La provincia valenciana destaca por la variedad de opciones de viaje que ofrece. A envidiables alternativas de Sol y playa se une una gran riqueza patrimonial así como cultural. Una mezcla realmente notable que muchas veces se pasa por alto, ante la imagen típica de amplios y bonitos arenales. Por suerte, es fácil recorrer sus rincones y sus gentes visitando los pueblos más bonitos de Valencia. Entornos llenos de historia, con una magnífica gastronomía y mucho que ver, ya sea en el interior, frente al mar o combinando ambas vertientes.

Bocairent

Bocairent en Valencia

Panorámica aérea del pueblo de Bocairent. | Shutterstock

Bocairent se encuentra situado en el extremo sur de la provincia de Valencia, en la comarca del valle de Albaida. Esto es, en la vertiente noroeste de la sierra Mariola. Su casco antiguo está declarado conjunto histórico-artístico gracias al espectacular trazado de sus calles, al más puro estilo árabe. El símbolo local más visible es la Iglesia parroquial de la Virgen de la Asunción del siglo XVI, originalmente gótica y luego adaptada al barroco. Contiene obras de Juan de Juanes, José Segrelles y Joaquín Sorolla. Otro monumento de interés es la torre de Mariola, torre de vigilancia del siglo XI declarada como Bien de Interés Cultural.

En los alrededores también es posible visitar las Covetes dels Moros. Se trata de cuevas artificiales, o cuevas-ventanas, del siglo X u XI. Existen diversas interpretaciones de su uso, pero parece generalizado asegurar que se trataba de graneros-almacenes de seguridad de la época andalusí. Los amantes de la naturaleza no pueden dejar de pasear por la sierra de Mariola, declarado Parque Natural en 2002.

Chelva

Chelva en Valencia

Chelva . | Shutterstock

El pueblo de Chelva se sitúa en el interior de la provincia, concretamente en la comarca de Los Serranos, conocida también como Alto Turia. Los primeros restos de la población se remontan a yacimientos del Neolítico. Desde entonces ha plasmado en sus construcciones una rica variedad de culturas. No en vano, durante años convivieron en sus calles musulmanes, judíos y cristianos.

La recomendación principal es realizar la llamada “Ruta del Agua”, que combina naturaleza y cultura en un itinerario de dos horas de duración. En ella se visitan los cuatro barrios históricos de la localidad y los parajes más singulares del río Chelva. Este agradable recorrido de dos horas pasa por la plaza Mayor, el barrio árabe de Benacacira, el Molino Puerto, las Cuevas del Montecico, la fábrica de la Luz, el barrio morisco, el barrio judío o el paso y la presa de Olinches.

Xàtiva

Castillo de Xativa en Valencia

Castillo de Xàtiva. | Shutterstock

Junto a Orihuela y Valencia, la localidad compitió por ser la ciudad más importante de la provincia en la antigüedad. Llegó a ser sede episcopal durante la época visigoda y la cuna de la familia Borgia. Situado al sur de la provincia, en el norte de las Comarcas Centrales, Xàtiva es la capital de comarca de La Costera. En sus inmediaciones se sitúa uno de los asentamientos más antiguos de la costa Mediterránea, la Cova Negra, datada en el Paleolítico Medio.

Visita obligada es el castillo de Xàtiva, testimonio de numerosos conflictos y dividido en el castell Menor, asentado sobre restos íberos y romanos, y el castell Major, una ampliación posterior. Importante durante las campañas de Aníbal y en el período del Al-Ándalus, tuvo un importante papel en tiempos del Reino de Valencia. Durante la guerra de Sucesión tomaron partido por los Austrias y por ello Felipe V mandó incendiar la ciudad. Es por esto que en el museo de la ciudad el retrato del monarca se encuentra colgado del revés.

Sagunto

Sagunto en Valencia

Teatro romano de Sagunto. | Shutterstock

Sagunto es una de esas poblaciones testimonio de la huella del pasado. Brinda, como otras tantas poblaciones mediterráneas, un paseo por las culturas que florecieron en dicho mar. Capital de la comarca del Camp de Morvedre, en el norte de la provincia de Valencia, consta de dos núcleos principales. Uno es el casco histórico y otro el Puerto de Sagunto. El primero se expande en la falda del castillo y del teatro romano. Así, sus orígenes llegan hasta la segunda guerra púnica. Las crónicas de la época señalan que la ciudad íbero-edetana fue asediada por Aníbal en el 219 a.c.

Esta cultura mezclada entre el mar y la montaña, permite disfrutar tanto de sus playas como de eventos culturales, tales como las Fallas y la Semana Santa. También es el lugar de origen de una de las más importantes siderurgias del Mediterráneo. Prueba arquitectónica de ello es la factoría de Altos Hornos, dispone del primer monumento industrial de la Comunidad Valenciana.

Chulilla

Chulilla en Valencia

Chulilla. | Shutterstock

Este pueblecito se ha posicionado como meca para los escaladores gracias a su escarpado entorno montañoso a los pies del Parque Natural Chera-Sot de Chera. Situado en la comarca de Los Serranos. a solo 60 km de Valencia, también destaca su bonito casco antiguo. Además del castillo, declarado monumento Histórico Artístico, se puede visitar la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles o la ermita de Santa Bárbara. Aunque indudablemente, Chulilla destaca por la belleza de sus parajes naturales. Especialmente notable es el impresionante cañón de las Hoces de Chulilla, con paredes de hasta 160 metros de altitud.

