La despoblación rural es un problema que viene de largo pero que ha saltado a la palestra de forma efectiva no hace mucho. Un proceso que lleva atacando amplias zonas de España, muchas de ellas antiquísimas, desde los 60 y 70. Estos lugares despoblados españoles sobreviven con densidades de población pequeñas y poblaciones envejecidas por encima de la media. Comarcas y territorios que guardan bellos hitos y parajes, que merecen ser descubiertos. Esta pequeña selección presenta algunos de los más destacados.

Tierras Altas de Soria (2 hab./km²)

San Pedro Manrique

San Pedro Manrique. | Wikimedia

Desde los años 60 esta comarca soriana ha visto reducirse su población en un 85 por ciento. De casi 10.000 habitantes pasó a tener solo unos 1.500 actualmente. San Pedro Manrique es su cabecera y el único municipio con más de 200 vecinos, en concreto 620. Entre los muchos núcleos que salpimentan esta zona pegada a La Rioja hay muchos despoblados. Se entremezclan con acebales y paisajes serranos en los que en cada kilómetro cuadrado apenas hay dos personas.

Como es habitual en estos territorios, el invierno es la época más dura y el verano supone un incremento poblacional temporal, con los emigrantes que regresan por vacaciones. Por ejemplo, son famosos los saltos de fuego durante las fiestas típicas de San Juan en San Pedro Manrique. Históricamente esta comarca ha estado muy atada a la trashumancia, como tierra de paso, y al sector de la agricultura. Sin embargo, su situación aislada y entorno crudo ha llevado a su despoblación.



Los Montes Universales (1,63 hab./km²)

Iglesia de Santiago en Guadalaviar

Iglesia de Santiago en Guadalaviar. | Wikimedia

Esta zona que se haya entre tres provincias ha saltado a la fama por una de las más despobladas de Europa. Por ello se la ha llamado la Laponia española, apodo que comparte con la Serranía Celtibérica, de la que forma parte. Esta última es una amalgama territorial que se caracteriza por los entornos serranos y los problemas de despoblación que sufre. Los Montes Universales tienen una densidad de población menor a la de la región escandinava incluso. Una de las razones es que los núcleos poblacionales quedan lejos unos de otros. Asimismo, la posición de encrucijada no ayuda a que haya acciones conjuntas, al depender de múltiples administraciones.

En lo natural, destaca el nacimiento del río Guadalaviar, que se transformará en el Turia a su llegada a Valencia. Los paisajes quedan marcados por formaciones calizas amplias. Esto genera una sensación todavía más grande de desolación y aislamiento. Al tiempo, hace que el lugar sea perfecto para actividades de turismo activo como el senderismo. En todo caso, el silencio es lo que domina estos altiplanos entre Cuenca, Teruel y Guadalajara.

Campo de Daroca (5,80 hab./km²)

Daroca León

Daroca. | Shutterstock

Bien conectado con la A-2 el Campo de Daroca no llega a los seis habitantes por km². Zona de paso entre Zaragoza y el centro, cercana a Cariñena o Calatayud, su cabeza es la que aporta la mayor parte de la población. Daroca fue un espectacular enclave medieval que todavía conserva parte de sus fortificaciones. Junto a su basílica de Santa María o el conducto de aguas como La Mina es su mayor atractivo. Sin embargo, el resto del territorio languidece de forma notoria.

Zona esencialmente llana, la segunda localidad que más llama la atención en el Campo de Daroca es Gallocanta. No en vano, posee una gran laguna de agua salada que se encuentra entre las mayores de Europa. Gracias a ello se convierte en un foco de atención natural de primer nivel. La ausencia de peces crea un ecosistema realmente curioso en el que las aves son las grandes protagonistas. También abundan mamíferos y anfibios, protegidos por la declaración del lugar como reserva natural.

La Carballeda (3,61 hab./km²)

San Bartolomé en Fresno de la Carballeda municipio de Mombuey

San Bartolomé en Fresno de la Carballeda. | Wikimedia

Conocer esta despoblada zona española es fácil gracias a que esta muy bien conectada, como en el caso anterior. De hecho, por ella pasa la Vía Sanabresa, variante del Camino de Santiago de La Vía de la Plata. De esta forma los peregrinos pueden ver en primera mano la belleza natural de esta región zamorana, pero también lo vacíos que se encuentran sus pueblos. Entre montes y zonas boscosas impresionantes, bañadas por el Tera o el Río Negro, se disgregan los paisajes carballeses.

Esta comarca se halla a medio camino entre Sanabria, con Puebla y su lago a la cabeza, y los valles de Benavente. Fronteriza, combina zonas de montaña con otras bajas. Mombuey es su población más destacada, aunque la población se encuentra relativamente repartida en pequeños municipios. Todos ellos apenas sobrepasaban los 2.800 vecinos en 2018, para dar una densidad de 3,61 por kilómetro cuadrado. Los robles, llamados carbayus/carballos, son los árboles que dan pie al topónimo. La virgen patrona de la comarca se halla en Rionegro del Puente, que cuenta con una excepcional iglesia.

