El Gobierno de Sánchez estableció este martes una primera aproximación para el retorno del turismo. José Luis Ábalos, titular de la cartera de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, señaló que el fin del Estado de Alarma será el punto de inflexión. Se trata de un programa todavía en definición pero que se plantea por etapas. Como una suerte de desescalada aplicada al negocio vacacional, intentará salvar la campaña veraniega. Algo clave después de los malos datos de marzo en hostelería y las malas previsiones de consumo para el estío.

Siguiendo la lógica del fin del confinamiento por fases, el primer segmento que se fomentará será el turismo nacional. Algo anticipado ya el pasado domingo por la ministra de Hacienda. También por expertos, que auguraron la vuelta del turismo tipo años 70 y la preponderancia del rural al inicio de la desescalada. De esta forma, la proximidad seguirá siendo un elemento prioritario. Para asegurar «experiencias turísticas sanas» el ministro anunció que ya existe un grupo de trabajo. A este respecto, el Instituto de Calidad Turística ya publicó guías para que negocios vacacionales funcionen con la higiene necesaria.



Por lo que toca a los turistas de fuera de España, Ábalos apuntó que se permitirá el ingreso de extranjeros solo cuando se reactive la movilidad «entre provincias». Hacerlo antes, argumentó, no cuadraría con las medidas de confinamiento que siguen en rigor durante las fases de desescalada. La polémica decisión de obligar a cualquier persona que venga de otro país a estar 14 días de cuarentena, imitada por Reino Unido, también fue abordada. Una vez concluya el Estado de Alarma se suprimirá. Tampoco obligarán a las aerolíneas a reducir asientos.

Las islas Canarias y Baleares sevirán como punta de lanza del Plan de Relanzamiento del Turismo. Su mejor estado frente a la COVID-19 y su gran fuerza turística hacen que sean aptas para crear corredores sanitarios con el exterior. De este modo, algunas ínsulas podrían comenzar a recibir turistas antes que el resto de territorios.

Mientras tanto, instituciones superiores e inferiores siguen trabajando en soluciones para que haya vacaciones. Por ejemplo, Alemania ha matizado su postura y contempla que sus ciudadanos viajen a destinos habituales. Para ello está planteando una serie de reuniones con los diez países a los que más van. Eslovenia ha declarado superada la crisis y se prepara para recibir a vecinos. Italia, por su parte, pretende adelantarse casi un mes a España en la apertura turística. En el plano de las autonomías y municipios, las ideas para reabrir las playas siguen desarrollándose. De esta forma, Galicia plantea que haya que pedir cita para plantar la sombrilla. Este verano va a ser muy diferente.