Ademuz

 Ademuz en Valencia

Ademuz. | Shutterstock

Le toca el turno a otro pequeño pueblo valenciano. Esta vez se sitúa en la comarca del Rincón, en las estribaciones de la Sierra de Javalambre. Su factor diferencial radica en que es que se encuentra fuera de los límites de la provincia de Valencia, entre las comunidades autónomas de Aragón y Castilla La Mancha. Con dos tercios de su espacio cubierto de vegetación, Ademuz es el pulmón verde de la Comunidad Valenciana.

El río Bohilgues, uno de los más cristalinos de la provincia, es su principal reclamo. Sin embargo, tampoco se pueden pasar por alto las vistas desde el Pico Castro. Por otro lado, su casco antiguo ofrece al visitante varios edificios interesantes. Destaca el Cubo de José Maroto, donde antiguamente se prensaba la vid y se almacenaba el vino, galardonado con el Primer Premio Europa Nostra de restauración en 2011.

Bunyol

Buñol o Bunyol en Valencia

Buñol o Bunyol. | Shutterstock

Hablar de Bunyol es hablar de la famosa fiesta de “la tomatina”, celebrada el último miércoles de agosto y en la que se lanzan miles de tomates maduros entre los asistentes. Más allá de ello, esta localidad situada en la comarca de la Hoya de Bunyol empezó su historia en el Paleolítico. Por ello, le ha dado tiempo a acumular atractivos de sobra para entrar en esta lista. Su patrimonio histórico es realmente importante e incluye uno de los castillos mejor conservados de la Comunidad Valenciana. Cabe asistir también a la Iglesia de San Pedro, la ermita de San Luis Beltrán y varias ventas. Su entorno natural no se queda atrás. La Cueva Turche con su lago y su cascada, el parque de San Luis, el de Planell y el Fluvial, con pozas naturales en las que es posible bañarse, crean un conjunto de primera.

Requena

Requena en Valencia

Requena. | Shutterstock

Situado en la parte occidental de la provincia de Valencia, Requena históricamente perteneció a Castilla. Hoy en día se conoce a su territorio como la Valencia Castellana y es el término municipal más grande de la C.A. Una vez más, se trata de un lugar de encuentro de diferentes culturas, que fueron interaccionando a lo largo de su historia. Bajo la plaza de la Villa se encuentran un total de 22 cuevas de época musulmana. Su existencia provocó que durante el siglo XV se prohibiera la circulación de carros por la plaza. No fue hasta el siglo XVII, gracias al derribo de algunos edificios, cuando se pudo rellenarlas en parte. Ahora, por suerte, se encuentran vacías de escombros y es posible visitarlas. El castillo con su torre del homenaje, el templo de Santa María y la iglesia del Salvador del siglo XVIII de estilo gótico isabelino son algunos de los otros tesoros que ofrece la población. Sin olvidar, claro, el famoso vino local.

El Palmar

Pequeña casa de campo típica de la Albufera en Valencia

Pequeña casa de campo típica de la Albufera. | Shutterstock

Situada a poca distancia de la capital de provincia, dentro del Parque Natural de La Albufera, El Palmar es un destino habitual para los amantes de la pesca. Es una de las pedanías más conocidas del lago y sirvió de inspiración para La Barraca, novela de Vicente Blasco Ibánez. Sus orígenes se remontan a época musulmana, momento en el que el Llibre del Repartiment de Jaume I nombra a una alquería situada en la isla del Palmar. La visita de la zona lacustre ya es de por sí toda una experiencia, pero también es posible visitar el Hogar del Pescador o la iglesia Parroquial del Niño Jesús del Huerto.

Cofrentes

Cofrentes en Valencia

Cofrentes. | Shutterstock

Conocida por su central nuclear, Cofrentes es un lugar de referencia para los amantes de la naturaleza contra todo pronóstico. Su privilegiada situación en la confluencia de los ríos Júcar y Cabriel conforma un circuito de meandros, hoces y riscos espectaculares, donde cabe destacar el volcán Cerro de Aguas. La población domina el lugar dentro de la comarca del valle de Ayora justo en el límite de la provincia de Albacete. En su casco antiguo destaca el imponente castillo visible desde la carretera. Asimismo, posee una ruta fluvial turística de gran interés y que llega hasta Cortes de Pallás. En ella, a lo largo de una hora, se recorre en barco los 14 km del embalse de Cortes.

Ayora

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Ayora se encuentra situado en la comarca del Valle de Ayora, formando parte del partido judicial de Requena. Su patrimonio queda marcado por la variedad de la que hace gala. Se pueden disfrutar desde las pinturas rupestres del abrigo de Tortosilla, poblado íbero, hasta el castillo, pasando por la Ruta del Hilo Rojo. Este pueblo monumental muestra un entramado de calles de tipo medieval, tal y como se puede observar en el barrio de los Altos. Las ruinas del Castillo de Ayora se erigen justo en el centro de la localidad y el lugar ha sido declarado como Bien de Interés Cultural.