Alto Tajo y Señorío de Molina (2,3 hab./km²)

Peralejos de las Truchas, uno de los pueblos más bonitos de Guadalajara

Peralejos de las Truchas, en el Señorío de Molina y el Alto Tajo. | El ayuntamiento del lugar

La provincia de Guadalajara es una tierra de contrastes. Por un lado las zonas cercanas a Madrid prosperan de forma realtiva gracias a una industria que sin embargo languidece. Por otro, el resto sufre las consecuencias de la despoblación desde hace décadas con excepciones contadas. Buen ejemplo de ello es el Señorío de Molina y el Alto Tajo. Esta comarca limítrofe con Aragón y Cuenca está compuesta por profundos valles y zonas de monte aislado, recortada por el río más largo de España. Como ocurrió con las Tierras Altas de Soria, la comparación con inicios de siglo deja un saldo de una caída del 80 por ciento en la población.

A nivel natural el Parque Natural del Alto Tajo es su mejor valor. Al tiempo el espectacular paisaje que genera supone grandes dificultades comunicativas. Cerca de los Montes Universales y camino de Daroca, es parte de una de las zonas más afectadas por la despoblación de España. Mientras tanto Molina de Aragón guarda un porte señorial gracias a su castillo medieval y demás monumentos. Su tamaño hace que sea el principal punto neurálgico del territorio y sus alrededores.

Villa de Maderuelo (1,05 hab./Km²)

Maderuelo

Maderuelo. | Wikimedia

Durante el medievo se organizaron los lugares conquistados a los árabes por parte de los cristianos de diversas formas. En la frontera castellana una de ellas fue la creación de Comunidades de Villa y Tierra. Entre ellas se encuentra la de Maderuelo, junto a las Hoces del Río Riaza. El embalse de Linares pone fondo al municipio de Segovia que encabeza esta centenaria asociación de localidades. Tal población es un ejemplo paradigmático de las que componen la entidad. Un entorno precioso pero muy extenso en el que cada municipio tiene demasiado terreno que cubrir.

La Cabrera (3,9 hab./km²)

Nogar en La Cabera

Nogar en La Cabera . | Shutterstock

La comarca de La Cabrera es parte de otra zona negra de la despoblación, en León, cerca de La Carballeda y la de Viana en Ourense. En este caso se trata de un entorno muy montañoso que justifica hasta cierto punto las dificultades habitacionales. Sin embargo, el declive del sector rural ha hecho que se vea todavía más afectada. No llega a cuatro habitantes por kilómetro cuadrado. Eso sí, es un entorno turístico de primera, con el potencial económico que esto puede tener.

Por ejemplo, el lago de la Baña es todo un espectáculo natural. Los bosques son abundantes, así como los ya mencionados desniveles. Esto hace que el senderismo sea una alternativa de turismo activo de primera para conocer La Cabrera. Además, sus montes dan pie a manantiales y cascadas muy vistosas. Además son habituales los animales que dan nombre a la comarca, las cabras montesas, conocidas por su agilidad y mal carácter.

Comarca de Viana (7,9 hab./km²)

Serra Seca

Serra Seca. | Galicia

No hay que moverse demasiado para alcanzar el siguiente territorio en este repaso a la despoblación en España. Está en Ourense, en una tierra conocida por sus montes y su licor de hierbas. A Gudiña es una de las poblaciones más conocidas de esta comarca. Un centro de referencia que, junto a otros pocos, se diferencia del resto de la zona. Como la Carballeda, se ve atravesada por la Vía de la Plata en su variante sanabresa. Los amplísimos valles se surcan desde inmensos montes en los que proliferan embalses. La Serra Seca es un buen ejemplo de estos alucinantes parajes en los que abundan las Vendas, pequeñas aldeas en las que el tiempo pareció haberse parado hace décadas. En todo caso, O Invernadeiro es su mayor atractivo natural.

Comarca de La Moraña o Arévalo (15 hab./km²)

La Moraña

La Moraña. | Diputación de Ávila

La amplitud de esta lleva a confusión. 15 habitantes por kilómetro cuadrado es un dato bajo pero que sobresale en la lista. Sin embargo, dejando fuera a Arévalo el dato baja a diez. En la mayoría de las poblaciones, menores de 100 vecinos en muchos casos, no llega a seis. La despoblación está inserta en el alma de La Moraña. Ya se vio desierta en la época de los árabes. Ocupa parte del norte de Ávila, provincia que se halla entre las grandes afectadas del declive rural. El caso es desde hace décadas esta comarca es famosa por los despoblados que posee. Antiguos núcleos que acabaron desiertos por la causa que fuera. Los cultivos son habituales en sus llanos parajes. Entre rios y suaves desniveles se puede descubrir una región de contenida belleza en la que transitar entre restos del pasado.

 


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