El Parque Natural de La Albufera, situado en la provincia de Valencia, en la Comunidad Valenciana posee un innegable valor ecológico. Cada año, esta laguna costera de poca profundidad, ofrece refugio a aves migratorias muchas de las cuales se encuentran en peligro de extinción. Pero más allá de esto, La Albufera posee una interesante y relativamente desconocida faceta cultural. Un entorno perfectamente comunicado que combina tradiciones antiquísimas con naturaleza a tiro de piedra de la capital del Turia.

Las barracas de pescadores

Barraca de pescadores en La Albufera

Barraca de pescadores en La Albufera. | ShutterStock

Las barracas de pescadores de La Albufera son viviendas de patrimonio rural protegido de la zona del Levante y la típica construcción de la zona. Situadas en las orillas de los canales, se trata de viviendas de planta rectangular y cubierta triangular. Con accesos de punta a punta de la construcción, disponen de varios dormitorios, comedor, cocina y almacén. Los materiales de construcción son los habituales de la zona. Entre ellos se hallan cañas, barro, juncos y carrizos. Sus llamativas cubiertas se realizan gracias a la especie autóctona llamada «borró». Con un tejado a dos aguas servía tanto de vivienda como de almacén, hoy en día se encuentran tanto “las modernas” como las más antiguas.

El origen de la paella

Paella valenciana

Paella valenciana. | ShutterStock

El auténtico origen de la paella valenciana no pasa por el uso de la panceta, la salchicha, los mejillones o las gambas. De hecho, cualquier valenciano de pro dirá que la paella solo consta de diez ingredientes, el aceite, el pollo, el conejo, la judía verde, el garrofó o las alubias, el tomate, el agua, la sal, el azafrán y el arroz. Aunque se debe de tener en cuenta que estos no serían precisamente los ingredientes que los labriegos y pescadores de La Albufera tendrían más a mano.

Varios estudios hablan del uso de la anguila y de la rata del marjal o de La Albufera en las paellas primigenias. Es evidente que ese roedor es una especie mucho más cercana al conejo que a una rata de ciudad. Asimismo, constata el origen asociado a la subsistencia de lo que hoy es una delicia. En cualquier caso, es algo mucho más adecuado que el chorizo o hamburguesas con las que «elaboran» este plato en Estados Unidos o Inglaterra.



La pesca de la anguila

All i pebre de anguila

All i pebre de anguila. | ShutterStock

La anguila, clara protagonista de uno de los platos más conocidos y respetados de la Comunidad Valenciana, l´all i pebre, es muy abundante en La Albufera. Esta delicia es una de las tradiciones culinarias locales más antiguas. A base de anguila y patata, era un manjar de pescadores. Pueblos como El Palmar o Catarroja se enorgullecen de ser capitales en su elaboración. Hoy en día la pesca de la anguila la realizan personas mayores y solo entre una y dos veces al año ya que se trata de una especie claramente amenazada.

La pesca de la anguila se realiza gracias al redolí o calades, un arte de red ubicada en determinados lugares fijos en las orillas este y sudeste. Hay diferentes tipos de redolins y eso depende del lugar donde se ubiquen, distinguiendo aquellos de canales, lagos o marjales. Se trata de unos paños de red sostenidos por estacas y cañas que forman un arco en torno a la gola, en cuyo centro se apareja una especie de trampa a modo de cilindro donde queda atrapada la anguila.

El cultivo del arroz

Arrozales de La Albufera

Arrozales de La Albufera. | ShutterStock

El cultivo del arroz es el elemento clave en la cultura de Valencia. Dura de 5 a 6 meses y su ciclo se inicia en mayo en los campos que rodean a La Albufera. El riego se produce mediante acequias, exclusas y motores que se encargan de asegurar que nunca se quede sin agua. Se tiene conocimiento de su producción desde el siglo XV y se cree que los árabes ya lo cultivaban. De hecho, habrían sido ellos quienes iniciaron los primeros sistemas de regadío y acequias. Con la toma cristiana del lugar se produjo un parón y no se volvió a reactivar el cultivo hasta el siglo XVIII.

