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Planes para disfrutar al máximo de la provincia de Castellón

Tablas de surf preparadas en Peñíscola

Castellón está, con mucho sentido, asociada al mar Mediterráneo. Los 120 kilómetros con los que cuenta la provincia más al norte de la Comunidad Valenciana la convierten en una de las mejores opciones para deleitarse con las bondades de este mar tan apreciado. Pero Castellón es mucho más. Como prueba, estos planes repartidos a lo largo y ancho de su tierra. Planes que demuestran lo rica, variada y estimulante que es Castellón, una provincia en la que puede vivirse todo esto.

Pasear por el salvaje Parque Natural de la sierra de Irta

Parque Natural de la sierra de Irta
Parque Natural de la sierra de Irta. | Shutterstock

El Parque Natural de la sierra de Irta es uno de los paisajes más bellos de la geografía. A lo largo de 15 kilómetros, esta sierra discurre en paralelo a la costa, dejando a su paso acantilados, playas y calas para todos los gustos. Situada en la comarca del Baix Maestrat, son varias las rutas de senderismo que pueden recorrerse para disfrutar de los secretos que encierra este salvaje espacio.

Descubrir la preciosa sierra de Espadán

El pueblo de Eslida en plena sierra de Espadán
El pueblo de Eslida en plena sierra de Espadán. | Shutterstock

Un total de 31 180 hectáreas son las que ocupa la bella sierra de Espadán, al sur de la provincia. Declarada Parque Natural, consta de 19 municipios, 11 completamente inmersos en la sierra. Su diversidad de paisajes y ambientes provocan en el viajero ese sentimiento estimulante de estar desconectado de todo salvo de lo que de verdad importa: la naturaleza, los pueblos como Artana o la tranquilidad que se respira en este rincón de Castellón que está dejando de ser un secreto.

Recorrer alguno de los 140 senderos de la provincia

Senderismo en la sierra de Espadán
Senderismo en la sierra de Espadán. | Shutterstock

El senderismo gusta cada vez más, precisamente por lo anterior: por la conexión con la naturaleza, por los efectos que tiene en cuerpo y mente de quien lo practica. Porque, además, permite descubrir rincones a los que no se llegaría de otro modo. Castellón cuenta con una red de senderos de más de 1200 kilómetros repartidos entre 140 recorridos homologados. Se elija el destino que se elija en la provincia, esta es sin duda una de las mejores opciones para descubrirla.

Conocer Morella, un pueblo de postal

Postal típica de Morella
Postal típica de Morella. | Shutterstock

Morella no es ni mucho menos el único pueblo pintoresco que posee Castellón, he aquí una lista que recoge algunos de los más bonitos, pero sí es el más popular en estos momentos. No es de extrañar. Las postales en la distancia, tanto en verano como en invierno, cuando se cubre de nieve, son impresionantes. Al adentrarse en sus calles, el viajero descubrirá un encanto particular salpicado por monumentos como la Basílica Arciprestal de Santa María la Mayor, uno de los templos más impresionantes del Mediterráneo. En la zona, las huellas de dinosaurios o las pinturas rupestres completan el plan.

Acercarse a la historia en Peñíscola

Peñíscola desde el aire
Peñíscola desde el aire. | Shutterstock

Peñíscola, con sus 8000 habitantes, es otra de las localidades que hay que conocer en Castellón. Los puntos turísticos que hay que visitar, para comprender la antigüedad y el valor del municipio, son numerosos. Por ejemplo, la iglesia de Santa María, originaria del siglo XIII, las murallas que rodean el casco antiguo o el llamado bufador, un túnel natural excavado en la roca por el que las aguas del Mediterráneo entran y salen de forma continua, con su estruendo correspondiente. La joya de la corona es, claro, su castillo. Declarado monumento Histórico-Artístico en 1931, su principal curiosidad es que lo habitó el Papa Luna, también conocido como el antipapa de Peñíscola. Aquí contamos su fascinante historia.

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Maravillarse con el Mediterráneo en la Reserva Marina de las Islas Columbretes

Islas Columbretes
Islas Columbretes. | Shutterstock

Las islas Columbretes llevan tiempo asombrando a los viajeros de todo el mundo. Este archipiélago compuesto de pequeñas islas y arrecifes son una cita obligada para todos los amantes del submarinismo, por el carácter volcánico de los islotes, fácilmente apreciable, y por la excelente visibilidad que ofrecen sus aguas. Las islas están divididas en cuatro grupos: Grossa, Ferrera, Foradada y Carallot. Solo la primera, donde se encuentra el interesante faro de Columbretes, está habitada.

Ascender al techo de la Comunidad Valenciana

Cumbre de Penyagolosa
Cumbre de Penyagolosa. | Shutterstock

Castellón es una provincia mediterránea, sin duda, pero es también una provincia montañosa. Aquí se encuentra el techo de la Comunidad Valenciana: el pico de Penyagolosa, con sus 1814 metros de altitud. Solo lo supera el Alto de las Barracas, conocido como Cerro Calderón, situado en Valencia pero compartido con Teruel. Si el viajero quiere vivir una experiencia en la montaña, entonces debe acercarse a estas cumbres, estos cerros y estos acantilados. Aquí se paseará entre pinares, sobrevolados por águilas reales y respirando aire puro.

Asistir a una de sus jornadas gastronómicas

Paella en Can Roig, en Alcossebre
Paella en Can Roig, en Alcossebre. | Shutterstock

La gastronomía de Castellón tiene en el arroz su ingrediente estrella, como sucede con toda la Comunidad Valenciana. Se puede degustar de mil maneras, desde las paellas más clásicas hasta el arroz caldoso, pasando por el arroz negro. Pero son también muy típicos los platos de carne, herencia en parte de la tradicional matanza del cerdo que ha alimentado a las gentes del interior desde tiempos antiguos. De ahí han surgido platos como el tombet, que suele acompañarse de caracoles o setas. Todo esto, así como sus numerosas pastas o su licor Carmelitano, puede degustarse en las jornadas gastronómicas repartidas por todo el calendario. Por ejemplo, la Jornada Gastronómica Sabors de l’Alt Maestrat, que se celebra en septiembre y octubre con el objetivo de poner en valor la cocina tradicional de la comarca, con productos obtenidos del campo, la ganadería y la caza.

Atreverse con las múltiples opciones de turismo activo

Tablas de surf preparadas en Peñíscola
Tablas de surf preparadas en Peñíscola. | Shutterstock

Por último, para los más aventureros: turismo activo. Por su doble virtud de ser una provincia de mar y montaña, Castellón cuenta con numerosas posibilidades. Con respecto al primer elemento, es una de las zonas de viento más importantes del Mediterráneo. Cuenta, además, con el centro de paracaidismo más cercano a la playa de toda Europa, otro plan sensacional. En la provincia puede practicarse barranquismo o escalada, puenting o tirolina. Las opciones son numerosas porque, como se ha dicho y como se ha demostrado, Castellón es una provincia riquísima en todos los aspectos.

Artículo realizado en colaboración con Patronato Provincial de Turismo de Castellón

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