Repartidos de Navarra a Girona, los Pirineos suponen la frontera entre España y Francia. Sin embargo, también son uno de los entornos más impresionantes del país. Sus altos picos y valles protagonizan paisajes que quitan el aliento. Desde los pies hasta sus máximas alturas, sus distintos macizos despliegan muestras de naturaleza perfectas para el montañismo, el senderismo y el turismo activo. Rincones para perderse y que acogen algunos de los parajes más aislados que se pueden encontrar. Repasamos los más espectaculares.

Pico del Aneto y la Maladeta

Pico del Aneto y la Maladeta. | Shutterstock

Monte Perdido

Este macizo pone nombre a uno de los parques naturales más conocidos de España: Ordesa y Monte Perdido. La susodicha montaña es la más alta, con 3.355 metros. De hecho, es el tercero en altura de todo el Pirineo. También conocido como As Tres Serols, cuenta con otras cotas enormes como el Añisclo y Cilindro. Ambos son parte de los más de 20 tresmiles que pueblan este sector pirenaico. El propio Monte Perdido es un destino ideal para los montañeros poco expertos, siempre que el tiempo acompañe. Cascadas como la Cola de Caballo o pueblos como Fanlo, Bielsa y Torla completan un entorno de primera.

Monte Perdido desde el circo de Soaso

Monte Perdido desde el circo de Soaso. | Shutterstock



Balaitus-Infiernos

Los Infiernos en Huesca

Los Infiernos en Huesca. | Shutterstock

Repartido entre España y Francia el macizo de Balaitus e Infiernos destaca por sus circos glaciares. En su vertiente española sobresalen el ibón de Tebarray o de Campo Plano. Entre collados y pura montaña se despliegan también fantásticos embalses, por ejemplo el de Bachimaña o Respomuso. En la parte baja está el de Lanuza, en Sallent de Gállego, que da paso a un profundo valle. Cerca quedan FormigalPanticosa, por lo que se trata de un destino muy polivalente, perfecto para amantes del esquí. Respecto a cimas, tanto el Pico de los Infiernos como Balaitus son extraordinarios, este último entre los más altos de la cordillera.

Maladeta

Macizo de la Maladeta en verano

Macizo de la Maladeta en verano. | Shutterstock

El Pirineo aragonés contiene el macizo más alto de todo el complejo, pegado ya a Lleida. Ubicado en el centro, el de la Maladeta tiene sus cota más extraordinaria, el Aneto. Le escoltan otras montañas como la propia Maladeta, el Pico Maldito o la Punta de Astorg están en el top 10 pirenaico. En todo caso, la gama de tresmiles es la más variada de toda la cordillera. Uno de los hitos favoritos del territorio es la parte alta del valle de Benasque. Mientras tanto, ibones como el de Cregüeña son también extraordinarios.

Posets

Macizo de Posets Pirineos

Macizo de Posets. | Shutterstock

El macizo de Posets forma junto al de Madaleta un precioso parque natural. Al oeste del valle de Benasque, destaca también por sus alturas máximas. Sin ir más lejos, el pico de Posets solo queda por detrás del Aneto. La cresta de las Espadas también se ubica entre las diez que más suben. Una miríada de pequeños lagos de origen glacial se dispersa por esta zona de Huesca. Aunque como se ha visto los hay en otras, esta es una de las mejores para disfrutarlos.

Puigmal y Vall de Núria

Vall de Núria en el entorno de Puigmal

Vall de Núria en el entorno de Puigmal. | Shutterstock

La montaña gerundense es de sobra conocida por espacios como La Garrotxa, el Prepirineo de Cadí-Moixeró o Puigsacalm. Sin embargo, tiene multitud de lugares interesantes puramente del Pirineo. El macizo de Puigmal y el Vall de Núria son uno de los principales ejemplos, perfecto para el turismo activo. Altos picos como el homónimo al complejo se combinan con el coqueto legado cultural del valle. Su basílica-santuario, la Cova de Sant Gil, el mirador de la Creu d’en Riba, el puente dels Tres Molins…

Besiberri

Embalse de Cavallers y Besiberri

Embalse de Cavallers y Besiberri. | Shutterstock

Comaloforno y los tres Besiberris son las cotas más destacadas de este macizo ubicado en el este de Lleida, cerca de Huesca. Forma parte de la Alta Ribagorza y comparte características con el resto de macizos pirenaicos. Así, en cuanto a embalses el de Cavallers es quizá el más bonito. Estos entornos acuáticos también resaltan en las inmediaciones, por ejemplo en el Parque Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. Tampoco lejos queda Bohí, con su espléndido románico.

Montcalm-Pica d’Estats

Macizo d'Estats Pirineos

Macizo d’Estats. | Shutterstock

No hace falta salir de la bonita provincia de Lleida para contemplar el siguiente macizo de los Pirineos. Se halla en el Parque Natural de l’Alt Pirineu y posee la montaña más alta de toda Cataluña. Se trata de la Pica d’Estats, nombre del pico y del conjunto dominado en Francia por el Montcalm. Enormes moles resaltan en un ambiente montañés, fronterizo, aislado y con poca población. Hasta ocho tresmiles se pueden ascender. Localidades como Tavascan también resultan muy interesantes y cercanas.

Larra-Belagua

Macizo de Larra-Besagua y pico Anie

Macizo de Larra-Besagua y pico Anie. | Shutterstock

Sin alcanzar la altura de otros macizos, Larra-Belagua es un entorno igualmente idílico. Con buenos accesos desde Isaba, es el representante de Navarra en esta lista. Las laderas de sus montañas están recubiertas de densos bosques, uno de los cuales es Patrimonio de la Humanidad. Se trata del hayedo de Aztaparreta, reconocido junto a otros como el de Tejera Negra o Montejo por la UNESCO. El valle de Belagua es uno de los más bonitos de España y todo el complejo da inicio al del Roncal, también entre los más destacados del país. Por ello, es una zona especialmente recomendada para practicar el senderismo.

Bisaurín

Macizo de Bisaurín en los Pirineos

Macizo de Bisaurín. | Shutterstock

Para concluir queda un macizo perteneciente al Parque Natural de los Valles Occidentales, de vuelta en Huesca. Cuenta con una posición privilegiada entre dos valles de excepción: el de Hecho y el de Aragüés. Asimismo, al lado en el este tiene a Candanchú y Canfranc, con su destacada estación internacional. Al sur se despliega el Camino de Santiago Aragonés, que pasa por Jaca y al que pone fondo. Fanlo también queda a tiro de piedra, por lo que Bisaurín compone un enclave con muchas posibilidades turísticas.