en el más alto de ellos: Las Torres, con 2.029 metros de altura.

Entre estos riscos y picos más de 2.000 vías de escalada se abren camino en el granito. Placas, fisuras, paredes, muros y bloques -este último otro tipo de escalada que se ejecuta a baja altura y sin cuerda, conocida como boulder- forman la delicia de escaladores que vienen de parte de toda la península, e incluso del mundo, para medirse con los sectores de El Yelmo, Cancho de los Brezos, El Pájaro, La Tortuga, etc. -la oferta es cuantiosa-. En los ascensos de adherencia la técnica es fundamental. Fiarse del pie de gato crucial. 

La fauna y la flora, aunque parezca imposible, también consiguen hacerse camino en esta rocosa orografía. En primavera las jaras y el brezo cubren de colores el suelo sobre el que las paredes se yerguen. A medida que el escalador avanza por la roca, las plantas que sobreviven asoman sus ramas de entre las grietas

Son las 10 de la mañana de un domingo cualquiera. Una escaladora asciende por una pared del sector de Cancho de los Brezos. Hace rato que ha llegado junto a sus compañeros. Un ave de considerable tamaño la sobrevuela no demasiado lejos. Podría ser un águila real, un milano o un ratonero. Pero está segura de que es un buitre. Negro o leonado. Desde las alturas contempla el paisaje de La Pedriza. Algunas cabras montesas saltan de roca en roca. Para algunas es muy fácil.

Cabras montesas en La Pedriza

Tres cabras montesas en La Pedriza | Shutterstock