Ante las ligeras medidas de apertura del confinamiento, como permitir salir con niños o la posibilidad de caza controlada, comienzan a florecer las opiniones de expertos sobre cómo serán las próximas vacaciones. En este sentido se ha expresado la UOC (Universitat Oberta de Catalunya), con sede en Barcelona y uno de los máximos referentes de la educación a distancia en España. Joan Miquel Gomis y Pablo Díaz, director del programa de Turismo y profesor de dicha materia de la institución, han declarado a EFE expertos que el modelo de turismo de este verano podría retrotraer al de los años 70.

A destinos cercanos, en familia y moviéndose en coche. Estos tres elementos son los que señalan los expertos de la UOC como claves para la próxima campaña que se moverá hacia el final del verano. Una forma de turismo que Díaz señalaba como eclipsada por los destinos globales y exóticos. Dado que «el turismo ha sido uno de los principales transmisores del virus», vaticina que posiblemente haya un movimiento de respuesta en el sector. «La idea es que la conciencia de salubridad e higiene contra las enfermedades derive en una conciencia a favor de la sostenibilidad«, apunta.



Gomis apoya esta línea de pensamiento derivada de la traumática situación de confinamiento. Según el experto en turismo, las alternativas de viaje cercanas y conocidas «dan más confianza y sensación de control». Por ello señala que la elección de las mismas, que favorece al sector rural que sirve de punta de lanza en la desescalada, llegará con naturalidad. El clásico Sol y playa o volver al estío en el pueblo, clásicos del turismo de los 70, se erigen como buenas alternativas tras la cuarentena.

A este respecto, el segmento que más sufrirá las consecuencias del COVID-19 según el director del programa de turismo de la UOC serán las aerolíneas. Los avisos de Alemania y otros países centroeuropeos para no ir al sur refuerzan esta visión.

Sea como fuere, ambos expertos aseveran que el conjunto del tejido turístico se verá resentido severamente en este 2020, pese a datos positivos como el aumento de reservas en casas rurales. Una cuestión que según Gomis y Díaz no debería afectar en exceso a los precios de estancias y servicios. La razón que aportan es que la hostelería en general deberá adaptarse a unas condiciones de mercado excepcionales para poder rentabilizar al máximo las limitadas opciones de ingresos que les ha dejado la crisis del coronavirus.