Embarcaciones de vela latina y a perxa

Tradicional vela latina albufera

Tradicional vela latina. | ShutterStock

La vela latina es una de las formas tradicionales de navegación del Mediterráneo y está especialmente presente en la zona de La Albufera. El bajo calado de las naves ayudaba a transitar las aguas bajas típicas del lugar. Antiguamente se trataba de un medio de transporte habitual vinculado a la explotación de la pesca y la agricultura. Hoy en día, en cambio, se relaciona con formas de ocio asociadas al ámbito cultural y lúdico. En cualquier caso, ha quedado vinculada a la imaginería del pueblo valenciano. Hoy en día este tipo de técnicas está siendo muy reconocida y tiene un valor sentimental para mucha gente.

Barco usando la técnica de la perxa

Barco usando la técnica de la perxa. | ShutterStock

La barca a perxa es otra de las modalidades más tradicionales de navegar por La Albufera, muy abundante antes de que apareciera el motor de explosión. En este caso, se trata de un palo de más de tres metros de longitud acabado en un tenedor de dos puntas y que se utiliza para propulsar la embarcación. Las embarcaciones que utilizaban este sistema, las denominadas albuferencs, o pontonas en el Delta de l’Ebre, eran utilizadas para la caza y pesca y el sistema permitía que navegaran sin realizar ruido y acercarse a lugares de acceso complicado.

Este tipo de sistemas se están recuperando hoy en día e incluso se celebran concursos de a perxa y de vela latina en la localidad de Catarroja. Habitantes de esta población o de otras como Silla y El Palmar quieren que esta tradición siga viva y que se reconozca su importante papel y no se olvide su valor como tradición ancestral.

La perellonà

El Perelló, La Albufera

El Perelló, La Albufera. | ShutterStock

La perellonà es la inundación invernal de los campos de arroz en la zona inmediata a La Albufera, en el tancat. En ese momento el lago recupera la extensión que tenía en el siglo XVIII, ya que se cierran las compuertas de las golas que comunican La Albufera con el mar. Entre ellas también la de la población de El Perelló y de ahí su nombre. Esta inundación favorece la existencia de diversos hábitats en los que las aves encuentran su alimento y refugio durante su descanso en invierno.

Cabe recordar que el origen de La Albufera se encuentra en un golfo marino de hace miles de años. Hito entre los ríos Turia y Xùquer, quedo aislado y rellenado por los aportes de ambos cursos. En ese momento se creó la laguna que al cabo del tiempo dio lugar a un marjal, cuyo uso no fue más allá de la pesca. No fue hasta el siglo XV en el que se empezó a utilizar la laguna para el cultivo del arroz. Esto produjo cambios como la dulcificación del sistema palustre y un aterramiento del marjal. Actualmente el agua de mar pasa a través de varias golas y canales artificiales controlados por compuertas para garantizar que el agua llega en las mejores condiciones.

Nit de les rates penades, aliados en la noche

Murciélago

Murciélago. | ShutterStock

La nit de les rates penades o noche de los murciélagos, tiene como objetivo destacar la importancia de estos pequeños mamíferos en el control de las principales plagas que afectan a los cultivos valencianos. Es por ello por lo que entidades como el Col.legi Oficial de Biòlegs de la Comunitat Valenciana, junto al Ayuntamiento de Valencia, organizan este tipo de jornadas. Se realizan charlas y se da a conocer el entorno donde estos pequeños animales tienen su hábitat.

Este acontecimiento se celebra aproximadamente desde 1997 y pretende dar a conocer a la ciudadanía la importancia de esta especie en el ecosistema. El reto consiste en fomentar la presencia de murciélagos, ya que son los auténticos controladores naturales de las plagas del arroz y la chufa. A tal efecto se construyen unas casas-refugio para estos pequeños mamíferos.

Nit dels farolets

Farolets albufera

Farolets. | Eduardo Sala, cortesía de El Seis Doble

Otra tradición indispensable de La Albufera es la Nit dels farolets o fanalets. Consiste en realizar farolillos hechos con frutas de verano, como la sandía, donde se dibujan motivos como la luna o el sol o las estrellas. Una vez vaciados se pone una vela dentro y sirven para iluminar. Antaño se utilizaban para homenajear a los marineros y pescadores que habían perdido su vida en el mar.

En otras poblaciones se trata de una tradición que da la bienvenida al verano o simplemente algo para hacer durante las fiestas patronales. Las costumbres más antiguas la ligan a la recolección de la sandía de toda la Comunidad Valenciana. Las no aptas se utilizaban para realizar farolillos, ya que en aquel momento no existía ningún tipo de alumbrado eléctrico.